El Gobierno agota su última bala para contener la subida del carburante y Ormuz aboca a renegociar otro plan anticrisis a la vuelta del verano

La guerra en Oriente Próximo ha sobrepasado el calendario previsto por el Gobierno para desescalar las medidas de alivio frente al aumento de precios que activó en marzo por la guerra en Irán. A raíz de la subida del IPC en julio, difundida ayer, el Ejecutivo ha quemado su último cartucho: una rebaja de 20 céntimos al diésel para el próximo mes de septiembre. Se trata del recurso final de un escudo social que encara su cuenta atrás. Con el barril de Brent orbitando alrededor de los 90 dólares, todo apunta a que el Gobierno se verá obligado a lanzar -con el visto bueno del Congreso- otro plan anticrisis a la vuelta del verano.

 El escudo social para frenar la inflanción entra en su cuenta atrás con la rebaja de 20 céntimos al diésel  

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La guerra en Oriente Próximo ha sobrepasado el calendario previsto por el Gobierno para desescalar las medidas de alivio frente al aumento de precios que activó en marzo por la guerra en Irán. A raíz de la subida del IPC en julio, difundida ayer, el Ejecutivo ha quemado su último cartucho: una rebaja de 20 céntimos al diésel para el próximo mes de septiembre. Se trata del recurso final de un escudo social que encara su cuenta atrás. Con el barril de Brent orbitando alrededor de los 90 dólares, todo apunta a que el Gobierno se verá obligado a lanzar -con el visto bueno del Congreso- otro plan anticrisis a la vuelta del verano.

Sería el tercer paquete de medidas desde que comenzó el conflicto. El primero, activado a finales de marzo, contemplaba una ambiciosa batería de rebajas fiscales -desde el IVA de la luz, el gas y los carburantes hasta ayudas directas al transporte profesional-. El Gobierno se vio obligado a renovarlo a finales de junio, cuando expiraba el anterior, ante la falta de normalización del tráfico por el estrecho de Ormuz, la arteria marítima por la que antes del conflicto fluía la cuarta parte del petróleo y el gas licuado a nivel mundial.

Esa segunda versión contempló la retirada progresiva de la rebaja del Impuesto Especial de Hidrocaruros (IEH). Quedaría en 15 céntimos por litro en julio, en 10 céntimos en agosto y en 5 céntimos en septiembre. En cambio, decayó el recorte del IVA de los carburantes al 10%, que había criticado Bruselas. Esto último propició un brusco encarecimiento del diésel y la gasolina ya en julio, en plena temporada alta para las carreteras españolas por las vacaciones de verano.

La nueva edición del plan anticrisis entró en vigor el 29 de junio y fue ratificada por el Congreso un mes después con la abstención del PP y el rechazo de Vox y Podemos. El texto mantuvo intacta la «cláusula de salvaguarda» que Moncloa introdujo desde el principio. A saber, si la subida interanual del IPC para la gasolina o el diésel en los meses de junio o julio superaba el 15%, el plan de retirada del impuesto especial se cancelaba. En su lugar, el combustible afectado se rebajaría 20 céntimos por litro, cuatro veces más de lo previsto, en el mes siguiente a la publicación del dato por parte del INE. Este extremo se confirmó ayer en el caso del diésel, al que se aplicará este descuento de emergencia en septiembre.

El problema es que el actual decreto anticrisis fijó el dato del IPC de julio como la última referencia para activar la cláusula. Es decir, el Gobierno no podrá recurrir de nuevo a este SOS si el dato de la inflación de agosto vuelve a superar el umbral del 15%. Si los precios siguen escalando, el Ejecutivo tendría que activar su tercer plan de choque nada más volver de vacaciones, antes de que termine septiembre y, de nuevo, llevarlo a examen ante la Cámara.

El rally de los carburantes se desató ya en julio, registrando la subida más agresiva en 20 años para una ‘operación verano’. Sin embargo, hasta ahora no se había superado el umbral que fijó el Gobierno para la cláusula de salvaguarda.

En junio, el diésel registró una subida interanual del 14,11%, unas décimas por debajo del umbral crítico, mientras que en julio sí sobrepasó esa línea roja, al saltar un 15,6%. Esta semana, de acuerdo con el último boletín de la Unión Europea, ha alcanzado de media los 1,822 euros por litro, más de 30 céntimos por encima que justo antes del verano.

El alza de la gasolina está siendo más moderada. Su precio medio ronda 1,703 euros por litro. En cuanto a su evolución interanual, cerró el mes de julio con un encarecmiento del 7,3%, todavía lejos del tope que fijó Moncloa para activar el escudo de emergencia.

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