No hay semanas sencillas para el Sevilla FC . Un club que vive permanentemente en una cuesta arriba que, aparentemente, terminará en un desfiladero para finalizar la travesía despeñado contra el abismo. La visita del Alavés , en el quinto partido de siete oficiales en el Sánchez-Pizjuán , con una única victoria ante el Athletic , se presenta como más que una final. De esos partidos donde los nervios están a flor de piel e incluso provocan un mido irracional tanto en el equipo como en el aficionado, quien ya salió con el corazón en un puño en el encuentro contra el Girona. Sumar en su estadio se ha convertido en esencial para mantener la categoría, más en este mes de febrero donde se pensaba que podía aparecer de forma mágica una tabla de salvación y lo único es que esa misma tabla ha golpeado con crudeza en la cabeza del conjunto dirigido por Matías Almeyda . Las derrotas y goleadas siguen doliendo, por mucho que Vlachodimos salvase un punto en el último segundo y el descenso se siga viendo con ese margen de distancia de un partido.Y si alguien estará esta tarde en el foco será el entrenador del Sevilla. No sólo de un aficionado que ya le afea las sustituciones o la disposición de sus jugadores sobre la hierba, sino también de ese consejo de administración que entiende que no se pueden plantear los partidos a la aventura, como un suicidio visto en tercera persona, sabiendo que la caída, con esa manera de competir, es inevitable. Existe el miedo igual al vacío que puede suponer el descabezar el proyecto sin haber entrado en descenso y con pocos sustitutos que pudieran ponerse al frente del vestuario. Almeyda es un líder incuestionable en la caseta. Para sus hombres . Por mucho que algunos pierdan la paciencia en el campo cuando se ven superados por los lógicos movimientos del adversario para desordenar esas marcas al hombre que, según el propio técnico argentino, el Sevilla no realiza tan al pie de la letra.Probablemente no importe ni siquiera el modo en el que se pueda ganar el encuentro contra el Alavés. Sólo importan los puntos. Ya la imagen regresará al primer plano en el supuesto de que el Sevilla se inmole y las alarmas ya no permitan oír a una persona a dos metros en todo el Sánchez-Pizjuán. Por tanto, el asunto del juego o el estilo regresarán al debate público y al propio club, que no sabe qué camino coger en el caso de que se vea casi obligado a tomar la decisión más compleja en cada temporada, como es la de prescindir del inquilino de su banquillo. El presidente dejó patente el jueves que la confianza no se ha perdido, siendo todos conscientes de la necesidad imperiosa de una reacción desde este mismo sábado, sobre todo por evitar males mayores en un futuro cercano. Ganar al Alavés o mirar aún más hacia abajo, con el temor real de que en el momento en el que el Sevilla ocupe una de las tres últimas plazas, todo se volverá de color negro.El Sánchez-Pizjuán, una de las clavesEn definitiva, todo queda en las manos de Matías Almeyda y su cuerpo técnico. Es el único capaz de sacar al equipo del nerviosismo gracias a los puntos que pueda conseguir en las próximas semanas. Para ello, el entrenador seguirá sin contar con bajas de peso, a la que se ha unido el canterano Oso esta última semana. La baja del zurdo deja en el aire el posible cambio de sistema, que le sentaría bien al Sevilla a tenor de lo visto ante el Girona , cuando fue capaz de encontrar más situaciones de gol en la parcela ofensiva, además de ocupar mejor los espacios en el momento de la recuperación de pelota o cuando debía acercarse a los dominios de Vlachodimos para defender.Alineaciones probables Sevilla FC Vlachodimos; Azpilicueta, Gudelj, Kike Salas, Suazo; Juanlu, Mendy, Agoumé, Ejuke; Maupay y Akor Adams. Deportivo Alavés Sivera; Tenaglia, Garcés, Jon Pacheco, Youssef; Calebe, Blanco, Pablo Ibáñez, Aleñá; Toni Martínez y Lucas Boyé. Árbitro Iosu Galech (C. Navarro) Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán (18.30). Movistar / TeledeporteLa decisión parte de colocar a dos o tres centrales, colocando a Azpilicueta en el centro de la defensa o en el lateral. Puede utilizarlo en ambos perfiles si coloca a Carmona o Juanlu por delante e ir adaptando al equipo también a las circunstancias del encuentro. Con esa posibilidad, la entrada de Ejuke en el once ganaría enteros. El nigeriano es un futbolista de momentos determinados, poco disciplinado en el trabajo defensivo y demasiado disperso. Igualmente, es de los pocos jugadores de la plantilla con la capacidad suficiente como para inventar una jugada de ataque que desatasque un choque que se presenta muy parejo. El Alavés de Coudet no es un rival que se encierre, pero sí que gana por desgaste, proponiendo un fútbol de duelos físicos y donde el Sevilla no debería sentirse tan incómodo.Llega la hora de la verdad. La de la esperanza mezclada con el miedo. El Sevilla se está jugando en estos partidos sobrevivir en Primera, lo que es lo mismo que su supervivencia vital. Si cae en el pozo, con la deuda que acumula y un eterno proceso de venta, la fecha de su defunción está servida . No hay semanas sencillas para el Sevilla FC . Un club que vive permanentemente en una cuesta arriba que, aparentemente, terminará en un desfiladero para finalizar la travesía despeñado contra el abismo. La visita del Alavés , en el quinto partido de siete oficiales en el Sánchez-Pizjuán , con una única victoria ante el Athletic , se presenta como más que una final. De esos partidos donde los nervios están a flor de piel e incluso provocan un mido irracional tanto en el equipo como en el aficionado, quien ya salió con el corazón en un puño en el encuentro contra el Girona. Sumar en su estadio se ha convertido en esencial para mantener la categoría, más en este mes de febrero donde se pensaba que podía aparecer de forma mágica una tabla de salvación y lo único es que esa misma tabla ha golpeado con crudeza en la cabeza del conjunto dirigido por Matías Almeyda . Las derrotas y goleadas siguen doliendo, por mucho que Vlachodimos salvase un punto en el último segundo y el descenso se siga viendo con ese margen de distancia de un partido.Y si alguien estará esta tarde en el foco será el entrenador del Sevilla. No sólo de un aficionado que ya le afea las sustituciones o la disposición de sus jugadores sobre la hierba, sino también de ese consejo de administración que entiende que no se pueden plantear los partidos a la aventura, como un suicidio visto en tercera persona, sabiendo que la caída, con esa manera de competir, es inevitable. Existe el miedo igual al vacío que puede suponer el descabezar el proyecto sin haber entrado en descenso y con pocos sustitutos que pudieran ponerse al frente del vestuario. Almeyda es un líder incuestionable en la caseta. Para sus hombres . Por mucho que algunos pierdan la paciencia en el campo cuando se ven superados por los lógicos movimientos del adversario para desordenar esas marcas al hombre que, según el propio técnico argentino, el Sevilla no realiza tan al pie de la letra.Probablemente no importe ni siquiera el modo en el que se pueda ganar el encuentro contra el Alavés. Sólo importan los puntos. Ya la imagen regresará al primer plano en el supuesto de que el Sevilla se inmole y las alarmas ya no permitan oír a una persona a dos metros en todo el Sánchez-Pizjuán. Por tanto, el asunto del juego o el estilo regresarán al debate público y al propio club, que no sabe qué camino coger en el caso de que se vea casi obligado a tomar la decisión más compleja en cada temporada, como es la de prescindir del inquilino de su banquillo. El presidente dejó patente el jueves que la confianza no se ha perdido, siendo todos conscientes de la necesidad imperiosa de una reacción desde este mismo sábado, sobre todo por evitar males mayores en un futuro cercano. Ganar al Alavés o mirar aún más hacia abajo, con el temor real de que en el momento en el que el Sevilla ocupe una de las tres últimas plazas, todo se volverá de color negro.El Sánchez-Pizjuán, una de las clavesEn definitiva, todo queda en las manos de Matías Almeyda y su cuerpo técnico. Es el único capaz de sacar al equipo del nerviosismo gracias a los puntos que pueda conseguir en las próximas semanas. Para ello, el entrenador seguirá sin contar con bajas de peso, a la que se ha unido el canterano Oso esta última semana. La baja del zurdo deja en el aire el posible cambio de sistema, que le sentaría bien al Sevilla a tenor de lo visto ante el Girona , cuando fue capaz de encontrar más situaciones de gol en la parcela ofensiva, además de ocupar mejor los espacios en el momento de la recuperación de pelota o cuando debía acercarse a los dominios de Vlachodimos para defender.Alineaciones probables Sevilla FC Vlachodimos; Azpilicueta, Gudelj, Kike Salas, Suazo; Juanlu, Mendy, Agoumé, Ejuke; Maupay y Akor Adams. Deportivo Alavés Sivera; Tenaglia, Garcés, Jon Pacheco, Youssef; Calebe, Blanco, Pablo Ibáñez, Aleñá; Toni Martínez y Lucas Boyé. Árbitro Iosu Galech (C. Navarro) Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán (18.30). Movistar / TeledeporteLa decisión parte de colocar a dos o tres centrales, colocando a Azpilicueta en el centro de la defensa o en el lateral. Puede utilizarlo en ambos perfiles si coloca a Carmona o Juanlu por delante e ir adaptando al equipo también a las circunstancias del encuentro. Con esa posibilidad, la entrada de Ejuke en el once ganaría enteros. El nigeriano es un futbolista de momentos determinados, poco disciplinado en el trabajo defensivo y demasiado disperso. Igualmente, es de los pocos jugadores de la plantilla con la capacidad suficiente como para inventar una jugada de ataque que desatasque un choque que se presenta muy parejo. El Alavés de Coudet no es un rival que se encierre, pero sí que gana por desgaste, proponiendo un fútbol de duelos físicos y donde el Sevilla no debería sentirse tan incómodo.Llega la hora de la verdad. La de la esperanza mezclada con el miedo. El Sevilla se está jugando en estos partidos sobrevivir en Primera, lo que es lo mismo que su supervivencia vital. Si cae en el pozo, con la deuda que acumula y un eterno proceso de venta, la fecha de su defunción está servida .
La situación pide a gritos un triunfo que aleje fantasmas antes de que el calendario no dé más oportunidades
Se espera un gran ambiente en el Sánchez-Pizjuán tratando de ayudar al equipo a salir de la incómoda situación en la que se ha metido
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