El balanceo de Spiderman por la gran metropoli neoyorquina es una fantasía para todo fan del trepamuros. Es libertad, emoción y adrenalina, pero sobre todo, un icono del mundo friki. Algo que definitivamente no querrías hacer en la vida real. En serio, no quieres.
Tras el movimiento fluido y elegante del superhéroe se esconde un desafío biomecánico y físico que haría palidecer al deportista más extremo. Tú, que tienes dudas de levantarte del sofá porque se te sube la bola y puedes quedarte cojo un fin de semana o siete días laborales, ni por asomo anhelas un poder así.
En el artículo citado debajo expliqué qué hacía falta para aguantar un balanceo de Spiderman, y ni todo el crossfit del mundo ni tus dos semanas en volumen puede entrenar un cuerpo que soporte tal tensión. Es más, dudo siquiera que tu muñeca soportase el simple hecho de usar un disparador de telaraña en la muñeca.
Para que un proyectil de telaraña spidermaniana, es decir, un polímero o seda orgánica, salga disparado con la fuerza suficiente para alcanzar su objetivo, se requiere una presión interna considerable. Si el síndrome del tunel carpiano dolía, prepárate para no querer ser Spiderman… Otra vez.
¿Red orgánica o creada?
Desde que Stan Lee y Steve Ditko presentaran al joven Peter Parker en 1962, la naturaleza de sus redes ha oscilado según las necesidades de la historia del trepamuros. En su concepción original, Peter Parker, un estudiante de Secundaria con un coeficiente intelectual prodigioso, no recibió la capacidad de generar seda de forma innata. Fue su ingenio científico el que le llevó a formular un «nuevo tejido» sintético, un fluido relacionado con el nailon que se almacena en cartuchos a alta presión.
Sin embargo, esta decisión fue variando a medida que Spiderman evolucionaba. Hemos visto periodos donde la telaraña se volvió orgánica, como en la saga El Otro de 2005 o en la trilogía cinematográfica de Sam Raimi, donde Peter desarrollaba glándulas en sus antebrazos capaces de producir seda de forma natural, eliminando la necesidad de dispositivos mecánicos.
A pesar de estos desvíos biológicos, la versión predominante y más aceptada técnicamente es la del polímero sintético disparado por lanzadores mecánicos. Estos dispositivos deben ser capaces de gestionar una presión interna capaces de proyectar el fluido con un alcance efectivo de unos 18 metros como máximo.
Investigadores de la Universidad de Tufts han logrado recientemente crear un «líquido de telaraña» real utilizando un hidrogel de fibroína de seda mezclado con acetona y dopamina. Al dispararlo con una jeringa, la acetona se evapora instantáneamente en el aire y la dopamina actúa como agente de entrelazado, formando una fibra sólida y adhesiva en pleno vuelo.
Aunque estas fibras artificiales actuales son todavía unas mil veces más débiles que la seda natural, representan el primer «lanzatelarañas» funcional de la historia, permitiendo atrapar objetos a distancia, algo que ni siquiera las arañas biológicas hacen, pues ellas necesitan extraer el hilo de sus hileras mediante contacto físico o gravedad.
Muñeca al fallo
Según la información recopilada en la web del fandom de Spiderman, cada cartucho de telaraña lanzarredes a una presión de 2 millones de Pascales, impulsando el fluido en un chorro. Con una densidad parecida a la del agua, implicaría que la velocidad de expulsión de las redes de Spiderman es de aproximadamente 230 km/h.
Este cálculo es ideal, muy teórico y sumamente optimista. En la realidad el fluido viscoso y el diseño de las boquillas limitarían la velocidad de salida. El problema yace en que las telarañas de nuestro amigo y vecino deben competir con disparos de pistola, escopetas y muchas amenazas de villanos. Un proyectil pequeño; una bala, por ejemplo, viaja a velocidades en torno a 1000 km/h, por lo que las telarañas de Spidey saldrían más lento de lo que nuestra realidad le debería permitir para combatir el crimen.
No existe una cifra canónica de velocidad para el disparo de telarañas del trepamuros, pero que un fluido salga de un aparato de tu muñeca generaría un retroceso, y no pequeño. Por ejemplo, al usar un extintor de agua o espuma y accionar su disparo, los fluidos pueden salir a una velocidad entre 30 a 70 km/h y se puede notar un retroceso en sentido contrario a la salida del chorro.
Sin asumir que según la web del fandom donde afirman salidas de 230 km/h ni tampoco 1000 km/h de balas un poco más lentas; realizando una estimación en la que las redes salen a una velocidad aproximada de 430 km/h, la fuerza que sentirías en las muñecas cada vez que disparases el dispositivo lanzarredes de Spiderman se sentiría como soportar 60 kg de peso hacia atrás.
Además, esa fuerza no se aplicaría en la palma de la mano. El lanzarredes del trepamuros es como una muñequera con un conducto por el que lanza las telarañas. Su retroceso empujaría toda la superficie de contacto de la muñeca hacia detrás, y no de una manera suave. Como mínimo, y siendo optimista, el dispositivo provocaría rozaduras y heridas pero, con un retroceso tal, seguro que tendría consecuencias más graves, quitando las ganas de accionar por segunda vez el aparato, dudando siquiera que lo hayas hecho una primera. En general, si un ser humano normal intentara disparar este fluido desde su muñeca, igual ya no hay muñeca.
Si quieres ser como Spiderman, sé Spiderman, con sus poderes, su superfuerza y superaguante. No se puede ansiar un gran poder sin tener una gran responsabilidad con tu cuerpo. Si un simple aparato te puede destrozar las muñecas cuando te quieres desplazar entre rascacielos, imagina cómo tiene que ser pelear contra supervillanos sin tener superhabilidades. Lo más seguro es que te destrocen pegándole una paliza, dejándote colgando de un hilo.
El dispositivo que usa Spiderman para desplazarse entre los rascacielos podría dañar gravemente tu muñeca si lo usas.
El balanceo de Spiderman por la gran metropoli neoyorquina es una fantasía para todo fan del trepamuros. Es libertad, emoción y adrenalina, pero sobre todo, un icono del mundo friki. Algo que definitivamente no querrías hacer en la vida real. En serio, no quieres.
Tras el movimiento fluido y elegante del superhéroe se esconde un desafío biomecánico y físico que haría palidecer al deportista más extremo. Tú, que tienes dudas de levantarte del sofá porque se te sube la bola y puedes quedarte cojo un fin de semana o siete días laborales, ni por asomo anhelas un poder así.
En el artículo citado debajo expliqué qué hacía falta para aguantar un balanceo de Spiderman, y ni todo el crossfit del mundo ni tus dos semanas en volumen puede entrenar un cuerpo que soporte tal tensión. Es más, dudo siquiera que tu muñeca soportase el simple hecho de usar un disparador de telaraña en la muñeca.
Para que un proyectil de telaraña spidermaniana, es decir, un polímero o seda orgánica, salga disparado con la fuerza suficiente para alcanzar su objetivo, se requiere una presión interna considerable. Si el síndrome del tunel carpiano dolía, prepárate para no querer ser Spiderman… Otra vez.

¿Red orgánica o creada?
Desde que Stan Lee y Steve Ditko presentaran al joven Peter Parker en 1962, la naturaleza de sus redes ha oscilado según las necesidades de la historia del trepamuros. En su concepción original, Peter Parker, un estudiante de Secundaria con un coeficiente intelectual prodigioso, no recibió la capacidad de generar seda de forma innata. Fue su ingenio científico el que le llevó a formular un «nuevo tejido» sintético, un fluido relacionado con el nailon que se almacena en cartuchos a alta presión.
Sin embargo, esta decisión fue variando a medida que Spiderman evolucionaba. Hemos visto periodos donde la telaraña se volvió orgánica, como en la saga El Otro de 2005 o en la trilogía cinematográfica de Sam Raimi, donde Peter desarrollaba glándulas en sus antebrazos capaces de producir seda de forma natural, eliminando la necesidad de dispositivos mecánicos.
A pesar de estos desvíos biológicos, la versión predominante y más aceptada técnicamente es la del polímero sintético disparado por lanzadores mecánicos. Estos dispositivos deben ser capaces de gestionar una presión interna capaces de proyectar el fluido con un alcance efectivo de unos 18 metros como máximo.

Investigadores de la Universidad de Tufts han logrado recientemente crear un «líquido de telaraña» real utilizando un hidrogel de fibroína de seda mezclado con acetona y dopamina. Al dispararlo con una jeringa, la acetona se evapora instantáneamente en el aire y la dopamina actúa como agente de entrelazado, formando una fibra sólida y adhesiva en pleno vuelo.
Aunque estas fibras artificiales actuales son todavía unas mil veces más débiles que la seda natural, representan el primer «lanzatelarañas» funcional de la historia, permitiendo atrapar objetos a distancia, algo que ni siquiera las arañas biológicas hacen, pues ellas necesitan extraer el hilo de sus hileras mediante contacto físico o gravedad.
Muñeca al fallo
Según la información recopilada en la web del fandom de Spiderman, cada cartucho de telaraña lanzarredes a una presión de 2 millones de Pascales, impulsando el fluido en un chorro. Con una densidad parecida a la del agua, implicaría que la velocidad de expulsión de las redes de Spiderman es de aproximadamente 230 km/h.
Este cálculo es ideal, muy teórico y sumamente optimista. En la realidad el fluido viscoso y el diseño de las boquillas limitarían la velocidad de salida. El problema yace en que las telarañas de nuestro amigo y vecino deben competir con disparos de pistola, escopetas y muchas amenazas de villanos. Un proyectil pequeño; una bala, por ejemplo, viaja a velocidades en torno a 1000 km/h, por lo que las telarañas de Spidey saldrían más lento de lo que nuestra realidad le debería permitir para combatir el crimen.
No existe una cifra canónica de velocidad para el disparo de telarañas del trepamuros, pero que un fluido salga de un aparato de tu muñeca generaría un retroceso, y no pequeño. Por ejemplo, al usar un extintor de agua o espuma y accionar su disparo, los fluidos pueden salir a una velocidad entre 30 a 70 km/h y se puede notar un retroceso en sentido contrario a la salida del chorro.

Sin asumir que según la web del fandom donde afirman salidas de 230 km/h ni tampoco 1000 km/h de balas un poco más lentas; realizando una estimación en la que las redes salen a una velocidad aproximada de 430 km/h, la fuerza que sentirías en las muñecas cada vez que disparases el dispositivo lanzarredes de Spiderman se sentiría como soportar 60 kg de peso hacia atrás.
Además, esa fuerza no se aplicaría en la palma de la mano. El lanzarredes del trepamuros es como una muñequera con un conducto por el que lanza las telarañas. Su retroceso empujaría toda la superficie de contacto de la muñeca hacia detrás, y no de una manera suave. Como mínimo, y siendo optimista, el dispositivo provocaría rozaduras y heridas pero, con un retroceso tal, seguro que tendría consecuencias más graves, quitando las ganas de accionar por segunda vez el aparato, dudando siquiera que lo hayas hecho una primera. En general, si un ser humano normal intentara disparar este fluido desde su muñeca, igual ya no hay muñeca.
Si quieres ser como Spiderman, sé Spiderman, con sus poderes, su superfuerza y superaguante. No se puede ansiar un gran poder sin tener una gran responsabilidad con tu cuerpo. Si un simple aparato te puede destrozar las muñecas cuando te quieres desplazar entre rascacielos, imagina cómo tiene que ser pelear contra supervillanos sin tener superhabilidades. Lo más seguro es que te destrocen pegándole una paliza, dejándote colgando de un hilo.
20MINUTOS.ES – Ciencia
