El Gobierno de Sánchez que despreció a Draghi por aceptar en 2021 préstamos baratos de la UE renuncia a ellos por ser más caros

<p>El entonces primer ministro italiano, <strong>Mario Draghi</strong>, y su gobierno no se lo pensaron en 2021. No sólo cogieron la parte de subvenciones del llamado Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, sino también la parte de préstamos. Son a 30 años con 10 de carencia y más baratos no podían ser en la época tras la pandemia. En total, Italia se hecho ya con 51.000 de los 71.000 millones previstos como subvenciones y<strong> 90.000 millones de los 122.000 millones que tenía asignados como préstamos</strong>. Es el actual líder en los fondos europeos. ¿Y cuánto ha recibido ya España? <strong>58.000 de los 79.000 millones de subvenciones y apenas 16.270 de 83.360 millones de préstamos.</strong></p>

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 El presidente del Gobierno aún defendía hace mes y medio intentar conseguir los 163.000 millones previstos  

El entonces primer ministro italiano, Mario Draghi, y su gobierno no se lo pensaron en 2021. No sólo cogieron la parte de subvenciones del llamado Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, sino también la parte de préstamos. Son a 30 años con 10 de carencia y más baratos no podían ser en la época tras la pandemia. En total, Italia se hecho ya con 51.000 de los 71.000 millones previstos como subvenciones y 90.000 millones de los 122.000 millones que tenía asignados como préstamos. Es el actual líder en los fondos europeos. ¿Y cuánto ha recibido ya España? 58.000 de los 79.000 millones de subvenciones y apenas 16.270 de 83.360 millones de préstamos.

La razón es que el Gobierno de Pedro Sánchez despreció en un primer momento el movimiento de Draghi: sólo se iba a centrar en las subvenciones y dejaría para el final los préstamos. La propia Nadia Calviño, entonces vicepresidenta del Gobierno, mantiene un tono despectivo en su libro de memorias con lo que hizo Draghi: «Italia solicitó los préstamos en paralelo con las transferencias, recibiendo un gran volumen de liquidez en 2021, pero también aumentando inmediatamente su deuda pública, sin un impulso paralelo de la inversión pública productiva para el futuro». Sin embargo, según el último informe del Banco Central Europeo, Italia -sin ser tampoco un modelo de ejecución- ha conseguido más impacto de los fondos europeos en su economía con una inversión más sostenida.

Al coger Draghi los préstamos en los años en que eran más baratos, se aseguró una buena financiación y una menor presión para colocar deuda. Además, la propia Calviño presentó como positivo pedir préstamos cuando lo hizo finalmente en 2023 en la llamada «Adenda» al Plan de Recuperación. «Se trata de tener una red de seguridad para que en los próximos años y más allá de 2026 se pueda mantener el fuerte impulso inversor público y privado que hemos puesto en marcha gracias a los fondos europeos Next Generation», dijo la entonces ministra en junio de 2023.

¿Ya no necesita España esa red de seguridad a 30 años? Fuentes oficiales del Ministerio de Economía argumentan que, actualmente, los préstamos de la UE son incluso algo más caros de al tipo que se financia España en los mercados y ya no interesan. Ése fue el argumento de Alemania o Francia, entre otros, para no solicitarlos, pero ¿se lo puede permitir España? ¿Estará la prima de riesgo igual que ahora en los próximos 30 años con las perspectivas de déficit estructural y gasto en pensiones?

La realidad de la renuncia a los préstamos responde más bien a lo que ya recomendó el pasado junio a los estados miembros rezagados el comisario europeo Valdis Dombrovskis y es que fueran preparando nuevos planes de recuperación «dando prioridad a las subvenciones sobre los préstamos» ante el riesgo de que no se logre ejecutar todo antes de la fecha tope de agosto de 2026. Es lo que ultima el ministro de Economía, Carlos Cuerpo como ya informó este diario hace un mes.

El Gobierno español tiene un agravante y es que ni siquiera tiene una cierta mayoría estable parlamentaria que le permita aprobar las reformas ligadas a esa petición de fondos. Como ya publicó este diario el 6 de noviembre, la ruptura con Junts dejó a Sánchez ya sin margen para aprobar al menos seis leyes necesarias para lograr todos los fondos. Otra pista significativa es que hace apenas mes y medio Sánchez aún hablaba de conseguir al completo los 160.000 millones previstos cuando el coste de los préstamos era similar. La debilidad del Gobierno explica todo. Mientras tanto, Bruselas aprobó este lunes el octavo pago de los fondos a Italia (3.100 millones en subvenciones y 9.700 en préstamos). España no ha pasado aún del quinto.

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