El separatismo celebra la «visión plurinacional» en el cambio de Gobierno: «Son más favorables a ceder el IRPF»

<p>Han sido múltiples las ocasiones en las que<strong> Oriol Junqueras</strong> ha señalado a <strong>María Jesús Montero</strong> como la responsable de que el Gobierno se niegue a ceder a la Generalitat la gestión del IRPF, permitiendo avanzar a Cataluña hacia la «soberanía fiscal» que ERC se fija como objetivo irrenunciable a corto plazo.</p>

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 ERC ve en la salida de Montero y en los nombramientos de Cuerpo y España una «oportunidad» para lograr la gestión del tributo y acercar a Cataluña a la «soberanía fiscal»  

Han sido múltiples las ocasiones en las que Oriol Junqueras ha señalado a María Jesús Montero como la responsable de que el Gobierno se niegue a ceder a la Generalitat la gestión del IRPF, permitiendo avanzar a Cataluña hacia la «soberanía fiscal» que ERC se fija como objetivo irrenunciable a corto plazo.

A pesar de que la transferencia del tributo formaba parte del pacto de investidura que los republicanos firmaron con el PSC hace casi dos años cambio de apoyar la elección de Salvador Illa como president, todavía no ha llegado a ejecutarse por la oposición frontal de la ya ex vicepresidenta y ex ministra de Hacienda, lo que acaba de provocar el descarrilamiento de los Presupuestos catalanes. «Sin IRPF, no hay cuentas», advirtieron los republicanos a Illa y Pedro Sánchez, para acabar forzando al Govern a retirarlas tras comprobar que Montero no daba su brazo a torcer para no salir perjudicada como candidata del PSOE en las elecciones andaluzas.

ERC había empezado a resignarse a no obtener la gestión del IRPF en los próximos años, llegando Junqueras a aceptar otras contrapartidas competenciales de similar importancia para avenirse a negociar los Presupuestos de la Generalitat en los próximos meses y aprobarlos antes del verano.

Pero la convocatoria anticipada de los comicios andaluces para el 17 de mayo, la consecuente salida de Montero del Ejecutivo y, sobre todo, el perfil de sus sustitutos ha insuflado una dosis de optimismo a los independentistas catalanes. «Quizás tengamos una oportunidad con los nuevos ministros, porque Cuerpo se ha declarado más favorable a ceder el IRPF y por la visión plurinacional que le atribuyen a España», razonan fuentes de la dirección de ERC en conversación con EL MUNDO al ser preguntadas por el ascenso del ministro de Economía a la vicepresidencia primera y por el nombramiento del discípulo de Ximo Puig como nuevo titular de Hacienda. Fue el propio ex presidente de la Generalitat valenciana el que, horas después de la designación de su delfín como heredero de la cartera de Montero, manifestó en unas declaraciones a TV3 que «el nuevo ministro de Hacienda tiene una visión plurinacional de España». «Es una muy buena noticia para Cataluña», añadió también Puig, consciente de que está por aplicar la financiación a medida que premia a Cataluña con el principio de ordinalidad -el que establece que no entregará al Estado más de lo que recibe- y de que queda pendiente la cesión tributaria que Junqueras no ha logrado pactar con Sánchez en sus últimas reuniones con el presidente, «presuntamente» por haberla bloqueado Montero.

«Presuntamente», insisten fuentes de ERC, porque en la formación republicana existe escepticismo respecto a si únicamente la ex vicepresidenta ha frenado el traspaso del IRPF o si, en realidad, era Sánchez el que la responsabilizaba cuando tampoco él era partidario por el mismo motivo: evitar que un nuevo regalo al secesionismo catalán hundiera todavía más sus ya de por sí raquíticas opciones en Andalucía.

«No lo tenemos nada claro. No nos creemos que la ya ex ministra hiciera lo que quisiera», señalan los republicanos, ahora más esperanzados por la designación de España y por la nueva responsabilidad de Carlos Cuerpo como vicepresidente.

Y es que el también consejero de Economía declaró públicamente el pasado septiembre durante una visita a Cataluña que la cesión del IRPF al fisco catalán era «perfectamente plausible» y que resultaría hasta «más eficiente» que las agencias tributarias autonómicas recaudaran el tributo siempre que exista una «buena coordinación» entre administraciones.

En cualquier caso, los republicanos dan por sentado no habrá movimientos hasta rebasar la frontera de las andaluzas. A partir del 17 de mayo, sí contemplan la posibilidad de que un pacto fiscal con el Gobierno redondee el botín de la financiación autonómica pactada entre Sánchez y Junqueras el pasado enero, acercando así a Cataluña a una suerte de concierto a la vasca.

De acabarse produciendo esa cesión tributaria a la Generalitat tras las andaluzas, Illa conseguiría aprobar sus primeros Presupuestos dos años después de haber sido ungido. Tras forzarle a retirar las cuentas, ERC pactó con el PSC darse de plazo hasta el 31 de julio para acordar y aprobar unidos un nuevo proyecto presupuestario, siempre que los socialistas aporten contrapartidas que concedan a Cataluña «nuevos espacios de soberanía» y que «adelgacen al Estado».

Junts aguarda en un segundo plano a la posible entente a tres bandas entre el Gobierno, la Generalitat y ERC, mientras sigue instando a Junqueras a abandonar esa negociación para buscar una alianza entre independentistas que exija un concierto económico sin matices a Sánchez.

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