El Sevilla FC emprendió una revolución deportiva el pasado verano. Así lo decidieron entre dirigentes y cuerpo técnico para cambiarle la cara al equipo tras dos años sellando una permanencia agónica. Una idea que necesitó de claves económicas, ante ese estricto control financiero que impone LaLiga, pero también decisiones estratégicas en lo deportivo para terminar de configurar una plantilla que ha gustado a todos en su foto final. Un trabajo en equipo para atender las peticiones de Luis García Plaza que exigieron tanto al presidente, José María del Nido Carrasco, como al director deportivo, José Ignacio Navarro.El primer obstáculo lo marcaba la economía . Con 26 millones de pérdidas en el ejercicio 25-26, el Sevilla nuevamente estaba obligado a realizar ajustes en el coste de la plantilla. Obtener plusvalías, fichar más barato y confeccionar una plantilla competitiva eran los tres objetivos planteados a la dirección deportiva, que además contaba con la pérdida de siete jugadores que finalizaban contrato y cuyas salidas no generaban más límite salarial. Unas normas de LaLiga que recompensan más el ahorro en salarios de jugadores que podían rescindir que lo que se podría invertir de las plusvalías obtenidas. Precisamente, este asunto llevó a que José Ignacio Navarro le otorgase una prioridad a buscar acuerdos con jugadores como Nianzou o Rafa Mir, cuyas salidas generarían más espacio salarial que por ejemplo la obtenida más tarde con el traspaso de Oso. Unas claves económicas que marcaron el paso del Sevilla durante el verano y que se vieron ayudadas principalmente por la rapidez con la que se dieron dos operaciones como el traspaso de Akor Adams y el acuerdo con el Lille por Tanguy Nianzou. Si la venta del nigeriano dejó una importante plusvalía, la salida del central francés liberó casi seis millones de euros y abría la puerta a las inscripciones. Un alivio para la confección de la plantilla, aunque el adiós de Akor también requería de hallar recambios en el mercado.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El Fenerbahce tendrá que pagarle 3 millones al Sevilla FCA esas claves económicas se le unía ahora el trabajo deportivo. Sin renunciar a plusvalías, como se consiguieron con los traspasos de Juanlu y Oso, pero aligerando la plantilla asumiendo gran parte de los salarios de jugadores como Joan Jordán o Gattoni. «Hay que renovar el vestuario», era el mensaje que se escucha en las oficinas del Sevilla y a lo que se aplicó el director deportivo. Con pérdidas dolorosas para el entrenador como la de Djibril Sow, un futbolista considerado importante, pero cuya salida también tuvo una gran repercusión en lo económico al liberar uno de los salarios más altos de la plantilla.Con esa hoja de ruta, los técnicos marcaron las prioridades . El fichaje de dos delanteros, de al menos un jugador de banda y de dos centrocampistas aparecían en la agenda. Tras una primera negociación que fue imposible por Fede Viñas, ante la alta cantidad que Toluca puso sobre la mesa, la dirección deportiva, en consenso con el entrenador, establecieron la hoja de ruta para fichar a un punta joven en propiedad y luego aguardar al mercado para intentar contratar a una opción más contrastada . Así se gestó el fichaje de Robbie Ure, ese delantero con proyección que estaba al alcance del Sevilla, tanto por el precio del traspaso como por los emolumentos del escocés, que además permitió que García Plaza comenzase LaLiga con una alternativa más a Isaac Romero, el único punta específico que realizó toda la pretemporada.El segundo paso era encontrar a otro delantero con más experiencia en la élite, aunque su edad marcase lo contrario. Ahí entraron numerosas alternativas en la agenda de José Ignacio Navarro , que al mismo tiempo que buscaba ese punta también negociaba el fichaje de un extremo. Dos incorporaciones esenciales para García Plaza y que luego se complementarían con un centrocampista o un central si el mercado ponía algo a tiro y el Sevilla aún disponía de capacidad económica para abordarlo. Decisiones deportivas en paralelo a las económicas.El frenesí del final del mercadoCon esos escenarios sobre la mesa, al Sevilla se le abrió la opción de Stassin 36 horas antes del cierre del mercado . Días atrás, el club de Nervión padeció la cruz del mercado con Harder. Con el delantero del Leipzig existía un acuerdo muy avanzado -incluso se planificó su viaje a Sevilla-, pero finalmente la propiedad del Chelsea y el club alemán realizó una operación cruzada que cerró la puerta de Nervión. Harder se marchó al Estrasburgo, equipo vinculado al Chelsea, y Marc Guiu hacía las maletas para Alemania. Dos opciones que gustaban en Nervión que se perdían de una tacada, aunque seguían vivas otras alternativas como Petar Ratkov y Deivid Washington, pero que no terminaban de convencer al 100%.Stassin y Correia, a su llegada a Sevilla ABCJusto en ese momento, Stassin apareció en escena. Después de un verano en el que Saint-Etienne rechazó ofertas por el belga, al que tasó por encima de los 20 millones de euros, el deseo del futbolista de afrontar un reto mayor que la Ligue 2 fue decisivo para que también el club francés cambiara su postura. Ahí apareció el Sevilla para aceptar la fórmula de una cesión, asumiendo el salario del jugador, con una opción de compra de 25 millones de euros, una cantidad similar a la que el club francés había estado solicitando todo el verano. Horas de incertidumbre, después de que Stassin incluso pidiera más tiempo para estudiar la oferta cuando el Sevilla ya esperaba su llegada, tuvieron un final feliz cuando el belga dio el OK. Su llegada a Sevilla ya era una realidad y apareció en el aeropuerto de San Pablo junto a Félix Correia, el extremo elegido para completar las bandas después de que Vargas también continuase.El regalo final llegó con Fofana . Tras descartar la llegada de Giménez, que puso rumbo al Deportivo, el frenesí del final del mercado abrió la posibilidad del centrocampista francés. Pasadas las ocho de la tarde, tras romperse la negociación entre el Milan y el Lyon, el Sevilla empezó a moverse para ese fichaje sorpresa. Al filo de las once de la noche, la operación parecía imposible, pero entre Del Nido Carrasco, que incluso contactó con LaLiga para elevar el espacio salarial disponible gracias al traspaso de Carlos Álvarez, y José Ignacio Navarro acabaron sellando el acuerdo con el club italiano casi sobre la bocina. Un fichaje inesperado pero que disparó la ilusión de la compleja planificación sevillista.El coste de la plantillaTodas estas operaciones del verano han dejado un mejor escenario para el Sevilla, con una deuda neta que ha pasado de 90 a 60 millones de euros entre el 1 de julio y el 1 de septiembre. El coste de la plantilla también se ha rebajado de 82 a 72 millones , aunque ahí todavía se contabilizan 21 en jugadores que no competirán en el Sevilla, tras asumir las pérdidas de sus salidas. «Hemos estado sufriendo dos temporadas en lo deportivo y teníamos que buscar plantillas más eficientes, en la que todo el dinero esté con la camiseta del Sevilla», explicó Del Nido Carrasco, tras ese verano buscando una plantilla económicamente más sostenible, en la que los salarios están bastante equiparados entre todos y muy pocos superan los dos millones de euros.Con todo, el trabajo de los técnicos seguirá de una manera similar en los próximos mercados si no llega antes una venta del club que abra la puerta a una ampliación de capital. Buscarle salida a jugadores como Cardoso, Marcao o Pedrosa , cuando regrese de su cesión, serán tareas para futuros mercados, en los que el Sevilla seguirá planificando con un ojo en la economía y otra en lo deportivo. El Sevilla FC emprendió una revolución deportiva el pasado verano. Así lo decidieron entre dirigentes y cuerpo técnico para cambiarle la cara al equipo tras dos años sellando una permanencia agónica. Una idea que necesitó de claves económicas, ante ese estricto control financiero que impone LaLiga, pero también decisiones estratégicas en lo deportivo para terminar de configurar una plantilla que ha gustado a todos en su foto final. Un trabajo en equipo para atender las peticiones de Luis García Plaza que exigieron tanto al presidente, José María del Nido Carrasco, como al director deportivo, José Ignacio Navarro.El primer obstáculo lo marcaba la economía . Con 26 millones de pérdidas en el ejercicio 25-26, el Sevilla nuevamente estaba obligado a realizar ajustes en el coste de la plantilla. Obtener plusvalías, fichar más barato y confeccionar una plantilla competitiva eran los tres objetivos planteados a la dirección deportiva, que además contaba con la pérdida de siete jugadores que finalizaban contrato y cuyas salidas no generaban más límite salarial. Unas normas de LaLiga que recompensan más el ahorro en salarios de jugadores que podían rescindir que lo que se podría invertir de las plusvalías obtenidas. Precisamente, este asunto llevó a que José Ignacio Navarro le otorgase una prioridad a buscar acuerdos con jugadores como Nianzou o Rafa Mir, cuyas salidas generarían más espacio salarial que por ejemplo la obtenida más tarde con el traspaso de Oso. Unas claves económicas que marcaron el paso del Sevilla durante el verano y que se vieron ayudadas principalmente por la rapidez con la que se dieron dos operaciones como el traspaso de Akor Adams y el acuerdo con el Lille por Tanguy Nianzou. Si la venta del nigeriano dejó una importante plusvalía, la salida del central francés liberó casi seis millones de euros y abría la puerta a las inscripciones. Un alivio para la confección de la plantilla, aunque el adiós de Akor también requería de hallar recambios en el mercado.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El Fenerbahce tendrá que pagarle 3 millones al Sevilla FCA esas claves económicas se le unía ahora el trabajo deportivo. Sin renunciar a plusvalías, como se consiguieron con los traspasos de Juanlu y Oso, pero aligerando la plantilla asumiendo gran parte de los salarios de jugadores como Joan Jordán o Gattoni. «Hay que renovar el vestuario», era el mensaje que se escucha en las oficinas del Sevilla y a lo que se aplicó el director deportivo. Con pérdidas dolorosas para el entrenador como la de Djibril Sow, un futbolista considerado importante, pero cuya salida también tuvo una gran repercusión en lo económico al liberar uno de los salarios más altos de la plantilla.Con esa hoja de ruta, los técnicos marcaron las prioridades . El fichaje de dos delanteros, de al menos un jugador de banda y de dos centrocampistas aparecían en la agenda. Tras una primera negociación que fue imposible por Fede Viñas, ante la alta cantidad que Toluca puso sobre la mesa, la dirección deportiva, en consenso con el entrenador, establecieron la hoja de ruta para fichar a un punta joven en propiedad y luego aguardar al mercado para intentar contratar a una opción más contrastada . Así se gestó el fichaje de Robbie Ure, ese delantero con proyección que estaba al alcance del Sevilla, tanto por el precio del traspaso como por los emolumentos del escocés, que además permitió que García Plaza comenzase LaLiga con una alternativa más a Isaac Romero, el único punta específico que realizó toda la pretemporada.El segundo paso era encontrar a otro delantero con más experiencia en la élite, aunque su edad marcase lo contrario. Ahí entraron numerosas alternativas en la agenda de José Ignacio Navarro , que al mismo tiempo que buscaba ese punta también negociaba el fichaje de un extremo. Dos incorporaciones esenciales para García Plaza y que luego se complementarían con un centrocampista o un central si el mercado ponía algo a tiro y el Sevilla aún disponía de capacidad económica para abordarlo. Decisiones deportivas en paralelo a las económicas.El frenesí del final del mercadoCon esos escenarios sobre la mesa, al Sevilla se le abrió la opción de Stassin 36 horas antes del cierre del mercado . Días atrás, el club de Nervión padeció la cruz del mercado con Harder. Con el delantero del Leipzig existía un acuerdo muy avanzado -incluso se planificó su viaje a Sevilla-, pero finalmente la propiedad del Chelsea y el club alemán realizó una operación cruzada que cerró la puerta de Nervión. Harder se marchó al Estrasburgo, equipo vinculado al Chelsea, y Marc Guiu hacía las maletas para Alemania. Dos opciones que gustaban en Nervión que se perdían de una tacada, aunque seguían vivas otras alternativas como Petar Ratkov y Deivid Washington, pero que no terminaban de convencer al 100%.Stassin y Correia, a su llegada a Sevilla ABCJusto en ese momento, Stassin apareció en escena. Después de un verano en el que Saint-Etienne rechazó ofertas por el belga, al que tasó por encima de los 20 millones de euros, el deseo del futbolista de afrontar un reto mayor que la Ligue 2 fue decisivo para que también el club francés cambiara su postura. Ahí apareció el Sevilla para aceptar la fórmula de una cesión, asumiendo el salario del jugador, con una opción de compra de 25 millones de euros, una cantidad similar a la que el club francés había estado solicitando todo el verano. Horas de incertidumbre, después de que Stassin incluso pidiera más tiempo para estudiar la oferta cuando el Sevilla ya esperaba su llegada, tuvieron un final feliz cuando el belga dio el OK. Su llegada a Sevilla ya era una realidad y apareció en el aeropuerto de San Pablo junto a Félix Correia, el extremo elegido para completar las bandas después de que Vargas también continuase.El regalo final llegó con Fofana . Tras descartar la llegada de Giménez, que puso rumbo al Deportivo, el frenesí del final del mercado abrió la posibilidad del centrocampista francés. Pasadas las ocho de la tarde, tras romperse la negociación entre el Milan y el Lyon, el Sevilla empezó a moverse para ese fichaje sorpresa. Al filo de las once de la noche, la operación parecía imposible, pero entre Del Nido Carrasco, que incluso contactó con LaLiga para elevar el espacio salarial disponible gracias al traspaso de Carlos Álvarez, y José Ignacio Navarro acabaron sellando el acuerdo con el club italiano casi sobre la bocina. Un fichaje inesperado pero que disparó la ilusión de la compleja planificación sevillista.El coste de la plantillaTodas estas operaciones del verano han dejado un mejor escenario para el Sevilla, con una deuda neta que ha pasado de 90 a 60 millones de euros entre el 1 de julio y el 1 de septiembre. El coste de la plantilla también se ha rebajado de 82 a 72 millones , aunque ahí todavía se contabilizan 21 en jugadores que no competirán en el Sevilla, tras asumir las pérdidas de sus salidas. «Hemos estado sufriendo dos temporadas en lo deportivo y teníamos que buscar plantillas más eficientes, en la que todo el dinero esté con la camiseta del Sevilla», explicó Del Nido Carrasco, tras ese verano buscando una plantilla económicamente más sostenible, en la que los salarios están bastante equiparados entre todos y muy pocos superan los dos millones de euros.Con todo, el trabajo de los técnicos seguirá de una manera similar en los próximos mercados si no llega antes una venta del club que abra la puerta a una ampliación de capital. Buscarle salida a jugadores como Cardoso, Marcao o Pedrosa , cuando regrese de su cesión, serán tareas para futuros mercados, en los que el Sevilla seguirá planificando con un ojo en la economía y otra en lo deportivo.
El Sevilla FC emprendió una revolución deportiva el pasado verano. Así lo decidieron entre dirigentes y cuerpo técnico para cambiarle la cara al equipo tras dos años sellando una permanencia agónica. Una idea que necesitó de claves económicas, ante ese estricto control financiero que … impone LaLiga, pero también decisiones estratégicas en lo deportivo para terminar de configurar una plantilla que ha gustado a todos en su foto final. Un trabajo en equipo para atender las peticiones de Luis García Plaza que exigieron tanto al presidente, José María del Nido Carrasco, como al director deportivo, José Ignacio Navarro.
El primer obstáculo lo marcaba la economía. Con 26 millones de pérdidas en el ejercicio 25-26, el Sevilla nuevamente estaba obligado a realizar ajustes en el coste de la plantilla. Obtener plusvalías, fichar más barato y confeccionar una plantilla competitiva eran los tres objetivos planteados a la dirección deportiva, que además contaba con la pérdida de siete jugadores que finalizaban contrato y cuyas salidas no generaban más límite salarial. Unas normas de LaLiga que recompensan más el ahorro en salarios de jugadores que podían rescindir que lo que se podría invertir de las plusvalías obtenidas.
Precisamente, este asunto llevó a que José Ignacio Navarro le otorgase una prioridad a buscar acuerdos con jugadores como Nianzou o Rafa Mir, cuyas salidas generarían más espacio salarial que por ejemplo la obtenida más tarde con el traspaso de Oso. Unas claves económicas que marcaron el paso del Sevilla durante el verano y que se vieron ayudadas principalmente por la rapidez con la que se dieron dos operaciones como el traspaso de Akor Adams y el acuerdo con el Lille por Tanguy Nianzou. Si la venta del nigeriano dejó una importante plusvalía, la salida del central francés liberó casi seis millones de euros y abría la puerta a las inscripciones. Un alivio para la confección de la plantilla, aunque el adiós de Akor también requería de hallar recambios en el mercado.
A esas claves económicas se le unía ahora el trabajo deportivo. Sin renunciar a plusvalías, como se consiguieron con los traspasos de Juanlu y Oso, pero aligerando la plantilla asumiendo gran parte de los salarios de jugadores como Joan Jordán o Gattoni. «Hay que renovar el vestuario», era el mensaje que se escucha en las oficinas del Sevilla y a lo que se aplicó el director deportivo. Con pérdidas dolorosas para el entrenador como la de Djibril Sow, un futbolista considerado importante, pero cuya salida también tuvo una gran repercusión en lo económico al liberar uno de los salarios más altos de la plantilla.
Con esa hoja de ruta, los técnicos marcaron las prioridades. El fichaje de dos delanteros, de al menos un jugador de banda y de dos centrocampistas aparecían en la agenda. Tras una primera negociación que fue imposible por Fede Viñas, ante la alta cantidad que Toluca puso sobre la mesa, la dirección deportiva, en consenso con el entrenador, establecieron la hoja de ruta para fichar a un punta joven en propiedad y luego aguardar al mercado para intentar contratar a una opción más contrastada. Así se gestó el fichaje de Robbie Ure, ese delantero con proyección que estaba al alcance del Sevilla, tanto por el precio del traspaso como por los emolumentos del escocés, que además permitió que García Plaza comenzase LaLiga con una alternativa más a Isaac Romero, el único punta específico que realizó toda la pretemporada.
El segundo paso era encontrar a otro delantero con más experiencia en la élite, aunque su edad marcase lo contrario. Ahí entraron numerosas alternativas en la agenda de José Ignacio Navarro, que al mismo tiempo que buscaba ese punta también negociaba el fichaje de un extremo. Dos incorporaciones esenciales para García Plaza y que luego se complementarían con un centrocampista o un central si el mercado ponía algo a tiro y el Sevilla aún disponía de capacidad económica para abordarlo. Decisiones deportivas en paralelo a las económicas.
El frenesí del final del mercado
Con esos escenarios sobre la mesa, al Sevilla se le abrió la opción de Stassin 36 horas antes del cierre del mercado. Días atrás, el club de Nervión padeció la cruz del mercado con Harder. Con el delantero del Leipzig existía un acuerdo muy avanzado -incluso se planificó su viaje a Sevilla-, pero finalmente la propiedad del Chelsea y el club alemán realizó una operación cruzada que cerró la puerta de Nervión. Harder se marchó al Estrasburgo, equipo vinculado al Chelsea, y Marc Guiu hacía las maletas para Alemania. Dos opciones que gustaban en Nervión que se perdían de una tacada, aunque seguían vivas otras alternativas como Petar Ratkov y Deivid Washington, pero que no terminaban de convencer al 100%.

(ABC)
Justo en ese momento, Stassin apareció en escena. Después de un verano en el que Saint-Etienne rechazó ofertas por el belga, al que tasó por encima de los 20 millones de euros, el deseo del futbolista de afrontar un reto mayor que la Ligue 2 fue decisivo para que también el club francés cambiara su postura. Ahí apareció el Sevilla para aceptar la fórmula de una cesión, asumiendo el salario del jugador, con una opción de compra de 25 millones de euros, una cantidad similar a la que el club francés había estado solicitando todo el verano. Horas de incertidumbre, después de que Stassin incluso pidiera más tiempo para estudiar la oferta cuando el Sevilla ya esperaba su llegada, tuvieron un final feliz cuando el belga dio el OK. Su llegada a Sevilla ya era una realidad y apareció en el aeropuerto de San Pablo junto a Félix Correia, el extremo elegido para completar las bandas después de que Vargas también continuase.
El regalo final llegó con Fofana. Tras descartar la llegada de Giménez, que puso rumbo al Deportivo, el frenesí del final del mercado abrió la posibilidad del centrocampista francés. Pasadas las ocho de la tarde, tras romperse la negociación entre el Milan y el Lyon, el Sevilla empezó a moverse para ese fichaje sorpresa. Al filo de las once de la noche, la operación parecía imposible, pero entre Del Nido Carrasco, que incluso contactó con LaLiga para elevar el espacio salarial disponible gracias al traspaso de Carlos Álvarez, y José Ignacio Navarro acabaron sellando el acuerdo con el club italiano casi sobre la bocina. Un fichaje inesperado pero que disparó la ilusión de la compleja planificación sevillista.
El coste de la plantilla
Todas estas operaciones del verano han dejado un mejor escenario para el Sevilla, con una deuda neta que ha pasado de 90 a 60 millones de euros entre el 1 de julio y el 1 de septiembre. El coste de la plantilla también se ha rebajado de 82 a 72 millones, aunque ahí todavía se contabilizan 21 en jugadores que no competirán en el Sevilla, tras asumir las pérdidas de sus salidas. «Hemos estado sufriendo dos temporadas en lo deportivo y teníamos que buscar plantillas más eficientes, en la que todo el dinero esté con la camiseta del Sevilla», explicó Del Nido Carrasco, tras ese verano buscando una plantilla económicamente más sostenible, en la que los salarios están bastante equiparados entre todos y muy pocos superan los dos millones de euros.
Con todo, el trabajo de los técnicos seguirá de una manera similar en los próximos mercados si no llega antes una venta del club que abra la puerta a una ampliación de capital. Buscarle salida a jugadores como Cardoso, Marcao o Pedrosa, cuando regrese de su cesión, serán tareas para futuros mercados, en los que el Sevilla seguirá planificando con un ojo en la economía y otra en lo deportivo.
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