Despedidas

El respeto es clave para cualquier relación humana. El fútbol no puede ser menos. La crítica deportiva no ha de pasar determinadas barreras. En los últimos días se ha vivido en las redes sociales, contenedor de muchos perfiles interesantes y productivos pero también burladero y trinchera de gente indeseable, una riada de insultos y descalificaciones hacia jugadores que van a salir en breve del Betis después de unos años aportando su granito de arena para los logros celebrados en esta etapa histórica. No hablamos de futbolistas que merezcan una estatua, una puerta en el estadio o un partido homenaje pero sí de trabajadores honestos que se ha exprimido con sus defectos y virtudes sobre el campo para tratar de hacer felices a los suyos, como así han hecho una y otra vez.Dirán adiós de forma natural, como en temporadas anteriores fueron otros, hombres como Adrián, Ricardo, Chimy y Bakambu. Concluyen contrato y merecen respeto. El que quiera, que aplauda. El que no quiera, que sepa lo que tiene que hacer. La afición del Betis siempre ha sido un ejemplo de fidelidad, de compromiso, de cariño, de ambiente único y no debe reflejarse ahí la porquería que muchas veces se muestra en redes, donde han llovido los descalificativos cuando se planteó el club una reunión para la continuidad de Adrián o cuando Bartra dijo que iba a cumplir un sueño jugando la Champions con el Betis. La Champions, la Champions.Sí, porque eso es lo que ha conseguido esta plantilla. Con Pellegrini. Con Abde. Con Antony. Con Cucho. Con Fornals. Pero también con Bakambu, Adrián, Chimy y Ricardo. Y Bartra. Y Deossa. Y Pablo García. Con todos, un éxito general y compartido que es para la felicidad de los béticos, que han de expresarla así y no dejar un sabor de boca impropio de una afición tan valorada.Se marcharán estos jugadores y vendrán otros a los que les sucederá lo mismo. Que tendrán mayor o menor rendimiento y que saldrán por la puerta grande o por la gatera. El fútbol tiene estas cosas pero lo que queda es la gente, una afición siempre ejemplar que sabe en su gran mayoría despedir y recibir con cariño a quienes se ponen su camiseta y defienden su escudo con las trece barras verdes y blancas. El respeto es clave para cualquier relación humana. El fútbol no puede ser menos. La crítica deportiva no ha de pasar determinadas barreras. En los últimos días se ha vivido en las redes sociales, contenedor de muchos perfiles interesantes y productivos pero también burladero y trinchera de gente indeseable, una riada de insultos y descalificaciones hacia jugadores que van a salir en breve del Betis después de unos años aportando su granito de arena para los logros celebrados en esta etapa histórica. No hablamos de futbolistas que merezcan una estatua, una puerta en el estadio o un partido homenaje pero sí de trabajadores honestos que se ha exprimido con sus defectos y virtudes sobre el campo para tratar de hacer felices a los suyos, como así han hecho una y otra vez.Dirán adiós de forma natural, como en temporadas anteriores fueron otros, hombres como Adrián, Ricardo, Chimy y Bakambu. Concluyen contrato y merecen respeto. El que quiera, que aplauda. El que no quiera, que sepa lo que tiene que hacer. La afición del Betis siempre ha sido un ejemplo de fidelidad, de compromiso, de cariño, de ambiente único y no debe reflejarse ahí la porquería que muchas veces se muestra en redes, donde han llovido los descalificativos cuando se planteó el club una reunión para la continuidad de Adrián o cuando Bartra dijo que iba a cumplir un sueño jugando la Champions con el Betis. La Champions, la Champions.Sí, porque eso es lo que ha conseguido esta plantilla. Con Pellegrini. Con Abde. Con Antony. Con Cucho. Con Fornals. Pero también con Bakambu, Adrián, Chimy y Ricardo. Y Bartra. Y Deossa. Y Pablo García. Con todos, un éxito general y compartido que es para la felicidad de los béticos, que han de expresarla así y no dejar un sabor de boca impropio de una afición tan valorada.Se marcharán estos jugadores y vendrán otros a los que les sucederá lo mismo. Que tendrán mayor o menor rendimiento y que saldrán por la puerta grande o por la gatera. El fútbol tiene estas cosas pero lo que queda es la gente, una afición siempre ejemplar que sabe en su gran mayoría despedir y recibir con cariño a quienes se ponen su camiseta y defienden su escudo con las trece barras verdes y blancas.  

El respeto es clave para cualquier relación humana. El fútbol no puede ser menos. La crítica deportiva no ha de pasar determinadas barreras. En los últimos días se ha vivido en las redes sociales, contenedor de muchos perfiles interesantes y productivos pero también burladero y … trinchera de gente indeseable, una riada de insultos y descalificaciones hacia jugadores que van a salir en breve del Betis después de unos años aportando su granito de arena para los logros celebrados en esta etapa histórica. No hablamos de futbolistas que merezcan una estatua, una puerta en el estadio o un partido homenaje pero sí de trabajadores honestos que se ha exprimido con sus defectos y virtudes sobre el campo para tratar de hacer felices a los suyos, como así han hecho una y otra vez.

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