<p><strong>Ada Colau</strong> acaparó un notable protagonismo en la presentación de la reeditada coalición que conforman Sumar, Más Madrid, los <i>comunes</i> e IU. Ocupó un lugar preferencial en la bancada y compareció ante las cámaras para llamar a gestar «una primavera política» que impulse a las izquierdas como ocurriera tras el 15-M. Y eso la colocó en las quinielas de potenciales candidatos de un frente que todavía carece de líder y nombre.</p>
El líder de CCOO, Unai Sordo, «genera consenso, pero tampoco da el paso», tras la marcha de Yolanda Díaz
Ada Colau acaparó un notable protagonismo en la presentación de la reeditada coalición que conforman Sumar, Más Madrid, los comunes e IU. Ocupó un lugar preferencial en la bancada y compareció ante las cámaras para llamar a gestar «una primavera política» que impulse a las izquierdas como ocurriera tras el 15-M. Y eso la colocó en las quinielas de potenciales candidatos de un frente que todavía carece de líder y nombre.
Pero, salvo radical cambio de opinión, la ex alcaldesa de Barcelona tiene decidido que no se postulará para relevar a Yolanda Díaz como presidenciable de las izquierdas en las elecciones generales. «Ada está cada vez más descartada. Más autodescartada», aseguran a EL MUNDO fuentes implicadas en la confección del nuevo espacio. Según dichas voces, la ex alcaldesa de Barcelona le está trasladando a su entorno más cercano su predisposición a «colaborar en la construcción» del nuevo conglomerado de izquierdas, «pero sin encabezar». «No tiene ningunas ganas de encabezar», señalaban ya semanas atrás a este periódico fuentes de la innombrada coalición, que ahora ratifican que Colau está dispuesta a formar parte de la cúpula que defina la estrategia del nuevo frente, pero sin ser su candidata.
La semana pasada, al ser preguntado al respecto, el candidato de los comunes a la Alcaldía de Barcelona, Gerardo Pisarello, recordó que Colau «hace tiempo que ha dado un paso al lado de la política institucional» y se limitó a manifestar su voluntad de que forme parte del proyecto, pero situándola al lado, que no por encima, de otros rostros reconocibles de la coalición. Así, llamó Pisarello a «juntar encima de un escenario a diez o doce personas buenísimas como Colau, Montero, Urtasun, Matute o Bustinduy», y llamó a su compañera de partido a «contribuir a generar entusiasmo para que las izquierdas se entiendan», sin nunca postularla como presidenciable, a pesar de su cercanía con la ex líder de los comunes, que lo avaló en las primarias de Barcelona en Comú para escoger el alcaldable de Barcelona y puso a todo el aparato del partido de su parte para barrer al otro aspirante en liza, el cómico Bop Pop.
La que fuera alcaldesa de Barcelona entre 2015 y 2023 no figura entre las candidatas favoritas para los votantes de izquierda en ninguno de los sondeos realizados en las últimas semanas. Sólo el 2,8% de los votantes de Sumar en las pasadas generales quiere a Colau como aspirante en los próximos comicios al Congreso, según la encuesta de Sigma Dos que publicó este diario el pasado martes y que señaló como destacadísimo favorito al actual portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, quien reunió el apoyo del 70% de los encuestados. Entre Rufián y Colau se situó la eurodiputada de Podemos Irene Montero, con un 8,8% de respaldo. Y empató con la líder moral de los comunes el ex ministro Alberto Garzón, también retirado de la primera.
La decadencia de Colau arrancó ya hace siete años, cuando en 2019 perdió las elecciones en Barcelona frente al aspirante de ERC, Ernest Maragall. Aun así, la aspirante de Barcelona en Comú conservó la Alcaldía gracias a los votos del PSC y del ex primer ministro francés, Manuel Valls, que se decantó por ella para evitar que Barcelona estuviera gobernada por el independentismo. En 2024, Colau volvió a perder las elecciones, quedando esta vez en la tercera plaza por detrás del candidato de Junts, Xavier Trias, y del socialista Jaume Collboni, quien se convertiría en el nuevo alcalde con los votos de los comunes y el PP.
La formación que creó Colau no tiene otros activos que ofrecer para liderar la nueva coalición en su lugar. Su otro rostro más identificable en la política nacional es la diputada Aina Vidal, pero los impulsores de la nueva coalición «no le ven recorrido» como candidata.
Preguntadas por si algún nombre destaca entre el resto -a excepción de Gabriel Rufián, al que dan por «totalmente descartado» a pesar de su enorme grado de conocimiento y apoyo social porque creen que «repetirá como candidato de ERC»- varias fuentes señalan a Unai Sordo. Sin embargo, las mismas voces indican que el secretario general de CCOO tampoco parece dispuesto a «dar un paso al frente» a pesar de que «genera consenso».
«Nadie cree tener la suficiente fuerza para dar el paso. Los que más sonaban eran Urtasun, Bustinduy y, sobre todo, Sordo, pero no quieren tomar las riendas», abundan las mismas fuentes, que sostienen que, ante la dificultad para dar con un nuevo candidato, la coalición se está centrando en «reforzar sus estructuras y mecanismos de colaboración» para «intentar atraer a nuevos actores» como Compromís y MÉS, pero, especialmente, a Podemos, que dilatará tanto como pueda su decisión, dan por hecho los ideólogos del frente de izquierdas consultados por este periódico.
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