El Sevilla FC fija el montante para el traspaso de Oso y al que deberá acogerse cualquier postor

Su autoexpulsión de ayer en Cracovia viene a ser otro signo de que el futuro de Oso y el del Sevilla FC se escriben por separado, por más que el club de Nervión haya valorado en su momento con el canterano la opción de ampliar y mejorarle un contrato obsoleto, y de alto riesgo para los intereses de la entidad hispalense por su caducidad en 2027. Apenas queda una sola duda entre las partes de que la mejor solución para todos es la de un traspaso. Y en ésas se han enfrascado jugador y club, analizando propuestas para intentar sellar su venta. Se ha intentado con el Olimpyacos , conjunto entrenado por un viejo conocido como José Luis Mendilibar y propiedad de Evangelos Marinakis, a su vez dueño del Nottingham Forest.El Sevilla FC confía en materializar la venta de su canterano este verano. Si no es con el club heleno, pasará a su siguiente postor. Las sinergias del grupo de Marinakis tenían su atractivo para Oso, consciente de que, de seguir con su actual progresión, el siguiente salto de su carrera le podría aguardar en el acaudalado fútbol inglés. Pero ese movimiento con los griegos no estaba nada claro anoche. Todo lo contrario.El canterano, mientras, tuvo ayer minutos en el amistoso del Sevilla FC contra el KS Cracovia y fue absurdamente expulsado. Oso saltó al campo en el minuto 67, con la cabeza como se suele decir en otro sitio. Mejor que se hubiera quedado en el banquillo, por su imagen, su integridad y la propia viabilidad de una transacción crucial para el Sevilla FC. Peleó por un balón, no le señalaron falta y su respuesta injustificable no fue otra que la de lanzarle un pelotazo al asistente.El árbitro le enseñó la roja inmediatamente y Oso abandonó el encuentro dejando a los de García Plaza con un futbolista menos en el tramo final. El Sevilla FC trabaja en su salida. Espera incluso rebasar los 10 millones de euros con los pluses por su venta. Tiene una cláusula de rescisión de 20 millones, pero no puede pretender acercarse a esa cantidad por múltiples factores evidentes, el principal, que el jugador podría negociar su salida como agente libre dentro de seis meses.Al Sevilla le hace falta el dinero para seguir generando plusvalías y aliviando su límite salarial. En este caso, el ingreso es íntegro, sin amortizaciones, al tratarse de un jugador formado en la casa. Al Sevilla FC definitivamente tampoco le interesa seguir estirando el chicle de una renovación imposible. No hay respuestas. Tampoco demasiado tiempo y sí esa certeza de que Oso podría firmar por otro club en poco tiempo sin dejar ni un euro en caja.Al futbolista también le interesa salir ya, mejorar sus emolumentos a la altura de la eclosión de su última temporada. Por todo ello, el Sevilla ha agilizado la negociación para la llegada de Julio Díaz, lateral izquierdo canterano del Atlético de Madrid que dejó una gran impresión en la última visita de los colchoneros al Sánchez-Pizjuán. El fichaje está prácticamente hecho. Díaz paralizó su desembarco en el Levante nada más recibir el interés del Sevilla FC.La partida en el lateral izquierdo puede desembocar de esta manera con otra salida en la demarcación, la del regresado Pedrosa, que estuvo en la última temporada a préstamo en el Elche sin pena ni gloria, y que se quedaría sin sitio ahora con Suazo y Julio Díaz por delante de él. En el Sevilla esperan sacar tajada por el traspaso de Oso y cuadrar todo el lienzo en la posición.También espera impulsar desde este lunes los detalles para cerrar de una vez la marcha de Akor Adams al Venezia. Los clubes alcanzaron un principio de acuerdo para el traspaso por 16,8 millones de euros más variables. Todo está a la espera del ‘ok’ definitivo del jugador, que no viajó a Polonia para el amistoso con el Cracovia. Su autoexpulsión de ayer en Cracovia viene a ser otro signo de que el futuro de Oso y el del Sevilla FC se escriben por separado, por más que el club de Nervión haya valorado en su momento con el canterano la opción de ampliar y mejorarle un contrato obsoleto, y de alto riesgo para los intereses de la entidad hispalense por su caducidad en 2027. Apenas queda una sola duda entre las partes de que la mejor solución para todos es la de un traspaso. Y en ésas se han enfrascado jugador y club, analizando propuestas para intentar sellar su venta. Se ha intentado con el Olimpyacos , conjunto entrenado por un viejo conocido como José Luis Mendilibar y propiedad de Evangelos Marinakis, a su vez dueño del Nottingham Forest.El Sevilla FC confía en materializar la venta de su canterano este verano. Si no es con el club heleno, pasará a su siguiente postor. Las sinergias del grupo de Marinakis tenían su atractivo para Oso, consciente de que, de seguir con su actual progresión, el siguiente salto de su carrera le podría aguardar en el acaudalado fútbol inglés. Pero ese movimiento con los griegos no estaba nada claro anoche. Todo lo contrario.El canterano, mientras, tuvo ayer minutos en el amistoso del Sevilla FC contra el KS Cracovia y fue absurdamente expulsado. Oso saltó al campo en el minuto 67, con la cabeza como se suele decir en otro sitio. Mejor que se hubiera quedado en el banquillo, por su imagen, su integridad y la propia viabilidad de una transacción crucial para el Sevilla FC. Peleó por un balón, no le señalaron falta y su respuesta injustificable no fue otra que la de lanzarle un pelotazo al asistente.El árbitro le enseñó la roja inmediatamente y Oso abandonó el encuentro dejando a los de García Plaza con un futbolista menos en el tramo final. El Sevilla FC trabaja en su salida. Espera incluso rebasar los 10 millones de euros con los pluses por su venta. Tiene una cláusula de rescisión de 20 millones, pero no puede pretender acercarse a esa cantidad por múltiples factores evidentes, el principal, que el jugador podría negociar su salida como agente libre dentro de seis meses.Al Sevilla le hace falta el dinero para seguir generando plusvalías y aliviando su límite salarial. En este caso, el ingreso es íntegro, sin amortizaciones, al tratarse de un jugador formado en la casa. Al Sevilla FC definitivamente tampoco le interesa seguir estirando el chicle de una renovación imposible. No hay respuestas. Tampoco demasiado tiempo y sí esa certeza de que Oso podría firmar por otro club en poco tiempo sin dejar ni un euro en caja.Al futbolista también le interesa salir ya, mejorar sus emolumentos a la altura de la eclosión de su última temporada. Por todo ello, el Sevilla ha agilizado la negociación para la llegada de Julio Díaz, lateral izquierdo canterano del Atlético de Madrid que dejó una gran impresión en la última visita de los colchoneros al Sánchez-Pizjuán. El fichaje está prácticamente hecho. Díaz paralizó su desembarco en el Levante nada más recibir el interés del Sevilla FC.La partida en el lateral izquierdo puede desembocar de esta manera con otra salida en la demarcación, la del regresado Pedrosa, que estuvo en la última temporada a préstamo en el Elche sin pena ni gloria, y que se quedaría sin sitio ahora con Suazo y Julio Díaz por delante de él. En el Sevilla esperan sacar tajada por el traspaso de Oso y cuadrar todo el lienzo en la posición.También espera impulsar desde este lunes los detalles para cerrar de una vez la marcha de Akor Adams al Venezia. Los clubes alcanzaron un principio de acuerdo para el traspaso por 16,8 millones de euros más variables. Todo está a la espera del ‘ok’ definitivo del jugador, que no viajó a Polonia para el amistoso con el Cracovia.  

Su autoexpulsión de ayer en Cracovia viene a ser otro signo de que el futuro de Oso y el del Sevilla FC se escriben por separado, por más que el club de Nervión haya valorado en su momento con el canterano la opción … de ampliar y mejorarle un contrato obsoleto, y de alto riesgo para los intereses de la entidad hispalense por su caducidad en 2027. Apenas queda una sola duda entre las partes de que la mejor solución para todos es la de un traspaso. Y en ésas se han enfrascado jugador y club, con una negociación en curso para intentar sellar su venta. Se ha intentado con el Olimpyacos, conjunto entrenado por un viejo conocido como José Luis Mendilibar y propiedad de Evangelos Marinakis, a su vez dueño del Nottingham Forest.

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