
Si los resultados de España en el Informe PISA, presentado este martes, son muy malos, los de varias comunidades autónomas producen escalofríos. Trece territorios pierden 20 puntos o más en lectura, y 10 registran bajadas de igual magnitud en matemáticas respecto a la edición anterior de la prueba, publicada hace tres años. Esos 20 puntos equivalen aproximadamente a lo que se aprende en un curso escolar, según calcula de forma orientativa la OCDE, responsable de la evaluación internacional, que examina de las competencias básicas -matemáticas, lectura y ciencias- a 760.000 alumnos en medio mundo, 30.000 de ellos en España.
Madrid, Castilla y León y Asturias son las autonomías con mejores resultados, aunque bajan su puntuación
Si los resultados de España en el Informe PISA, presentado este martes, son muy malos, los de varias comunidades autónomas producen escalofríos. Trece territorios pierden 20 puntos o más en lectura, y 10 registran bajadas de igual magnitud en matemáticas respecto a la edición anterior de la prueba, publicada hace tres años. Esos 20 puntos equivalen aproximadamente a lo que se aprende en un curso escolar, según calcula de forma orientativa la OCDE, responsable de la evaluación internacional, que examina de las competencias básicas -matemáticas, lectura y ciencias- a 760.000 alumnos en medio mundo, 30.000 de ellos en España.

La Comunidad Valenciana, cuyo profesorado sostuvo el curso pasado una larga huelga indefinida para exigir medidas que frenen el deterioro de la escuela pública y mejoras en sus condiciones de trabajo, se desploma nada menos que 58 puntos en comprensión lectora. Y el País Vasco, el segundo territorio más rico de España, retrocede 47 puntos en la misma prueba. Los chicos vascos obtienen 402 puntos en lectura, lo mismo que los mexicanos y por debajo de los costarricenses. México y Costa Rica son dos de los países de la OCDE que figuran a la cola de los resultados de la prueba educativa. Las chicas vascas logran 36 puntos más en lectura que sus compañeros, y aún así se sitúan cerca de dos cursos académicos por detrás del promedio de los países desarrollados en la materia.
Los resultados de Cataluña no son comparables, por haber excluido indebidamente a casi una cuarta parte del alumnado que debía hacer la prueba. Y a pesar de dicho sesgo, que implicó reducir el número de alumnado con rendimiento bajo que se examinaba, obtiene una puntuación discreta.
Puestos a buscarla, la única señal relativamente positiva procede de Castilla-La Mancha. El territorio, situado tradicionalmente en los últimos puestos del rendimiento educativo español, es el único que mejora en uno de los tres exámenes de PISA, ciencias, en el que obtiene 10 puntos más que en la edición anterior. El alumnado castellanomanchego retrocede dos puntos en matemáticas y siete en lectura, un resultado malo que, en comparación con lo que sucede en los demás territorios, no lo parece tanto.

Madrid, la autonomía española con mayor PIB per cápita, vuelve a ocupar el primer puesto en dos de las tres pruebas -matemáticas y ciencia-, lo que no sucedía desde 2012. Pero su victoria resulta un tanto pírrica, porque pierde 27 puntos en lectura, 17 en matemáticas, y 7 en ciencias. Solo mejora su posición relativa porque el batacazo de los que han sido en la última década sus competidores en la parte alta de la clasificación es aún mayor.
La debacle más dramática es, sin embargo, la de la Comunidad Valenciana, que en la edición anterior de la prueba, la de 2022, había escalado posiciones y mejorado en lectura a pesar de la pandemia. En esta ocasión además del hundimiento en comprensión lectora (-58), también se desploma 38 puntos en matemáticas -la mayor caída autonómica- y 33 en ciencias. Unos resultados que la llevan al fondo de la clasificación autonómica (salvo en lectura, donde están los alumnos vascos).
Los exámenes del Informe PISA presentado este martes se realizaron en la primavera de 2025. Y el derrumbe valenciano tiene lugar tras una errática gestión educativa del PP al frente de la Consejería de Educación valenciana que, empujado por Vox, se lanzó desde su llegada al poder en 2023 al choque contra su propio sistema educativo. Recortó mejoras en plantilla e infraestructuras aprobadas por el anterior Ejecutivo autonómico, desató una guerra sobre el modelo lingüístico, que en la Comunidad Valenciana no resultaba conflictivo, y se negó a negociar con los sindicatos de enseñanza unas mejoras laborales que habían logrado en otras autonomías. Un cóctel que desembocó en la huelga del curso pasado, en la que muchos alumnos perdieron buena parte del último trimestre, lo que habrá empeorado todavía más sus competencias.
El terremoto es, con todo, de tal magnitud -la pérdida en lectura equivale a casi tres cursos escolares en tres años- que, aunque el informe no menciona causas particulares para el retroceso de los territorios, es inevitable plantearse la posible influencia de la dana. La riada causó 230 muertos y dañó los centros educativos de 22 municipios en la provincia de Valencia cinco meses y medio antes de que los exámenes de PISA.
El caso vasco también resulta impactante. En 2009, la comunidad se situaba entre las cinco primeras en las tres pruebas de PISA. En lectura, con 489 puntos, estaba entre Francia y Reino Unido. En la edición del informe presentada ahora, Euskadi obtiene 419 puntos en esa competencia, 70 puntos menos que en 2009. Respecto a la edición de 2022, el territorio pierde 22 puntos en matemáticas y 21 en ciencia.
En marzo, el Departamento de Educación vasco se vio envuelto en una polémica tras presentar los datos de su Evaluación Diagnóstica de Mitad de Etapa 2025 que reflejaban una chocante mejora de su alumnado en varias competencias, incluida la matemática, que los expertos consideraron poco verosímiles. PISA sitúa ahora Euskadi en el último puesto autonómico en lectura, en el penúltimo en ciencias, y en el décimo -de 16, por la exclusión de Cataluña- en matemáticas.
La siguiente autonomía que más puntuación pierde, con datos que sonarían peor si no llegaran después de los valencianos y los vascos, es Navarra, otro de los territorios más ricos de España, que baja 37 puntos en lectura -queda antepenúltima-, 30 en matemáticas y 17 en ciencia.
Del naufragio no se salva ni Castilla y León, líder autonómico en PISA desde 2015, que en 2022 encabezó los resultados en todas las pruebas. Ahora pierde la primacía en todas, aunque se mantiene entre las tres mejores. Sus estudiantes bajan 32 puntos en comprensión lectora, 27 en matemáticas y 13 en ciencia.
Un revés parecido sufre Cantabria, con caídas de 33 puntos en lectura, 25 en matemáticas y 14 en ciencia. Asturias, el tercer eje del triángulo del norte que ha ocupado en los últimos años los primeros puestos, asciende a la primera posición en lectura, pese a caer 26 puntos en la prueba. En matemáticas baja otros 26 puntos y en ciencias, 11.
Varias autonomías obtienen resultados todavía peores. Galicia cae 31 puntos en lectura, 20 puntos en matemáticas y 20 en ciencias. Y La Rioja, 26 en comprensión lectora, 20 en matemáticas y 16 en ciencias.
Los territorios que históricamente han estado en la parte baja del ranking son los que menos retroceden, en parte porque tenían menos puntos que perder. Además de Castilla-La Mancha, resulta llamativo el caso de Canarias, que evita las últimas posiciones en las tres pruebas (en 2022 quedó última en dos), pese a perder 18 puntos en comprensión lectora, cinco en matemáticas y cuatro en ciencias.
Lo poco que PISA muestra de Cataluña también resulta preocupante. Sus resultados no son comparables con los del resto de comunidades, ni con los suyos de ediciones anteriores, porque incumplió a lo bestia los requisitos estadísticos que establece la OCDE. La organización permite excluir de los exámenes a un 5% del alumnado inicialmente seleccionado. Cataluña dejó fuera al 23,2%. La mayoría de ellos presentaba algún tipo de necesidad de apoyo educativo o un bajo dominio de la lengua. La Generalitat, que en 2022 obtuvo los peores resultados en PISA de su historia, ha destituido a la número dos del Departamento de Educación por el fiasco y ha abierto varios expedientes por lo sucedido. Pese a la magnitud del sesgo de su muestra, las puntaciones que ha obtenido en la prueba la situarían, si fueran comparables, en primer lugar en dos competencias, pero no por mucho: dos puntos de ventaja en lectura y siete en ciencias. En matemáticas ni siquiera lo lograría: quedaría segunda, tres puntos por detrás de Madrid.
PISA también pone un asterisco a los resultados de Murcia, por haber dejado fuera a un 12,7% de los estudiantes, más del doble de lo permitido. Tras analizarlo, la OCDE concluye, a diferencia de lo sucedido con Cataluña, que pese al “elevado porcentaje de alumnado excluido” sus datos “pueden utilizarse para establecer comparaciones con otros territorios o con ediciones anteriores con PISA, siempre que se interpreten con la debida cautela por el posible riesgo de sesgo”. Comparada con la edición anterior, en la de 2025 Murcia sube un par de puestos en matemáticas -queda la 13-, se mantiene en lectura -en décimo lugar-, y baja dos en ciencias -hasta el puesto 12-.
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