El ciclista Roger De Vlaeminck atiende a ABC por teléfono justo antes de montar en bicicleta (150 kms. a la semana repartidos en tres días) . Apodado ‘el gitano’, nació en Eeklo en 1947. Una región flamenca del Flandes oriental propensa a la pintura y al ciclismo. «No me hables en inglés, porque no lo entiendo. Francés o italiano, por favor. Por cierto, si vamos a comentar las París-Roubaix que gané, quiero adelantarte que no recuerdo exactamente los años», advierte precisamente ‘Monsieur Roubaix’, quien siempre destacó por su complicidad con el infierno del norte, la clásica con más brillantina de los cinco monumentos del ciclismo. Envuelta en la magia y el misterio del pavés, caminos y socavones, aderezada por la claustrofóbica foresta de Arenberg. «Mis recuerdos de esta carrera se remontan a los duelos con Francesco Moser y Eddy Merckx. La corrí diez años», subraya uno de los mejores ciclistas de siempre en las carreras de un día. ‘Il bello di un giorno’. Cínico y certero.Solo en los setenta se impuso hasta en cuatro ediciones (1972, 1974, 1975 e 1977) y en otras tantas resultó segundo. Además, fue preciso, quirúrgico en escoger momentos, fracciones y lugares para hacer magia exprés. Profesional desde 1969 hasta 1984, en esa ínclita década mordió tres Milán-San Remo (1973, 78 y 79), un Tour de Flandes (1977), una Lieja-Bastoña-Lieja (1970) y dos Lombardía (1974 y 76).Noticia relacionada No No Entrevista ABC Eddy Merckx: «Y me decían que tenía el trasero grande para montar en bici» Julio Ocampo Los cinco monumentos, el Grand Slam de las clásicas, una gesta solo al alcance de El Caníbal y Rik Van Looy, sus grandes compatriotas. «Disfrutaba cuando conseguía imponerme a Moser y Merckx, sin duda. Son historia del ciclismo. Hoy oigo hablar de Pogaçar, pero no admite comparación con mi amigo Eddy, un visionario, un avanzado a su tiempo. Nadie se acerca a él. Ni siquiera yo, que interpreté muy bien las carreras en línea. ¿Viste Flandes hace días? Detrás de Tadej hay un desierto. Mira Van der Poel, quien jamás ganó una crono o dominó una subida de montaña. Evenepoel, menos todavía. ¿Qué ha ganado Van der Poel? Sí, tres Roubaix, pero ¿a quién se impuso? ¿A Pogaçar el año pasado? Sí, pero él no es de volata al final. Venga, por favor…», asevera irritado. Mordaz como un látigo. Un poco su pedalear también era así.«Oigo hablar de Pogacar, pero no admite comparación con mi amigo Eddy Merckx, un visionario, un adelantado a su tiempo» Roger de Vlaeminck ExciclistaPorque sí. Con fama de altanero, el gitano Roger de Vlaeminck puede que ya no tenga nada que ganar, pero tampoco demasiado que perder. Quizás su soberbia le reste crédito al mensaje, su socarronería despiste del contenido, pero hay un deseo feroz de defender un mundo -el suyo- en extinción. Donde él era un ciclista con clase cristalina, dotado de una fuerza física que se amoldaba al esterrado y al sprint. Un titán con más de 250 victorias (seis Tirreno-Adriático; muchas etapas del Giro), otras tantas de amateur y cuatro veces príncipe del infierno, junto a Tom Boonen. Un territorio exclusivo donde quiere ingresar el holandés Van der Poel, quien ya derrotó en las pasadas tres ediciones al esloveno atómico, Jasper Philipsen o Van Aert, entre otros. «Nadie a la altura de Moser, Saronni, Merckx o yo. Con nosotros, cualquiera de ellos llegaría siempre segundo. Te lo digo yo. ¿Entiendes? Te lo repito. Pogaçar no tiene rivales. ¿Qué ha ganado VDP? ¿Roubaix? Cualquier buen corredor vence ahí. ¿Ha hecho lo mismo en Lieja o el Giro de Lombardía? No, pues eso».Ya huele a polvo y maleza negra. Cuando asoma, con la primavera, la tercera gran carrera fetiche de la temporada ciclista -precintada entre Mons-en-Pévèle y Carrefour de l’Arbre- muchas son las aristas vertidas para tratar el argumento: ¿Logrará Pogaçar el único monumento que le resta? ¿Será capaz de lograr cinco consecutivas? ¿Todas en un año? ¿Hará el décimo podio seguido en los tótems de un día? Con doce victorias hasta el momento (el gitano, once), ¿seguirá acercándose a las 19 de Merckx? ¿Supondrá la antesala, con permiso de Vingegaard, del quinto Tour (Induráin, Anquetil, Hinault o El Caníbal) y el tercer mundial (como Sagan) consecutivos? ¿O será Mathieu van der Poel quien, con su cuarta Roubaix, iguale a Boonen o al propio Roger De Vlaeminck? Eso le haría desbancarse del umbral donde radican otros mitos que arañaron el infierno en tres ocasiones: Merckx, Van Looy, Cancellara, Moser o Museeuw, entre otros. La emoción está servida.«Basta. Lo de nuestra época era fuego. Felice Gimondi y los ya citados. Solo en Italia había un grupo de portentos sublime. ¿Hoy? ¿Puedes decir lo mismo? Por favor… Ser un crack es otra cosa. Sí, muchos me imputan que no mostré jerarquía en los grandes giros. ¿Sabes qué faltó? Pues que mi amigo Merckx se quedara en casa. También te digo que gané el mundial de ciclocross en 1975», resalta vehementemente. Ese territorio, precisamente, es el que gobernó siempre su hermano Eric De Vlaeminck, con siete. Un récord superado recientemente por el propio Van der Poel (8). Dos gigantes en cierta manera.«Lo de nuestra época era fuego. Gimondi, Merckx, Moser o yo. Solo en Italia había un grupo de portentos sublime» Roger de Vlaeminck Exciclista«¿Hemos terminado? Porque me tengo que marchar», suelta tratando de apurar el tiempo restante que queda de entrevista. Es la furia de quien fuera hijo del viento, arropado por él. Nunca digirió del todo bien la derrota, y solo se arrepintió de no haber logrado el campeonato del mundo. Le Gitan, sí, quien iba para futbolista y terminó siendo veneno en la bici. El amigo de Merckx (tiene un hijo llamado Eddy), el último látigo de un mundo en blanco y negro. Con gregarios y campanarios. Diablos y poetas, como Pasolini o el escritor Dino Buzzati, enamorados de un universo arcaico, atávico, misterioso, pagano, rural.«¿La anécdota del antidoping? El nuestro era un ciclismo para valientes. Una vez estábamos Merckx y yo, que acababa de orinar antes del control. Ya no tenía ganas. Me ofreció la suya, y dije que sí. Estaba seguro que él estaba limpio. No tomaba nada. Echó la mitad de su orina en mi frasco. Todos los corredores de mi época estaban limpios. ¿Te lo repito? Todos los grandes. Era imposible. No pensábamos en estas cosas. De hoy no hablo. Llama y pregunta a los demás corredores», espeta sin más dilación. MÁS INFORMACIÓN noticia Si «Si un ciclista da positivo se le juzga de forma despiadada, en el fútbol los casos pasan desapercibidos» noticia Si Gianni Bugno: «Yo no corría para Induráin; nadie puede decir que me vendí»Mientras aguarda de nuevo el día, ya se ha hecho de noche. Su hermano Eric, dos años mayor, falleció en 2015. Hacía tiempo que sufría de Alzheimer y Parkinson. Roger, el zíngaro, camina erguido con soberbia y brío. Consciente que jamás será engullido por la historia. Sabe qué momentos seleccionar para soltar su aliento, dosificándolo. De alguna manera ha sido el Boniek de la bicicleta. El ciclista Roger De Vlaeminck atiende a ABC por teléfono justo antes de montar en bicicleta (150 kms. a la semana repartidos en tres días) . Apodado ‘el gitano’, nació en Eeklo en 1947. Una región flamenca del Flandes oriental propensa a la pintura y al ciclismo. «No me hables en inglés, porque no lo entiendo. Francés o italiano, por favor. Por cierto, si vamos a comentar las París-Roubaix que gané, quiero adelantarte que no recuerdo exactamente los años», advierte precisamente ‘Monsieur Roubaix’, quien siempre destacó por su complicidad con el infierno del norte, la clásica con más brillantina de los cinco monumentos del ciclismo. Envuelta en la magia y el misterio del pavés, caminos y socavones, aderezada por la claustrofóbica foresta de Arenberg. «Mis recuerdos de esta carrera se remontan a los duelos con Francesco Moser y Eddy Merckx. La corrí diez años», subraya uno de los mejores ciclistas de siempre en las carreras de un día. ‘Il bello di un giorno’. Cínico y certero.Solo en los setenta se impuso hasta en cuatro ediciones (1972, 1974, 1975 e 1977) y en otras tantas resultó segundo. Además, fue preciso, quirúrgico en escoger momentos, fracciones y lugares para hacer magia exprés. Profesional desde 1969 hasta 1984, en esa ínclita década mordió tres Milán-San Remo (1973, 78 y 79), un Tour de Flandes (1977), una Lieja-Bastoña-Lieja (1970) y dos Lombardía (1974 y 76).Noticia relacionada No No Entrevista ABC Eddy Merckx: «Y me decían que tenía el trasero grande para montar en bici» Julio Ocampo Los cinco monumentos, el Grand Slam de las clásicas, una gesta solo al alcance de El Caníbal y Rik Van Looy, sus grandes compatriotas. «Disfrutaba cuando conseguía imponerme a Moser y Merckx, sin duda. Son historia del ciclismo. Hoy oigo hablar de Pogaçar, pero no admite comparación con mi amigo Eddy, un visionario, un avanzado a su tiempo. Nadie se acerca a él. Ni siquiera yo, que interpreté muy bien las carreras en línea. ¿Viste Flandes hace días? Detrás de Tadej hay un desierto. Mira Van der Poel, quien jamás ganó una crono o dominó una subida de montaña. Evenepoel, menos todavía. ¿Qué ha ganado Van der Poel? Sí, tres Roubaix, pero ¿a quién se impuso? ¿A Pogaçar el año pasado? Sí, pero él no es de volata al final. Venga, por favor…», asevera irritado. Mordaz como un látigo. Un poco su pedalear también era así.«Oigo hablar de Pogacar, pero no admite comparación con mi amigo Eddy Merckx, un visionario, un adelantado a su tiempo» Roger de Vlaeminck ExciclistaPorque sí. Con fama de altanero, el gitano Roger de Vlaeminck puede que ya no tenga nada que ganar, pero tampoco demasiado que perder. Quizás su soberbia le reste crédito al mensaje, su socarronería despiste del contenido, pero hay un deseo feroz de defender un mundo -el suyo- en extinción. Donde él era un ciclista con clase cristalina, dotado de una fuerza física que se amoldaba al esterrado y al sprint. Un titán con más de 250 victorias (seis Tirreno-Adriático; muchas etapas del Giro), otras tantas de amateur y cuatro veces príncipe del infierno, junto a Tom Boonen. Un territorio exclusivo donde quiere ingresar el holandés Van der Poel, quien ya derrotó en las pasadas tres ediciones al esloveno atómico, Jasper Philipsen o Van Aert, entre otros. «Nadie a la altura de Moser, Saronni, Merckx o yo. Con nosotros, cualquiera de ellos llegaría siempre segundo. Te lo digo yo. ¿Entiendes? Te lo repito. Pogaçar no tiene rivales. ¿Qué ha ganado VDP? ¿Roubaix? Cualquier buen corredor vence ahí. ¿Ha hecho lo mismo en Lieja o el Giro de Lombardía? No, pues eso».Ya huele a polvo y maleza negra. Cuando asoma, con la primavera, la tercera gran carrera fetiche de la temporada ciclista -precintada entre Mons-en-Pévèle y Carrefour de l’Arbre- muchas son las aristas vertidas para tratar el argumento: ¿Logrará Pogaçar el único monumento que le resta? ¿Será capaz de lograr cinco consecutivas? ¿Todas en un año? ¿Hará el décimo podio seguido en los tótems de un día? Con doce victorias hasta el momento (el gitano, once), ¿seguirá acercándose a las 19 de Merckx? ¿Supondrá la antesala, con permiso de Vingegaard, del quinto Tour (Induráin, Anquetil, Hinault o El Caníbal) y el tercer mundial (como Sagan) consecutivos? ¿O será Mathieu van der Poel quien, con su cuarta Roubaix, iguale a Boonen o al propio Roger De Vlaeminck? Eso le haría desbancarse del umbral donde radican otros mitos que arañaron el infierno en tres ocasiones: Merckx, Van Looy, Cancellara, Moser o Museeuw, entre otros. La emoción está servida.«Basta. Lo de nuestra época era fuego. Felice Gimondi y los ya citados. Solo en Italia había un grupo de portentos sublime. ¿Hoy? ¿Puedes decir lo mismo? Por favor… Ser un crack es otra cosa. Sí, muchos me imputan que no mostré jerarquía en los grandes giros. ¿Sabes qué faltó? Pues que mi amigo Merckx se quedara en casa. También te digo que gané el mundial de ciclocross en 1975», resalta vehementemente. Ese territorio, precisamente, es el que gobernó siempre su hermano Eric De Vlaeminck, con siete. Un récord superado recientemente por el propio Van der Poel (8). Dos gigantes en cierta manera.«Lo de nuestra época era fuego. Gimondi, Merckx, Moser o yo. Solo en Italia había un grupo de portentos sublime» Roger de Vlaeminck Exciclista«¿Hemos terminado? Porque me tengo que marchar», suelta tratando de apurar el tiempo restante que queda de entrevista. Es la furia de quien fuera hijo del viento, arropado por él. Nunca digirió del todo bien la derrota, y solo se arrepintió de no haber logrado el campeonato del mundo. Le Gitan, sí, quien iba para futbolista y terminó siendo veneno en la bici. El amigo de Merckx (tiene un hijo llamado Eddy), el último látigo de un mundo en blanco y negro. Con gregarios y campanarios. Diablos y poetas, como Pasolini o el escritor Dino Buzzati, enamorados de un universo arcaico, atávico, misterioso, pagano, rural.«¿La anécdota del antidoping? El nuestro era un ciclismo para valientes. Una vez estábamos Merckx y yo, que acababa de orinar antes del control. Ya no tenía ganas. Me ofreció la suya, y dije que sí. Estaba seguro que él estaba limpio. No tomaba nada. Echó la mitad de su orina en mi frasco. Todos los corredores de mi época estaban limpios. ¿Te lo repito? Todos los grandes. Era imposible. No pensábamos en estas cosas. De hoy no hablo. Llama y pregunta a los demás corredores», espeta sin más dilación. MÁS INFORMACIÓN noticia Si «Si un ciclista da positivo se le juzga de forma despiadada, en el fútbol los casos pasan desapercibidos» noticia Si Gianni Bugno: «Yo no corría para Induráin; nadie puede decir que me vendí»Mientras aguarda de nuevo el día, ya se ha hecho de noche. Su hermano Eric, dos años mayor, falleció en 2015. Hacía tiempo que sufría de Alzheimer y Parkinson. Roger, el zíngaro, camina erguido con soberbia y brío. Consciente que jamás será engullido por la historia. Sabe qué momentos seleccionar para soltar su aliento, dosificándolo. De alguna manera ha sido el Boniek de la bicicleta.
El ciclista Roger De Vlaeminck atiende a ABC por teléfono justo antes de montar en bicicleta (150 kms. a la semana repartidos en tres días). Apodado ‘el gitano’, nació en Eeklo en 1947. Una región flamenca del Flandes oriental propensa a la pintura … y al ciclismo. «No me hables en inglés, porque no lo entiendo. Francés o italiano, por favor. Por cierto, si vamos a comentar las París-Roubaix que gané, quiero adelantarte que no recuerdo exactamente los años», advierte precisamente ‘Monsieur Roubaix’, quien siempre destacó por su complicidad con el infierno del norte, la clásica con más brillantina de los cinco monumentos del ciclismo.
El adoquín de Roubaix,
trofeo ansiado por Pogaçar
La París-Roubaix es el único monumento
que falta en el palmarés del ciclista
esloveno. En las últimas cinco décadas,
ningún otro ha conseguido ganarlos todos.
Adoquín de granito
idéntico a los del
recorrido de la
carrera
Peso:
10-15 kg
Peana de
mármol
pulido
Monumentos del ciclismo
Son las cinco carreras de un día con
mayor historia, prestigio y dureza
del calendario internacional
Tour de Flandes
Bélgica
Lieja-Bastoña
-Lieja
Bélgica
París-Roubaix
Francia
Milán-San Remo
Italia
Giro de Lombardía
Italia
Ciclistas ganadores de los cinco
Solamente lo han logrado estos
tres corredores belgas
Eddy
Merckx
Rik
Van Looy
Roger
De Vlaeminck
Período
1958-65
1966-76
1970-79
Victorias
Los monumentos
de Pogaçar
Milán-
San Remo
Tour de
Flandes
París-
Roubaix
Lieja-
Bastoña-Lieja
Giro de
Lombardía
Fuente: Pro Cycling Stats, lenord.fr
y elaboración propia
ABC / MJA
El adoquín de Roubaix, trofeo ansiado por Pogaçar
La París-Roubaix es el único monumento que falta en el palmarés
del ciclista esloveno. En las últimas cinco décadas,
ningún otro ha conseguido ganarlos todos.
Adoquín de granito
idéntico a los del
recorrido de la
carrera
Fabricado por
la marmolería
Sloss en Orchies
Peso:
10-15 kg
Peana de
mármol
pulido
Monumentos
del ciclismo
Tour de Flandes
Bélgica
Son las cinco carreras
de un día con mayor
historia, prestigio y
dureza del calendario
internacional, todas
ellas centarias
Primer domingo de abril
Lieja-Bastoña-Lieja
Bélgica
Cuarto domingo de abril
París-Roubaix
Francia
Segundo domingo de abril
Giro de Lombardía
Italia
Milán-San Remo
Italia
Tercer sábado de marzo
Primer domingo de octubre
Ciclistas ganadores
de las cinco
Solamente lo han logrado
estos tres corredores
belgas, en las décadas
de los 60 y 70 del siglo
pasado
Rik
Van Looy
Eddy
Merckx
Roger
De Vlaeminck
Período
1958-65
1970-79
1966-76
Victorias
Totales
Los monumentos de Pogaçar
Milán-San Remo
Tour de Flandes
París-Roubaix
Lieja-Bastoña-Lieja
Giro de Lombardía
Fuente: Pro Cycling Stats, lenord.fr y elaboración propia
ABC / MJA
Envuelta en la magia y el misterio del pavés, caminos y socavones, aderezada por la claustrofóbica foresta de Arenberg. «Mis recuerdos de esta carrera se remontan a los duelos con Francesco Moser y Eddy Merckx. La corrí diez años», subraya uno de los mejores ciclistas de siempre en las carreras de un día. ‘Il bello di un giorno’. Cínico y certero.
Solo en los setenta se impuso hasta en cuatro ediciones (1972, 1974, 1975 e 1977) y en otras tantas resultó segundo. Además, fue preciso, quirúrgico en escoger momentos, fracciones y lugares para hacer magia exprés. Profesional desde 1969 hasta 1984, en esa ínclita década mordió tres Milán-San Remo (1973, 78 y 79), un Tour de Flandes (1977), una Lieja-Bastoña-Lieja (1970) y dos Lombardía (1974 y 76).
Los cinco monumentos, el Grand Slam de las clásicas, una gesta solo al alcance de El Caníbal y Rik Van Looy, sus grandes compatriotas. «Disfrutaba cuando conseguía imponerme a Moser y Merckx, sin duda. Son historia del ciclismo. Hoy oigo hablar de Pogaçar, pero no admite comparación con mi amigo Eddy, un visionario, un avanzado a su tiempo. Nadie se acerca a él. Ni siquiera yo, que interpreté muy bien las carreras en línea. ¿Viste Flandes hace días? Detrás de Tadej hay un desierto. Mira Van der Poel, quien jamás ganó una crono o dominó una subida de montaña. Evenepoel, menos todavía. ¿Qué ha ganado Van der Poel? Sí, tres Roubaix, pero ¿a quién se impuso? ¿A Pogaçar el año pasado? Sí, pero él no es de volata al final. Venga, por favor…», asevera irritado. Mordaz como un látigo. Un poco su pedalear también era así.
«Oigo hablar de Pogacar, pero no admite comparación con mi amigo Eddy Merckx, un visionario, un adelantado a su tiempo»
Roger de Vlaeminck
Exciclista
Porque sí. Con fama de altanero, el gitano Roger de Vlaeminck puede que ya no tenga nada que ganar, pero tampoco demasiado que perder. Quizás su soberbia le reste crédito al mensaje, su socarronería despiste del contenido, pero hay un deseo feroz de defender un mundo -el suyo- en extinción.
Donde él era un ciclista con clase cristalina, dotado de una fuerza física que se amoldaba al esterrado y al sprint. Un titán con más de 250 victorias (seis Tirreno-Adriático; muchas etapas del Giro), otras tantas de amateur y cuatro veces príncipe del infierno, junto a Tom Boonen.
Un territorio exclusivo donde quiere ingresar el holandés Van der Poel, quien ya derrotó en las pasadas tres ediciones al esloveno atómico, Jasper Philipsen o Van Aert, entre otros. «Nadie a la altura de Moser, Saronni, Merckx o yo. Con nosotros, cualquiera de ellos llegaría siempre segundo. Te lo digo yo. ¿Entiendes? Te lo repito. Pogaçar no tiene rivales. ¿Qué ha ganado VDP? ¿Roubaix? Cualquier buen corredor vence ahí. ¿Ha hecho lo mismo en Lieja o el Giro de Lombardía? No, pues eso».
Ya huele a polvo y maleza negra. Cuando asoma, con la primavera, la tercera gran carrera fetiche de la temporada ciclista -precintada entre Mons-en-Pévèle y Carrefour de l’Arbre- muchas son las aristas vertidas para tratar el argumento: ¿Logrará Pogaçar el único monumento que le resta? ¿Será capaz de lograr cinco consecutivas? ¿Todas en un año? ¿Hará el décimo podio seguido en los tótems de un día? Con doce victorias hasta el momento (el gitano, once), ¿seguirá acercándose a las 19 de Merckx? ¿Supondrá la antesala, con permiso de Vingegaard, del quinto Tour (Induráin, Anquetil, Hinault o El Caníbal) y el tercer mundial (como Sagan) consecutivos? ¿O será Mathieu van der Poel quien, con su cuarta Roubaix, iguale a Boonen o al propio Roger De Vlaeminck? Eso le haría desbancarse del umbral donde radican otros mitos que arañaron el infierno en tres ocasiones: Merckx, Van Looy, Cancellara, Moser o Museeuw, entre otros. La emoción está servida.
«Basta. Lo de nuestra época era fuego. Felice Gimondi y los ya citados. Solo en Italia había un grupo de portentos sublime. ¿Hoy? ¿Puedes decir lo mismo? Por favor… Ser un crack es otra cosa. Sí, muchos me imputan que no mostré jerarquía en los grandes giros. ¿Sabes qué faltó? Pues que mi amigo Merckx se quedara en casa. También te digo que gané el mundial de ciclocross en 1975», resalta vehementemente. Ese territorio, precisamente, es el que gobernó siempre su hermano Eric De Vlaeminck, con siete. Un récord superado recientemente por el propio Van der Poel (8). Dos gigantes en cierta manera.
«Lo de nuestra época era fuego. Gimondi, Merckx, Moser o yo. Solo en Italia había un grupo de portentos sublime»
Roger de Vlaeminck
Exciclista
«¿Hemos terminado? Porque me tengo que marchar», suelta tratando de apurar el tiempo restante que queda de entrevista. Es la furia de quien fuera hijo del viento, arropado por él. Nunca digirió del todo bien la derrota, y solo se arrepintió de no haber logrado el campeonato del mundo. Le Gitan, sí, quien iba para futbolista y terminó siendo veneno en la bici. El amigo de Merckx (tiene un hijo llamado Eddy), el último látigo de un mundo en blanco y negro. Con gregarios y campanarios. Diablos y poetas, como Pasolini o el escritor Dino Buzzati, enamorados de un universo arcaico, atávico, misterioso, pagano, rural.
«¿La anécdota del antidoping? El nuestro era un ciclismo para valientes. Una vez estábamos Merckx y yo, que acababa de orinar antes del control. Ya no tenía ganas. Me ofreció la suya, y dije que sí. Estaba seguro que él estaba limpio. No tomaba nada. Echó la mitad de su orina en mi frasco. Todos los corredores de mi época estaban limpios. ¿Te lo repito? Todos los grandes. Era imposible. No pensábamos en estas cosas. De hoy no hablo. Llama y pregunta a los demás corredores», espeta sin más dilación.
Mientras aguarda de nuevo el día, ya se ha hecho de noche. Su hermano Eric, dos años mayor, falleció en 2015. Hacía tiempo que sufría de Alzheimer y Parkinson. Roger, el zíngaro, camina erguido con soberbia y brío. Consciente que jamás será engullido por la historia. Sabe qué momentos seleccionar para soltar su aliento, dosificándolo. De alguna manera ha sido el Boniek de la bicicleta.
RSS de noticias de deportes

