Detrás de todo gran hombre…

La sabiduría popular podría haber completado la frase ensalzando la lectura, los viajes o los amigos, pero por algo la llamamos sabiduría. Aunque parece ser que a algunas entendedoras no les bastan estas pocas palabras. El dicho les parece intolerable: ¿Por qué lo femenino siempre debe quedar detrás, en la sombra? Los demás siempre hemos entendido que detrás a veces significa antes. Un caso nítido lo podemos encontrar en la vida de Robert Schuman (1886-1963) .Las biografías sobre este gran hombre, escritas desde distintos enfoques, concuerdan en destacar la grandeza de su madre. «He aprendido más con ella que con todos mis maestros juntos», dijo el mismo Schuman. Ministro de Exteriores de Francia, trabajó con personajes de la talla de Monnet, Adenauer o De Gasperi en la pacificación de nuestro continente. En 1960, la Asamblea Parlamentaria Europea lo nombró por unanimidad y por aclamación padre de Europa. Quizás a la madre de Schuman deberíamos llamarla la abuela de Europa. ¿Qué sabemos de ella y de su influencia?Se llamaba Eugénie Duren. Era de Luxemburgo, donde se casó y donde nació su único hijo. Ella, una gran lectora; él, estando en la universidad, tendría una biblioteca con más de 300 volúmenes. Ella leyó a Catalina Emmerick; él se atrevería con los místicos castellanos. Ella seguía con gran interés la ‘ cuestión social ‘ y las enseñanzas de León XIII ; él afianzaría su criterio con el Magisterio de los siguientes Papas , cuyas palabras subrayaba y anotaba. Ella fue una ferviente católica; él, con esa fe, derribó fronteras. Pero toda esa magnífica herencia no habría sido suficiente si no hubiera estado mezclada con otra.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Padres, aunque sobradamente preparados noticia Si El deterioro demográfico en España alcanza máximos históricos noticia No «Las personas mayores estamos en plena metamorfosis» noticia Si Cuando la gratitud se cuela por la ventanaRobert siempre se consideró lorenés, como su padre, Jean Pierre, que murió cuando él tenía 14 años. A Lorena dirigió sus pasos en los momentos cruciales de su vida, aunque eso supusiera alejarse de su madre. Sin Lorena no se entiende su vocación política. Esa identidad lorenesa debió de forjarse con la complicidad de ella. Porque detrás de todo gran hombre siempre ha habido una gran mujer, en primera línea o a kilómetros de distancia.Belén Huertas Valverde Profesora del Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala La sabiduría popular podría haber completado la frase ensalzando la lectura, los viajes o los amigos, pero por algo la llamamos sabiduría. Aunque parece ser que a algunas entendedoras no les bastan estas pocas palabras. El dicho les parece intolerable: ¿Por qué lo femenino siempre debe quedar detrás, en la sombra? Los demás siempre hemos entendido que detrás a veces significa antes. Un caso nítido lo podemos encontrar en la vida de Robert Schuman (1886-1963) .Las biografías sobre este gran hombre, escritas desde distintos enfoques, concuerdan en destacar la grandeza de su madre. «He aprendido más con ella que con todos mis maestros juntos», dijo el mismo Schuman. Ministro de Exteriores de Francia, trabajó con personajes de la talla de Monnet, Adenauer o De Gasperi en la pacificación de nuestro continente. En 1960, la Asamblea Parlamentaria Europea lo nombró por unanimidad y por aclamación padre de Europa. Quizás a la madre de Schuman deberíamos llamarla la abuela de Europa. ¿Qué sabemos de ella y de su influencia?Se llamaba Eugénie Duren. Era de Luxemburgo, donde se casó y donde nació su único hijo. Ella, una gran lectora; él, estando en la universidad, tendría una biblioteca con más de 300 volúmenes. Ella leyó a Catalina Emmerick; él se atrevería con los místicos castellanos. Ella seguía con gran interés la ‘ cuestión social ‘ y las enseñanzas de León XIII ; él afianzaría su criterio con el Magisterio de los siguientes Papas , cuyas palabras subrayaba y anotaba. Ella fue una ferviente católica; él, con esa fe, derribó fronteras. Pero toda esa magnífica herencia no habría sido suficiente si no hubiera estado mezclada con otra.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Padres, aunque sobradamente preparados noticia Si El deterioro demográfico en España alcanza máximos históricos noticia No «Las personas mayores estamos en plena metamorfosis» noticia Si Cuando la gratitud se cuela por la ventanaRobert siempre se consideró lorenés, como su padre, Jean Pierre, que murió cuando él tenía 14 años. A Lorena dirigió sus pasos en los momentos cruciales de su vida, aunque eso supusiera alejarse de su madre. Sin Lorena no se entiende su vocación política. Esa identidad lorenesa debió de forjarse con la complicidad de ella. Porque detrás de todo gran hombre siempre ha habido una gran mujer, en primera línea o a kilómetros de distancia.Belén Huertas Valverde Profesora del Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala  

La sabiduría popular podría haber completado la frase ensalzando la lectura, los viajes o los amigos, pero por algo la llamamos sabiduría. Aunque parece ser que a algunas entendedoras no les bastan estas pocas palabras.

El dicho les parece intolerable: ¿Por qué lo … femenino siempre debe quedar detrás, en la sombra? Los demás siempre hemos entendido que detrás a veces significa antes. Un caso nítido lo podemos encontrar en la vida de Robert Schuman (1886-1963).

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