Cómo diferenciar la carabela portuguesa de una medusa y por qué es tan peligrosa

Todos los veranos, es usual ver unos visitantes inesperados en las playas de España: las carabelas portuguesas, lo que obliga en muchas ocasiones a izar la bandera roja por la presencia de esta especie marina. Aunque a simple vista puede parecer una medusa, es en realidad algo mucho más complejo. No se trata de un único organismo, ni siquiera de un animal en el sentido tradicional.

Una colonia de animales

Lejos de ser un tipo de medusa, las carabelas portuguesas son organismos coloniales. Esto quiere decir que son una colonia de animales, es decir, una especie de colmena cuyos individuos, llamados zooides, se encargan de mantener viva la colonia. Y lo hacen especializando tanto sus funciones que no pueden vivir separados.

En cuanto a sus partes, el neumatóforo es la parte que flota o vela; los gastrozoides se encargan de la digestión; los dactilozoides se ocupan de la defensa, con la detección y captura de presas, y los gonozoides son los responsables de la reproducción.

¿Cómo se mueven y se reproducen?

A diferencia de las medusas, la carabela portuguesa no se propulsa en el agua, sino que se limita a echar su vela al viento y dejarse llevar por las corrientes marinas. En caso de amenaza, pueden desinflar el neumatóforo y sumergirse.

Además de esa vela de colores azules y morados, bajo el agua esconden tentáculos, donde guardan la sustancia irritante, que pueden alcanzar hasta 50 metros de largo. Esta especie pueden ser hembra o macho, y sus gonozooides (los zooides encargados de la reproducción) sueltan al mar su esperma o sus óvulos cuando se reúnen con otros ejemplares.

Cuidado con su picadura

Las carabelas portuguesas son carnívoras y se alimentan de las presas atrapadas y envenenadas entre sus tentáculos. Sin embargo, aunque su picadura es muy dolorosa y puede tener efectos dañinos, casi nunca resulta letal para los humanos.

En la parte exterior de los nematocitos, las células encargadas de la defensa, tienen una especie de pelo que actúa como gatillo. Cuando el roce o un estímulo químico activan el gatillo, el agua entra a presión en la célula, disparando el arpón que se clava en la presa para inyectar la toxina.

Sobre como tratar la picadura se ha hablado mucho: remedios caseros como huevo, orina, alcohol… y lo cierto es que el debate sigue sobre la mesa. Aunque en las playas, los expertos de Cruz Roja siguen optando por el remedio más popular: hielo de agua salada sobre la zona afectada.

 Muchas playas del norte de España han prohibido en los últimos veranos el baño a causa de la presencia de esta especie que puede provocar graves daños con su picadura.  

Todos los veranos, es usual ver unos visitantes inesperados en las playas de España: las carabelas portuguesas, lo que obliga en muchas ocasiones a izar la bandera roja por la presencia de esta especie marina. Aunque a simple vista puede parecer una medusa, es en realidad algo mucho más complejo. No se trata de un único organismo, ni siquiera de un animal en el sentido tradicional. 

Una colonia de animales

Lejos de ser un tipo de medusa, las carabelas portuguesas son organismos coloniales. Esto quiere decir que son una colonia de animales, es decir, una especie de colmena cuyos individuos, llamados zooides, se encargan de mantener viva la colonia. Y lo hacen especializando tanto sus funciones que no pueden vivir separados.

Carabela portuguesa
Carabela portuguesaiStock

En cuanto a sus partes, el neumatóforo es la parte que flota o vela; los gastrozoides se encargan de la digestión; los dactilozoides se ocupan de la defensa, con la detección y captura de presas, y los gonozoides son los responsables de la reproducción.

¿Cómo se mueven y se reproducen?

A diferencia de las medusas, la carabela portuguesa no se propulsa en el agua, sino que se limita a echar su vela al viento y dejarse llevar por las corrientes marinas. En caso de amenaza, pueden desinflar el neumatóforo y sumergirse.

Además de esa vela de colores azules y morados, bajo el agua esconden tentáculos, donde guardan la sustancia irritante, que pueden alcanzar hasta 50 metros de largo. Esta especie pueden ser hembra o macho, y sus gonozooides (los zooides encargados de la reproducción) sueltan al mar su esperma o sus óvulos cuando se reúnen con otros ejemplares.

Carabela portuguesa.
Carabela portuguesa.Getty Images

Cuidado con su picadura

Las carabelas portuguesas son carnívoras y se alimentan de las presas atrapadas y envenenadas entre sus tentáculos. Sin embargo, aunque su picadura es muy dolorosa y puede tener efectos dañinos, casi nunca resulta letal para los humanos. 

En la parte exterior de los nematocitos, las células encargadas de la defensa, tienen una especie de pelo que actúa como gatillo. Cuando el roce o un estímulo químico activan el gatillo, el agua entra a presión en la célula, disparando el arpón que se clava en la presa para inyectar la toxina.

Sobre como tratar la picadura se ha hablado mucho: remedios caseros como huevo, orina, alcohol… y lo cierto es que el debate sigue sobre la mesa. Aunque en las playas, los expertos de Cruz Roja siguen optando por el remedio más popular: hielo de agua salada sobre la zona afectada.

 20MINUTOS.ES – Ciencia 

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