Condenado a cadena perpetua Xu Jiayin, el llamado rey del ladrillo chino

La justicia china ha puesto fin de manera drástica al mayor símbolo del ‘boom’ del ladrillo del país asiático. Xu Jiayin, el fundador del gigante inmobiliario Evergrande, ha sido condenado a cadena perpetua por un tribunal de Shenzhen tras ser declarado culpable de múltiples delitos financieros. La imagen del magnate en el banquillo de los acusados, envejecido y con el pelo blanco, contrasta fuertemente con la del multimillonario que en 2017 lideraba las listas de grandes fortunas con un patrimonio estimado de más de 42.500 millones de dólares.

 La justicia china ha puesto fin de manera drástica al mayor símbolo del ‘boom’ del ladrillo del país asiático. Xu Jiayin, el fundador del gigante inmobiliario E  

La justicia china ha puesto fin de manera drástica al mayor símbolo del ‘boom’ del ladrillo del país asiático. Xu Jiayin, el fundador del gigante inmobiliario Evergrande, ha sido condenado a cadena perpetua por un tribunal de Shenzhen tras ser declarado culpable de múltiples delitos financieros. La imagen del magnate en el banquillo de los acusados, envejecido y con el pelo blanco, contrasta fuertemente con la del multimillonario que en 2017 lideraba las listas de grandes fortunas con un patrimonio estimado de más de 42.500 millones de dólares.

Nacido en 1958 en una humilde aldea de la provincia de Henan, Xu perdió a su madre cuando apenas tenía un año. Tras estudiar Ingeniería Metalúrgica en Wuhan y trabajar una década en una fábrica estatal de acero, las reformas económicas impulsadas en la década de 1990 le animaron a probar suerte en el sector privado en el sur de China. En 1996 fundó Evergrande, un proyecto que rápidamente se convirtió en una máquina gigantesca de construir viviendas bajo un modelo de preventas rápidas y abundante financiación bancaria.

En la época dorada de su expansión, Xu Jiayin cultivó una imagen de filántropo y empresario comprometido, llegando a afirmar: «Soy hijo de la tierra amarilla. Mi sueño es dar a más gente un hogar». Su conglomerado no se limitó al sector inmobiliario, sino que se expandió al fútbol con la compra del club de Cantón —fichando a estrellas internacionales por millones de dólares—, los coches eléctricos, los parques temáticos y la salud.

Sin embargo, el vertiginoso ascenso del imperio se sustentaba sobre una montaña de deuda insostenible. En 2020, alarmado por la burbuja inmobiliaria, el Gobierno de Pekín endureció drásticamente las condiciones de financiación mediante las conocidas como «tres líneas rojas». Esto cortó el flujo de crédito para Evergrande, que en 2021 entró en situación de impago con un pasivo total acumulado de unos 330.000 millones de dólares. A pesar de que el fundador intentó transmitir tranquilidad a sus empleados en enero de 2023 escribiendo: «Creo que podemos cumplir con nuestra misión de entregar proyectos, pagar diversas deudas, eliminar los riesgos y empezar un nuevo capítulo de supervivencia», el colapso financiero era ya inevitable.

Bajo arresto domiciliario desde 2023, Xu Jiayin se declaró finalmente culpable de una batería de cargos penales en abril, que incluyen desfalco, fraude en la captación de fondos, sobornos y emisión fraudulenta de valores. Los jueces determinaron que entre 2016 y 2021 el grupo inmobiliario infló sus activos y ocultó sistemáticamente sus pasivos en una falsificación financiera continuada y a gran escala.La sentencia impone, además de la pena de prisión de por vida para el exmagnate, la confiscación de todos sus bienes personales. Evergrande ha sido multada con 8.820 millones de yuanes y su filial Hengda con otros 7.000 millones, en un proceso judicial que cierra definitivamente una era de crecimiento descontrolado en la economía china.

 Actualidad Económica. Noticias de Economía Nacional e Internacional

Más Noticias