El aprendizaje experiencial y la cultura redefinen la Educación

Educación financiera, habilidades emocionales, programación o emprendimiento aparecen con frecuencia en propuestas para renovar el currículo escolar. Sin embargo, el verdadero desafío no consiste tanto en añadir nuevas materias como en repensar cómo se aprende y qué es relevante aprender.El aprendizaje se construye a través de la propia experiencia, la curiosidad, la creatividad y el esfuerzo por el trabajo bien hecho. Una enseñanza activa que fomente el amor por la cultura y el entorno. Los alumnos comprenden mejor los conceptos cuando los experimentan, los aplican y reflexionan sobre ellos. En lugar de limitarse a la transmisión teórica, es fundamental promover proyectos, actividades, talleres de investigación, excursiones y actividades culturales que conecten el conocimiento con la realidad y con el contexto del alumno. Algunos centros educativos defienden este enfoque pedagógico como uno de sus pilares. Es el caso del Colegio Estudio, fundado en Madrid en 1940 e inspirado en los principios de la Institución Libre de Enseñanza. El colegio considera fundamental entender el conocimiento como un todo, donde las artes, las humanidades, las ciencias se combinan con las destrezas de las manos, la sensibilidad estética y el cultivo de la salud. Su modelo educativo promueve una formación integral que combina aprendizaje académico, experiencias culturales, actividades artísticas y trabajo científico. En el concepto de educación global de Colegio «Estudio» se fomentan el arte, las humanidades o aprendizajes como el ajedrez, el teatro, la música, el trabajo manual y el juego libre de los niños. Jimena Menéndez Pidal, fundadora del colegio «Estudio», escribió que «la labor en que se empeña el maestro es la de despertar y cultivar nuestras facultades para ser capaces de alcanzar esos descubrimientos, de saberlos aprovechar para hacerlos cultura, de sensibilizarnos para saber cotizarlos, admirarlos, disfrutarlos».Cultura e investigación: bases del aprendizaje significativoEl proyecto pedagógico de «Estudio», en el que se renuncia al libro de texto en papel o al libro digital, se hace en favor del uso habitual de una variedad de libros adecuados a cada edad que permiten una construcción autónoma del conocimiento por parte del alumno. Con ello, justifica Luis Jerónimo, director del colegio «Estudio» Valdemarín, «no sólo se fomenta la actividad lectora, sino también la investigadora y la contrastación de fuentes diversas, también digitales. Se promueve un aprendizaje personal, en el que no sólo aprendan conocimientos teóricos, sino que los alumnos se impliquen en ellos de forma práctica. Luis Jerónimo, explica «podemos trabajar en clase las bacterias, visualizar un vídeo sobre ellas, salir a una visita para recoger muestras, en el laboratorio hacer un aprendizaje experiencial, elaborar en nuestro cuaderno unas conclusiones, dibujos y registro de datos, completarlo con la investigación que hagamos en la biblioteca escolar y crear una presentación digital sobre ello. Estaremos así combinando herramientas para un aprendizaje mucho más integral y sólido». Y es que para este centro educativo el aprendizaje debe centrarse en la experiencia del alumno, que construye sus conocimientos de una forma activa y reflexiva.Los docentes de «Estudio» ligados a las tradiciones pedagógicas humanistas señalan que muchas de las habilidades consideradas hoy «competencias para la vida» —pensamiento crítico, juicio moral, capacidad de diálogo o responsabilidad cívica— no se adquieren mediante materias aisladas, sino a través de una formación cultural amplia que incluya historia, filosofía, ciencia, literatura o arte. Esto es lo que defiende Susana Trill, directora del colegio Estudio Conde Orgaz, que explica «como maestra del Colegio Estudio, un centro heredero de la pedagogía de la Institución Libre de Enseñanza, no puedo evitar pensar que, antes de seguir añadiendo materias, deberíamos pararnos a preguntar qué entendemos de verdad por aprender a vivir.» En este planteamiento, el conocimiento cultural no se entiende como una acumulación de datos, sino como una experiencia intelectual compartida que permite a los estudiantes interpretar el mundo con criterio. «Pensar con criterio, convivir, interpretar el mundo y actuar con responsabilidad no se adquiere con métodos aislados; nace de algo mucho más profundo: una formación cultural sólida: histórica, científica, filosófica y artística, no como una lista de datos, sino como una experiencia compartida. En ese sentido, quizá la «asignatura para la vida» sea, sencillamente, la cultura.», defiende Trill. Comprender la historia, por ejemplo, ayuda a valorar los procesos que han configurado las democracias contemporáneas; la filosofía favorece el desarrollo del razonamiento crítico y del juicio moral; mientras que la literatura y el arte abren espacios para la imaginación, la sensibilidad y el pensamiento simbólico. Por ello, desde su fundación el colegio «Estudio» le ha dado una gran importancia a la educación estética como un valor fundamental de la formación integral de la persona. La Historia del Arte es una disciplina intelectual que tiene su propio léxico que enriquece y ayuda en el conocimiento de otras materias. Pero, lo fundamental es enseñar a ver, educar la mirada para alcanzar no sólo el conocimiento, sino para disfrutar del arte. Las visitas a museos se realizan desde edades tempranas. En la clase 18, (2º de Bachillerato), los alumnos que cursan la asignatura de Historia del Arte tienen programadas visitas habituales al Museo del Prado donde se encuentra una gran parte del temario. Es una forma de aprender de verdad, con la experiencia de la contemplación de la obra, reconociendo lo ya estudiado y ampliando el conocimiento. En estas visitas se crea un ambiente muy especial, de disfrute y vínculo entre profesor y alumnos.También el deporte, cuando se integra dentro de un proyecto educativo amplio, puede contribuir a la formación del carácter al fomentar valores como el esfuerzo, el respeto a las reglas y la cooperación. Este modelo es precisamente el que defiende el colegio «Estudio», porque pertenece a una corriente de pensamiento que entiende la educación de manera integral. Por eso, Trill, considera que añadir en los programas educativos asignaturas de vida, «puede alejarnos de la idea de la escuela como un espacio de cultura viva. Educar en habilidades sociales, pensamiento crítico o creatividad es casi imposible cuando se plantean como técnicas aisladas; surgen más bien de experiencias exigentes que confían en que el alumno sabe: leer, debatir, observar la naturaleza, confrontar ideas, trabajar en equipo, equivocarse, escuchar, discutir con rigor.»Educación humanista en la era de la Inteligencia ArtificialTodos los días nos vemos invadidos por mensajes de cómo la escuela debe integrar la Inteligencia Artificial, con la urgencia y falta de reflexión con la que ya se implantaron, por ejemplo, hace unos años la tecnología masiva en manos de los niños, incluso desde Infantil, o los programas de bilingüismo. La pregunta no debería ser si incluimos la IA en el aula, sino la reflexión de qué o cómo debemos enseñar. «Si una máquina puede redactar, resolver problemas técnicos o procesar información a una velocidad inalcanzable para nosotros, la respuesta no puede ser hacer la escuela más técnica. Al contrario: necesitamos una escuela más humanista. «La IA producirá textos, pero no los comprenderá; podrá generar imágenes, pero no emocionarse; manejará datos, pero nunca tendrá responsabilidad cívica. La escuela debe, por tanto, formar a quien la maneje», defienden en el colegio «Estudio» . Desde esta perspectiva una formación humanista capaz de formar ciudadanos capaces de interpretar el mundo, tomar decisiones responsables y utilizar la tecnología con criterio es si cabe la mayor urgencia que tenemos como sociedad. Para las fundadoras del colegio, el alumno «no puede reducirse al de hoy. Tenemos la obligación de pensar en su futuro, darle apoyos para facilitar su vida, no sólo para subir el escalón de hoy, sino para que puedan subir con la mayor serenidad los peldaños siguientes», por ello consideraban que hay que proveer a los alumnos de estrategias para pensar, ser críticos, dialogantes. Como apunta Luis Jerónimo, «no tanto aprender el uso de una herramienta sino ser capaces de tomar decisiones, ser flexibles, ser capaces de mantener una autodisciplina. Valores y habilidades integrales que sea como sea el mundo de mañana les ayudarán a estar preparados como personas serenas y dialogantes, críticas y resueltas en la toma de decisiones».El aprendizaje experiencial y la formación cultural comparten un objetivo común: dotar al conocimiento de significado. Aprender no consiste únicamente en adquirir información, sino en comprenderla, interpretarla y aplicarla en la vida real, ofrecer experiencias que permitan a los estudiantes pensar, debatir, crear y comprender el mundo que les rodea. Educación financiera, habilidades emocionales, programación o emprendimiento aparecen con frecuencia en propuestas para renovar el currículo escolar. Sin embargo, el verdadero desafío no consiste tanto en añadir nuevas materias como en repensar cómo se aprende y qué es relevante aprender.El aprendizaje se construye a través de la propia experiencia, la curiosidad, la creatividad y el esfuerzo por el trabajo bien hecho. Una enseñanza activa que fomente el amor por la cultura y el entorno. Los alumnos comprenden mejor los conceptos cuando los experimentan, los aplican y reflexionan sobre ellos. En lugar de limitarse a la transmisión teórica, es fundamental promover proyectos, actividades, talleres de investigación, excursiones y actividades culturales que conecten el conocimiento con la realidad y con el contexto del alumno. Algunos centros educativos defienden este enfoque pedagógico como uno de sus pilares. Es el caso del Colegio Estudio, fundado en Madrid en 1940 e inspirado en los principios de la Institución Libre de Enseñanza. El colegio considera fundamental entender el conocimiento como un todo, donde las artes, las humanidades, las ciencias se combinan con las destrezas de las manos, la sensibilidad estética y el cultivo de la salud. Su modelo educativo promueve una formación integral que combina aprendizaje académico, experiencias culturales, actividades artísticas y trabajo científico. En el concepto de educación global de Colegio «Estudio» se fomentan el arte, las humanidades o aprendizajes como el ajedrez, el teatro, la música, el trabajo manual y el juego libre de los niños. Jimena Menéndez Pidal, fundadora del colegio «Estudio», escribió que «la labor en que se empeña el maestro es la de despertar y cultivar nuestras facultades para ser capaces de alcanzar esos descubrimientos, de saberlos aprovechar para hacerlos cultura, de sensibilizarnos para saber cotizarlos, admirarlos, disfrutarlos».Cultura e investigación: bases del aprendizaje significativoEl proyecto pedagógico de «Estudio», en el que se renuncia al libro de texto en papel o al libro digital, se hace en favor del uso habitual de una variedad de libros adecuados a cada edad que permiten una construcción autónoma del conocimiento por parte del alumno. Con ello, justifica Luis Jerónimo, director del colegio «Estudio» Valdemarín, «no sólo se fomenta la actividad lectora, sino también la investigadora y la contrastación de fuentes diversas, también digitales. Se promueve un aprendizaje personal, en el que no sólo aprendan conocimientos teóricos, sino que los alumnos se impliquen en ellos de forma práctica. Luis Jerónimo, explica «podemos trabajar en clase las bacterias, visualizar un vídeo sobre ellas, salir a una visita para recoger muestras, en el laboratorio hacer un aprendizaje experiencial, elaborar en nuestro cuaderno unas conclusiones, dibujos y registro de datos, completarlo con la investigación que hagamos en la biblioteca escolar y crear una presentación digital sobre ello. Estaremos así combinando herramientas para un aprendizaje mucho más integral y sólido». Y es que para este centro educativo el aprendizaje debe centrarse en la experiencia del alumno, que construye sus conocimientos de una forma activa y reflexiva.Los docentes de «Estudio» ligados a las tradiciones pedagógicas humanistas señalan que muchas de las habilidades consideradas hoy «competencias para la vida» —pensamiento crítico, juicio moral, capacidad de diálogo o responsabilidad cívica— no se adquieren mediante materias aisladas, sino a través de una formación cultural amplia que incluya historia, filosofía, ciencia, literatura o arte. Esto es lo que defiende Susana Trill, directora del colegio Estudio Conde Orgaz, que explica «como maestra del Colegio Estudio, un centro heredero de la pedagogía de la Institución Libre de Enseñanza, no puedo evitar pensar que, antes de seguir añadiendo materias, deberíamos pararnos a preguntar qué entendemos de verdad por aprender a vivir.» En este planteamiento, el conocimiento cultural no se entiende como una acumulación de datos, sino como una experiencia intelectual compartida que permite a los estudiantes interpretar el mundo con criterio. «Pensar con criterio, convivir, interpretar el mundo y actuar con responsabilidad no se adquiere con métodos aislados; nace de algo mucho más profundo: una formación cultural sólida: histórica, científica, filosófica y artística, no como una lista de datos, sino como una experiencia compartida. En ese sentido, quizá la «asignatura para la vida» sea, sencillamente, la cultura.», defiende Trill. Comprender la historia, por ejemplo, ayuda a valorar los procesos que han configurado las democracias contemporáneas; la filosofía favorece el desarrollo del razonamiento crítico y del juicio moral; mientras que la literatura y el arte abren espacios para la imaginación, la sensibilidad y el pensamiento simbólico. Por ello, desde su fundación el colegio «Estudio» le ha dado una gran importancia a la educación estética como un valor fundamental de la formación integral de la persona. La Historia del Arte es una disciplina intelectual que tiene su propio léxico que enriquece y ayuda en el conocimiento de otras materias. Pero, lo fundamental es enseñar a ver, educar la mirada para alcanzar no sólo el conocimiento, sino para disfrutar del arte. Las visitas a museos se realizan desde edades tempranas. En la clase 18, (2º de Bachillerato), los alumnos que cursan la asignatura de Historia del Arte tienen programadas visitas habituales al Museo del Prado donde se encuentra una gran parte del temario. Es una forma de aprender de verdad, con la experiencia de la contemplación de la obra, reconociendo lo ya estudiado y ampliando el conocimiento. En estas visitas se crea un ambiente muy especial, de disfrute y vínculo entre profesor y alumnos.También el deporte, cuando se integra dentro de un proyecto educativo amplio, puede contribuir a la formación del carácter al fomentar valores como el esfuerzo, el respeto a las reglas y la cooperación. Este modelo es precisamente el que defiende el colegio «Estudio», porque pertenece a una corriente de pensamiento que entiende la educación de manera integral. Por eso, Trill, considera que añadir en los programas educativos asignaturas de vida, «puede alejarnos de la idea de la escuela como un espacio de cultura viva. Educar en habilidades sociales, pensamiento crítico o creatividad es casi imposible cuando se plantean como técnicas aisladas; surgen más bien de experiencias exigentes que confían en que el alumno sabe: leer, debatir, observar la naturaleza, confrontar ideas, trabajar en equipo, equivocarse, escuchar, discutir con rigor.»Educación humanista en la era de la Inteligencia ArtificialTodos los días nos vemos invadidos por mensajes de cómo la escuela debe integrar la Inteligencia Artificial, con la urgencia y falta de reflexión con la que ya se implantaron, por ejemplo, hace unos años la tecnología masiva en manos de los niños, incluso desde Infantil, o los programas de bilingüismo. La pregunta no debería ser si incluimos la IA en el aula, sino la reflexión de qué o cómo debemos enseñar. «Si una máquina puede redactar, resolver problemas técnicos o procesar información a una velocidad inalcanzable para nosotros, la respuesta no puede ser hacer la escuela más técnica. Al contrario: necesitamos una escuela más humanista. «La IA producirá textos, pero no los comprenderá; podrá generar imágenes, pero no emocionarse; manejará datos, pero nunca tendrá responsabilidad cívica. La escuela debe, por tanto, formar a quien la maneje», defienden en el colegio «Estudio» . Desde esta perspectiva una formación humanista capaz de formar ciudadanos capaces de interpretar el mundo, tomar decisiones responsables y utilizar la tecnología con criterio es si cabe la mayor urgencia que tenemos como sociedad. Para las fundadoras del colegio, el alumno «no puede reducirse al de hoy. Tenemos la obligación de pensar en su futuro, darle apoyos para facilitar su vida, no sólo para subir el escalón de hoy, sino para que puedan subir con la mayor serenidad los peldaños siguientes», por ello consideraban que hay que proveer a los alumnos de estrategias para pensar, ser críticos, dialogantes. Como apunta Luis Jerónimo, «no tanto aprender el uso de una herramienta sino ser capaces de tomar decisiones, ser flexibles, ser capaces de mantener una autodisciplina. Valores y habilidades integrales que sea como sea el mundo de mañana les ayudarán a estar preparados como personas serenas y dialogantes, críticas y resueltas en la toma de decisiones».El aprendizaje experiencial y la formación cultural comparten un objetivo común: dotar al conocimiento de significado. Aprender no consiste únicamente en adquirir información, sino en comprenderla, interpretarla y aplicarla en la vida real, ofrecer experiencias que permitan a los estudiantes pensar, debatir, crear y comprender el mundo que les rodea.  

Educación financiera, habilidades emocionales, programación o emprendimiento aparecen con frecuencia en propuestas para renovar el currículo escolar. Sin embargo, el verdadero desafío no consiste tanto en añadir nuevas materias como en repensar cómo se aprende y qué es relevante aprender.

El aprendizaje se construye a … través de la propia experiencia, la curiosidad, la creatividad y el esfuerzo por el trabajo bien hecho. Una enseñanza activa que fomente el amor por la cultura y el entorno. Los alumnos comprenden mejor los conceptos cuando los experimentan, los aplican y reflexionan sobre ellos. En lugar de limitarse a la transmisión teórica, es fundamental promover proyectos, actividades, talleres de investigación, excursiones y actividades culturales que conecten el conocimiento con la realidad y con el contexto del alumno.

 RSS de noticias de familia

Más Noticias