Un grupo de científicos españoles ha publicado un artículo en la revista Nature Communications en el que detallan el descubrimiento de un peculiar ecosistema en el fondo del océano en Chile.
La investigación se ha llevado a cabo en la fosa de Atacama, de más de 8.000 metros de profundidad y donde convergen la placa de Nazca y la placa Sudamericana. En ella, los científicos han encontrado vida microbiana que subsiste a partir de gases de azufre.
El hallazgo se realizó durante la expedición Living Fossils of the Atacama Trench, que fue parte del programa de 2024 del Schmidt Ocean Institute (SOI), que exploró la zona.
Uno de los objetivos de esta expedición era encontrar nuevas emanaciones de gases, o cold seeps: son ambientes donde gases y líquidos, principalmente metano y otros hidrocarburos, emanan del subsuelo marino hacia el agua.
Los investigadores hallaron una zona de sedimentos inusualmente oscuros, con formas de vida propias de las emanaciones de gases, como moluscos simbióticos que se alimentan de bacterias y microorganismos capaces de oxidar azufre
Miguel Arribas Tiemblo, autor principal del estudio e investigador del Centro de Astrobiología (CAB), explica: «La superficie de la emanación está cubierta por biopelículas de organismos oxidadores de azufre, mientras que el subsuelo alberga abundantes bacterias reductoras de sulfato. En conjunto, estos procesos apuntan a un ciclo del azufre muy activo».
Los análisis llevados a cabo por los investigadores demostraron además que en este entorno casi no había metano y tampoco microorganismos consumidores de este, un componente clave en el ciclo del carbono, que es esencial para la vida.
«Aunque el ciclo del azufre es relevante en las emanaciones de gases a nivel global, sus fluidos asociados suelen contener también hidrocarburos como el metano. Este no parece ser el caso aquí, lo que convierte a este lugar en un ecosistema único y especialmente interesante«, dice Miguel Arribas.
Lo curioso es que este tipo de entornos son más propios de otros lugares del Sistema Solar, precisamente en aquellos en los que los científicos sospechan que podría haber vida, como es el caso de Encélado, la Luna fría de Saturno, así como Europa, de Júpiter.
Chile
Un grupo de científicos españoles ha publicado un artículo en la revista Nature Communications en el que detallan el descubrimiento de un peculiar ecosistema en el fondo del océano en Chile.
La investigación se ha llevado a cabo en la fosa de Atacama, de más de 8.000 metros de profundidad y donde convergen la placa de Nazca y la placa Sudamericana. En ella, los científicos han encontrado vida microbiana que subsiste a partir de gases de azufre.
El hallazgo se realizó durante la expedición Living Fossils of the Atacama Trench, que fue parte del programa de 2024 del Schmidt Ocean Institute (SOI), que exploró la zona.
Uno de los objetivos de esta expedición era encontrar nuevas emanaciones de gases, o cold seeps: son ambientes donde gases y líquidos, principalmente metano y otros hidrocarburos, emanan del subsuelo marino hacia el agua.
Los investigadores hallaron una zona de sedimentos inusualmente oscuros, con formas de vida propias de las emanaciones de gases, como moluscos simbióticos que se alimentan de bacterias y microorganismos capaces de oxidar azufre
Miguel Arribas Tiemblo, autor principal del estudio e investigador del Centro de Astrobiología (CAB), explica: «La superficie de la emanación está cubierta por biopelículas de organismos oxidadores de azufre, mientras que el subsuelo alberga abundantes bacterias reductoras de sulfato. En conjunto, estos procesos apuntan a un ciclo del azufre muy activo».
Los análisis llevados a cabo por los investigadores demostraron además que en este entorno casi no había metano y tampoco microorganismos consumidores de este, un componente clave en el ciclo del carbono, que es esencial para la vida.
«Aunque el ciclo del azufre es relevante en las emanaciones de gases a nivel global, sus fluidos asociados suelen contener también hidrocarburos como el metano. Este no parece ser el caso aquí, lo que convierte a este lugar en un ecosistema único y especialmente interesante«, dice Miguel Arribas.
Lo curioso es que este tipo de entornos son más propios de otros lugares del Sistema Solar, precisamente en aquellos en los que los científicos sospechan que podría haber vida, como es el caso de Encélado, la Luna fría de Saturno, así como Europa, de Júpiter.
20MINUTOS.ES – Ciencia
