<p>La convocatoria anticipada de elecciones en Cataluña se enfría. La consellera de Economía, <strong>Alícia Romero</strong>, ha descartado este domingo reiteradamente que el Govern socialista que encabeza <strong>Salvador Illa </strong>contemple esa posibilidad aún en caso de no conseguir aprobar los Presupuestos de la Generalitat por segundo año consecutivo y alcanzar el ecuador de la legislatura con unas cuentas públicas prorrogadas desde 2023.</p>
Su consellera de Economía, Alícia Romero, subraya que «aún quedan dos años de mandato»
La convocatoria anticipada de elecciones en Cataluña se enfría. La consellera de Economía, Alícia Romero, ha descartado este domingo reiteradamente que el Govern socialista que encabeza Salvador Illa contemple esa posibilidad aún en caso de no conseguir aprobar los Presupuestos de la Generalitat por segundo año consecutivo y alcanzar el ecuador de la legislatura con unas cuentas públicas prorrogadas desde 2023.
Romero ha subrayado que «aún quedan dos años de mandato» y que anticipar los comicios generaría «más incertidumbre» en un contexto actual marcado por los previsibles perjuicios económicos en forma de un desboque de la inflación que generará la guerra en Oriente Medio.
El presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha advertido públicamente a Illa que no caiga en la tentación de ir a elecciones porque no le garantiza que su partido vuelva a apoyar su investidura. Y fuentes de la dirección de los republicanos trasladan a este diario que consideran «un suicidio» para el PSC ese escenario, que tampoco ven «muy creíble».
El PSC ha amarrado el apoyo de los comunes a su proyecto presupuestario, pero requiere del de ERC, y tiene hasta el 20 de marzo para conseguirlo. En esa fecha se votará la enmienda a la totalidad con la que los republicanos reaccionaron a la decisión de Illa de presentar las cuentas y elevarlas al Parlament sin antes haber cerrado el respaldo de los republicanos, que resulta crucial para alcanzar la mayoría absoluta.
Los socialistas se centran ahora en presionar públicamente a ERC. El sábado, Illa pidió a Junqueras «estar a la altura del momento» y Romero le ha reclamado hoy «no encallarnos aquí, con las necesidades que tiene el país».
Sin embargo, el Govern no ofrece nuevos incentivos a ERC para sentarse a negociar las cuentas, a pesar de que Junqueras insiste en que no lo hará si el Gobierno que lidera Perdro Sánchez no le ofrece «garantías» de que se producirá una pronta cesión del IRPF a la Agencia Tributaria Catalana.
La consellera de Economía dio por hecho que ese traspaso se acabará produciendo, pero alejó la posibilidad de que llegue rápido. Descartó Romero que el fisco catalán pueda empezar a gestionar el tributo a partir de 2028, como prometió Illa el pasado verano. «Será difícil», reconoció la socialista, volviendo a subrayar la mínima estructura de la Agencia Tributaria de Cataluña, que sólo cuenta actualmente con 30 inspectores y ni siquiera tiene informáticos en su plantilla, subrayó.
La representante del Govern instó a ERC a fiarse a ciegas de la palabra dada por el Govern, pero los republicanos son enormemente recelosos con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, quien se resiste a ceder la gestión del IRPF para no ver todavía más dañadas sus posibilidades de obtener un resultado aceptable en las próximas elecciones andaluzas, a las que concurrirá como candidata del PSOE.
Consciente de que estas posiciones enrocadas pueden derivar en que los Presupuestos de Illa acaben siendo tumbados en el Parlament el próximo día 20, la secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, ha ofrecido esta semana una salida a los socialistas: volver a presentar los Presupuestos de la Generalitat en junio, en el supuesto de que su aprobación no prospere en esta primera tentativa.
Los comunes dieron la espalda a esa posibilidad alegando que los Presupuestos buscan cubrir las necesidades de todo un ejercicio, con lo que aprobarlos a medio año no tendría sentido. Los socialistas no han entrado a valorar, todavía, la oferta. Y siguen presionando a ERC para que acabe dando su brazo a torcer.
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