Una mirada felina, vampiresa o demoníaca; las lentillas son el remate para que un disfraz de Halloween dé auténtico pavor. Lo que algunos desconocen es que, si no se emplean correctamente, pueden convertirse en una pesadilla para la salud visual. Detrás de su efecto estético hay algo que conviene no perder de vista: se colocan directamente sobre la sensible superficie ocular.
Aunque su uso sea estético y puntual, se deben tener en cuenta unas pautas básicas que avalen la seguridad de las lentillas de fantasía. Para concienciar y prevenir posibles afecciones (como úlceras en la córnea), la empresa General Óptica ha decidido dispensarlas solo a los que hayan recibido antes una valoración profesional
Una mirada felina, vampiresa o demoníaca; las lentillas son el remate para que un disfraz de Halloween dé auténtico pavor. Lo que algunos desconocen es que, si no se emplean correctamente, pueden convertirse en una pesadilla para la salud visual. Detrás de su efecto estético hay algo que conviene no perder de vista: se colocan directamente sobre la sensible superficie ocular.
Muchas personas que no utilizan el producto habitualmente aprovechan estas fechas para aventurarse a la transformación. Según datos facilitados por la empresa General Óptica, siete de cada 10 adolescentes usuarios de lentillas de fantasía las compraron sin haberse sometido previamente a la evaluación de un experto. Así lo recoge un estudio científico realizado en Texas (Estados Unidos), una cifra que alerta a los expertos.
Algún usuario llega a la conclusión de que, como no requieren de graduación, son un producto meramente cosmético. Considerarlo un simple accesorio es un error, aclara Viviana Outeda, óptica-optometrista a cargo de salud visual, lentes oftálmicas y de contacto de General Óptica. “Requiere una valoración profesional previa por parte de un óptico-optometrista”, aclara.
De acuerdo con las indicaciones de los profesionales, la empresa General Óptica ha decidido no dispensarlas a quienes nunca hayan usado lentes de contacto previamente. Primero, el interesado tiene que pasar por el gabinete de uno de sus expertos. La medida busca asegurar que quienes quieran utilizarlas hayan recibido antes una valoración y conozcan las pautas necesarias para hacerlo de forma segura. Este paso permite resolver dudas y aprender una serie de hábitos fundamentales. “Estamos hablando de un producto sanitario que debe ofrecer todas las garantías de calidad y seguridad”, recuerda Outeda.
Las lentillas pueden causar problemas que van más allá de una molestia pasajera, como una conjuntivitis
Unas lentillas que no cumplan los requisitos de seguridad, que no sean adecuadas para las características del ojo o que se manipulen incorrectamente pueden causar problemas que van más allá de una molestia pasajera, como una conjuntivitis, la inflamación de la córnea (queratitis) o las erosiones del epitelio corneal y, en los casos más graves, pueden llegar a producirse úlceras en la córnea. Al tratarse de un producto sanitario, cambia también dónde y cómo se compra. No es lo mismo una óptica autorizada que la tienda de disfraces, un puesto ambulante o una web sin garantías: en la óptica, además, se cuenta con el asesoramiento de un óptico-optometrista.
La prevención, antes de ponerse las lentillas
Como ocurre con cualquier otra lente de contacto, la prevención empieza antes de colocarla. El óptico-optometrista ha de realizar la primera evaluación de la salud ocular y estudiar las características del ojo, incluida la córnea, para determinar si el uso de lentes de contacto es adecuado y ofrecer las recomendaciones oportunas.
Durante el proceso de valoración, explica al usuario cómo manipularlas correctamente, qué pautas de higiene debe seguir y cómo realizar su limpieza y desinfección. “Hay que explicar cómo ponerlas y retirarlas, cómo conservarlas, durante cuántas horas pueden utilizarse y qué hábitos deben evitarse”, enumera la óptica-optometrista.
Entre los básicos, recomienda lavarse y secarse bien las manos antes de manipularlas, utilizar únicamente los productos indicados para su limpieza y conservación, respetar el tiempo de uso recomendado y no dormir con ellas si no están específicamente indicadas para ello. Además, son un producto estrictamente individual y nunca deben compartirse con otras personas, ni siquiera durante unos minutos.

El ojo avisa
Cada ojo es distinto, y una lentilla que funciona bien en una persona puede no ser adecuada para otra. Hay que atender a síntomas que indican algún peligro: la sensación de sequedad o arenilla, el enrojecimiento de los ojos, el picor o incluso el dolor al retirar las lentillas. En esos casos, apunta Outeda, “conviene consultar con un especialista”. La peor opción es hacer caso omiso, puede agravar la situación.
Los riesgos pueden intensificarse en Halloween, cuando las lentillas suelen ir acompañadas de maquillaje intenso, pestañas postizas, pigmentos y otros productos que se utilizan muy cerca de los ojos. Por eso, lo recomendable es colocarlas antes de maquillarse y retirarlas antes de desmaquillarse.
Queremos que la persona pueda disfrutar de las lentillas de fantasía, pero con las mismas garantías con las que utilizaría cualquier otra lente de contacto
Viviana Outeda, óptica-optometrista a cargo de salud visual, lentes oftálmicas y de contacto de General Óptica
“Queremos que la persona pueda disfrutar de las lentillas de fantasía, pero con las mismas garantías con las que utilizaría cualquier otra lente de contacto”, concluye Viviana Outeda. Por eso, más allá del efecto que se busque, la recomendación pasa por no improvisar. Llevarlas, aunque sea solo una noche, puede ser perjudicial. Adquirir las lentes en establecimientos adecuados, realizar una valoración profesional previa y respetar las normas de higiene y tiempo de uso son medidas sencillas que pueden reducir de forma significativa el riesgo de complicaciones oculares y permiten disfrutar de una noche de Halloween sin sustos.
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