Me emocioné con el gol de Porro . Hacía tiempo que no me ocurría, pero ese instante en la tribuna de prensa del Estadio de Dallas fue una especie de bálsamo al miedo que sentía. Era pura justicia a lo que estaba pasando en el campo, un premio por el camino ejemplar de esta selección española. Un día antes de que el extremeño marcara su segundo gol en este Mundial, tuve la suerte de entrevistar a Eva, su madre, en ‘El Partidazo’. Estaba acompañada, en esas horas previas, por la de Pubill y la de Baena. Cuando le pregunté que sintió después del gol que su hijo le había hecho a Austria en dieciseisavos de final, se me echó a llorar y apenas pudo relatar como el extremeño la buscaba con la mirada desde el césped mientras sujetaba en sus brazos a su nieto. El Mundial de Porro es extraordinario. Como el de casi todos. La nota más baja de un jugador en este equipo puede ser un siete, es decir, un notable. La del entrenador es un diez redondo e indiscutible. Es un gran seleccionador de futbolistas, acierta en las alineaciones y suele estar perfecto en los cambios. De la Fuente está consagrándose como uno de los mejores entrenadores del mundo. Pero es que hay varias piezas que están en ese sobresaliente absoluto. Además de Porro, Unai Simón y toda la línea defensiva, Rodri, Olmo, Oyarzabal, Baena… Son muchos y muy buenos y llegan a la final de Nueva York quizá en su mejor versión de todo el año. Eso es mérito del que los eligió y los dosificó para que así fuera. Si alguien piensa que este equipo ahora se relajará por pensar que la victoria frente a Francia ya vale la copa, está muy equivocado. España no juega a eso. Esta selección tiene la dosis justa de ego, es un equipo coral, no hay caritas, no tiene mala vibra, que se dice ahora. Es una familia, rodeada a diario por sus seres más queridos, arropada por un país entero y que vive más pendiente de ser feliz en el campo que de pasar facturas. Es increíble que un equipo así tenga un puñado de enemigos en su propio país. No hay argumento político o de militancia ultra en algún club que lo justifique. España, esta España, es otra vez la mejor, como en 2010. Falta el remate .Resume de Francia 0 – 2 España Me emocioné con el gol de Porro . Hacía tiempo que no me ocurría, pero ese instante en la tribuna de prensa del Estadio de Dallas fue una especie de bálsamo al miedo que sentía. Era pura justicia a lo que estaba pasando en el campo, un premio por el camino ejemplar de esta selección española. Un día antes de que el extremeño marcara su segundo gol en este Mundial, tuve la suerte de entrevistar a Eva, su madre, en ‘El Partidazo’. Estaba acompañada, en esas horas previas, por la de Pubill y la de Baena. Cuando le pregunté que sintió después del gol que su hijo le había hecho a Austria en dieciseisavos de final, se me echó a llorar y apenas pudo relatar como el extremeño la buscaba con la mirada desde el césped mientras sujetaba en sus brazos a su nieto. El Mundial de Porro es extraordinario. Como el de casi todos. La nota más baja de un jugador en este equipo puede ser un siete, es decir, un notable. La del entrenador es un diez redondo e indiscutible. Es un gran seleccionador de futbolistas, acierta en las alineaciones y suele estar perfecto en los cambios. De la Fuente está consagrándose como uno de los mejores entrenadores del mundo. Pero es que hay varias piezas que están en ese sobresaliente absoluto. Además de Porro, Unai Simón y toda la línea defensiva, Rodri, Olmo, Oyarzabal, Baena… Son muchos y muy buenos y llegan a la final de Nueva York quizá en su mejor versión de todo el año. Eso es mérito del que los eligió y los dosificó para que así fuera. Si alguien piensa que este equipo ahora se relajará por pensar que la victoria frente a Francia ya vale la copa, está muy equivocado. España no juega a eso. Esta selección tiene la dosis justa de ego, es un equipo coral, no hay caritas, no tiene mala vibra, que se dice ahora. Es una familia, rodeada a diario por sus seres más queridos, arropada por un país entero y que vive más pendiente de ser feliz en el campo que de pasar facturas. Es increíble que un equipo así tenga un puñado de enemigos en su propio país. No hay argumento político o de militancia ultra en algún club que lo justifique. España, esta España, es otra vez la mejor, como en 2010. Falta el remate .Resume de Francia 0 – 2 España
Me emocioné con el gol de Porro. Hacía tiempo que no me ocurría, pero ese instante en la tribuna de prensa del Estadio de Dallas fue una especie de bálsamo al miedo que sentía. Era pura justicia a lo que estaba pasando en el … campo, un premio por el camino ejemplar de esta selección española. Un día antes de que el extremeño marcara su segundo gol en este Mundial, tuve la suerte de entrevistar a Eva, su madre, en ‘El Partidazo’. Estaba acompañada, en esas horas previas, por la de Pubill y la de Baena. Cuando le pregunté que sintió después del gol que su hijo le había hecho a Austria en dieciseisavos de final, se me echó a llorar y apenas pudo relatar como el extremeño la buscaba con la mirada desde el césped mientras sujetaba en sus brazos a su nieto.
El Mundial de Porro es extraordinario. Como el de casi todos. La nota más baja de un jugador en este equipo puede ser un siete, es decir, un notable. La del entrenador es un diez redondo e indiscutible. Es un gran seleccionador de futbolistas, acierta en las alineaciones y suele estar perfecto en los cambios. De la Fuente está consagrándose como uno de los mejores entrenadores del mundo. Pero es que hay varias piezas que están en ese sobresaliente absoluto. Además de Porro, Unai Simón y toda la línea defensiva, Rodri, Olmo, Oyarzabal, Baena… Son muchos y muy buenos y llegan a la final de Nueva York quizá en su mejor versión de todo el año. Eso es mérito del que los eligió y los dosificó para que así fuera.
Si alguien piensa que este equipo ahora se relajará por pensar que la victoria frente a Francia ya vale la copa, está muy equivocado. España no juega a eso. Esta selección tiene la dosis justa de ego, es un equipo coral, no hay caritas, no tiene mala vibra, que se dice ahora. Es una familia, rodeada a diario por sus seres más queridos, arropada por un país entero y que vive más pendiente de ser feliz en el campo que de pasar facturas. Es increíble que un equipo así tenga un puñado de enemigos en su propio país. No hay argumento político o de militancia ultra en algún club que lo justifique. España, esta España, es otra vez la mejor, como en 2010. Falta el remate.
Resume de Francia 0 – 2 España
RSS de noticias de deportes
