Borja Iglesias, el ‘abuelo’ de la selección y amante del Mario Kart

Los 26 internacionales de la selección española vivirán de forma especial el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Uno de ellos será Borja Iglesias, que a los 33 años debutará en una Copa del Mundo. El gallego tenía nueve años cuando España cayó en el Mundial de Corea y Japón de 2002. Más de dos décadas después aquel recuerdo sigue intacto. «Mi primer recuerdo nítido es el Mundial de Corea, cuando nos quedamos fuera. Estuve bastante jodido aquel verano con eso», confesó este miércoles el delantero gallego.La escena tiene algo de círculo que se cierra. Iglesias, de 33 años y convertido en el futbolista más veterano de la actual selección española, compareció en la previa del encuentro ante Irak con la serenidad de quien ha aprendido a no dar nada por hecho. Incluso la llamada para el Mundial. «Previo a la hora de la lista estaba bastante tranquilo. Pero cuando empezó la cuenta atrás sí me puse un poco nervioso», admitió. La confesión es propia de una carrera futbolística construida lejos de los atajos, más cercana a la perseverancia que a la explosión precoz. Sin embargo, el delantero rechaza la idea de que el camino haya sido especialmente más difícil para él. «No tengo esa sensación, para nada. Estoy ante uno de los desafíos de mi carrera ahora mismo. Pensar de otra manera sería cargar con una emoción que no sé si me apetece».La convocatoria le ha llevado también de vuelta a Galicia y a Riazor, siendo futbolista del Celta de Vigo, un escenario que inevitablemente despierta emociones. Iglesias, sin embargo, prefirió rebajar cualquier lectura personal sobre el recibimiento que pueda encontrar. «Ni lo había pensado. Con la selección, lo importante es España y hay que disfrutar».Estrenarse con EspañaEl atacante dejó claro cuál quiere que sea su papel en el equipo y huye de excentricidades: «Nunca he sido mucho de promesas sino de trabajo. Intentaré ayudar en el rol que me toque. Y poner una sonrisa». Ese perfil discreto también aparece cuando se le pregunta por quienes cuestionaron su presencia en la lista definitiva: «todo el mundo tiene su opinión. No soy el que decide y seguro que también hay gente que no está aquí hoy que merecería estar».Borja llega al Mundial con la cuenta pendiente de no haber marcado con la selección absoluta y, aunque asegura no vivir obsesionado con ello, tampoco oculta el deseo: «Me apetece marcar gol y tengo ganas, claro. Pero también sé que tengo que trabajar para el equipo». Fiel a su forma de ver las cosas, el delantero tranquiliza sobre el estado físico de algunos de los futbolistas más determinantes como Lamine Yamal, Nico Williams o Mikel Merino: «Lo tomamos con tranquilidad. Estas situaciones suceden y seguro que llegarán en condiciones óptimas».Mientras tanto, él se prepara para vivir una experiencia inédita. Un Mundial tan largo como exigente, para el que ya tiene claras algunas compañías imprescindibles: «Mi set para hacer café de filtro, una cámara de fotos y, posiblemente, la Nintendo para jugar al Mario Kart». Un equipaje perfecto para curar la herida de aquel verano de 2002 con un título en 2026. Los 26 internacionales de la selección española vivirán de forma especial el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Uno de ellos será Borja Iglesias, que a los 33 años debutará en una Copa del Mundo. El gallego tenía nueve años cuando España cayó en el Mundial de Corea y Japón de 2002. Más de dos décadas después aquel recuerdo sigue intacto. «Mi primer recuerdo nítido es el Mundial de Corea, cuando nos quedamos fuera. Estuve bastante jodido aquel verano con eso», confesó este miércoles el delantero gallego.La escena tiene algo de círculo que se cierra. Iglesias, de 33 años y convertido en el futbolista más veterano de la actual selección española, compareció en la previa del encuentro ante Irak con la serenidad de quien ha aprendido a no dar nada por hecho. Incluso la llamada para el Mundial. «Previo a la hora de la lista estaba bastante tranquilo. Pero cuando empezó la cuenta atrás sí me puse un poco nervioso», admitió. La confesión es propia de una carrera futbolística construida lejos de los atajos, más cercana a la perseverancia que a la explosión precoz. Sin embargo, el delantero rechaza la idea de que el camino haya sido especialmente más difícil para él. «No tengo esa sensación, para nada. Estoy ante uno de los desafíos de mi carrera ahora mismo. Pensar de otra manera sería cargar con una emoción que no sé si me apetece».La convocatoria le ha llevado también de vuelta a Galicia y a Riazor, siendo futbolista del Celta de Vigo, un escenario que inevitablemente despierta emociones. Iglesias, sin embargo, prefirió rebajar cualquier lectura personal sobre el recibimiento que pueda encontrar. «Ni lo había pensado. Con la selección, lo importante es España y hay que disfrutar».Estrenarse con EspañaEl atacante dejó claro cuál quiere que sea su papel en el equipo y huye de excentricidades: «Nunca he sido mucho de promesas sino de trabajo. Intentaré ayudar en el rol que me toque. Y poner una sonrisa». Ese perfil discreto también aparece cuando se le pregunta por quienes cuestionaron su presencia en la lista definitiva: «todo el mundo tiene su opinión. No soy el que decide y seguro que también hay gente que no está aquí hoy que merecería estar».Borja llega al Mundial con la cuenta pendiente de no haber marcado con la selección absoluta y, aunque asegura no vivir obsesionado con ello, tampoco oculta el deseo: «Me apetece marcar gol y tengo ganas, claro. Pero también sé que tengo que trabajar para el equipo». Fiel a su forma de ver las cosas, el delantero tranquiliza sobre el estado físico de algunos de los futbolistas más determinantes como Lamine Yamal, Nico Williams o Mikel Merino: «Lo tomamos con tranquilidad. Estas situaciones suceden y seguro que llegarán en condiciones óptimas».Mientras tanto, él se prepara para vivir una experiencia inédita. Un Mundial tan largo como exigente, para el que ya tiene claras algunas compañías imprescindibles: «Mi set para hacer café de filtro, una cámara de fotos y, posiblemente, la Nintendo para jugar al Mario Kart». Un equipaje perfecto para curar la herida de aquel verano de 2002 con un título en 2026.  

Los 26 internacionales de la selección española vivirán de forma especial el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Uno de ellos será Borja Iglesias, que a los 33 años debutará en una Copa del Mundo. El gallego tenía nueve años cuando España cayó en … el Mundial de Corea y Japón de 2002. Más de dos décadas después aquel recuerdo sigue intacto. «Mi primer recuerdo nítido es el Mundial de Corea, cuando nos quedamos fuera. Estuve bastante jodido aquel verano con eso», confesó este miércoles el delantero gallego.

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