El Olympiacos deja al Madrid sin corona

El Olympiacos cumplió su venganza sobre el Real Madrid y conquistó la cuarta Euroliga de su historia, la primera desde 2013. Si los blancos remataron a los griegos en la final de Kaunas de 2023 con un legendario tiro de Llull casi sobre la bocina, en esta ocasión fueron los atenienses los que llegaron más enteros al tramo final, triunfadores gracias a un parcial de 8-0 que acabó por rematar al conjunto merengue, que llegó a las puertas del título contra viento y marea pero que tendrá que esperar otro año para intentar recuperar su trofeo fetiche. La baja de Garuba , enésimo contratiempo de un Madrid que adora enfrentarse a los desafíos y a las zancadillas del destino, parecía condicionar en demasía la gran final de la Euroliga, favorito el Olympiacos por plantilla y por presencia en las gradas aunque no tanto por madera de campeón, asignatura donde los blancos no tienen competidor cuando se trata de conquistar el continente. Así, fue la defensa orquestada por Scariolo, con Okeke como pívot de emergencia, la gran protagonista en los primeros minutos del choque, frustrados los griegos ante el muro merengue y castigados en su aro por Lyles. Tras dos triples del canadiense, la ventaja del Madrid se disparó hasta los ocho puntos, letal su baloncesto, muy esperanzador al ver que los helenos no conseguían aterrizar, perdidos entre tiros muy forzados y una frialdad impropia de la batalla final por el título. Pero cuando más negro parecía su destino, emergió Vezenkov , su mejor jugador, para demostrar que la reyerta solo acababa de comenzar. Sin embargo, los esfuerzos del búlgaro no eran suficientes y el Madrid, ya finalizado el primer cuarto, desprendía una sensación imperial, de autoridad absoluta. Olympiacos: 92 Walkup (10), Dorsey (1), Papanikolaou (0), Vezenkov (12), Milutinov (8); Ward (7), Peters (16), Joseph (5), Hall (4), McKissic (5), Jones (4), Fournier (20). Real Madrid: 85 Campazzo (5 ), Abalde (9), Hezonja (19), Lyles (24), Okeke (0); Maledon (8), Deck (4), Llull (3), Feliz (13), Kramer (-), Procida (-), Almansa (-). Parciales: 19-26; 25-18 (46-44); 15-21 (61-65); 31-20 (92-85). Los árbitros: Sreten Radovic (Croacia), Robert Lottermoser (Alemania) y Olegs Latisevs (Letonia). Pero como en las semifinales ante el Fenerbahçe , fue la irrupción de los secundarios, como Peters o Hall, la que comenzó a inflar la moral ateniense. Era la escasa defensa interior de los blancos una fuente inagotable de canastas para sus rivales, pese a que Lyles y Feliz conseguían frenar sus intentos de remontada. El Olympiacos parecía otro, se movía a la perfección, hacía honor a las previas que daban su victoria por muy probable. Ríos de tinta que reforzó Fournier , autor de cinco puntos consecutivos que mandaron a los de Bartzokas al primer liderazgo de la noche. Le tocaba al Madrid mover ficha, pues la marea roja amenazaba con ahogarle, y fue de nuevo Lyles , tan increíble su exhibición en la primera parte (21 puntos) como solitaria, el que estiró la vida de los de Scariolo, que llegaron al descanso dos abajo tras una canasta casi sobre la bocina del infalible Peters. Tras el paso por los vestuarios, prosiguió el Olympiacos con sus ganas de gresca, malintencionado McKissic en el lanzamiento y persistente Milutinov en la zona. Campazzo también mostraba mucha valentía, voluntarioso en defensa y sin miedo al contacto. Tanto que protagonizó un intenso enganchón con McKissic, prueba evidente de que el título más deseado del baloncesto europeo estaba en juego. La flamígera escena sirvió para que Feliz , salvaje su estado de forma, firmase una ráfaga de cinco puntos que, poco después, culminó Hezonja con una contra tras una gran defensa. Cuando más parecía estar sufriendo, el Madrid había conseguido renacer y hacerse con una ventaja de seis tantos. Pese a todo, el coraje griego estuvo a la altura de la circunstancias, y McKissic, con un poderoso mate, y Milutinov, acertado desde la línea de personal, fueron capaces de volver a igualar la balanza. Pero fue de nuevo la defensa perimetral de los merengues la que les convirtió en una estampida de búfalos, muy pillos Maledon, Hezonja y compañía a campo abierto, estrategia que les permitió llegar a la última manga cuatro tantos arriba. Competían de maravilla los chicos de Scariolo, un mantra que también parecía motivar aún más a sus enemigos, de nuevo en la pole gracias a un triple de Fournier y a otro de Joseph. El bombardeo era épico y la fracción, tremenda. Cada balón suelto era como un objeto de culto, nadie dudaba en rasgarse las rodillas si con ello acercaba a su equipo a la victoria. Toda acción tenía una reacción, ocho habían sido los cambios de liderazgo, un laberíntico escenario que, como tantas otras veces en el pasado, sería resuelto por el ejército que cometiese menos fallos, que más atención prestase a los pequeños detalles. Un sensacional triple de Hezonja firmó el empate a 80 a falta de dos minutos para el final, aunque Jones contratacó con rapidez con un mate a dos manos. Para colmo, una decisión arbitral muy cuestionable, que pitó falta a Campazzo cuando el contacto fue casi inexistente, permitió al Olympiacos ponerse a cuatro. Fournier repitió desde la personal, el Madrid tenía 50 segundos para remontar seis puntos. Casi lo consigue, e incluso Feliz tuvo un lanzamiento para empatar, aunque en esta ocasión la fortuna esquivó al Madrid y fue el Olympiacos el nuevo campeón. El Olympiacos cumplió su venganza sobre el Real Madrid y conquistó la cuarta Euroliga de su historia, la primera desde 2013. Si los blancos remataron a los griegos en la final de Kaunas de 2023 con un legendario tiro de Llull casi sobre la bocina, en esta ocasión fueron los atenienses los que llegaron más enteros al tramo final, triunfadores gracias a un parcial de 8-0 que acabó por rematar al conjunto merengue, que llegó a las puertas del título contra viento y marea pero que tendrá que esperar otro año para intentar recuperar su trofeo fetiche. La baja de Garuba , enésimo contratiempo de un Madrid que adora enfrentarse a los desafíos y a las zancadillas del destino, parecía condicionar en demasía la gran final de la Euroliga, favorito el Olympiacos por plantilla y por presencia en las gradas aunque no tanto por madera de campeón, asignatura donde los blancos no tienen competidor cuando se trata de conquistar el continente. Así, fue la defensa orquestada por Scariolo, con Okeke como pívot de emergencia, la gran protagonista en los primeros minutos del choque, frustrados los griegos ante el muro merengue y castigados en su aro por Lyles. Tras dos triples del canadiense, la ventaja del Madrid se disparó hasta los ocho puntos, letal su baloncesto, muy esperanzador al ver que los helenos no conseguían aterrizar, perdidos entre tiros muy forzados y una frialdad impropia de la batalla final por el título. Pero cuando más negro parecía su destino, emergió Vezenkov , su mejor jugador, para demostrar que la reyerta solo acababa de comenzar. Sin embargo, los esfuerzos del búlgaro no eran suficientes y el Madrid, ya finalizado el primer cuarto, desprendía una sensación imperial, de autoridad absoluta. Olympiacos: 92 Walkup (10), Dorsey (1), Papanikolaou (0), Vezenkov (12), Milutinov (8); Ward (7), Peters (16), Joseph (5), Hall (4), McKissic (5), Jones (4), Fournier (20). Real Madrid: 85 Campazzo (5 ), Abalde (9), Hezonja (19), Lyles (24), Okeke (0); Maledon (8), Deck (4), Llull (3), Feliz (13), Kramer (-), Procida (-), Almansa (-). Parciales: 19-26; 25-18 (46-44); 15-21 (61-65); 31-20 (92-85). Los árbitros: Sreten Radovic (Croacia), Robert Lottermoser (Alemania) y Olegs Latisevs (Letonia). Pero como en las semifinales ante el Fenerbahçe , fue la irrupción de los secundarios, como Peters o Hall, la que comenzó a inflar la moral ateniense. Era la escasa defensa interior de los blancos una fuente inagotable de canastas para sus rivales, pese a que Lyles y Feliz conseguían frenar sus intentos de remontada. El Olympiacos parecía otro, se movía a la perfección, hacía honor a las previas que daban su victoria por muy probable. Ríos de tinta que reforzó Fournier , autor de cinco puntos consecutivos que mandaron a los de Bartzokas al primer liderazgo de la noche. Le tocaba al Madrid mover ficha, pues la marea roja amenazaba con ahogarle, y fue de nuevo Lyles , tan increíble su exhibición en la primera parte (21 puntos) como solitaria, el que estiró la vida de los de Scariolo, que llegaron al descanso dos abajo tras una canasta casi sobre la bocina del infalible Peters. Tras el paso por los vestuarios, prosiguió el Olympiacos con sus ganas de gresca, malintencionado McKissic en el lanzamiento y persistente Milutinov en la zona. Campazzo también mostraba mucha valentía, voluntarioso en defensa y sin miedo al contacto. Tanto que protagonizó un intenso enganchón con McKissic, prueba evidente de que el título más deseado del baloncesto europeo estaba en juego. La flamígera escena sirvió para que Feliz , salvaje su estado de forma, firmase una ráfaga de cinco puntos que, poco después, culminó Hezonja con una contra tras una gran defensa. Cuando más parecía estar sufriendo, el Madrid había conseguido renacer y hacerse con una ventaja de seis tantos. Pese a todo, el coraje griego estuvo a la altura de la circunstancias, y McKissic, con un poderoso mate, y Milutinov, acertado desde la línea de personal, fueron capaces de volver a igualar la balanza. Pero fue de nuevo la defensa perimetral de los merengues la que les convirtió en una estampida de búfalos, muy pillos Maledon, Hezonja y compañía a campo abierto, estrategia que les permitió llegar a la última manga cuatro tantos arriba. Competían de maravilla los chicos de Scariolo, un mantra que también parecía motivar aún más a sus enemigos, de nuevo en la pole gracias a un triple de Fournier y a otro de Joseph. El bombardeo era épico y la fracción, tremenda. Cada balón suelto era como un objeto de culto, nadie dudaba en rasgarse las rodillas si con ello acercaba a su equipo a la victoria. Toda acción tenía una reacción, ocho habían sido los cambios de liderazgo, un laberíntico escenario que, como tantas otras veces en el pasado, sería resuelto por el ejército que cometiese menos fallos, que más atención prestase a los pequeños detalles. Un sensacional triple de Hezonja firmó el empate a 80 a falta de dos minutos para el final, aunque Jones contratacó con rapidez con un mate a dos manos. Para colmo, una decisión arbitral muy cuestionable, que pitó falta a Campazzo cuando el contacto fue casi inexistente, permitió al Olympiacos ponerse a cuatro. Fournier repitió desde la personal, el Madrid tenía 50 segundos para remontar seis puntos. Casi lo consigue, e incluso Feliz tuvo un lanzamiento para empatar, aunque en esta ocasión la fortuna esquivó al Madrid y fue el Olympiacos el nuevo campeón.  

El Olympiacos cumplió su venganza sobre el Real Madrid y conquistó la cuarta Euroliga de su historia, la primera desde 2013. Si los blancos remataron a los griegos en la final de Kaunas de 2023 con un legendario tiro de Llull casi sobre … la bocina, en esta ocasión, fueron los atenienses los que llegaron más enteros al tramo final, triunfadores gracias a un parcial de 8-0 que acabó por rematar al conjunto merengue, que llegó a las puertas del título contra viento y marea pero que tendrá que esperar otro año para intentar recuperar su trofeo fetiche.

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