Borussia Dortmund – Betis: Este muro no es tan alto para el Betis pese a la derrota (2-1)

Primera derrota del Betis en esta Champions y qué buen sabor de boca dejó el equipo pese a la derrota . Porque tener la mochila repleta de puntos ayuda a ver las cosas con perspectiva, pero aún más esa sensación de jamás perderle la cara al encuentro ni cuando se pone cuesta arriba. Por esa capacidad para recomponerse y no sentir jamás la presión de un escenario histórico, mítico. De demostrarse a sí mismo que puede competirle de tú a tú a clubes que están más que acostumbrados a jugar entre las estrellas de Europa, con un Betis que quiere su sitio en la mesa de los mejores. Un examen más que aprobado pese a la derrota. E incluso mostrando que con todas las rotaciones que quiera hacer Pellegrini, el equipo no pierde chispa. Ni ganas. Ni sentimiento de superación. Los 6.000 béticos desplazados a Dortmund tendrán una dulce vuelta. Siempre se quiere ganar, pero perder así, como poco, duele menos. Honra el escudo .El partido en el mítico Westfalenstadion arrancó con un sentido minuto de silencio a la trágica semana vivida en España, entre lo sucedido con el tren en Arda y el inesperado fallecimiento del delantero del Tenerife Jesús de Miguel. En un escenario de Champions, por mucho que la maquinaria del fútbol no se detenga, al menos se debe tener ese punto de misericordia por todo lo sufrido en nuestro país en tan pocos días. Y para el Betis la vida sigue. Porque su año en el regreso a la Champions es para enmarcar y qué decir de lo conseguido hasta la fecha en Liga, con una media de más de dos puntos por encuentro. Va volando. Por eso y por su propia forma de pensar, Manuel Pellegrini optó por mover su alineación y dejar fuera de un partido tan esperado a jugadores como Isco, Fornals o Fran García . También a Bellerín o Marc Roca. Todos titularísimos en este Betis. Sacaba el técnico chileno centímetros por evitar que un balón parado pudiese decantar el duelo, sabiendo que tendría momentos para sufrir por el fútbol a ras de hierba que practican los alemanes, de tanta llegada por banda, pero que igualmente tendrían las propias en rápidas transiciones. Y no le faltaba razón.Dentro del ritmo endemoniado que por momentos iba cogiendo el primer periodo, el jugador que mejor leía cómo debían comportarse el Betis era Dani Ceballos. Sin Isco en el campo era lógico que el utrerano cogiese la manija cuando le tocase a los verdiblancos mantener la pelota. Cualquier pérdida provocaban repliegues a toda velocidad. Había que evitarlos. Los primeros minutos fueron los más peligrosos. El máximo artillero de esta Champions era del delantero guineano Guirassy . A los tres minutos estuvo a punto de superar a Valles con un pase de Ryerson desde el costado derecho. A Valentín le costaba salir tan lejos a tapar y eso lo intentaban aprovechar los locales con ese tipo de acciones. Tocaban por dentro para abrir con velocidad a las bandas y llenar el área en busca de un primer y segundo remate. El Betis se defendía bien. Tanto con su pareja de centrales como con la ayuda de Facundo.Borussia Dortmund 2 Kobel; Anton, Schlotterbeck, Bensebaini (Gadou, 75′); Ryerson (Beier, 75′), Veerman, Nmecha (Chukwuemeka, 75′), Bellingham, Svensson; Guirassy (Karetsas, 34′) y Fabio Silva (Nwaneri, 91′). Real Betis 1 Álvaro Valles; Ángel Ortiz, Llorente, Natan, Valentín (Fran García, 70′); Facundo Bernal (Marc Roca, 78′), Dani Ceballos (Isco, 62′); Antony (Aitor Ruibal, 62′), Deossa, Abde; y Parrott (Morante, 78′). Goles 1-0 (49′) Fabio Silva; 1-1 (67′) Aitor Ruibal; 2-1 (72′) Karetsas. Árbitro: Serdar Gözübüyük (neerlandés). Amonestó a Ryerson, Natan, Bensebaini, Valentín, Veerman, Bellingham, Ángel Ortiz e Isco. Estadio: BVB Stadion.Y es que la primera gran ocasión fue para el Betis. Los de Kovac emparejaban tres a tres su defensa con el ataque bético, donde Deossa no hacía precisamente una mediapunta al uso, y cualquier error podía ser penalizado por un Betis que había encontrado la vía de agua. Parrott controló un centro a la espalda de la defensa, muy justo con la línea de fuera de juego, para que su pase de la muerte e Antony lo anotase a placer el brasileño. Levantaba el línea el banderín. Medio hombro y una rodilla adelantada por parte del irlandés. Esta decepción sólo confirmaba por dónde debían atacar los béticos. Y si era Abde quien comandaba el ataque, mejor. Antes de las llegadas del marroquí, el Borussia tuvo su mejor ocasión con un remate de Svensson a pase de Ryerson. De carrilero a carrilero. En boca de gol, en un remate tan cercano como centrado, Valles volvía a demostrar unos reflejos de hierro. Se mantuvo en pie y colocó bien el cuerpo. Ya le tocaría a Abde. Dos arrancadas suyas pudieron terminar con el 0-1. Un disparo alto tras regatear a Anton, además de un centro que se paseó por el área pequeña sin que Antony pudiese rematar.Valles sostiene al equipoEl escenario había ido cambiando de color. Guirassy se había marchado lesionado, lo que suponía una tremenda tranquilidad en la defensa del área y los espacios, y el ritmo del partido comenzaba a beneficiar a un Betis que se creía que la tormenta quizás no fuese tan fiera. Que podía escalar y superar el muro amarillo. Y todavía le quedaban a Pellegrini varias cartas que jugar en su banquillo. Justo antes del descanso, un terrible golpe sobre Ceballos lo dejó con la nariz sangrando. También había que superar este tipo de trances para intentar triunfar en uno de los campos históricos del fútbol europeo. No hay dolor. Y si lo hay, que no se note demasiado. El guion del segundo periodo cambiaba por completo al poco de comenzar. Sin sustituciones en el intermedio, el Dortmund, menos acelerado en el juego debido a que Karetsas, sustituto de Guirassy , es más un mediapunta que se mueve con calidad en tres cuartos, aguantó un balón en la frontal para coger al Betis despistad en una apertura sobre el carrilero diestro Ryerson. Su centro lo remató a placer el hermano pequeño de Bellingham, con paradón con el pie de Valles, pero sin nada que hacer ante el rechace recogido por Fabio Silva a puerta vacía. Cambiaba el encuentro y le tocaba mover pieza al conjunto andaluz. Porque el propio Karetsas volvía a incomodar llegando en conducción . Siempre bien el portero del Betis, con su colocación como principal virtud.El ritmo había vuelto a crecer en el duelo, con el Borussia adelantando a su defensa hasta campo rival, para que el Betis no pudiese ni siquiera girarse. Pellegrini debía intervenir. E Isco es la carta capaz de solucionar cualquier mal, o al menos acercar al cuadro heliopolitano a su mejor versión. Sacando a Ceballos, bajaba a Deossa al mediocentro, para darle libertad al malagueño. Aitor por Antony era para atacar con energía y ayudar a Ángel Ortiz, quien estaba un poco superado cerrando su banda. Svensson tuvo una clara oportunidad por parte en pases desde el otro costado. Y no sólo la banda derecha iba a estar más centrada en defensa, sino que Aitor espoleó a los suyos al ataque con un centro-chut que no cogía portería, más un pase a Ortiz dentro del área que no pudo superar a Kobel. Quien sí lo superó fue el propio Aitor, en una recuperación de Deossa en campo rival y un ataque rápido que finalizaba a la perfección el extremo , quien ha regresado hace poco al equipo tras una larga lesión y siempre demuestra ser un notable en cada posición que le colocan. Siempre Ruibal.Le pudo durar poco la alegría a la parroquia bética desplazada a la ciudad alemana con el enésimo centro desde la derecha de Ryerson que remataba de cabeza Jobe Bellingham a bocajarro, con nuevo paradón de Valles. Delante del muro amarillo, el del portero del Betis se agigantaba más y más. Sin embargo, no pudo detener un lanzamiento de Karetsas que pasó por debajo de Natan . Era un momento de locura en el encuentro. De ida y vuelta. Podía suceder cualquier cosa. Marc Roca y Morante fueron los nuevos campos, dejando a Ruibal de ‘9’. Después de esos minutos de locura, el Betis parecía asentarse en los pies de Isco, quien mejoraba cada ataque. No había tirado a toalla, ni mucho menos. Acarició el empate en un córner que nadie supo rematar, con el balón paseándose por la línea de gol. No pudo llegar esa igualada final. El muro amarillo es alto, pero este Betis no se detiene ante nada ni nadie. Sabe que puede. Que llega. Tendrá la oportunidad de derribarlo, sea en Dortmund, Múnich o en cualquier gran estadio de la Champions, competición que comienza a sentir como propia. Primera derrota del Betis en esta Champions y qué buen sabor de boca dejó el equipo pese a la derrota . Porque tener la mochila repleta de puntos ayuda a ver las cosas con perspectiva, pero aún más esa sensación de jamás perderle la cara al encuentro ni cuando se pone cuesta arriba. Por esa capacidad para recomponerse y no sentir jamás la presión de un escenario histórico, mítico. De demostrarse a sí mismo que puede competirle de tú a tú a clubes que están más que acostumbrados a jugar entre las estrellas de Europa, con un Betis que quiere su sitio en la mesa de los mejores. Un examen más que aprobado pese a la derrota. E incluso mostrando que con todas las rotaciones que quiera hacer Pellegrini, el equipo no pierde chispa. Ni ganas. Ni sentimiento de superación. Los 6.000 béticos desplazados a Dortmund tendrán una dulce vuelta. Siempre se quiere ganar, pero perder así, como poco, duele menos. Honra el escudo .El partido en el mítico Westfalenstadion arrancó con un sentido minuto de silencio a la trágica semana vivida en España, entre lo sucedido con el tren en Arda y el inesperado fallecimiento del delantero del Tenerife Jesús de Miguel. En un escenario de Champions, por mucho que la maquinaria del fútbol no se detenga, al menos se debe tener ese punto de misericordia por todo lo sufrido en nuestro país en tan pocos días. Y para el Betis la vida sigue. Porque su año en el regreso a la Champions es para enmarcar y qué decir de lo conseguido hasta la fecha en Liga, con una media de más de dos puntos por encuentro. Va volando. Por eso y por su propia forma de pensar, Manuel Pellegrini optó por mover su alineación y dejar fuera de un partido tan esperado a jugadores como Isco, Fornals o Fran García . También a Bellerín o Marc Roca. Todos titularísimos en este Betis. Sacaba el técnico chileno centímetros por evitar que un balón parado pudiese decantar el duelo, sabiendo que tendría momentos para sufrir por el fútbol a ras de hierba que practican los alemanes, de tanta llegada por banda, pero que igualmente tendrían las propias en rápidas transiciones. Y no le faltaba razón.Dentro del ritmo endemoniado que por momentos iba cogiendo el primer periodo, el jugador que mejor leía cómo debían comportarse el Betis era Dani Ceballos. Sin Isco en el campo era lógico que el utrerano cogiese la manija cuando le tocase a los verdiblancos mantener la pelota. Cualquier pérdida provocaban repliegues a toda velocidad. Había que evitarlos. Los primeros minutos fueron los más peligrosos. El máximo artillero de esta Champions era del delantero guineano Guirassy . A los tres minutos estuvo a punto de superar a Valles con un pase de Ryerson desde el costado derecho. A Valentín le costaba salir tan lejos a tapar y eso lo intentaban aprovechar los locales con ese tipo de acciones. Tocaban por dentro para abrir con velocidad a las bandas y llenar el área en busca de un primer y segundo remate. El Betis se defendía bien. Tanto con su pareja de centrales como con la ayuda de Facundo.Borussia Dortmund 2 Kobel; Anton, Schlotterbeck, Bensebaini (Gadou, 75′); Ryerson (Beier, 75′), Veerman, Nmecha (Chukwuemeka, 75′), Bellingham, Svensson; Guirassy (Karetsas, 34′) y Fabio Silva (Nwaneri, 91′). Real Betis 1 Álvaro Valles; Ángel Ortiz, Llorente, Natan, Valentín (Fran García, 70′); Facundo Bernal (Marc Roca, 78′), Dani Ceballos (Isco, 62′); Antony (Aitor Ruibal, 62′), Deossa, Abde; y Parrott (Morante, 78′). Goles 1-0 (49′) Fabio Silva; 1-1 (67′) Aitor Ruibal; 2-1 (72′) Karetsas. Árbitro: Serdar Gözübüyük (neerlandés). Amonestó a Ryerson, Natan, Bensebaini, Valentín, Veerman, Bellingham, Ángel Ortiz e Isco. Estadio: BVB Stadion.Y es que la primera gran ocasión fue para el Betis. Los de Kovac emparejaban tres a tres su defensa con el ataque bético, donde Deossa no hacía precisamente una mediapunta al uso, y cualquier error podía ser penalizado por un Betis que había encontrado la vía de agua. Parrott controló un centro a la espalda de la defensa, muy justo con la línea de fuera de juego, para que su pase de la muerte e Antony lo anotase a placer el brasileño. Levantaba el línea el banderín. Medio hombro y una rodilla adelantada por parte del irlandés. Esta decepción sólo confirmaba por dónde debían atacar los béticos. Y si era Abde quien comandaba el ataque, mejor. Antes de las llegadas del marroquí, el Borussia tuvo su mejor ocasión con un remate de Svensson a pase de Ryerson. De carrilero a carrilero. En boca de gol, en un remate tan cercano como centrado, Valles volvía a demostrar unos reflejos de hierro. Se mantuvo en pie y colocó bien el cuerpo. Ya le tocaría a Abde. Dos arrancadas suyas pudieron terminar con el 0-1. Un disparo alto tras regatear a Anton, además de un centro que se paseó por el área pequeña sin que Antony pudiese rematar.Valles sostiene al equipoEl escenario había ido cambiando de color. Guirassy se había marchado lesionado, lo que suponía una tremenda tranquilidad en la defensa del área y los espacios, y el ritmo del partido comenzaba a beneficiar a un Betis que se creía que la tormenta quizás no fuese tan fiera. Que podía escalar y superar el muro amarillo. Y todavía le quedaban a Pellegrini varias cartas que jugar en su banquillo. Justo antes del descanso, un terrible golpe sobre Ceballos lo dejó con la nariz sangrando. También había que superar este tipo de trances para intentar triunfar en uno de los campos históricos del fútbol europeo. No hay dolor. Y si lo hay, que no se note demasiado. El guion del segundo periodo cambiaba por completo al poco de comenzar. Sin sustituciones en el intermedio, el Dortmund, menos acelerado en el juego debido a que Karetsas, sustituto de Guirassy , es más un mediapunta que se mueve con calidad en tres cuartos, aguantó un balón en la frontal para coger al Betis despistad en una apertura sobre el carrilero diestro Ryerson. Su centro lo remató a placer el hermano pequeño de Bellingham, con paradón con el pie de Valles, pero sin nada que hacer ante el rechace recogido por Fabio Silva a puerta vacía. Cambiaba el encuentro y le tocaba mover pieza al conjunto andaluz. Porque el propio Karetsas volvía a incomodar llegando en conducción . Siempre bien el portero del Betis, con su colocación como principal virtud.El ritmo había vuelto a crecer en el duelo, con el Borussia adelantando a su defensa hasta campo rival, para que el Betis no pudiese ni siquiera girarse. Pellegrini debía intervenir. E Isco es la carta capaz de solucionar cualquier mal, o al menos acercar al cuadro heliopolitano a su mejor versión. Sacando a Ceballos, bajaba a Deossa al mediocentro, para darle libertad al malagueño. Aitor por Antony era para atacar con energía y ayudar a Ángel Ortiz, quien estaba un poco superado cerrando su banda. Svensson tuvo una clara oportunidad por parte en pases desde el otro costado. Y no sólo la banda derecha iba a estar más centrada en defensa, sino que Aitor espoleó a los suyos al ataque con un centro-chut que no cogía portería, más un pase a Ortiz dentro del área que no pudo superar a Kobel. Quien sí lo superó fue el propio Aitor, en una recuperación de Deossa en campo rival y un ataque rápido que finalizaba a la perfección el extremo , quien ha regresado hace poco al equipo tras una larga lesión y siempre demuestra ser un notable en cada posición que le colocan. Siempre Ruibal.Le pudo durar poco la alegría a la parroquia bética desplazada a la ciudad alemana con el enésimo centro desde la derecha de Ryerson que remataba de cabeza Jobe Bellingham a bocajarro, con nuevo paradón de Valles. Delante del muro amarillo, el del portero del Betis se agigantaba más y más. Sin embargo, no pudo detener un lanzamiento de Karetsas que pasó por debajo de Natan . Era un momento de locura en el encuentro. De ida y vuelta. Podía suceder cualquier cosa. Marc Roca y Morante fueron los nuevos campos, dejando a Ruibal de ‘9’. Después de esos minutos de locura, el Betis parecía asentarse en los pies de Isco, quien mejoraba cada ataque. No había tirado a toalla, ni mucho menos. Acarició el empate en un córner que nadie supo rematar, con el balón paseándose por la línea de gol. No pudo llegar esa igualada final. El muro amarillo es alto, pero este Betis no se detiene ante nada ni nadie. Sabe que puede. Que llega. Tendrá la oportunidad de derribarlo, sea en Dortmund, Múnich o en cualquier gran estadio de la Champions, competición que comienza a sentir como propia.  

Primera derrota del Betis en esta Champions y qué buen sabor de boca dejó el equipo pese a la derrota. Porque tener la mochila repleta de puntos ayuda a ver las cosas con perspectiva, pero aún más esa sensación de jamás perderle la cara … al encuentro ni cuando se pone cuesta arriba. Por esa capacidad para recomponerse y no sentir jamás la presión de un escenario histórico, mítico. De demostrarse a sí mismo que puede competirle de tú a tú a clubes que están más que acostumbrados a jugar entre las estrellas de Europa, con un Betis que quiere su sitio en la mesa de los mejores. Un examen más que aprobado pese a la derrota. E incluso mostrando que con todas las rotaciones que quiera hacer Pellegrini, el equipo no pierde chispa. Ni ganas. Ni sentimiento de superación. Los 6.000 béticos desplazados a Dortmund tendrán una dulce vuelta. Siempre se quiere ganar, pero perder así, como poco, duele menos. Honra el escudo.

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