Cómo cambia (lentamente) la mochila de prioridades al ser padre

Manu era músico y tocaba por la noche en clubs de adultos. Era lo que se conoce como un bohemio. «Viajaba mucho, tocaba en cuatro grupos en Madrid… Hasta que mi pareja se quedó embarazada y nació Lola». De pronto, acostarse o hacer viajes en los que había que pasar varias noches fuera de casa, ya no tenían lugar, y la música quedó por un momento descartada.De la noche a la mañana, su vida dio un vuelco que muchos hombres, quizás al contrario que las mujeres, no ven venir ni de lejos. «Cambió su mochila de prioridades» , resume Ana Santos, quien ha intentado reflejar en su cuento ‘Pole Pole’ cómo la imagen del padre como figura secundaria en la crianza ha quedado obsoleta. El término ‘Pole Pole’, explica la autora, significa «despacio» en suajili, y da nombre a una editorial que aboga por una crianza consciente, por disfrutar del momento. «A veces tenemos que pararnos a reorganizar nuestra mochila. Es un proceso duro pero necesario que nos hace crecer», explica Ana Santos. El libro no es solo un cuento infantil, sino una herramienta de introspección para adultos. A través de la metáfora de la «mochila de prioridades», la obra narra el viaje de un padre que debe reorganizar sus sueños, aventuras y aspiraciones para dar cabida a lo más importante: su hija.Noticia relacionada No No Mago Moré «Putea a tus hijos: si se lo pones fácil, pensarán que nada cuesta en la vida» Carlota FominayaCuando llega un hijo, rememora Santos, «muchas veces las vidas que llevábamos antes desaparecen: salen disparados los amigos, los planes de cine, el deporte… Alguien me explicó que lo que hay que hacer es pararse, vaciar el bote, y llenarlo de nuevo con las prioridades actuales: el bebé, la pareja, el trabajo… y después vas metiendo puñaditos de arena: salir a cenar con los amigos, un paseo por el campo… Cosas que valoras muchísimo. Porque si lo hacemos al revés, no caben». Todo esto llevado, prosigue la autora, «a que los hombres no se habían planteado un bote de prioridades, sino seguir con su vida tal cual, porque no les han educado para criar. Lo que suele ocurrir es que de buenas a primeras se encuentran con un bebé y aparece una frustración que es mucho más grande que la de la mujer porque no están preparados». Ana Santos, autora de ‘Pole pole’, el cuento que explica los cambios durante la paternidadAhora, sugiere, «se les pide a los hombres que actúen, pero no saben ni por dónde empezar. Por eso el cuento tiene un referente masculino, que deja su mochila de prioridades a un lado y se enfoca en la crianza. Y, además, y ahí creo que está la clave, intenta hacerlo con un ritmo ‘pole pole’ (despacio). Si lo haces así y te adaptas a la crianza, respetuosa y bilateral, se coloca todo». Lo ideal, insiste Santos, es respetar el ritmo de cada uno. «Esa mochila de prioridades si la vamos ordenando vamos a poder disfrutar de lo que nos gustaba pero a otro ritmo». Santos en el cuento lo visualiza a través de las maravillosas viñetas de Paco Reyes como ese padre escalador, a punto de cumplir sus metas y de llegar a la cima, en el momento en el que se tiene que replantear su vida: «Quiero criar, pero también seguir haciendo lo que me gustaba, que es la música. Entonces, primero meto a mi hija en la mochila. ¿Meto el ouka leele? No, no me hace falta para ir al campo, puedo dar palmas y hacer música de otra manera».Paco Reyes, ilustrador del cuento ‘Pole Pole’Así ocurrió, sin duda, en la vida de Manu. Este hombre, que había aparcado la música tras el nacimiento de su hija Lola, pensó poco a poco en volver a hacer música, pero destinada al público infantil, aprovechando los conocimientos que tenía como profesor en un colegio. Adaptándose, con una transición lenta. «Empecé a retomar la música con mi hija, basándome en las cosas que veía que sucedían en el aula. Aprendiendo sobre la marcha de lo que veía, empecé a hacer canciones protesta de los niños hacia los padres y madres. La cosa empezó a funcionar muy bien, y pude tocar a las 12 de la mañana para otro público totalmente diferente y llevarme a mi hija a ver todos mis conciertos. Ahora tiene 11, y en todos estos años no se ha perdido ninguno». El vínculo creadoElla, asegura Manu, «se convirtió en mi fuente de inspiración, mi carrera profesional se retroalimenta de convivir con mi hija y también mi propia experiencia de padre. Mi profesión me ha permitido pasar todas las mañanas con mi hija, levantarme y desayunar con ella, preparar la comida, recogerla del cole… Me ha permitido una vida pudiendo estar y disfrutar todo lo posible, Me siento muy afortunado pero entiendo que no todo el mundo puede hacer lo que yo he hecho». Gracias a esta experiencia el vínculo que ha logrado construir con Lola, «es diferente, muy cercano. Hago actividades o juegos que con mi pareja no hace: cachorrreo fuerte. En eso somos diferentes. Mi pareja es más ‘maternante’ y yo más ‘estructurante’. Y los dos son importantes. Yo soy el suelo que ella pisa, firme, y mi pareja es una almohada, en la que ella se apoya». MÁS INFORMACIÓN noticia Si La otra cara del Día del Padre: ¿cómo afrontan los más pequeños la pérdida o ausencia de este? noticia Si El día que a los padres nos quitaron el mando de la tele noticia Si Qué hacer si tu hijo se levanta ‘cruzado’ noticia Si Cómo desterrar la culpa de no pasar ‘tiempo de calidad’ con los hijos noticia No Ayuda por crianza de 200 euros al mes por hijo a cargo del Gobierno: claves y requisitosEste padre reconoce que, en muchos aspectos sociales, ha ocupado el lugar que ocupaba la madre. «En general, ahora de alguna forma, todos los padres tenemos otra mentalidad. Y las madres también, ojo. Hay muchas familias que se preocupan de pasar tiempo con los niños, a pesar de las exigencias horarias de los trabajos». «Hay -concluye- un cambio de mentalidad. Ahora no se intenta educar una prolongación de ti mismo, se les deja ser ellos mismos, equivocarse y aprender de sus errores a la vez que busca su camino, acompañándola. En nuestro caso particular, siempre, siempre, con el apoyo de ambos. Somos diferentes y en mi casa cada uno tiene su papel ». Manu era músico y tocaba por la noche en clubs de adultos. Era lo que se conoce como un bohemio. «Viajaba mucho, tocaba en cuatro grupos en Madrid… Hasta que mi pareja se quedó embarazada y nació Lola». De pronto, acostarse o hacer viajes en los que había que pasar varias noches fuera de casa, ya no tenían lugar, y la música quedó por un momento descartada.De la noche a la mañana, su vida dio un vuelco que muchos hombres, quizás al contrario que las mujeres, no ven venir ni de lejos. «Cambió su mochila de prioridades» , resume Ana Santos, quien ha intentado reflejar en su cuento ‘Pole Pole’ cómo la imagen del padre como figura secundaria en la crianza ha quedado obsoleta. El término ‘Pole Pole’, explica la autora, significa «despacio» en suajili, y da nombre a una editorial que aboga por una crianza consciente, por disfrutar del momento. «A veces tenemos que pararnos a reorganizar nuestra mochila. Es un proceso duro pero necesario que nos hace crecer», explica Ana Santos. El libro no es solo un cuento infantil, sino una herramienta de introspección para adultos. A través de la metáfora de la «mochila de prioridades», la obra narra el viaje de un padre que debe reorganizar sus sueños, aventuras y aspiraciones para dar cabida a lo más importante: su hija.Noticia relacionada No No Mago Moré «Putea a tus hijos: si se lo pones fácil, pensarán que nada cuesta en la vida» Carlota FominayaCuando llega un hijo, rememora Santos, «muchas veces las vidas que llevábamos antes desaparecen: salen disparados los amigos, los planes de cine, el deporte… Alguien me explicó que lo que hay que hacer es pararse, vaciar el bote, y llenarlo de nuevo con las prioridades actuales: el bebé, la pareja, el trabajo… y después vas metiendo puñaditos de arena: salir a cenar con los amigos, un paseo por el campo… Cosas que valoras muchísimo. Porque si lo hacemos al revés, no caben». Todo esto llevado, prosigue la autora, «a que los hombres no se habían planteado un bote de prioridades, sino seguir con su vida tal cual, porque no les han educado para criar. Lo que suele ocurrir es que de buenas a primeras se encuentran con un bebé y aparece una frustración que es mucho más grande que la de la mujer porque no están preparados». Ana Santos, autora de ‘Pole pole’, el cuento que explica los cambios durante la paternidadAhora, sugiere, «se les pide a los hombres que actúen, pero no saben ni por dónde empezar. Por eso el cuento tiene un referente masculino, que deja su mochila de prioridades a un lado y se enfoca en la crianza. Y, además, y ahí creo que está la clave, intenta hacerlo con un ritmo ‘pole pole’ (despacio). Si lo haces así y te adaptas a la crianza, respetuosa y bilateral, se coloca todo». Lo ideal, insiste Santos, es respetar el ritmo de cada uno. «Esa mochila de prioridades si la vamos ordenando vamos a poder disfrutar de lo que nos gustaba pero a otro ritmo». Santos en el cuento lo visualiza a través de las maravillosas viñetas de Paco Reyes como ese padre escalador, a punto de cumplir sus metas y de llegar a la cima, en el momento en el que se tiene que replantear su vida: «Quiero criar, pero también seguir haciendo lo que me gustaba, que es la música. Entonces, primero meto a mi hija en la mochila. ¿Meto el ouka leele? No, no me hace falta para ir al campo, puedo dar palmas y hacer música de otra manera».Paco Reyes, ilustrador del cuento ‘Pole Pole’Así ocurrió, sin duda, en la vida de Manu. Este hombre, que había aparcado la música tras el nacimiento de su hija Lola, pensó poco a poco en volver a hacer música, pero destinada al público infantil, aprovechando los conocimientos que tenía como profesor en un colegio. Adaptándose, con una transición lenta. «Empecé a retomar la música con mi hija, basándome en las cosas que veía que sucedían en el aula. Aprendiendo sobre la marcha de lo que veía, empecé a hacer canciones protesta de los niños hacia los padres y madres. La cosa empezó a funcionar muy bien, y pude tocar a las 12 de la mañana para otro público totalmente diferente y llevarme a mi hija a ver todos mis conciertos. Ahora tiene 11, y en todos estos años no se ha perdido ninguno». El vínculo creadoElla, asegura Manu, «se convirtió en mi fuente de inspiración, mi carrera profesional se retroalimenta de convivir con mi hija y también mi propia experiencia de padre. Mi profesión me ha permitido pasar todas las mañanas con mi hija, levantarme y desayunar con ella, preparar la comida, recogerla del cole… Me ha permitido una vida pudiendo estar y disfrutar todo lo posible, Me siento muy afortunado pero entiendo que no todo el mundo puede hacer lo que yo he hecho». Gracias a esta experiencia el vínculo que ha logrado construir con Lola, «es diferente, muy cercano. Hago actividades o juegos que con mi pareja no hace: cachorrreo fuerte. En eso somos diferentes. Mi pareja es más ‘maternante’ y yo más ‘estructurante’. Y los dos son importantes. Yo soy el suelo que ella pisa, firme, y mi pareja es una almohada, en la que ella se apoya». MÁS INFORMACIÓN noticia Si La otra cara del Día del Padre: ¿cómo afrontan los más pequeños la pérdida o ausencia de este? noticia Si El día que a los padres nos quitaron el mando de la tele noticia Si Qué hacer si tu hijo se levanta ‘cruzado’ noticia Si Cómo desterrar la culpa de no pasar ‘tiempo de calidad’ con los hijos noticia No Ayuda por crianza de 200 euros al mes por hijo a cargo del Gobierno: claves y requisitosEste padre reconoce que, en muchos aspectos sociales, ha ocupado el lugar que ocupaba la madre. «En general, ahora de alguna forma, todos los padres tenemos otra mentalidad. Y las madres también, ojo. Hay muchas familias que se preocupan de pasar tiempo con los niños, a pesar de las exigencias horarias de los trabajos». «Hay -concluye- un cambio de mentalidad. Ahora no se intenta educar una prolongación de ti mismo, se les deja ser ellos mismos, equivocarse y aprender de sus errores a la vez que busca su camino, acompañándola. En nuestro caso particular, siempre, siempre, con el apoyo de ambos. Somos diferentes y en mi casa cada uno tiene su papel ».  

Manu era músico y tocaba por la noche en clubs de adultos. Era lo que se conoce como un bohemio. «Viajaba mucho, tocaba en cuatro grupos en Madrid… Hasta que mi pareja se quedó embarazada y nació Lola». De pronto, acostarse o hacer viajes en … los que había que pasar varias noches fuera de casa, ya no tenían lugar, y la música quedó por un momento descartada.

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