En las alegres y coloridas oficinas de la empresa de moda Ritavon se han sucedido los embarazos, las bajas de maternidad, las operaciones, días libres en el cole, el cuidado de los mayores… etc. y siempre se han organizado. Cada una se marca unos objetivos, van de 9 a 14.30 a la oficina y después cada una termina su trabajo en casa, cuando acuestan a sus hijos o en ratitos que sacan durante las extraescolares de estos. Flexibilidad total para conciliar y que Mercedes haga los deberes con sus hijos, Ana haga deporte a medio día o Carla lleve a su hija Lucía a clase de baile, por ejemplo. «Lo que no significa que trabajemos menos horas, sino que nos adaptamos para ir a buscar a los niños al cole, dedicarles tiempo y terminar el trabajo en casa. Somos cinco mujeres, todas madres y sumamos 13 niños en total», explican Andrea Retuerto y Cristina González-Cebrián, fundadoras de la firma . «Queremos estar presentes en nuestra vida familiar porque consideramos que es importante pero nos organizamos de forma que los dos proyectos -el personal y el profesional- salgan adelante a la vez y salgan bien. Y este modelo, sin duda, genera compromiso », apunta González-Cebrián. Además, prosigue, «para nosotras funciona mejor un modelo híbrido, pero flexible y más humano. Al final trabajamos así porque es coherente con nuestro momento vital y con lo que somos».Noticia relacionada opinion No No Padres que sí están cambiando Ana SánchezAdemás, prosigue, «todas tenemos muy claras nuestras funciones: si alguien no hace su parte, el proceso se para. Esto es un engranaje y no puedes perder el tiempo: tus cosas tienen que estar hechas pero cada una se organiza como quiere. Si alguien se concentra mejor en casa, se queda y a la vez, la oficina está siempre disponible para quien quiera venir. Eso sí, hay cosas que requieren presencia, como la gestión de muestras o el trabajo en equipo. Por eso creemos que el teletrabajo al cien por cien no es la mejor opción. Para nosotras funciona mejor un modelo híbrido, pero flexible y más humano. Al final trabajamos así porque es coherente con nuestro momento vital y con lo que somos. Diseñamos pensando en lo que nosotras mismas queremos, vivimos y necesitamos. Y creo que eso es una gran suerte».Instagram, una ventana a las clientas«Nos organizamos desde la responsabilidad de cada una, teniendo tareas muy concretas y responsabilidades muy bien definidas. Salvo algunos eventos ineludibles, como probar muestras, telas, estampados, una venta física o una presentación a prensa con un horario concreto, mientras el trabajo esté hecho y bien hecho, no nos importa que se haga a las 10:00 de la mañana o a las 11:00 de la noche. Y cuando es necesario nos conectamos desde casa, desde el coche o desde donde podamos y seguimos avanzando», corrobora su socia.«Las clientas son, en realidad, nuestras verdaderas jefas»La pyme diseña una colección al mes, que casi siempre publican de noche en su canal de Instagram, y que se agota a las pocas horas. «Mucha gente se pregunta si forma parte de una estrategia pero precisamente, nada más lejos de la realidad – explica Andrea-. Ese último paso lo hago yo. Hacemos las fotos corre que te corre, la fotógrafa, que también es madre y una más del equipo, nos las pasa cuando puede. En ocasiones, haciendo un enorme esfuerzo, el sábado a mediodía. Después, la lanzo cuando puedo. A veces me retrasa un cumpleaños, otras un amiguito que se ha quedado a dormir… Cuando consigo dormir a los cuatro y veo que todo está en su sitio, lo publico. No existe un plan», admite Retuerto.Ambas son conscientes de lo importante que ha sido esta red social, con 150.000 seguidores en la difusión de la marca y en la comunicación con sus clientas, a las que tratan de contestar siempre. Su feedback les guía en las colecciones. «Instagram es nuestra ventana al mundo. Ahí recibimos el feedback de nuestras clientas, ahí nos comunicamos con ellas y les hacemos muchísimo caso». Ellas son, aseguran, «nuestras verdaderas jefas».MÁS INFORMACIÓN noticia Si El reto de criar sin abuelos en la gran ciudad noticia Si Matrescencia: el terremoto invisible que sacude a las madres noticia Si Cada vez hay más madres a los 40 (y subiendo) noticia Si Talento femenino y conciliación: las vías para alcanzar la igualdad en un congreso en CórdobaRetuerto es quien se dedica al diseño y a toda la parte creativa, mientras que González Cebrián se encarga de la parte ejecutiva y hace realidad todo lo que su socia ha diseñado. Busca los proveedores, las telas, las fornituras, y se encarga de hacer estrategia para que cuadren los números. Es una empresa pequeña pero todas opinan de todo, «lo que evita roces y hace ganar mucho tiempo», afirman. El buen ambiente es más que palpable y González Cebrián está convencida de que, en parte, es debido a la implicación que ha surgido, de forma natural, entre todas. «Es verdad que somos un equipo pequeño, donde el resultado de cada acción se ve reflejado directamente y donde compartimos los logros de cada lanzamiento como si fuera nuestro pequeño bebé que empieza a gatear», concluyen. En las alegres y coloridas oficinas de la empresa de moda Ritavon se han sucedido los embarazos, las bajas de maternidad, las operaciones, días libres en el cole, el cuidado de los mayores… etc. y siempre se han organizado. Cada una se marca unos objetivos, van de 9 a 14.30 a la oficina y después cada una termina su trabajo en casa, cuando acuestan a sus hijos o en ratitos que sacan durante las extraescolares de estos. Flexibilidad total para conciliar y que Mercedes haga los deberes con sus hijos, Ana haga deporte a medio día o Carla lleve a su hija Lucía a clase de baile, por ejemplo. «Lo que no significa que trabajemos menos horas, sino que nos adaptamos para ir a buscar a los niños al cole, dedicarles tiempo y terminar el trabajo en casa. Somos cinco mujeres, todas madres y sumamos 13 niños en total», explican Andrea Retuerto y Cristina González-Cebrián, fundadoras de la firma . «Queremos estar presentes en nuestra vida familiar porque consideramos que es importante pero nos organizamos de forma que los dos proyectos -el personal y el profesional- salgan adelante a la vez y salgan bien. Y este modelo, sin duda, genera compromiso », apunta González-Cebrián. Además, prosigue, «para nosotras funciona mejor un modelo híbrido, pero flexible y más humano. Al final trabajamos así porque es coherente con nuestro momento vital y con lo que somos».Noticia relacionada opinion No No Padres que sí están cambiando Ana SánchezAdemás, prosigue, «todas tenemos muy claras nuestras funciones: si alguien no hace su parte, el proceso se para. Esto es un engranaje y no puedes perder el tiempo: tus cosas tienen que estar hechas pero cada una se organiza como quiere. Si alguien se concentra mejor en casa, se queda y a la vez, la oficina está siempre disponible para quien quiera venir. Eso sí, hay cosas que requieren presencia, como la gestión de muestras o el trabajo en equipo. Por eso creemos que el teletrabajo al cien por cien no es la mejor opción. Para nosotras funciona mejor un modelo híbrido, pero flexible y más humano. Al final trabajamos así porque es coherente con nuestro momento vital y con lo que somos. Diseñamos pensando en lo que nosotras mismas queremos, vivimos y necesitamos. Y creo que eso es una gran suerte».Instagram, una ventana a las clientas«Nos organizamos desde la responsabilidad de cada una, teniendo tareas muy concretas y responsabilidades muy bien definidas. Salvo algunos eventos ineludibles, como probar muestras, telas, estampados, una venta física o una presentación a prensa con un horario concreto, mientras el trabajo esté hecho y bien hecho, no nos importa que se haga a las 10:00 de la mañana o a las 11:00 de la noche. Y cuando es necesario nos conectamos desde casa, desde el coche o desde donde podamos y seguimos avanzando», corrobora su socia.«Las clientas son, en realidad, nuestras verdaderas jefas»La pyme diseña una colección al mes, que casi siempre publican de noche en su canal de Instagram, y que se agota a las pocas horas. «Mucha gente se pregunta si forma parte de una estrategia pero precisamente, nada más lejos de la realidad – explica Andrea-. Ese último paso lo hago yo. Hacemos las fotos corre que te corre, la fotógrafa, que también es madre y una más del equipo, nos las pasa cuando puede. En ocasiones, haciendo un enorme esfuerzo, el sábado a mediodía. Después, la lanzo cuando puedo. A veces me retrasa un cumpleaños, otras un amiguito que se ha quedado a dormir… Cuando consigo dormir a los cuatro y veo que todo está en su sitio, lo publico. No existe un plan», admite Retuerto.Ambas son conscientes de lo importante que ha sido esta red social, con 150.000 seguidores en la difusión de la marca y en la comunicación con sus clientas, a las que tratan de contestar siempre. Su feedback les guía en las colecciones. «Instagram es nuestra ventana al mundo. Ahí recibimos el feedback de nuestras clientas, ahí nos comunicamos con ellas y les hacemos muchísimo caso». Ellas son, aseguran, «nuestras verdaderas jefas».MÁS INFORMACIÓN noticia Si El reto de criar sin abuelos en la gran ciudad noticia Si Matrescencia: el terremoto invisible que sacude a las madres noticia Si Cada vez hay más madres a los 40 (y subiendo) noticia Si Talento femenino y conciliación: las vías para alcanzar la igualdad en un congreso en CórdobaRetuerto es quien se dedica al diseño y a toda la parte creativa, mientras que González Cebrián se encarga de la parte ejecutiva y hace realidad todo lo que su socia ha diseñado. Busca los proveedores, las telas, las fornituras, y se encarga de hacer estrategia para que cuadren los números. Es una empresa pequeña pero todas opinan de todo, «lo que evita roces y hace ganar mucho tiempo», afirman. El buen ambiente es más que palpable y González Cebrián está convencida de que, en parte, es debido a la implicación que ha surgido, de forma natural, entre todas. «Es verdad que somos un equipo pequeño, donde el resultado de cada acción se ve reflejado directamente y donde compartimos los logros de cada lanzamiento como si fuera nuestro pequeño bebé que empieza a gatear», concluyen.
En las alegres y coloridas oficinas de la empresa de moda Ritavon se han sucedido los embarazos, las bajas de maternidad, las operaciones, días libres en el cole, el cuidado de los mayores… etc. y siempre se han organizado. Cada una se marca unos … objetivos, van de 9 a 14.30 a la oficina y después cada una termina su trabajo en casa, cuando acuestan a sus hijos o en ratitos que sacan durante las extraescolares de estos.
Flexibilidad total para conciliar y que Mercedes haga los deberes con sus hijos, Ana haga deporte a medio día o Carla lleve a su hija Lucía a clase de baile, por ejemplo. «Lo que no significa que trabajemos menos horas, sino que nos adaptamos para ir a buscar a los niños al cole, dedicarles tiempo y terminar el trabajo en casa. Somos cinco mujeres, todas madres y sumamos 13 niños en total», explican Andrea Retuerto y Cristina González-Cebrián, fundadoras de la firma.
«Queremos estar presentes en nuestra vida familiar porque consideramos que es importante pero nos organizamos de forma que los dos proyectos -el personal y el profesional- salgan adelante a la vez y salgan bien. Y este modelo, sin duda, genera compromiso», apunta González-Cebrián. Además, prosigue, «para nosotras funciona mejor un modelo híbrido, pero flexible y más humano. Al final trabajamos así porque es coherente con nuestro momento vital y con lo que somos».
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Ana Sánchez
Además, prosigue, «todas tenemos muy claras nuestras funciones: si alguien no hace su parte, el proceso se para. Esto es un engranaje y no puedes perder el tiempo: tus cosas tienen que estar hechas pero cada una se organiza como quiere. Si alguien se concentra mejor en casa, se queda y a la vez, la oficina está siempre disponible para quien quiera venir. Eso sí, hay cosas que requieren presencia, como la gestión de muestras o el trabajo en equipo. Por eso creemos que el teletrabajo al cien por cien no es la mejor opción. Para nosotras funciona mejor un modelo híbrido, pero flexible y más humano. Al final trabajamos así porque es coherente con nuestro momento vital y con lo que somos. Diseñamos pensando en lo que nosotras mismas queremos, vivimos y necesitamos. Y creo que eso es una gran suerte».
Instagram, una ventana a las clientas
«Nos organizamos desde la responsabilidad de cada una, teniendo tareas muy concretas y responsabilidades muy bien definidas. Salvo algunos eventos ineludibles, como probar muestras, telas, estampados, una venta física o una presentación a prensa con un horario concreto, mientras el trabajo esté hecho y bien hecho, no nos importa que se haga a las 10:00 de la mañana o a las 11:00 de la noche. Y cuando es necesario nos conectamos desde casa, desde el coche o desde donde podamos y seguimos avanzando», corrobora su socia.
«Las clientas son, en realidad, nuestras verdaderas jefas»
La pyme diseña una colección al mes, que casi siempre publican de noche en su canal de Instagram, y que se agota a las pocas horas. «Mucha gente se pregunta si forma parte de una estrategia pero precisamente, nada más lejos de la realidad – explica Andrea-. Ese último paso lo hago yo. Hacemos las fotos corre que te corre, la fotógrafa, que también es madre y una más del equipo, nos las pasa cuando puede. En ocasiones, haciendo un enorme esfuerzo, el sábado a mediodía. Después, la lanzo cuando puedo. A veces me retrasa un cumpleaños, otras un amiguito que se ha quedado a dormir… Cuando consigo dormir a los cuatro y veo que todo está en su sitio, lo publico. No existe un plan», admite Retuerto.
https://www.instagram.com/ritavon/
Ambas son conscientes de lo importante que ha sido esta red social, con 150.000 seguidores en la difusión de la marca y en la comunicación con sus clientas, a las que tratan de contestar siempre. Su feedback les guía en las colecciones. «Instagram es nuestra ventana al mundo. Ahí recibimos el feedback de nuestras clientas, ahí nos comunicamos con ellas y les hacemos muchísimo caso». Ellas son, aseguran, «nuestras verdaderas jefas».
Retuerto es quien se dedica al diseño y a toda la parte creativa, mientras que González Cebrián se encarga de la parte ejecutiva y hace realidad todo lo que su socia ha diseñado. Busca los proveedores, las telas, las fornituras, y se encarga de hacer estrategia para que cuadren los números. Es una empresa pequeña pero todas opinan de todo, «lo que evita roces y hace ganar mucho tiempo», afirman. El buen ambiente es más que palpable y González Cebrián está convencida de que, en parte, es debido a la implicación que ha surgido, de forma natural, entre todas. «Es verdad que somos un equipo pequeño, donde el resultado de cada acción se ve reflejado directamente y donde compartimos los logros de cada lanzamiento como si fuera nuestro pequeño bebé que empieza a gatear», concluyen.
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