Cristiano Ronaldo prometió que contaría la verdad a los portugueses y lo ha hecho a través de una carta de cinco páginas en la que pide perdón . Pero también señala con el dedo : según su relato, el seleccionador Jorge Jesus le faltó dos veces a su palabra, y esa fue la razón por la que el pasado 30 de septiembre hizo las maletas y abandonó la concentración de Portugal en Copenhague, en la víspera del partido contra Dinamarca de la Liga de Naciones.El capitán, de 41 años, revela que tras el Mundial ya tenía escrita una carta de despedida de la selección, que todavía guarda. Fue el presidente de la Federación lusa, Pedro Proença, quien le pidió en el vuelo de regreso de Estados Unidos que siguiera, e incluso le consultó sobre el nombre de Jorge Jesus, su entrenador la pasada temporada en el Al Nassr, que a Cristiano le pareció la elección acertada.En agosto, cuenta Ronaldo en la carta, se encontró con Jorge Jesus en la Ciudad del Fútbol. En ese encuentro, el seleccionador le dijo que contaba con él y que su presencia era «fundamental» para su proyecto. Entonces le presentó su plan para esta ventana internacional de la Liga de Naciones: jugaría el primer y el último partido, en Alvalade (Lisboa) y en el estadio do Dragão (Oporto), y se perdería los dos encuentros fuera de casa. El técnico llegó a proponerle que se quedara en Portugal mientras el equipo viajaba a Noruega y Dinamarca, algo que CR7 rechazó porque, como capitán, no le parecía un buen ejemplo.«Jugué el partido de Alvalade y, aunque fui sustituido, no puse ningún problema», relata Ronaldo, que recuerda que él mismo le colocó el brazalete a Bruno Fernandes, «lejos de imaginar que pudiera estar dando los últimos pasos como jugador y capitán de la selección». Lo importante de ese día, asegura, fue la victoria: «Ganar siempre es bueno, y en Portugal y por mi país, todavía mejor».El giro llegó en Noruega. «A la hora de comer del día del partido, un ayudante del seleccionador vino a la mesa donde estaba almorzando el grupo y me dijo que el seleccionador quería hablar conmigo», cuenta. «Para mi absoluta sorpresa, me preguntó si estaba bien para jugar 30 minutos». Cristiano asegura que estaba «totalmente centrado» en su recuperación física, integrado con sus compañeros «como siempre» y pensando que ese día no jugaría. Pero respondió: «sin ningún problema».Horas después, en el partido, todo se torció. Cristiano calentó desde el descanso y nunca fue llamado. «El seleccionador me había fallado con su palabra», escribe. «Al final del partido solo quería que todo acabara con la victoria y quedarme solo. No fui a saludar a los aficionados, un fallo que es únicamente responsabilidad mía y que no debería haber ocurrido», reconoce. «Pido perdón a los portugueses que nos apoyaron allí intensamente, a los aficionados y a todos los que, sin ser portugueses, pudieron ir a verme y a quienes pueda haber decepcionado».Dos días después, Ronaldo se reunió con Jorge Jesus y con el director deportivo del Al Nassr, Simão Coutinho, y acordaron cerrar el caso en la sala de prensa. «Lo que acordamos era sencillo: el seleccionador empezaría la rueda de prensa por este tema, intentando cerrar el asunto contando la verdad», escribe. Jesus debía decir que Cristiano nunca pidió jugar ningún minuto, que fue él quien le propuso el plan para esta concentración y que fue un error ponerle a calentar para no sacarle, algo que no volvería a hacer. Ronaldo reproduce en la misiva las ocho notas que validó y que el seleccionador debía leer, en las que reconocía que se equivocó al tener calentando «a alguien de la dimensión de Pelé o Maradona» sin hacerle jugar. Pero la rueda de prensa, asegura, no tuvo nada que ver con lo pactado, y en ella escuchó una «agresividad» y una actitud de «quiero, puedo y mando» que nunca había visto en privado. Era la segunda vez que el seleccionador faltaba a su palabra, y por eso decidió irse.Ronaldo pide «sanción sin atenuantes»El delantero se disculpa también con sus compañeros por abandonar la concentración y asume que la responsabilidad es solo suya. Va más lejos: pide a la Federación que le sancione «sin atenuantes», porque ser capitán es, a su juicio, un agravante. El reglamento disciplinario de la FPF contempla entre uno y seis meses de suspensión y una multa.La carta llega después de una semana convulsa. Sin Cristiano, Portugal ganó en Dinamarca y venció el domingo a Noruega. Tras ese partido, Jesus aseguró que el capitán puede volver cuando quiera, pero rechazó que tuviera que pedirle perdón: «¿Disculpas de qué? ¿A quién?», respondió. Unas palabras que ahora chocan de frente con la versión de Ronaldo.En la calle aparecieron grandes carteles frente al Estádio da Luz y cerca de la Ciudad del Fútbol, en Oeiras, que agradecían a Cristiano todo lo hecho por Portugal y acusaban a Jesus de no estar a la altura y de tener un «ego inflamado». El caso llegó incluso al primer ministro, Luís Montenegro, que habló con los tres protagonistas el día de la marcha, y ha abierto el debate sobre la continuidad del capitán.Lejos de despedirse, Ronaldo deja la puerta abierta. «Puedo prometer a todos mis fans, sobre todo a los portugueses, que haremos uno o varios partidos de despedida; habrá tiempo para eso. Pero cuando pienso en la selección, en lo que pienso de verdad es en competir», escribe. «Si estoy bien físicamente, jugando en mi club, con goles, espero, después de cumplir la sanción que se me imponga, estaré disponible, como siempre lo he estado hasta hoy, para competir y ganar con nuestra selección». Cristiano Ronaldo prometió que contaría la verdad a los portugueses y lo ha hecho a través de una carta de cinco páginas en la que pide perdón . Pero también señala con el dedo : según su relato, el seleccionador Jorge Jesus le faltó dos veces a su palabra, y esa fue la razón por la que el pasado 30 de septiembre hizo las maletas y abandonó la concentración de Portugal en Copenhague, en la víspera del partido contra Dinamarca de la Liga de Naciones.El capitán, de 41 años, revela que tras el Mundial ya tenía escrita una carta de despedida de la selección, que todavía guarda. Fue el presidente de la Federación lusa, Pedro Proença, quien le pidió en el vuelo de regreso de Estados Unidos que siguiera, e incluso le consultó sobre el nombre de Jorge Jesus, su entrenador la pasada temporada en el Al Nassr, que a Cristiano le pareció la elección acertada.En agosto, cuenta Ronaldo en la carta, se encontró con Jorge Jesus en la Ciudad del Fútbol. En ese encuentro, el seleccionador le dijo que contaba con él y que su presencia era «fundamental» para su proyecto. Entonces le presentó su plan para esta ventana internacional de la Liga de Naciones: jugaría el primer y el último partido, en Alvalade (Lisboa) y en el estadio do Dragão (Oporto), y se perdería los dos encuentros fuera de casa. El técnico llegó a proponerle que se quedara en Portugal mientras el equipo viajaba a Noruega y Dinamarca, algo que CR7 rechazó porque, como capitán, no le parecía un buen ejemplo.«Jugué el partido de Alvalade y, aunque fui sustituido, no puse ningún problema», relata Ronaldo, que recuerda que él mismo le colocó el brazalete a Bruno Fernandes, «lejos de imaginar que pudiera estar dando los últimos pasos como jugador y capitán de la selección». Lo importante de ese día, asegura, fue la victoria: «Ganar siempre es bueno, y en Portugal y por mi país, todavía mejor».El giro llegó en Noruega. «A la hora de comer del día del partido, un ayudante del seleccionador vino a la mesa donde estaba almorzando el grupo y me dijo que el seleccionador quería hablar conmigo», cuenta. «Para mi absoluta sorpresa, me preguntó si estaba bien para jugar 30 minutos». Cristiano asegura que estaba «totalmente centrado» en su recuperación física, integrado con sus compañeros «como siempre» y pensando que ese día no jugaría. Pero respondió: «sin ningún problema».Horas después, en el partido, todo se torció. Cristiano calentó desde el descanso y nunca fue llamado. «El seleccionador me había fallado con su palabra», escribe. «Al final del partido solo quería que todo acabara con la victoria y quedarme solo. No fui a saludar a los aficionados, un fallo que es únicamente responsabilidad mía y que no debería haber ocurrido», reconoce. «Pido perdón a los portugueses que nos apoyaron allí intensamente, a los aficionados y a todos los que, sin ser portugueses, pudieron ir a verme y a quienes pueda haber decepcionado».Dos días después, Ronaldo se reunió con Jorge Jesus y con el director deportivo del Al Nassr, Simão Coutinho, y acordaron cerrar el caso en la sala de prensa. «Lo que acordamos era sencillo: el seleccionador empezaría la rueda de prensa por este tema, intentando cerrar el asunto contando la verdad», escribe. Jesus debía decir que Cristiano nunca pidió jugar ningún minuto, que fue él quien le propuso el plan para esta concentración y que fue un error ponerle a calentar para no sacarle, algo que no volvería a hacer. Ronaldo reproduce en la misiva las ocho notas que validó y que el seleccionador debía leer, en las que reconocía que se equivocó al tener calentando «a alguien de la dimensión de Pelé o Maradona» sin hacerle jugar. Pero la rueda de prensa, asegura, no tuvo nada que ver con lo pactado, y en ella escuchó una «agresividad» y una actitud de «quiero, puedo y mando» que nunca había visto en privado. Era la segunda vez que el seleccionador faltaba a su palabra, y por eso decidió irse.Ronaldo pide «sanción sin atenuantes»El delantero se disculpa también con sus compañeros por abandonar la concentración y asume que la responsabilidad es solo suya. Va más lejos: pide a la Federación que le sancione «sin atenuantes», porque ser capitán es, a su juicio, un agravante. El reglamento disciplinario de la FPF contempla entre uno y seis meses de suspensión y una multa.La carta llega después de una semana convulsa. Sin Cristiano, Portugal ganó en Dinamarca y venció el domingo a Noruega. Tras ese partido, Jesus aseguró que el capitán puede volver cuando quiera, pero rechazó que tuviera que pedirle perdón: «¿Disculpas de qué? ¿A quién?», respondió. Unas palabras que ahora chocan de frente con la versión de Ronaldo.En la calle aparecieron grandes carteles frente al Estádio da Luz y cerca de la Ciudad del Fútbol, en Oeiras, que agradecían a Cristiano todo lo hecho por Portugal y acusaban a Jesus de no estar a la altura y de tener un «ego inflamado». El caso llegó incluso al primer ministro, Luís Montenegro, que habló con los tres protagonistas el día de la marcha, y ha abierto el debate sobre la continuidad del capitán.Lejos de despedirse, Ronaldo deja la puerta abierta. «Puedo prometer a todos mis fans, sobre todo a los portugueses, que haremos uno o varios partidos de despedida; habrá tiempo para eso. Pero cuando pienso en la selección, en lo que pienso de verdad es en competir», escribe. «Si estoy bien físicamente, jugando en mi club, con goles, espero, después de cumplir la sanción que se me imponga, estaré disponible, como siempre lo he estado hasta hoy, para competir y ganar con nuestra selección».
Cristiano Ronaldo prometió que contaría la verdad a los portugueses y lo ha hecho a través de una carta de cinco páginas en la que pide perdón. Pero también señala con el dedo: según su relato, el seleccionador Jorge Jesus … le faltó dos veces a su palabra, y esa fue la razón por la que el pasado 30 de septiembre hizo las maletas y abandonó la concentración de Portugal en Copenhague, en la víspera del partido contra Dinamarca de la Liga de Naciones.
El capitán, de 41 años, revela que tras el Mundial ya tenía escrita una carta de despedida de la selección, que todavía guarda. Fue el presidente de la Federación lusa, Pedro Proença, quien le pidió en el vuelo de regreso de Estados Unidos que siguiera, e incluso le consultó sobre el nombre de Jorge Jesus, su entrenador la pasada temporada en el Al Nassr, que a Cristiano le pareció la elección acertada.
En agosto, cuenta Ronaldo en la carta, se encontró con Jorge Jesus en la Ciudad del Fútbol. En ese encuentro, el seleccionador le dijo que contaba con él y que su presencia era «fundamental» para su proyecto. Entonces le presentó su plan para esta ventana internacional de la Liga de Naciones: jugaría el primer y el último partido, en Alvalade (Lisboa) y en el estadio do Dragão (Oporto), y se perdería los dos encuentros fuera de casa. El técnico llegó a proponerle que se quedara en Portugal mientras el equipo viajaba a Noruega y Dinamarca, algo que CR7 rechazó porque, como capitán, no le parecía un buen ejemplo.
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«Jugué el partido de Alvalade y, aunque fui sustituido, no puse ningún problema», relata Ronaldo, que recuerda que él mismo le colocó el brazalete a Bruno Fernandes, «lejos de imaginar que pudiera estar dando los últimos pasos como jugador y capitán de la selección». Lo importante de ese día, asegura, fue la victoria: «Ganar siempre es bueno, y en Portugal y por mi país, todavía mejor».
El giro llegó en Noruega. «A la hora de comer del día del partido, un ayudante del seleccionador vino a la mesa donde estaba almorzando el grupo y me dijo que el seleccionador quería hablar conmigo», cuenta. «Para mi absoluta sorpresa, me preguntó si estaba bien para jugar 30 minutos». Cristiano asegura que estaba «totalmente centrado» en su recuperación física, integrado con sus compañeros «como siempre» y pensando que ese día no jugaría. Pero respondió: «sin ningún problema».
Horas después, en el partido, todo se torció. Cristiano calentó desde el descanso y nunca fue llamado. «El seleccionador me había fallado con su palabra», escribe. «Al final del partido solo quería que todo acabara con la victoria y quedarme solo. No fui a saludar a los aficionados, un fallo que es únicamente responsabilidad mía y que no debería haber ocurrido», reconoce. «Pido perdón a los portugueses que nos apoyaron allí intensamente, a los aficionados y a todos los que, sin ser portugueses, pudieron ir a verme y a quienes pueda haber decepcionado».
Dos días después, Ronaldo se reunió con Jorge Jesus y con el director deportivo del Al Nassr, Simão Coutinho, y acordaron cerrar el caso en la sala de prensa. «Lo que acordamos era sencillo: el seleccionador empezaría la rueda de prensa por este tema, intentando cerrar el asunto contando la verdad», escribe. Jesus debía decir que Cristiano nunca pidió jugar ningún minuto, que fue él quien le propuso el plan para esta concentración y que fue un error ponerle a calentar para no sacarle, algo que no volvería a hacer.
Ronaldo reproduce en la misiva las ocho notas que validó y que el seleccionador debía leer, en las que reconocía que se equivocó al tener calentando «a alguien de la dimensión de Pelé o Maradona» sin hacerle jugar. Pero la rueda de prensa, asegura, no tuvo nada que ver con lo pactado, y en ella escuchó una «agresividad» y una actitud de «quiero, puedo y mando» que nunca había visto en privado. Era la segunda vez que el seleccionador faltaba a su palabra, y por eso decidió irse.
Ronaldo pide «sanción sin atenuantes»
El delantero se disculpa también con sus compañeros por abandonar la concentración y asume que la responsabilidad es solo suya. Va más lejos: pide a la Federación que le sancione «sin atenuantes», porque ser capitán es, a su juicio, un agravante. El reglamento disciplinario de la FPF contempla entre uno y seis meses de suspensión y una multa.
La carta llega después de una semana convulsa. Sin Cristiano, Portugal ganó en Dinamarca y venció el domingo a Noruega. Tras ese partido, Jesus aseguró que el capitán puede volver cuando quiera, pero rechazó que tuviera que pedirle perdón: «¿Disculpas de qué? ¿A quién?», respondió. Unas palabras que ahora chocan de frente con la versión de Ronaldo.
En la calle aparecieron grandes carteles frente al Estádio da Luz y cerca de la Ciudad del Fútbol, en Oeiras, que agradecían a Cristiano todo lo hecho por Portugal y acusaban a Jesus de no estar a la altura y de tener un «ego inflamado». El caso llegó incluso al primer ministro, Luís Montenegro, que habló con los tres protagonistas el día de la marcha, y ha abierto el debate sobre la continuidad del capitán.
Lejos de despedirse, Ronaldo deja la puerta abierta. «Puedo prometer a todos mis fans, sobre todo a los portugueses, que haremos uno o varios partidos de despedida; habrá tiempo para eso. Pero cuando pienso en la selección, en lo que pienso de verdad es en competir», escribe. «Si estoy bien físicamente, jugando en mi club, con goles, espero, después de cumplir la sanción que se me imponga, estaré disponible, como siempre lo he estado hasta hoy, para competir y ganar con nuestra selección».
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