Es una piedra que se desliza por el hielo. Una imagen hipnótica que atrapa sin saber por qué. Una imagen que esconde un deporte de estrategia, precisión, concentración, historia y matemáticas . «Y lleno de magia». El curling.Cuenta la tradición que este deporte nació en Escocia allá por el siglo XVI, y apareció en los Juegos por primera vez en 1924, aunque no tendría un lugar fijo en el programa olímpico hasta Nagano 1998. De elementos simples para jugar: una piedra de 20 kilos, un pasillo de hielo de 45 metros y unas escobas. Cuenta la leyenda que cada piedra se saca de una cantera de una isla escocesa deshabitada, Ailsa Craig; es de un granito muy particular, en cuyos poros no entra la humedad ni el agua que podría romperla con el frío, pero sin perder la dureza para los impactos. De una complejidad enorme para jugar.No es fácil definirlo: «Es un deporte estratégico, de equilibrio, de destreza, de sensibilidad, de precisión. De destrucción y también de creación. Como deportista, se requiere muchísima fuerza, flexibilidad, resistencia, coordinación, velocidad, capacidad de aguantar temperaturas frías, muchísima psicología», trata de explicar Mikel Unanue, plata mundial en 2018 y 2023. El donostiarra y su pareja, Oihane Otaegi, son los mejores españoles en esta modalidad de unas 200 licencias. Por dar un dato, en Canadá superan las ocho millones de licencias. Apunta más detalles Víctor Navarro, vocal de curling de la Federación de Deportes de Hielo: «Tiene una magia especial, plástica; hay una parte técnica, de equilibrio, y es tan diferente a otros de más impacto que te engancha. Hay estrategias más defensivas y otras más ofensivas: hacer una guardia y esconder un punto o hacer un punto y a ver si te lo quitan o no. Y lo de las escobas seduce y caracteriza el deporte».Los elementos para jugar son simples: una piedra de 20 kilos, un pasillo de hielo de 45 metros y unas escobasEl objetivo parece simple: conseguir el mayor número de piedras lo más cerca posible de la casa, que no diana, mientras se intenta alejar las de los rivales. El modo de alcanzar ese objetivo, dificilísimo: «Dicen que se parece al ajedrez, pero en ese deporte coges la pieza y la mueves; lo que piensas lo haces. En curling son piedras diferentes de 20 kilos, con condiciones de hielo distintas cada vez y con las otras piedras en diferente posición. Se puede asemejar más al golf, porque puedes lanzar más lejos para aprovechar el retroceso -argumenta Unanue-. Pero yo lo veo como el biatlón, porque después del esfuerzo, con una presión cardíaca impresionante, tienes que frenar y disparar. En curling, estás en manga de camisa y te pones a barrer de repente como si no hubiera un mañana. En este deporte se alcanzan los picos más altos de frecuencia cardíaca y tienes que tener el equilibrio, la calma, la destreza y el poso suficiente para que ese ácido láctico no te perjudique cuando lances. Y hablamos de tiros que tienen que ser milimétricos en un pasillo de 45 metros».Así que hay mucho de fuerza, pero también de maña, y de matemáticas, como apostilla Navarro: «Las piedras no se deslizan sobre el hielo; la superficie está perlada con gotitas de agua que cristalizan y la piedra se desliza sobre ellas. Siempre se lanza con un último giro, de ahí viene el nombre (curl), en función de la estrategia. Como llevan esta rotación, las piedras hacen un pequeño arco, y aquí es donde intervienen las escobas. Si quieres que la piedra llegue más lejos o en diferente parábola, utilizas las escobas para calentar las pequeñas gotas de agua y crear una película de agua y evitar que la piedra tenga fricción y pueda llegar más lejos». En definitiva, cálculos matemáticos que hay que ir ejecutando en función del movimiento del rival y de la estrategia más o menos conservadora de cada equipo. Cientos de variables cada vez.Un arte entre la ciencia y la magia en el que Suecia ha resultado campeón en la competición de dobles mixtos, tras una disputada final con Estados Unidos y con Italia atrapando el bronce.España está en el procesoOtaegi comenzó a probar y Unanue se unió después, por amor, por perseverancia, por aquello de que no ganaba un partido y decidió que abandonaría el día que lograra una victoria. Cuando la logró, ¿por qué parar entonces? Oihane Otaegi y Mikel Unanue Wordl Curling FederationPero el camino estaba complicado. Había jugadores que habían puesto mucho empeño en el pasado, que sortearon la falta de recursos con imaginación y optimismo. Sorkunde Vez, por ejemplo, y Unanue y Otaegi dieron un paso más. «El tesón de los dos ha sido épica. Dejamos atrás muchos sueños, mucho dinero y muchas vacaciones con el objetivo de ser los mejores posibles en algo que es imposible. Luchar con gente que ha nacido con las zapatillas puestas es muy difícil».«Te pones a barrer de repente como si no hubiera un mañana; se alcanzan los picos más altos de frecuencia cardíaca y tienes que tener poso para que ese ácido láctico no te perjudique al lanzar» Mikel Unanue Jugador español de carlingHabla Unanue de los países nórdicos, de Canadá, de Estados Unidos, de Italia, de países que tienen pistas de curling en cada barrio, frente al sacrificio de los jugadores españoles, con una pista acondicionada que solo está de noviembre a abril y lejos de casa, en Jaca. «España no tiene cultura de frío. Hay mucha gente que está luchando desde hace tiempo, aun no teniendo instalaciones específicas. Ahora tenemos tres líneas permanentes en Jaca, pero es un deporte de apasionados que están dispuestos a sacrificar muchas cosas y el bolsillo. Porque si quieres ser bueno hay que entrenar cada fin de semana fuera de España, con concentraciones, y cruzar medio mundo para competir», significa Navarro.Noticias relacionadas estandar No Juegos Olímpicos de Milán-Cortina Terrorífica caída de la china Jiayu Liu en la clasificación del Halfpipe Javier Asprón estandar No Juegos de Invierno El ‘backflip’ de Ilia Malinin, la alucinante pirueta imposible que estuvo prohibida 50 años Laura MartaY, sin embargo, ahí están los torneos nacionales, la incipiente liga, competiciones de clubes y esas dos platas mundiales de Unanue y Otaegi. «Éramos los raros, estos medio africanos cómo se les ocurre jugar sin tener ni idea, nos van a fastidiar al pista, están loquísimos. En 2011, me fui a Canadá a mejorar, y estuve muchas semanas sin entrenar porque no confiaban en mí. No era normal que un español jugara el curling. Ahora nos miran con respeto y un poco de admiración por todo lo que hemos intentado mejorar».Ahí están sus medallas mundiales, su participación en preolímpicos; ahí está el Txurri-Berri, con su ascenso al Europeo A, y la liga nacional, a pesar de todo. «El gran logro es entrenar cada fin de semana fuera de España, y cruzar medio mundo para competir. Es un deporte de apasionados que están dispuestos a sacrificar su bolsillo y las vacaciones y el tiempo para que este deporte crezca. Tenemos proyectos, pero faltan recursos», resume Navarro.Los esfuerzos están dirigidos a crear pistas, a conseguir una instalación propia. «Es la base de todo, el punto de partida para llegar un poco más lejos, tanto en alta competición como en base. Si tienes una gran masa, ya puedes segmentar, promocionar, trabajar. Y más recorrido a futuro», continúa el responsable de la Federación. Porque defienden el curling como ejemplo de valores. Un deporte completo en lo físico y en lo mental. Y abierto a todo el mundo, a todas las edades, a todas las capacidades, y que muestra el perfecto ejemplo de igualdad entre hombres y mujeres. «Eso hace que sea un deporte ejemplar. La diferencia por sexos no es necesaria porque se requiere de todo para jugar: una mujer puede tener más flexibilidad, más visión, más inteligencia para armar situaciones tácticas; y el hombre puede aportar más velocidad, quizá. Se compaginan, y el equipo así lo tiene todo. Si he aprendido algo es que si no no soy tan bueno en algo, siempre hay alguien que me puede completar. Y es una lección que te llevas para el deporte y la vida», subraya Unanue.«España no tiene cultura de frío. Si quieres ser bueno hay que entrenar cada fin de semana fuera de España, cruzar medio mundo para competir» Víctor Navarro Vocal de curling de la RFEDIPero le queda a Unanue la espina de este preolímpico después de toda la vida volcado con el curling. «Somos respetados en el panorama internacional. Podemos ganar a cualquiera, pero nos ha faltado la regularidad. No hemos tenido una pista de hielo al lado de casa, y hemos pasado más del 80 % del tiempo que deberíamos haber entrenado en coche o en avión. Llegamos justos a nivel físico, con lesiones y dolores. Nunca pensé que viviría una plata mundial (en 2018 y en 2023, con Oihane Otaegi), un preolímpico. Pero mi mente no estaba en quedarme a las puertas después de tanto sacrificio. Estoy entre orgulloso y enfadado».Sobre todo porque es ahora, en Milán-Cortina, donde el curling vuelve a la palestra, donde surca el hielo y atrapa a los aficionados, y donde querían estar Otaegi y Unanue. Por eso, el donostiarra reivindica un deporte más sano: «Que el éxito o fracaso no se defina por los Juegos. Después de tantos años y tantos sacrificios, al final, Mikel Unanue no es olímpico». Es una piedra que se desliza por el hielo. Una imagen hipnótica que atrapa sin saber por qué. Una imagen que esconde un deporte de estrategia, precisión, concentración, historia y matemáticas . «Y lleno de magia». El curling.Cuenta la tradición que este deporte nació en Escocia allá por el siglo XVI, y apareció en los Juegos por primera vez en 1924, aunque no tendría un lugar fijo en el programa olímpico hasta Nagano 1998. De elementos simples para jugar: una piedra de 20 kilos, un pasillo de hielo de 45 metros y unas escobas. Cuenta la leyenda que cada piedra se saca de una cantera de una isla escocesa deshabitada, Ailsa Craig; es de un granito muy particular, en cuyos poros no entra la humedad ni el agua que podría romperla con el frío, pero sin perder la dureza para los impactos. De una complejidad enorme para jugar.No es fácil definirlo: «Es un deporte estratégico, de equilibrio, de destreza, de sensibilidad, de precisión. De destrucción y también de creación. Como deportista, se requiere muchísima fuerza, flexibilidad, resistencia, coordinación, velocidad, capacidad de aguantar temperaturas frías, muchísima psicología», trata de explicar Mikel Unanue, plata mundial en 2018 y 2023. El donostiarra y su pareja, Oihane Otaegi, son los mejores españoles en esta modalidad de unas 200 licencias. Por dar un dato, en Canadá superan las ocho millones de licencias. Apunta más detalles Víctor Navarro, vocal de curling de la Federación de Deportes de Hielo: «Tiene una magia especial, plástica; hay una parte técnica, de equilibrio, y es tan diferente a otros de más impacto que te engancha. Hay estrategias más defensivas y otras más ofensivas: hacer una guardia y esconder un punto o hacer un punto y a ver si te lo quitan o no. Y lo de las escobas seduce y caracteriza el deporte».Los elementos para jugar son simples: una piedra de 20 kilos, un pasillo de hielo de 45 metros y unas escobasEl objetivo parece simple: conseguir el mayor número de piedras lo más cerca posible de la casa, que no diana, mientras se intenta alejar las de los rivales. El modo de alcanzar ese objetivo, dificilísimo: «Dicen que se parece al ajedrez, pero en ese deporte coges la pieza y la mueves; lo que piensas lo haces. En curling son piedras diferentes de 20 kilos, con condiciones de hielo distintas cada vez y con las otras piedras en diferente posición. Se puede asemejar más al golf, porque puedes lanzar más lejos para aprovechar el retroceso -argumenta Unanue-. Pero yo lo veo como el biatlón, porque después del esfuerzo, con una presión cardíaca impresionante, tienes que frenar y disparar. En curling, estás en manga de camisa y te pones a barrer de repente como si no hubiera un mañana. En este deporte se alcanzan los picos más altos de frecuencia cardíaca y tienes que tener el equilibrio, la calma, la destreza y el poso suficiente para que ese ácido láctico no te perjudique cuando lances. Y hablamos de tiros que tienen que ser milimétricos en un pasillo de 45 metros».Así que hay mucho de fuerza, pero también de maña, y de matemáticas, como apostilla Navarro: «Las piedras no se deslizan sobre el hielo; la superficie está perlada con gotitas de agua que cristalizan y la piedra se desliza sobre ellas. Siempre se lanza con un último giro, de ahí viene el nombre (curl), en función de la estrategia. Como llevan esta rotación, las piedras hacen un pequeño arco, y aquí es donde intervienen las escobas. Si quieres que la piedra llegue más lejos o en diferente parábola, utilizas las escobas para calentar las pequeñas gotas de agua y crear una película de agua y evitar que la piedra tenga fricción y pueda llegar más lejos». En definitiva, cálculos matemáticos que hay que ir ejecutando en función del movimiento del rival y de la estrategia más o menos conservadora de cada equipo. Cientos de variables cada vez.Un arte entre la ciencia y la magia en el que Suecia ha resultado campeón en la competición de dobles mixtos, tras una disputada final con Estados Unidos y con Italia atrapando el bronce.España está en el procesoOtaegi comenzó a probar y Unanue se unió después, por amor, por perseverancia, por aquello de que no ganaba un partido y decidió que abandonaría el día que lograra una victoria. Cuando la logró, ¿por qué parar entonces? Oihane Otaegi y Mikel Unanue Wordl Curling FederationPero el camino estaba complicado. Había jugadores que habían puesto mucho empeño en el pasado, que sortearon la falta de recursos con imaginación y optimismo. Sorkunde Vez, por ejemplo, y Unanue y Otaegi dieron un paso más. «El tesón de los dos ha sido épica. Dejamos atrás muchos sueños, mucho dinero y muchas vacaciones con el objetivo de ser los mejores posibles en algo que es imposible. Luchar con gente que ha nacido con las zapatillas puestas es muy difícil».«Te pones a barrer de repente como si no hubiera un mañana; se alcanzan los picos más altos de frecuencia cardíaca y tienes que tener poso para que ese ácido láctico no te perjudique al lanzar» Mikel Unanue Jugador español de carlingHabla Unanue de los países nórdicos, de Canadá, de Estados Unidos, de Italia, de países que tienen pistas de curling en cada barrio, frente al sacrificio de los jugadores españoles, con una pista acondicionada que solo está de noviembre a abril y lejos de casa, en Jaca. «España no tiene cultura de frío. Hay mucha gente que está luchando desde hace tiempo, aun no teniendo instalaciones específicas. Ahora tenemos tres líneas permanentes en Jaca, pero es un deporte de apasionados que están dispuestos a sacrificar muchas cosas y el bolsillo. Porque si quieres ser bueno hay que entrenar cada fin de semana fuera de España, con concentraciones, y cruzar medio mundo para competir», significa Navarro.Noticias relacionadas estandar No Juegos Olímpicos de Milán-Cortina Terrorífica caída de la china Jiayu Liu en la clasificación del Halfpipe Javier Asprón estandar No Juegos de Invierno El ‘backflip’ de Ilia Malinin, la alucinante pirueta imposible que estuvo prohibida 50 años Laura MartaY, sin embargo, ahí están los torneos nacionales, la incipiente liga, competiciones de clubes y esas dos platas mundiales de Unanue y Otaegi. «Éramos los raros, estos medio africanos cómo se les ocurre jugar sin tener ni idea, nos van a fastidiar al pista, están loquísimos. En 2011, me fui a Canadá a mejorar, y estuve muchas semanas sin entrenar porque no confiaban en mí. No era normal que un español jugara el curling. Ahora nos miran con respeto y un poco de admiración por todo lo que hemos intentado mejorar».Ahí están sus medallas mundiales, su participación en preolímpicos; ahí está el Txurri-Berri, con su ascenso al Europeo A, y la liga nacional, a pesar de todo. «El gran logro es entrenar cada fin de semana fuera de España, y cruzar medio mundo para competir. Es un deporte de apasionados que están dispuestos a sacrificar su bolsillo y las vacaciones y el tiempo para que este deporte crezca. Tenemos proyectos, pero faltan recursos», resume Navarro.Los esfuerzos están dirigidos a crear pistas, a conseguir una instalación propia. «Es la base de todo, el punto de partida para llegar un poco más lejos, tanto en alta competición como en base. Si tienes una gran masa, ya puedes segmentar, promocionar, trabajar. Y más recorrido a futuro», continúa el responsable de la Federación. Porque defienden el curling como ejemplo de valores. Un deporte completo en lo físico y en lo mental. Y abierto a todo el mundo, a todas las edades, a todas las capacidades, y que muestra el perfecto ejemplo de igualdad entre hombres y mujeres. «Eso hace que sea un deporte ejemplar. La diferencia por sexos no es necesaria porque se requiere de todo para jugar: una mujer puede tener más flexibilidad, más visión, más inteligencia para armar situaciones tácticas; y el hombre puede aportar más velocidad, quizá. Se compaginan, y el equipo así lo tiene todo. Si he aprendido algo es que si no no soy tan bueno en algo, siempre hay alguien que me puede completar. Y es una lección que te llevas para el deporte y la vida», subraya Unanue.«España no tiene cultura de frío. Si quieres ser bueno hay que entrenar cada fin de semana fuera de España, cruzar medio mundo para competir» Víctor Navarro Vocal de curling de la RFEDIPero le queda a Unanue la espina de este preolímpico después de toda la vida volcado con el curling. «Somos respetados en el panorama internacional. Podemos ganar a cualquiera, pero nos ha faltado la regularidad. No hemos tenido una pista de hielo al lado de casa, y hemos pasado más del 80 % del tiempo que deberíamos haber entrenado en coche o en avión. Llegamos justos a nivel físico, con lesiones y dolores. Nunca pensé que viviría una plata mundial (en 2018 y en 2023, con Oihane Otaegi), un preolímpico. Pero mi mente no estaba en quedarme a las puertas después de tanto sacrificio. Estoy entre orgulloso y enfadado».Sobre todo porque es ahora, en Milán-Cortina, donde el curling vuelve a la palestra, donde surca el hielo y atrapa a los aficionados, y donde querían estar Otaegi y Unanue. Por eso, el donostiarra reivindica un deporte más sano: «Que el éxito o fracaso no se defina por los Juegos. Después de tantos años y tantos sacrificios, al final, Mikel Unanue no es olímpico».
Es una piedra que se desliza por el hielo. Una imagen hipnótica que atrapa sin saber por qué. Una imagen que esconde un deporte de estrategia, precisión, concentración, historia y matemáticas. «Y lleno de magia». El curling.
Cuenta la tradición que este deporte nació … en Escocia allá por el siglo XVI, y apareció en los Juegos por primera vez en 1924, aunque no tendría un lugar fijo en el programa olímpico hasta Nagano 1998. De elementos simples para jugar: una piedra de 20 kilos, un pasillo de hielo de 45 metros y unas escobas. Cuenta la leyenda que cada piedra se saca de una cantera de una isla escocesa deshabitada, Ailsa Craig; es de un granito muy particular, en cuyos poros no entra la humedad ni el agua que podría romperla con el frío, pero sin perder la dureza para los impactos. De una complejidad enorme para jugar.
No es fácil definirlo: «Es un deporte estratégico, de equilibrio, de destreza, de sensibilidad, de precisión. De destrucción y también de creación. Como deportista, se requiere muchísima fuerza, flexibilidad, resistencia, coordinación, velocidad, capacidad de aguantar temperaturas frías, muchísima psicología», trata de explicar Mikel Unanue, plata mundial en 2018 y 2023. El donostiarra y su pareja, Oihane Otaegi, son los mejores españoles en esta modalidad de unas 200 licencias. Por dar un dato, en Canadá superan las ocho millones de licencias.
Curling
Uno de los deportes de equipo más antiguos, el curling se originó en
el siglo XVI en Escocia, donde se jugaba durante el invierno en estanques y lagos congelados. El curling se incorporó al programa olímpico en Nagano 1998 con competiciones masculinas y femeninas.
Cómo se juega
Los equipos se turnan para lanzar las piedras
a la diana. Un equipo anota un punto por cada
piedra situada en la diana o en contacto con
ella que esté más cerca del centro que
cualquiera del contrario.
Zapatos que se
agarran al suelo
La piedra está hecha
de un granito denso y
raro de Escocia
La pista
5 x 45,72 m
Línea
corte
LANZAMIENTO
El jugador pone
los pies en la línea de corte para iniciar un lanzamiento
Línea
tee
Centro
Línea
hog
DESLIZAMIENTO
Línea
central
LIBERACIÓN
La piedra debe
ser liberada
antes de que
llegue a la línea
hog
Línea
tee
Línea
Trasera
La piedra
Cuando se lanza con un efecto deliberado, la piedra se curvará o doblará a lo largo de su trayectoria en el mismo sentido que
la rotación
Circunferencia: 91,44 cm
Alto: 11,43 cm
Peso: 17,24 kg-19,96 kg
Material: Granito
El fondo cóncavo reduce el roce
La superficie
El hielo se rocía con agua antes de la partida
para que se forme una superficie rugosa
al congelarse
Guijarros de hielo reducen la superficie y la fricción, para que la piedra vaya más lejos
Escoba: se usa para
el equilibrio cuando se
lanza la piedra
Barriendo se
reduce la fricción
Pruebas
Hombres + Mujeres
Fuentes: Comité Olímpico Internacional / Reuters
Curling
Uno de los deportes de equipo más antiguos, el curling se originó en
el siglo XVI en Escocia, donde se jugaba durante el invierno en estanques y lagos congelados. El curling se incorporó al programa olímpico en Nagano 1998 con competiciones masculinas y femeninas.
Cómo se juega
Los equipos se turnan para lanzar las piedras
a la diana. Un equipo anota un punto por cada
piedra situada en la diana o en contacto con
ella que esté más cerca del centro que
cualquiera del contrario.
Zapatos que se
agarran al suelo
La piedra está hecha
de un granito denso y
raro de Escocia
La pista
Centro
45,72 m
Línea central
Línea
corte
Línea
tee
Línea
hog
Linea
Tee
Línea
trasera
DESLIZAMIENTO
LIBERACIÓN
La piedra debe ser liberada
antes de que llegue a la línea hog
LANZAMIENTO
El jugador pone los pies en la línea
de corte para iniciar un lanzamiento
La piedra
Cuando se lanza con un efecto deliberado, la piedra se curvará o doblará a lo largo de su trayectoria en el mismo sentido que la rotación
Circunferencia: 91,44 cm
Alto: 11,43 cm
Peso: 17,24 kg-19,96 kg
Material: Granito
El fondo cóncavo
reduce el roce
La superficie
El hielo se rocía con agua antes de la partida para que se forme
una superficie rugosa al congelarse
Escoba: se usa para
el equilibrio cuando se lanza
la piedra
Guijarros de hielo reducen la superficie y la fricción, para que la piedra vaya más lejos
Barriendo se
reduce la fricción
Pruebas
Hombres + Mujeres
Fuentes: Comité Olímpico Internacional / Reuters
Apunta más detalles Víctor Navarro, vocal de curling de la Federación de Deportes de Hielo: «Tiene una magia especial, plástica; hay una parte técnica, de equilibrio, y es tan diferente a otros de más impacto que te engancha. Hay estrategias más defensivas y otras más ofensivas: hacer una guardia y esconder un punto o hacer un punto y a ver si te lo quitan o no. Y lo de las escobas seduce y caracteriza el deporte».
Los elementos para jugar son simples: una piedra de 20 kilos, un pasillo de hielo de 45 metros y unas escobas
El objetivo parece simple: conseguir el mayor número de piedras lo más cerca posible de la casa, que no diana, mientras se intenta alejar las de los rivales. El modo de alcanzar ese objetivo, dificilísimo: «Dicen que se parece al ajedrez, pero en ese deporte coges la pieza y la mueves; lo que piensas lo haces. En curling son piedras diferentes de 20 kilos, con condiciones de hielo distintas cada vez y con las otras piedras en diferente posición. Se puede asemejar más al golf, porque puedes lanzar más lejos para aprovechar el retroceso -argumenta Unanue-. Pero yo lo veo como el biatlón, porque después del esfuerzo, con una presión cardíaca impresionante, tienes que frenar y disparar. En curling, estás en manga de camisa y te pones a barrer de repente como si no hubiera un mañana. En este deporte se alcanzan los picos más altos de frecuencia cardíaca y tienes que tener el equilibrio, la calma, la destreza y el poso suficiente para que ese ácido láctico no te perjudique cuando lances. Y hablamos de tiros que tienen que ser milimétricos en un pasillo de 45 metros».
Así que hay mucho de fuerza, pero también de maña, y de matemáticas, como apostilla Navarro: «Las piedras no se deslizan sobre el hielo; la superficie está perlada con gotitas de agua que cristalizan y la piedra se desliza sobre ellas. Siempre se lanza con un último giro, de ahí viene el nombre (curl), en función de la estrategia. Como llevan esta rotación, las piedras hacen un pequeño arco, y aquí es donde intervienen las escobas. Si quieres que la piedra llegue más lejos o en diferente parábola, utilizas las escobas para calentar las pequeñas gotas de agua y crear una película de agua y evitar que la piedra tenga fricción y pueda llegar más lejos». En definitiva, cálculos matemáticos que hay que ir ejecutando en función del movimiento del rival y de la estrategia más o menos conservadora de cada equipo. Cientos de variables cada vez.
Un arte entre la ciencia y la magia en el que Suecia ha resultado campeón en la competición de dobles mixtos, tras una disputada final con Estados Unidos y con Italia atrapando el bronce.
España está en el proceso
Otaegi comenzó a probar y Unanue se unió después, por amor, por perseverancia, por aquello de que no ganaba un partido y decidió que abandonaría el día que lograra una victoria. Cuando la logró, ¿por qué parar entonces?



Wordl Curling Federation
Pero el camino estaba complicado. Había jugadores que habían puesto mucho empeño en el pasado, que sortearon la falta de recursos con imaginación y optimismo. Sorkunde Vez, por ejemplo, y Unanue y Otaegi dieron un paso más. «El tesón de los dos ha sido épica. Dejamos atrás muchos sueños, mucho dinero y muchas vacaciones con el objetivo de ser los mejores posibles en algo que es imposible. Luchar con gente que ha nacido con las zapatillas puestas es muy difícil».
«Te pones a barrer de repente como si no hubiera un mañana; se alcanzan los picos más altos de frecuencia cardíaca y tienes que tener poso para que ese ácido láctico no te perjudique al lanzar»
Mikel Unanue
Jugador español de carling
Habla Unanue de los países nórdicos, de Canadá, de Estados Unidos, de Italia, de países que tienen pistas de curling en cada barrio, frente al sacrificio de los jugadores españoles, con una pista acondicionada que solo está de noviembre a abril y lejos de casa, en Jaca. «España no tiene cultura de frío. Hay mucha gente que está luchando desde hace tiempo, aun no teniendo instalaciones específicas. Ahora tenemos tres líneas permanentes en Jaca, pero es un deporte de apasionados que están dispuestos a sacrificar muchas cosas y el bolsillo. Porque si quieres ser bueno hay que entrenar cada fin de semana fuera de España, con concentraciones, y cruzar medio mundo para competir», significa Navarro.
Y, sin embargo, ahí están los torneos nacionales, la incipiente liga, competiciones de clubes y esas dos platas mundiales de Unanue y Otaegi. «Éramos los raros, estos medio africanos cómo se les ocurre jugar sin tener ni idea, nos van a fastidiar al pista, están loquísimos. En 2011, me fui a Canadá a mejorar, y estuve muchas semanas sin entrenar porque no confiaban en mí. No era normal que un español jugara el curling. Ahora nos miran con respeto y un poco de admiración por todo lo que hemos intentado mejorar».
Ahí están sus medallas mundiales, su participación en preolímpicos; ahí está el Txurri-Berri, con su ascenso al Europeo A, y la liga nacional, a pesar de todo. «El gran logro es entrenar cada fin de semana fuera de España, y cruzar medio mundo para competir. Es un deporte de apasionados que están dispuestos a sacrificar su bolsillo y las vacaciones y el tiempo para que este deporte crezca. Tenemos proyectos, pero faltan recursos», resume Navarro.
Los esfuerzos están dirigidos a crear pistas, a conseguir una instalación propia. «Es la base de todo, el punto de partida para llegar un poco más lejos, tanto en alta competición como en base. Si tienes una gran masa, ya puedes segmentar, promocionar, trabajar. Y más recorrido a futuro», continúa el responsable de la Federación.
Porque defienden el curling como ejemplo de valores. Un deporte completo en lo físico y en lo mental. Y abierto a todo el mundo, a todas las edades, a todas las capacidades, y que muestra el perfecto ejemplo de igualdad entre hombres y mujeres. «Eso hace que sea un deporte ejemplar. La diferencia por sexos no es necesaria porque se requiere de todo para jugar: una mujer puede tener más flexibilidad, más visión, más inteligencia para armar situaciones tácticas; y el hombre puede aportar más velocidad, quizá. Se compaginan, y el equipo así lo tiene todo. Si he aprendido algo es que si no no soy tan bueno en algo, siempre hay alguien que me puede completar. Y es una lección que te llevas para el deporte y la vida», subraya Unanue.
«España no tiene cultura de frío. Si quieres ser bueno hay que entrenar cada fin de semana fuera de España, cruzar medio mundo para competir»
Víctor Navarro
Vocal de curling de la RFEDI
Pero le queda a Unanue la espina de este preolímpico después de toda la vida volcado con el curling. «Somos respetados en el panorama internacional. Podemos ganar a cualquiera, pero nos ha faltado la regularidad. No hemos tenido una pista de hielo al lado de casa, y hemos pasado más del 80 % del tiempo que deberíamos haber entrenado en coche o en avión. Llegamos justos a nivel físico, con lesiones y dolores. Nunca pensé que viviría una plata mundial (en 2018 y en 2023, con Oihane Otaegi), un preolímpico. Pero mi mente no estaba en quedarme a las puertas después de tanto sacrificio. Estoy entre orgulloso y enfadado».
Sobre todo porque es ahora, en Milán-Cortina, donde el curling vuelve a la palestra, donde surca el hielo y atrapa a los aficionados, y donde querían estar Otaegi y Unanue. Por eso, el donostiarra reivindica un deporte más sano: «Que el éxito o fracaso no se defina por los Juegos. Después de tantos años y tantos sacrificios, al final, Mikel Unanue no es olímpico».
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