Del absoluto rechazo de la UEFA, por partida doble, al de confederaciones, clubes y aficionados: el fútbol mundial clama por el plan que prepara la FIFA para la Copa del Mundo, con el que vendería una parte de los derechos del torneo a inversores privados a través de una empresa creada para tal fin para ampliar sustancialmente la financiación. «La Copa del Mundo no está en venta (…). Gianni Infantino debe irse«, ha reclamado la Asociación de Aficionados Europeos.
«Traspasa una línea que las instituciones que regulan el fútbol nunca deberían cruzar», expresó este martes el organismo rector del fútbol europeo tras conocerse el proyecto de la FIFA. «El alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que comerciar, especialmente con cero transparencia sobre quién se beneficia económicamente. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo».
Y su negativa al proyecto de Gianni Infantino fue a más este miércoles, cuando defendió que la FIFA «no puede seguir utilizando» el fútbol «para enriquecerse a sí misma y a sus amigos», al tiempo que puso de manifiesto que «ha llegado el momento de dar prioridad a las asociaciones, los clubes, las ligas, los jugadores y los aficionados».
En este sentido, lamentó «el ultimátum de la FIFA a las asociaciones para que respalden sus propuestas o, de lo contrario, retire su oferta de pago extraordinario», refiriéndose a la información de The Times que asegura que la FIFA habría dado un plazo de 53 días a las 211 federaciones para que acepten los 53 millones de euros que ofrece su propuesta. «Esto lo dice todo. Tras mantener conversaciones con numerosos actores implicados en el mundo del fútbol, la UEFA sabe que existe una oposición significativa y cada vez mayor al proyecto de la FIFA«, advirtió.
A la oposición de la UEFA, cuyas 55 federaciones celebrarán una reunión de emergencia esta semana para discutir el plan de la FIFA, siguió el de Concacaf (Norteamérica, Centroamérica y el Caribe), que expresó su «preocupación profunda» y su «decepción» por la falta de información sobre el proyecto, así como «por el hecho de que un proyecto de este nivel de detalle haya sido elaborado y hecho público antes de que se haya llevado a cabo cualquier debate con los órganos de gobierno y las partes interesadas correspondientes».
Esa misma idea defendió la AFC (Asia), que lamentó «que un asunto de tal relevancia haya pasado al dominio público antes de que la familia de la AFC tuviera la oportunidad de examinarlo y debatirlo» y recordó que iniciativas de la «magnitud y trascendencia» como crear una filial para comercializar sus eventos «deben fundamentarse en los principios de buena gobernanza, transparencia y una consulta sustancial«.
También las organizaciones de clubes europeos alzaron la voz. La EFC, presidida por Al-Khelaifi y que representa a 850 clubes, señaló que «lo adecuado habría sido que la EFC fuera consultada sobre una propuesta de tal magnitud», y pidió «una consulta rigurosa sobre todos los temas que afectan al ecosistema del fútbol, junto con la implantación de procesos de gobernanza más rigurosos y transparentes». Y la UEC, que representa a más de 150 clubes profesionales, por su parte, advirtió de que «el fútbol se encuentra en una encrucijada peligrosa», al tiempo que exigió «total transparencia» a la FIFA, aseverando que «el Mundial no es un activo comercial cualquiera».
El rechazo de los principales actores del fútbol, además, ha sido compartido por los hinchas: «La Copa del Mundo no está en venta. Basta ya de esta farsa. Las asociaciones miembro de FIFA y todos los que se preocupen por el futuro del deporte deben plantarse ante el hombre que quiere vender el fútbol mundial. Gianni Infantino debe irse«, expresó la Asociación de Aficionados Europeos (FSE, por sus siglas en inglés) en un mensaje en sus redes sociales.
Confederaciones y asociaciones han rechazado públicamente la propuesta de la FIFA de vender una parte de los derechos del Mundial a inversores privados para ampliar la financiación.
Del absoluto rechazo de la UEFA, por partida doble, al de confederaciones, clubes y aficionados: el fútbol mundial clama por el plan que prepara la FIFA para la Copa del Mundo, con el que vendería una parte de los derechos del torneo a inversores privados a través de una empresa creada para tal fin para ampliar sustancialmente la financiación. «La Copa del Mundo no está en venta (…). Gianni Infantino debe irse«, ha reclamado la Asociación de Aficionados Europeos.
«Traspasa una línea que las instituciones que regulan el fútbol nunca deberían cruzar», expresó este martes el organismo rector del fútbol europeo tras conocerse el proyecto de la FIFA. «El alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que comerciar, especialmente con cero transparencia sobre quién se beneficia económicamente. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo».
Y su negativa al proyecto de Gianni Infantino fue a más este miércoles, cuando defendió que la FIFA «no puede seguir utilizando» el fútbol «para enriquecerse a sí misma y a sus amigos», al tiempo que puso de manifiesto que «ha llegado el momento de dar prioridad a las asociaciones, los clubes, las ligas, los jugadores y los aficionados».
En este sentido, lamentó «el ultimátum de la FIFA a las asociaciones para que respalden sus propuestas o, de lo contrario, retire su oferta de pago extraordinario», refiriéndose a la información de The Times que asegura que la FIFA habría dado un plazo de 53 días a las 211 federaciones para que acepten los 53 millones de euros que ofrece su propuesta. «Esto lo dice todo. Tras mantener conversaciones con numerosos actores implicados en el mundo del fútbol, la UEFA sabe que existe una oposición significativa y cada vez mayor al proyecto de la FIFA«, advirtió.
A la oposición de la UEFA, cuyas 55 federaciones celebrarán una reunión de emergencia esta semana para discutir el plan de la FIFA, siguió el de Concacaf (Norteamérica, Centroamérica y el Caribe), que expresó su «preocupación profunda» y su «decepción» por la falta de información sobre el proyecto, así como «por el hecho de que un proyecto de este nivel de detalle haya sido elaborado y hecho público antes de que se haya llevado a cabo cualquier debate con los órganos de gobierno y las partes interesadas correspondientes».
Esa misma idea defendió la AFC (Asia), que lamentó «que un asunto de tal relevancia haya pasado al dominio público antes de que la familia de la AFC tuviera la oportunidad de examinarlo y debatirlo» y recordó que iniciativas de la «magnitud y trascendencia» como crear una filial para comercializar sus eventos «deben fundamentarse en los principios de buena gobernanza, transparencia y una consulta sustancial«.
También las organizaciones de clubes europeos alzaron la voz. La EFC, presidida por Al-Khelaifi y que representa a 850 clubes, señaló que «lo adecuado habría sido que la EFC fuera consultada sobre una propuesta de tal magnitud», y pidió «una consulta rigurosa sobre todos los temas que afectan al ecosistema del fútbol, junto con la implantación de procesos de gobernanza más rigurosos y transparentes». Y la UEC, que representa a más de 150 clubes profesionales, por su parte, advirtió de que «el fútbol se encuentra en una encrucijada peligrosa», al tiempo que exigió «total transparencia» a la FIFA, aseverando que «el Mundial no es un activo comercial cualquiera».
El rechazo de los principales actores del fútbol, además, ha sido compartido por los hinchas: «La Copa del Mundo no está en venta. Basta ya de esta farsa. Las asociaciones miembro de FIFA y todos los que se preocupen por el futuro del deporte deben plantarse ante el hombre que quiere vender el fútbol mundial. Gianni Infantino debe irse«, expresó la Asociación de Aficionados Europeos (FSE, por sus siglas en inglés) en un mensaje en sus redes sociales.
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