La advertencia estadounidense de sancionar a las empresas que mantengan relación con la empresa pública vinculada al ejército cubano, Gaesa, más allá del próximo viernes 5 de junio había dejado a Meliá como la última gran cadena hotelera con una presencia destacada en la isla. Hasta hoy.
La cadena mallorquina era el último gran grupo hotelero con una cartera relevante de establecimientos en salir de la isla por mantener vínculos con Gaesa, la empresa pública en la diana de la Casa Blanca
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La advertencia estadounidense de sancionar a las empresas que mantengan relación con la empresa pública vinculada al ejército cubano, Gaesa, más allá del próximo viernes 5 de junio ha dejado a Meliá como la última gran cadena hotelera con una presencia destacada en la isla.
El mayor grupo hotelero cotizado en España ha diversificado en las últimas décadas su presencia en el Caribe con otros destinos como México o República Dominicana, con lo que el coste económico del bloqueo actual que ejerce estados Unidos sobre la isla no es el mayor riesgo. Es la posibilidad de chocar contra la Administración estadounidense lo que convierte las sociedades con Gaesa en un riesgo jurídico. No sería la primera vez para la compañía mallorquina propiedad de la familia Escarrer.
Iberostar, con presencia en Cuba desde 1990, ha dejado de incluir 12 hoteles en gestión compartida con Gaesa dentro de su oferta. La cadena mantendrá su presencia en Cuba con establecimientos vinculados a organismos ajenos a las sanciones estadounidenses.
«A partir del 1 de junio de 2026, estos establecimientos dejarán de ser gestionados, comercializados o promocionados bajo la marca Iberostar. En consecuencia, cualquier referencia a Iberostar Cuba Hotels & Resorts asociada a dichos hoteles quedará sin efecto desde esa fecha», indicó el grupo en un comunicado.
Meliá, por su parte, seguía ayer analizando su situación y los riesgos jurídicos a los que se enfrenta en Estados Unidos si la Administración encuentra que todos o parte de los cerca de 30 establecimientos que explota en la isla son susceptibles de ser incluidos en la lista de sancionados a partir del próximo 5 de junio.
La amenaza de sanciones apunta a empresas que se relacionen con el régimen en materia de energía, defensa, metales, minería, servicios financieros o seguridad. De manera más genérica, cita la prohibición de «cualquier contribución, provisiones de fondos o servicios» de personas señaladas por la Administración estadounidense como es el caso de Ana Guillermina Lastres, la militar que dirige Gaesa.
El conglomerado público gestiona una red hotelera, compuesta por unos 180 establecimientos, explotada en asociación con grupos extranjeros, fundamentalmente españoles y canadienses.
El corte de relaciones de Iberostar con Gaesa sigue al llevado a cabo por la cadena canadiense Blue Diamond, que la semana pasada anunció el cese de sus operaciones en Cuba, donde participaba en la gestión de 62 establecimientos. Al igual que el grupo mallorquín, la empresa canadiense trata de desvincular su nombre del de Cuba por temor a las sanciones, que son un golpe demoledor para el pilar económico de la isla.
Con la reducción y suspensión de vuelos hacia Cuba y limitaciones operativas, tales como la falta de suministro de combustible, electricidad, agua y otyra logística esencial, como alimentos y medicinasademás de otras limitaciones, las llegadas de turistas ya han caído drásticamente en los últimos años y en 2025 tocaron su mínimo desde 2002, llegando a 1,8 millones, menos de la mitad de lo que eran en 2018, aunque puede que aún bajen más este ejercicio.
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