De la nieta artificial que hace compañía a los abuelos surcoreanos a cómo la UE pierde órbita en la nueva carrera espacial

<p>Uno de los países más sacudidos por la crisis demográfica, Corea del Sur, enfrenta un preocupante déficit de cuidadores. Frente a esto, la industria de robots de asistencia social se convierte en una solución híbrida de bienestar y eficiencia económica. Está arrancando un nuevo fenómeno con muñecas como <strong>Hyodol, </strong>impulsada por <strong>ChatGPT, </strong>que ofrecen compañía, monitorización sanitaria y recopilación de datos, lo que mitiga costes en el sistema público y fomenta un mercado de exportación valorado en 7.700 millones de dólares para 2030. En ciudades como Seúl, muchos ancianos viven rodeados de paredes vacías y recuerdos que nadie escucha. Para <strong>Ahn Hee-soon, </strong>de 78 años, la soledad era un recorrido interminable por calles y autobuses, buscando compañía en la ciudad. Hoy, su compañera es una muñeca con inteligencia artificial que combina cuidado y conversación.</p>

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 Análisis de las tendencias mundiales que, tarde o temprano, afectarán a su bolsillo.  

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Uno de los países más sacudidos por la crisis demográfica, Corea del Sur, enfrenta un preocupante déficit de cuidadores. Frente a esto, la industria de robots de asistencia social se convierte en una solución híbrida de bienestar y eficiencia económica. Está arrancando un nuevo fenómeno con muñecas como Hyodol, impulsada por ChatGPT, que ofrecen compañía, monitorización sanitaria y recopilación de datos, lo que mitiga costes en el sistema público y fomenta un mercado de exportación valorado en 7.700 millones de dólares para 2030. En ciudades como Seúl, muchos ancianos viven rodeados de paredes vacías y recuerdos que nadie escucha. Para Ahn Hee-soon, de 78 años, la soledad era un recorrido interminable por calles y autobuses, buscando compañía en la ciudad. Hoy, su compañera es una muñeca con inteligencia artificial que combina cuidado y conversación.

La guerra en Oriente Próximo ha terminado de disparar un negocio armamentístico que ya venía en ebullición desde Ucrania, pero también ha dejado al descubierto sus costuras. Washington prepara un presupuesto de defensa cercano a los 1,5 billones de dólares para el próximo ejercicio, mientras sobre el terreno -en el pulso con Irán- empiezan a escasear sistemas clave fabricados por gigantes como RTX y Lockheed Martin. El contraste es revelador: los contratos crecen (unos 16.500 millones en el Golfo), pero la maquinaria no da abasto. Cuellos de botella industriales, costes al alza (con misiles Patriot cada vez más caros) y cadenas de suministro tensionadas siembran dudas entre inversores y aliados. En ese hueco empiezan a colarse actores más competitivos, como la surcoreana LIG Nex1, y tecnologías más baratas y escalables, desde drones hasta sistemas antidrones.

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Desde el inicio de la guerra en Irán, el encarecimiento y la volatilidad del petróleo han acelerado la transición global hacia energías alternativas, algo que beneficia especialmente a China. Este shock ha hecho que los vehículos eléctricos y los paneles solares sean más atractivos económicamente. Como China domina las cadenas de suministro de baterías, coches eléctricos y tecnología solar, la demanda de sus productos se ha disparado, lo que consolida aún más su ventaja industrial. Además, el propio mercado chino ya estaba muy electrificado (más de la mitad de las ventas de coches son eléctricos) lo que le permite amortiguar mejor el impacto de la crisis energética y, al mismo tiempo, tratar de exportar ese modelo a más países. Muchos expertos señalan que la guerra ha actuado como un catalizador geopolítico que convierte la transición energética en una cuestión de seguridad económica, impulsando la maquinaria verde de China.

El acercamiento entre Estados Unidos y Marruecos se traduce ahora en cooperación económica y militar de alto nivel. La construcción en el reino alauí de un centro regional de entrenamiento de drones, anunciada por Washington, no solo refuerza la presencia estratégica de EEUU, sino que también genera inversión directa: Marruecos ha recibido más de 2.500 millones de dólares en asistencia militar estadounidense en la última década, y se espera que el nuevo centro cree cientos de empleos locales y oportunidades de contratos para empresas tecnológicas y de defensa. El general estadounidense Dagvin RM Anderson, tras dos visitas al país, subraya que estas iniciativas fortalecen la seguridad regional, consolidando a Rabat como pivote africano de Estados Unidos, mientras España ve disminuida su influencia histórica en la región mediterránea y africana.

Ante la crisis energética global, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, abrió la puerta a limitar el precio del gas. Pero para algunos expertos como Anna Creti, directora de la Cátedra de Economía Climática de la Universidad de París, y Phuc-Vinh Nguyen, director del Centro de Energía del Instituto Jacques Delors, extender la llamada excepción ibérica a toda la UE sería un error económico y técnico. Diseñado como respuesta excepcional a la crisis energética de 2022, este sistema redujo los precios mayoristas de la electricidad en España entre un 35% y 40%, pero su impacto en Portugal fue mínimo, y su coste total -unos 7.300 millones de euros- recayó en los consumidores locales. Los citados especialistas sostienen que la verdadera solución es acelerar el despliegue de energías renovables y sistemas de almacenamiento, combinando protección de hogares vulnerables con descarbonización, en lugar de replicar un mecanismo temporal.

«Europa se está quedando atrás en la nueva carrera espacial debido a su enfoque de regular primero y competir después», rezaba un reciente editorial de Bloomberg. Cuando esta semana todas las miradas han estado puestas en la histórica misión del Artemis 2 sobrevolando la Luna, muchos cuestionan que la Unión Europea continúe rezagada al priorizar regulación sobre competitividad. Mientras SpaceX, la empresa aeroescpacial de Elon Musk, despliega más de 8.000 satélites de Starlink, Bruselas apenas representa el 10% de la inversión pública y el 22% de la privada global, frente a más del 50% de EEUU. Su cuota en lanzamientos ha caído al 6%, frente al más del 20% en 2008. Sin priorizar inversión, defensa y capacidad industrial, Europa seguirá perdiendo terreno estratégico mientras China acelera su programa espacial.

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