«Come espinacas para ponerte fuerte». Una frase que han escuchado muchos de aquellos que pertenecen a la generación que estudió EGB. Y es que siempre ha estado muy ligada la fuerza y las espinacas, entre quienes vieron a Popeye en televisión, un personaje de dibujos animados que estaba hiper musculado y que se hartaba de comer este vegetal de color verde.En la actualidad esta verdura sigue siendo considerada un auténtico superalimento debido a su alta densidad de nutrientes y antioxidantes, aunque existen avisos que ponen el foco en la importancia de la seguridad alimentaria y en la necesidad de adoptar prácticas de consumo con mayor nivel de información, sobre todo cuando se trata de los más pequeños de la casa.Las espinacas encabezan el ranking ‘Dirty Dozen’, «la lista que clasifica verduras con más pesticidas del mundo»El médico Alexandre Olmos ha lanzado una advertencia sobre el consumo de este vegetal en niños a través de una de sus últimas publicaciones en redes sociales. Según explica, las espinacas han encabezado durante dos años consecutivos el ranking ‘Dirty Dozen’, «la lista que clasifica las frutas y verduras con más residuos de pesticidas del mundo».El divulgador destaca que «tres de cada cuatro espinacas que se venden en supermercados contienen permetrina, un insecticida de carácter neurotóxico cuyo uso alimentario está prohibido en la Unión Europea». Diversos estudios, añade, han relacionado la presencia de esta sustancia en el organismo con «un mayor riesgo de trastornos como el TDAH en niños», aunque la evidencia científica sigue en evaluación y no establece una relación causal directa concluyente. Pese a la advertencia, el especialista es claro: «Esto no significa que no puedas comer espinacas, significa que tienes que limpiarlas bien. Separa las hojas una por una. No las laves todas juntas porque los pliegues retienen residuos que el agua no alcanza».Tras esto explica cómo debemos de lavarlas correctamente. «Prepara un recipiente con agua y una cucharada de bicarbonato de sodio por cada dos vasos de agua. Sumerge las hojas y déjalas en remojo entre 10 y 15 minutos. El bicarbonato crea un medio alcalino que descompone los pesticidas adheridos a la superficie de la hoja. Después enjuaga cada hoja bajo el grifo, sécalas bien y ya están listas». Según el doctor, este método de limpieza ayuda a reducir de forma significativa «la carga tóxica» adherida a la superficie. «Es un proceso sencillo que lleva unos minutos», concluye. «Come espinacas para ponerte fuerte». Una frase que han escuchado muchos de aquellos que pertenecen a la generación que estudió EGB. Y es que siempre ha estado muy ligada la fuerza y las espinacas, entre quienes vieron a Popeye en televisión, un personaje de dibujos animados que estaba hiper musculado y que se hartaba de comer este vegetal de color verde.En la actualidad esta verdura sigue siendo considerada un auténtico superalimento debido a su alta densidad de nutrientes y antioxidantes, aunque existen avisos que ponen el foco en la importancia de la seguridad alimentaria y en la necesidad de adoptar prácticas de consumo con mayor nivel de información, sobre todo cuando se trata de los más pequeños de la casa.Las espinacas encabezan el ranking ‘Dirty Dozen’, «la lista que clasifica verduras con más pesticidas del mundo»El médico Alexandre Olmos ha lanzado una advertencia sobre el consumo de este vegetal en niños a través de una de sus últimas publicaciones en redes sociales. Según explica, las espinacas han encabezado durante dos años consecutivos el ranking ‘Dirty Dozen’, «la lista que clasifica las frutas y verduras con más residuos de pesticidas del mundo».El divulgador destaca que «tres de cada cuatro espinacas que se venden en supermercados contienen permetrina, un insecticida de carácter neurotóxico cuyo uso alimentario está prohibido en la Unión Europea». Diversos estudios, añade, han relacionado la presencia de esta sustancia en el organismo con «un mayor riesgo de trastornos como el TDAH en niños», aunque la evidencia científica sigue en evaluación y no establece una relación causal directa concluyente. Pese a la advertencia, el especialista es claro: «Esto no significa que no puedas comer espinacas, significa que tienes que limpiarlas bien. Separa las hojas una por una. No las laves todas juntas porque los pliegues retienen residuos que el agua no alcanza».Tras esto explica cómo debemos de lavarlas correctamente. «Prepara un recipiente con agua y una cucharada de bicarbonato de sodio por cada dos vasos de agua. Sumerge las hojas y déjalas en remojo entre 10 y 15 minutos. El bicarbonato crea un medio alcalino que descompone los pesticidas adheridos a la superficie de la hoja. Después enjuaga cada hoja bajo el grifo, sécalas bien y ya están listas». Según el doctor, este método de limpieza ayuda a reducir de forma significativa «la carga tóxica» adherida a la superficie. «Es un proceso sencillo que lleva unos minutos», concluye.
I. Asenjo
«Come espinacas para ponerte fuerte». Una frase que han escuchado muchos de aquellos que pertenecen a la generación que estudió EGB. Y es que siempre ha estado muy ligada la fuerza y las espinacas, entre quienes vieron a Popeye en televisión, un personaje de dibujos animados que estaba hiper musculado y que se hartaba de comer este vegetal de color verde.
En la actualidad esta verdura sigue siendo considerada un auténtico superalimento debido a su alta densidad de nutrientes y antioxidantes, aunque existen avisos que ponen el foco en la importancia de la seguridad alimentaria y en la necesidad de adoptar prácticas de consumo con mayor nivel de información, sobre todo cuando se trata de los más pequeños de la casa.
Las espinacas encabezan el ranking ‘Dirty Dozen’, «la lista que clasifica verduras con más pesticidas del mundo»
El médico Alexandre Olmos ha lanzado una advertencia sobre el consumo de este vegetal en niños a través de una de sus últimas publicaciones en redes sociales. Según explica, las espinacas han encabezado durante dos años consecutivos el ranking ‘Dirty Dozen’, «la lista que clasifica las frutas y verduras con más residuos de pesticidas del mundo».
El divulgador destaca que «tres de cada cuatro espinacas que se venden en supermercados contienen permetrina, un insecticida de carácter neurotóxico cuyo uso alimentario está prohibido en la Unión Europea».
Diversos estudios, añade, han relacionado la presencia de esta sustancia en el organismo con «un mayor riesgo de trastornos como el TDAH en niños», aunque la evidencia científica sigue en evaluación y no establece una relación causal directa concluyente.
Pese a la advertencia, el especialista es claro: «Esto no significa que no puedas comer espinacas, significa que tienes que limpiarlas bien. Separa las hojas una por una. No las laves todas juntas porque los pliegues retienen residuos que el agua no alcanza».
Tras esto explica cómo debemos de lavarlas correctamente. «Prepara un recipiente con agua y una cucharada de bicarbonato de sodio por cada dos vasos de agua. Sumerge las hojas y déjalas en remojo entre 10 y 15 minutos. El bicarbonato crea un medio alcalino que descompone los pesticidas adheridos a la superficie de la hoja. Después enjuaga cada hoja bajo el grifo, sécalas bien y ya están listas».
Según el doctor, este método de limpieza ayuda a reducir de forma significativa «la carga tóxica» adherida a la superficie. «Es un proceso sencillo que lleva unos minutos», concluye.
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