El FMI avala el rumbo económico de Milei y descarta que Argentina necesite más financiación

Una camiseta de la selección con el «10» de Lionel Messi, pero con su nombre; una clase de tango, un viaje a la «Patagonia saudí» y múltiples reuniones con altos cargos, empresarios y la sociedad civil: Kristalina Georgieva, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), se fue seducida por el país tras su paso de la última semana por Argentina.

 La directora del Fondo Monetario Internacional destacó en su viaje a Buenos Aires la mejora del país, aunque sigue siendo el principal deudor del organismo, muy por delante de Ucrania  

Una camiseta de la selección con el «10» de Lionel Messi, pero con su nombre; una clase de tango, un viaje a la «Patagonia saudí» y múltiples reuniones con altos cargos, empresarios y la sociedad civil: Kristalina Georgieva, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), se fue seducida por el país tras su paso de la última semana por Argentina.

«Solo dos años y medio atrás, Argentina enfrentaba uno de los momentos económicos más difíciles de su historia moderna. El gobierno tenía déficits constantes. La inflación superaba el 200%. La economía se contraía. La pobreza superaba el 50%. Las familias veían caer el valor de sus salarios y ahorros. Las empresas encontraban difícil planificar más allá de unas pocas semanas».

Tras destripar al gobierno del peronista Alberto Fernández (2019-2023), Georgieva replicó la narrativa del de Javier Milei.

«Hoy, el panorama es marcadamente diferente. Argentina logró dos años consecutivos de superávit fiscal primario por primera vez en 15 años. La economía está creciendo. La inflación bajó a alrededor del 30%. La pobreza disminuyó. El banco central está reconstruyendo reservas internacionales. Los costos de endeudamiento soberano bajaron. Las tres principales agencias de calificación de riesgo mejoraron la nota del país. Más de 45.000 millones de dólares en proyectos de inversión ya fueron aprobados bajo el marco de incentivos a la inversión de Argentina».

Argentina podrá ser, con distancia, el mayor deudor del FMI y ser mirada con antipatía en directorio por países como Japón, Alemania, Reino Unido y otros, hartos de los cíclicos rescates de la tercera economía de América Latina, pero al mismo tiempo cuenta con un arma secreta: una capacidad de persuasión sin parangones. Por alguna razón, que excede a lo económico, los distintos gobiernos argentinos son casi siempre capaces de convencer al FMI de que la mejor solución es prestarles más dinero. Y a eso se suma el apoyo invariable, ya desde hace años, del gobierno de Estados Unidos, el hermano mayor del directorio.

¿Resultado? Argentina le debe 59.147 millones de dólares al FMI, el 35% del total de su cartera de préstamos. El siguiente país, Ucrania, en guerra con Rusia hace cuatro años y medio, debe la cuarta parte de lo que debe Argentina, 14.681 millones de dólares.

Georgieva es búlgara, y recuerda bien la crisis económica de su país en la salida del comunismo, cuando los ahorros de toda la vida de su madre se evaporaron de un día para el otro. No los suyos, que guardaba en dólares «en una lata de hojalata en el armario», según aseguró en su blog. Sabe de crisis y conoce la historia económica argentina, quizás por eso fue capaz de lanzar un elogio envenenado durante su paso por Buenos Aires: las cosas van tan bien que no hará falta prestar más dinero.

«No vemos a la Argentina necesitando financiamiento adicional del Fondo. Incluso bajo escenarios adversos, veo un gobierno muy comprometido con reconstruir reservas y una estrategia integral para garantizar el acceso al financiamiento durante 2027», dijo. ¿Su sueño? Que Argentina se sume al club de países que «pidieron plata del Fondo, reformaron su economía y no pidieron más».

A Luis Caputo, ministro de Economía, no le vendrían mal unos dólares del FMI en 2026, un año en el que Milei se juega la reelección. Los años electorales son tradicionalmente inestables en Argentina, y Caputo necesita el mayor poder de fuego posible para contrarrestar el «golpe de mercado» del que el gobierno libertario asegura haber sido víctima en las elecciones intermedias de 2025. Sabedor de que no habría dinero del Fondo, Caputo presentó días atrás un programa financiero hasta finales de 2027 en el que busca decir que cuenta con las fuentes de financiación necesarias para pagar las deudas del país.

La impresión de Georgieva de que Argentina no necesita ayudas económicas está basada en una sociedad civil potente y dinámica, que es lo que observó durante su estadía en el país, y en su paso por Vaca Muerta, el enorme yacimiento de gas y petróleo conocido como «la Patagonia saudí».

«Que Argentina tiene recursos naturales de clase mundial es algo conocido hace tiempo», señaló la jefa del FMI en el balance de su visita.

«Pero Vaca Muerta muestra que también tiene ingenieros talentosos, emprendedores y líderes públicos y privados comprometidos a desarrollarlos. Y lo hace en un momento en que el mundo busca suministros de energía seguros y confiables».

Georgieva tuvo también tiempo para una clase de tango con la bailarina Mora Godoy, que diez años atrás hizo lo propio con el ex presidente Barack Obama durante su paso por Buenos Aires.

«¡No podía irme de Argentina sin probar un poco de tango!, exclamó Georgieva.

Conocida por sus ideas de izquierdas, Godoy no comentó de qué habló con la búlgara tras la clase de tango. Sea como fuere, la mujer a la que Argentina le debe 59.000 millones de dólares se fue encantada del país.

«El ministro de Economía, Luis Caputo, me regaló una camiseta de la selección argentina con mi nombre y el número 10, el número icónico de Lionel Messi. Cuando Messi finalmente levantó la Copa del Mundo en Qatar, tenía 35 años, una edad en la que muchos futbolistas ya se han retirado. Su triunfo fue la culminación de años de perseverancia, reveses y dedicación inquebrantable. Subrayó cómo los grandes logros requieren persistencia y pueden tardar más de lo esperado».

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