El día que Kylian Mbappé , sentado con Florentino Pérez en la zona noble del Santiago Bernabéu, estampó su firma en un contrato para ser jugador del Real Madrid, todas las partes se las prometían muy felices. Era el verano de 2024, el futbolista cumplía por fin su sueño de la niñez, y el club, después de años intentando vestir al parisino de blanco, luchando con la resistencia de un belicoso París Saint-Germain, se hacía con su fichaje más deseado. El internacional galo reforzaba un proyecto que venía de conquistar la última Champions League, haciéndolo temible, y al tiempo se ponía más a tiro el anhelo personal de levantar la ‘orejona’ por primera vez en su carrera.Dos años después del fichaje del futbolista más desequilibrante del mundo, las promesas de un equipo avasallador en España y el continente, y de un delantero consagrado con cifras récord y la Champions por fin en su vitrina personal, no se han materializado. El Real Madrid no ha vuelto a tocar su trofeo favorito , quedando lejos incluso de las últimas rondas del torneo, y Kylian Mbappé acumula ya una década de decepciones en su persecución del título continental. Ni con la camiseta del Mónaco, ni con la del PSG ni, por el momento, con la blanca.En su primera participación en la más glamurosa competición continental de clubes, en la campaña 2016-17, un desgarbado Mbappé captó la atención del fútbol mundial pese a sus escasos 18 años con actuaciones letales en la punta de ataque del Mónaco que impulsaron al equipo monegasco hasta las semifinales del torneo. Un desempeño que, pese al disgusto de la eliminación, llevó al galo a un escalón superior, el PSG.Noticia relacionada general No No Tiempo de reflexión en el Madrid: el futuro de Arbeloa y de ocho jugadores, en el aire Rubén CañizaresCon el club de su ciudad y rodeado de talentos como Messi o Neymar, estuvo más cerca de lograr el título, aunque no en sus primeras dos campañas, bajo la batuta de Unai Emery primero y de Thomas Tuchel después. En la 2017-18 cayó ante el Real Madrid y la mística del Santiago Bernabéu, y un año después se vio eliminado también en octavos de final, esta vez ante el Manchester United. Fue en su tercer año en la capital de Francia, en la 2019-20, en plena incidencia del Covid-19, cuando más cerca estuvo de levantar la Champions . Tras una recta final del torneo exprés a causa de la pandemia, el Bayern Múnich que entonces dirigía Hansi Flick, hoy técnico del Barça, le arrebató la gloria gracias a un solitario gol de Coman en Lisboa.Pudo reponerse solo un año después, pero en su camino se cruzó el Manchester City de Pep Guardiola, que apeó al conjunto parisino del torneo en semifinales con un resultado global de 4-1, pese a que en esta edición se produjo un salto en sus cifras goleadoras.De las decepciones a la CastellanaLos dos cursos siguientes fueron desastrosos para sus aspiraciones. En el 2021- 22 de nuevo el Real Madrid apeó al equipo galo y a su estrella de la competición en los octavos de final con una asombrosa remontada, y en la 2022-23 fue otro histórico, el Bayern, el verdugo.La última oportunidad vistiendo la camiseta del PSG fue bajo la batuta de Luis Enrique , pero una eliminatoria de semifinales en la que se impuso el Borussia Dortmund contra pronóstico evitó una final con el Madrid y volvió a separar a Mbappé de su gran objetivo.Todas esas decepciones, sumadas a su sueño infantil, acabaron conduciendo al de Bondy al Real Madrid. Pero enfundarse la camiseta y el escudo del absoluto dominador del palmarés de la Champions no ha terminado con la maldición de Mbappé. La temporada pasada el Arsenal apeó a los blancos del torneo en cuartos, con lesión de Kylian incluida en la vuelta, y este miércoles fue el Bayern el que se interpuso en su camino . Al menos en esta última ocasión al internacional galo no se le puede reprochar su aportación, pues anotó a los bávaros tanto en la ida del Bernabéu como en la vuelta en el Allianz Arena, y se bajó del torneo con 15 goles en total. La apuesta del Real Madrid y Mbappé no solo ha salido rana en lo que a la Champions se refiere. Tampoco ha cumplido las expectativas en cuanto a s u aportación al juego y la contundencia del equipo blanco , que desde su llegada no solo ha fallado en el continente, sino que ha dejado escapar todos los títulos con la excepción de una Supercopa de Europa y una Intercontinental, considerados triunfos menores. Ya desde su primer año, bajo la dirección de Carlo Ancelotti, en Madrid se abrió el debate sobre la mezcla que hacían sobre el verde Mbappé y Vinicius, la gran estrella merengue antes del desembarco del galo. Una discusión que ganó muchos decibelios al comenzar este curso con la aparente apuesta de Xabi Alonso de darle más galones al francés en detrimento del brasileño. La controversia ha llegado hasta el punto de que muchos aficionados blancos consideran desde hace tiempo que fue la llegada de la estrella francesa la que torció tanto el ambiente del vestuario madridista como el juego del equipo . El PSG puede agravar la maldiciónEn lo personal, la decepción de una nueva eliminación en Champions podría ser aún mayor para Mbappé dependiendo de lo que el París Saint Germain haga. Si el equipo de Luis Enrique supera al Bayern, se mete en la final y revalida su título serán dos años consecutivos, justo los dos siguientes a la salida de Kylian, los que el club parisino se proclama campeón de Europa. Una herida sangrante para él, por mucho que ante los micrófonos se reafirme en su apuesta de mudarse de la capital francesa a la española para levantar títulos de blanco. El día que Kylian Mbappé , sentado con Florentino Pérez en la zona noble del Santiago Bernabéu, estampó su firma en un contrato para ser jugador del Real Madrid, todas las partes se las prometían muy felices. Era el verano de 2024, el futbolista cumplía por fin su sueño de la niñez, y el club, después de años intentando vestir al parisino de blanco, luchando con la resistencia de un belicoso París Saint-Germain, se hacía con su fichaje más deseado. El internacional galo reforzaba un proyecto que venía de conquistar la última Champions League, haciéndolo temible, y al tiempo se ponía más a tiro el anhelo personal de levantar la ‘orejona’ por primera vez en su carrera.Dos años después del fichaje del futbolista más desequilibrante del mundo, las promesas de un equipo avasallador en España y el continente, y de un delantero consagrado con cifras récord y la Champions por fin en su vitrina personal, no se han materializado. El Real Madrid no ha vuelto a tocar su trofeo favorito , quedando lejos incluso de las últimas rondas del torneo, y Kylian Mbappé acumula ya una década de decepciones en su persecución del título continental. Ni con la camiseta del Mónaco, ni con la del PSG ni, por el momento, con la blanca.En su primera participación en la más glamurosa competición continental de clubes, en la campaña 2016-17, un desgarbado Mbappé captó la atención del fútbol mundial pese a sus escasos 18 años con actuaciones letales en la punta de ataque del Mónaco que impulsaron al equipo monegasco hasta las semifinales del torneo. Un desempeño que, pese al disgusto de la eliminación, llevó al galo a un escalón superior, el PSG.Noticia relacionada general No No Tiempo de reflexión en el Madrid: el futuro de Arbeloa y de ocho jugadores, en el aire Rubén CañizaresCon el club de su ciudad y rodeado de talentos como Messi o Neymar, estuvo más cerca de lograr el título, aunque no en sus primeras dos campañas, bajo la batuta de Unai Emery primero y de Thomas Tuchel después. En la 2017-18 cayó ante el Real Madrid y la mística del Santiago Bernabéu, y un año después se vio eliminado también en octavos de final, esta vez ante el Manchester United. Fue en su tercer año en la capital de Francia, en la 2019-20, en plena incidencia del Covid-19, cuando más cerca estuvo de levantar la Champions . Tras una recta final del torneo exprés a causa de la pandemia, el Bayern Múnich que entonces dirigía Hansi Flick, hoy técnico del Barça, le arrebató la gloria gracias a un solitario gol de Coman en Lisboa.Pudo reponerse solo un año después, pero en su camino se cruzó el Manchester City de Pep Guardiola, que apeó al conjunto parisino del torneo en semifinales con un resultado global de 4-1, pese a que en esta edición se produjo un salto en sus cifras goleadoras.De las decepciones a la CastellanaLos dos cursos siguientes fueron desastrosos para sus aspiraciones. En el 2021- 22 de nuevo el Real Madrid apeó al equipo galo y a su estrella de la competición en los octavos de final con una asombrosa remontada, y en la 2022-23 fue otro histórico, el Bayern, el verdugo.La última oportunidad vistiendo la camiseta del PSG fue bajo la batuta de Luis Enrique , pero una eliminatoria de semifinales en la que se impuso el Borussia Dortmund contra pronóstico evitó una final con el Madrid y volvió a separar a Mbappé de su gran objetivo.Todas esas decepciones, sumadas a su sueño infantil, acabaron conduciendo al de Bondy al Real Madrid. Pero enfundarse la camiseta y el escudo del absoluto dominador del palmarés de la Champions no ha terminado con la maldición de Mbappé. La temporada pasada el Arsenal apeó a los blancos del torneo en cuartos, con lesión de Kylian incluida en la vuelta, y este miércoles fue el Bayern el que se interpuso en su camino . Al menos en esta última ocasión al internacional galo no se le puede reprochar su aportación, pues anotó a los bávaros tanto en la ida del Bernabéu como en la vuelta en el Allianz Arena, y se bajó del torneo con 15 goles en total. La apuesta del Real Madrid y Mbappé no solo ha salido rana en lo que a la Champions se refiere. Tampoco ha cumplido las expectativas en cuanto a s u aportación al juego y la contundencia del equipo blanco , que desde su llegada no solo ha fallado en el continente, sino que ha dejado escapar todos los títulos con la excepción de una Supercopa de Europa y una Intercontinental, considerados triunfos menores. Ya desde su primer año, bajo la dirección de Carlo Ancelotti, en Madrid se abrió el debate sobre la mezcla que hacían sobre el verde Mbappé y Vinicius, la gran estrella merengue antes del desembarco del galo. Una discusión que ganó muchos decibelios al comenzar este curso con la aparente apuesta de Xabi Alonso de darle más galones al francés en detrimento del brasileño. La controversia ha llegado hasta el punto de que muchos aficionados blancos consideran desde hace tiempo que fue la llegada de la estrella francesa la que torció tanto el ambiente del vestuario madridista como el juego del equipo . El PSG puede agravar la maldiciónEn lo personal, la decepción de una nueva eliminación en Champions podría ser aún mayor para Mbappé dependiendo de lo que el París Saint Germain haga. Si el equipo de Luis Enrique supera al Bayern, se mete en la final y revalida su título serán dos años consecutivos, justo los dos siguientes a la salida de Kylian, los que el club parisino se proclama campeón de Europa. Una herida sangrante para él, por mucho que ante los micrófonos se reafirme en su apuesta de mudarse de la capital francesa a la española para levantar títulos de blanco.
El día que Kylian Mbappé, sentado con Florentino Pérez en la zona noble del Santiago Bernabéu, estampó su firma en un contrato para ser jugador del Real Madrid, todas las partes se las prometían muy felices. Era el verano de 2024, el futbolista cumplía … por fin su sueño de la niñez, y el club, después de años intentando vestir al parisino de blanco, luchando con la resistencia de un belicoso París Saint-Germain, se hacía con su fichaje más deseado. El internacional galo reforzaba un proyecto que venía de conquistar la última Champions League, haciéndolo temible, y al tiempo se ponía más a tiro el anhelo personal de levantar la ‘orejona’ por primera vez en su carrera.
Dos años después del fichaje del futbolista más desequilibrante del mundo, las promesas de un equipo avasallador en España y el continente, y de un delantero consagrado con cifras récord y la Champions por fin en su vitrina personal, no se han materializado. El Real Madrid no ha vuelto a tocar su trofeo favorito, quedando lejos incluso de las últimas rondas del torneo, y Kylian Mbappé acumula ya una década de decepciones en su persecución del título continental. Ni con la camiseta del Mónaco, ni con la del PSG ni, por el momento, con la blanca.
En su primera participación en la más glamurosa competición continental de clubes, en la campaña 2016-17, un desgarbado Mbappé captó la atención del fútbol mundial pese a sus escasos 18 años con actuaciones letales en la punta de ataque del Mónaco que impulsaron al equipo monegasco hasta las semifinales del torneo. Un desempeño que, pese al disgusto de la eliminación, llevó al galo a un escalón superior, el PSG.
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Con el club de su ciudad y rodeado de talentos como Messi o Neymar, estuvo más cerca de lograr el título, aunque no en sus primeras dos campañas, bajo la batuta de Unai Emery primero y de Thomas Tuchel después. En la 2017-18 cayó ante el Real Madrid y la mística del Santiago Bernabéu, y un año después se vio eliminado también en octavos de final, esta vez ante el Manchester United.
Fue en su tercer año en la capital de Francia, en la 2019-20, en plena incidencia del Covid-19, cuando más cerca estuvo de levantar la Champions. Tras una recta final del torneo exprés a causa de la pandemia, el Bayern Múnich que entonces dirigía Hansi Flick, hoy técnico del Barça, le arrebató la gloria gracias a un solitario gol de Coman en Lisboa.
Pudo reponerse solo un año después, pero en su camino se cruzó el Manchester City de Pep Guardiola, que apeó al conjunto parisino del torneo en semifinales con un resultado global de 4-1, pese a que en esta edición se produjo un salto en sus cifras goleadoras.
De las decepciones a la Castellana
Los dos cursos siguientes fueron desastrosos para sus aspiraciones. En el 2021- 22 de nuevo el Real Madrid apeó al equipo galo y a su estrella de la competición en los octavos de final con una asombrosa remontada, y en la 2022-23 fue otro histórico, el Bayern, el verdugo.
La última oportunidad vistiendo la camiseta del PSG fue bajo la batuta de Luis Enrique, pero una eliminatoria de semifinales en la que se impuso el Borussia Dortmund contra pronóstico evitó una final con el Madrid y volvió a separar a Mbappé de su gran objetivo.
Todas esas decepciones, sumadas a su sueño infantil, acabaron conduciendo al de Bondy al Real Madrid. Pero enfundarse la camiseta y el escudo del absoluto dominador del palmarés de la Champions no ha terminado con la maldición de Mbappé. La temporada pasada el Arsenal apeó a los blancos del torneo en cuartos, con lesión de Kylian incluida en la vuelta, y este miércoles fue el Bayern el que se interpuso en su camino. Al menos en esta última ocasión al internacional galo no se le puede reprochar su aportación, pues anotó a los bávaros tanto en la ida del Bernabéu como en la vuelta en el Allianz Arena, y se bajó del torneo con 15 goles en total.
La apuesta del Real Madrid y Mbappé no solo ha salido rana en lo que a la Champions se refiere. Tampoco ha cumplido las expectativas en cuanto a su aportación al juego y la contundencia del equipo blanco, que desde su llegada no solo ha fallado en el continente, sino que ha dejado escapar todos los títulos con la excepción de una Supercopa de Europa y una Intercontinental, considerados triunfos menores.
Ya desde su primer año, bajo la dirección de Carlo Ancelotti, en Madrid se abrió el debate sobre la mezcla que hacían sobre el verde Mbappé y Vinicius, la gran estrella merengue antes del desembarco del galo. Una discusión que ganó muchos decibelios al comenzar este curso con la aparente apuesta de Xabi Alonso de darle más galones al francés en detrimento del brasileño.
La controversia ha llegado hasta el punto de que muchos aficionados blancos consideran desde hace tiempo que fue la llegada de la estrella francesa la que torció tanto el ambiente del vestuario madridista como el juego del equipo.
El PSG puede agravar la maldición
En lo personal, la decepción de una nueva eliminación en Champions podría ser aún mayor para Mbappé dependiendo de lo que el París Saint Germain haga. Si el equipo de Luis Enrique supera al Bayern, se mete en la final y revalida su título serán dos años consecutivos, justo los dos siguientes a la salida de Kylian, los que el club parisino se proclama campeón de Europa.
Una herida sangrante para él, por mucho que ante los micrófonos se reafirme en su apuesta de mudarse de la capital francesa a la española para levantar títulos de blanco.
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