Las encuestas auguran una debacle para Trump en las ‘midterms’: los republicanos perderían Kansas por primera vez en un siglo

Las últimas encuestas antes de las elecciones de medio mandato de este martes en Estados Unidos auguran un importante vuelco a favor de los demócratas en la disputa por el Congreso, con ventaja incluso en bastiones históricos del Partido Republicano. Los sondeos apuntan a que Donald Trump podría afrontar la segunda mitad de su segunda etapa en la presidencia con un Legislativo dominado por la oposición. Incluso estados tradicionalmente conservadores, como Kansas, se preparan para un posible cambio político que, en ese caso, no se produce desde hace casi un siglo.

El último sondeo de The New York Times y el instituto Siena sitúa a los candidatos demócratas por delante en las elecciones al Senado de Míchigan, Texas, Maine, Ohio, Kansas y Alaska, mientras que Iowa permanece prácticamente empatado. De estos siete estados, solo Míchigan cuenta actualmente con un escaño demócrata en disputa, por lo que los resultados podrían suponer un importante avance para la oposición.

El caso de Kansas resulta especialmente significativo, ya que el estado no elige a un senador demócrata desde 1932. Una victoria demócrata en Texas también supondría un acontecimiento histórico, puesto que los republicanos mantienen el control de sus escaños en el Senado desde 1988. Las encuestas de The New York Times y Siena sitúan al candidato demócrata de Kansas, Adam Hamilton, cinco puntos por delante del actual senador republicano Roger Marshall, con un 49% de intención de voto frente al 44%. En Texas, el demócrata James Talarico obtiene un 50% de los apoyos frente al 43% del republicano Ken Paxton, mientras que en Míchigan Abdul El-Sayed supera a Mike Rogers por once puntos.

Para recuperar el control del Senado, los demócratas necesitan conservar todos sus escaños y arrebatar al menos cuatro a los republicanos. Según el agregador de encuestas Decision Desk HQ, cuentan con un 64% de posibilidades de conseguir la mayoría en la Cámara Alta, siete puntos porcentuales más que hace una semana. En la Cámara de Representantes, el mismo modelo les atribuye un 84% de probabilidades de victoria, cinco puntos más que siete días atrás.

Las principales razones de este vuelco electoral, solo dos años después del regreso de Trump al poder, se basan en el descontento por el elevado coste de la vida, el encarecimiento de los alimentos y los combustibles, la guerra en Irán y la impopularidad de Trump. Según la encuesta del Times, solo el 38% de los consultados en los siete estados analizados aprueba la gestión del presidente, que ganó las elecciones presidenciales de 2024 con un amplio margen en cinco de ellos.

No obstante, los analistas advierten de que los sondeos no garantizan los resultados de las urnas. Los votantes republicanos han mostrado en anteriores elecciones una menor disposición a participar en las encuestas, que en diferentes ocasiones han sobreestimado las posibilidades de los demócratas.

El bastión republicano que podría cambiar tras 94 años

Kansas será uno de los grandes focos de atención en estas elecciones: un estado eminentemente agrícola que no elige a un senador demócrata desde 1932. La posibilidad de una derrota republicana, a la que apuntan todos los sondeos, ha llevado al propio Trump a visitar el territorio en dos ocasiones durante las últimas dos semanas para pedir el voto para Roger Marshall, el actual senador conservador, amenazado por el demócrata Adam Hamilton.

La popularidad de Marshall se ha resentido en los últimos meses por su vinculación con Trump y su posición sobre la publicación de los archivos de Jeffrey Epstein. A ello se suman las consecuencias económicas de las políticas del presidente. «Luego están guerras comerciales y aranceles —que han perjudicado mucho a los agricultores—, la guerra con Irán y el aumento de los precios de todo, especialmente fertilizantes y diésel. Cuando a los agricultores de Kansas no les va bien, toda la economía se ve afectada», explica a la Agencia Efe Neal Allen, profesor de Ciencia Política de la Universidad Estatal de Wichita.

El descontento también alcanza a algunos antiguos votantes del presidente. Es el caso de Kenny, un transportista de 37 años que asegura que está pagando prácticamente seis dólares por galón de diésel. «Este no es el Trump por el que voté. Yo voté por el Trump de 2016«, afirma a Efe, antes de anunciar que apoyará a Hamilton por su rechazo a la guerra de Irán y su malestar con la gestión del caso Epstein.

El candidato demócrata, un pastor metodista con pasado republicano, ha conseguido atraer a sectores moderados gracias a su perfil religioso y político. Según Don Haider-Markel, profesor de la Universidad de Kansas, su reputación resulta atractiva tanto para los independientes como para los republicanos moderados. Sin embargo, el conservadurismo mantiene un fuerte arraigo en el estado, donde ningún candidato presidencial demócrata ha ganado desde 1964.

Para tratar de evitar una derrota histórica, Trump celebró el domingo un mitin en la localidad de Salina, donde pidió el voto para Marshall y calificó a Hamilton de pastor «woke». El presidente insistió en uno de sus mensajes habituales de campaña: «Imaginen que yo estoy en la boleta electoral».

El mandatario cerró el acto con su tradicional baile al ritmo de YMCA, de Village People, tras haber protagonizado 30 mítines en los últimos 31 días. «Estos mítines son impresionantes. Esto no lo van a volver a ver nunca», aseguró ante sus seguidores, en un acto que evocó la década transcurrida desde que anunció su primera candidatura presidencial en junio de 2015.

 Los sondeos apuntan a que los demócratas podrían recuperar el control del Congreso y lograr victorias históricas en bastiones republicanos como Kansas y Texas.  

Las últimas encuestas antes de las elecciones de medio mandato de este martes en Estados Unidos auguran un importante vuelco a favor de los demócratas en la disputa por el Congreso, con ventaja incluso en bastiones históricos del Partido Republicano. Los sondeos apuntan a que Donald Trump podría afrontar la segunda mitad de su segunda etapa en la presidencia con un Legislativo dominado por la oposición. Incluso estados tradicionalmente conservadores, como Kansas, se preparan para un posible cambio político que, en ese caso, no se produce desde hace casi un siglo.

El último sondeo de The New York Times y el instituto Siena sitúa a los candidatos demócratas por delante en las elecciones al Senado de Míchigan, Texas, Maine, Ohio, Kansas y Alaska, mientras que Iowa permanece prácticamente empatado. De estos siete estados, solo Míchigan cuenta actualmente con un escaño demócrata en disputa, por lo que los resultados podrían suponer un importante avance para la oposición.

El caso de Kansas resulta especialmente significativo, ya que el estado no elige a un senador demócrata desde 1932. Una victoria demócrata en Texas también supondría un acontecimiento histórico, puesto que los republicanos mantienen el control de sus escaños en el Senado desde 1988. Las encuestas de The New York Times y Siena sitúan al candidato demócrata de Kansas, Adam Hamilton, cinco puntos por delante del actual senador republicano Roger Marshall, con un 49% de intención de voto frente al 44%. En Texas, el demócrata James Talarico obtiene un 50% de los apoyos frente al 43% del republicano Ken Paxton, mientras que en Míchigan Abdul El-Sayed supera a Mike Rogers por once puntos.

Para recuperar el control del Senado, los demócratas necesitan conservar todos sus escaños y arrebatar al menos cuatro a los republicanos. Según el agregador de encuestas Decision Desk HQ, cuentan con un 64% de posibilidades de conseguir la mayoría en la Cámara Alta, siete puntos porcentuales más que hace una semana. En la Cámara de Representantes, el mismo modelo les atribuye un 84% de probabilidades de victoria, cinco puntos más que siete días atrás.

Las principales razones de este vuelco electoral, solo dos años después del regreso de Trump al poder, se basan en el descontento por el elevado coste de la vida, el encarecimiento de los alimentos y los combustibles, la guerra en Irán y la impopularidad de Trump. Según la encuesta del Times, solo el 38% de los consultados en los siete estados analizados aprueba la gestión del presidente, que ganó las elecciones presidenciales de 2024 con un amplio margen en cinco de ellos.

No obstante, los analistas advierten de que los sondeos no garantizan los resultados de las urnas. Los votantes republicanos han mostrado en anteriores elecciones una menor disposición a participar en las encuestas, que en diferentes ocasiones han sobreestimado las posibilidades de los demócratas.

Kansas será uno de los grandes focos de atención en estas elecciones: un estado eminentemente agrícola que no elige a un senador demócrata desde 1932. La posibilidad de una derrota republicana, a la que apuntan todos los sondeos, ha llevado al propio Trump a visitar el territorio en dos ocasiones durante las últimas dos semanas para pedir el voto para Roger Marshall, el actual senador conservador, amenazado por el demócrata Adam Hamilton.

La popularidad de Marshall se ha resentido en los últimos meses por su vinculación con Trump y su posición sobre la publicación de los archivos de Jeffrey Epstein. A ello se suman las consecuencias económicas de las políticas del presidente. «Luego están guerras comerciales y aranceles —que han perjudicado mucho a los agricultores—, la guerra con Irán y el aumento de los precios de todo, especialmente fertilizantes y diésel. Cuando a los agricultores de Kansas no les va bien, toda la economía se ve afectada», explica a la Agencia Efe Neal Allen, profesor de Ciencia Política de la Universidad Estatal de Wichita.

El descontento también alcanza a algunos antiguos votantes del presidente. Es el caso de Kenny, un transportista de 37 años que asegura que está pagando prácticamente seis dólares por galón de diésel. «Este no es el Trump por el que voté. Yo voté por el Trump de 2016«, afirma a Efe, antes de anunciar que apoyará a Hamilton por su rechazo a la guerra de Irán y su malestar con la gestión del caso Epstein.

El candidato demócrata, un pastor metodista con pasado republicano, ha conseguido atraer a sectores moderados gracias a su perfil religioso y político. Según Don Haider-Markel, profesor de la Universidad de Kansas, su reputación resulta atractiva tanto para los independientes como para los republicanos moderados. Sin embargo, el conservadurismo mantiene un fuerte arraigo en el estado, donde ningún candidato presidencial demócrata ha ganado desde 1964.

Para tratar de evitar una derrota histórica, Trump celebró el domingo un mitin en la localidad de Salina, donde pidió el voto para Marshall y calificó a Hamilton de pastor «woke». El presidente insistió en uno de sus mensajes habituales de campaña: «Imaginen que yo estoy en la boleta electoral».

El mandatario cerró el acto con su tradicional baile al ritmo de YMCA, de Village People, tras haber protagonizado 30 mítines en los últimos 31 días. «Estos mítines son impresionantes. Esto no lo van a volver a ver nunca», aseguró ante sus seguidores, en un acto que evocó la década transcurrida desde que anunció su primera candidatura presidencial en junio de 2015.

 20MINUTOS.ES – Internacional

Más Noticias