Había que ganar y se ganó, pero el Sevilla FC ya debe dejar este capítulo atrás y centrarse de la misma forma en la próxima final ante el Espanyol. Los tres puntos cosechados ante la Real Sociedad eran la llave para seguir vivos en Primera división, pero el pulso es débil y sólo el Sánchez-Pizjuán es capaz de ejercer de desfibrilador. De hecho, para Luis García Plaza es su talismán, puesto que de los cinco partidos que ha dirigido desde que tomó el control del banquillo sevillista, ha ganado sólo dos y ambos han sido en el feudo nervionense. Una clave para todos los equipos que pasan apuros es el de hacerse fuerte en campo propio, pero al Sevilla FC de los últimos años se le estaba haciendo demasiada bola la tensión con la que se vivían los partidos en el Ramón Sánchez-Pizjuán. La ruptura de la afición con los dirigentes del club ha alcanzado es estos últimos años unas cotas de odio demasiadas altas. Esto, sumado al desplome del rendimiento deportivo, hizo que el ambiente hay sido irrespirable para todos y haya jugado en contra de su propia gente. Es por ello que la afición ha tomado el control de la situación y ha enterrado el hacha de guerra, al menos, durante los 90 minutos que dura el encuentro. El sevillismo sabe perfectamente qué es jugarse algo en tu campo y el mes de mayo ya se encarga de recordarlo. Precisamente, esa experiencia de las eliminatorias europeas han dado un bagaje a esta afición, que ya por fin ha aceptado que su equipo, por el momento, juega a otras cosas en este tiempo. El objetivo ha podido cambiar, pero la esencia no.Noticia relacionada general No No Juanma Castaño, en el Partidazo de Cope: «En el Sevilla queda la grada, la ciudad, la afición y la camiseta» Fran Montes de Oca Esta tregua que se ha aceptado abrir ha hecho mucho menos hostil Nervión para los suyos y, ante la Real, se convirtió en una auténtica caldera que llevó al equipo en volandas. Que el Sevilla recupere su fortín es una de las claves para encarar los últimos encuentros de esta difícil campaña. Quedan dos partidos en casa , ante Espanyol, este próximo sábado, y la visita del Real Madrid dentro de dos semanas. No son partidos fáciles, pero cabe recordar que este mismo grupo ganó 4-1 al Barcelona hace tan sólo unos meses. La primera victoria local del curso. Si bien es cierto que todo apenas había arrancado y las energías eran diferentes. El Sevilla de Matías Almeyda aún sorprendía y la carga mental no era ni mucho menos la misma que ahora. No obstante, ha quedado demostrado que esto es mucho más que un grupo de futbolistas. El sevillismo dejó claro el pasado lunes que trasciende de lo deportivo y, por tanto, que hay motivos de sobra para que el Sevilla deba quedarse en Primera división. Al menos, a nivel de entidad.A nivel deportivo, todo queda en manos de Luis García Plaza y sus hombres. El equipo, con todos sus defectos, demostró ante la Real que con la motivación y concentración necesaria, es capaz de estar a la altura de las circunstancias . Además, el técnico madrileño dejó buen poso con su libreta y lectura del partido, algo que tampoco había conseguido hasta el momento. No ha llegado en la mejor de las circunstancias y le ha costado hacerse con el equipo. Sus probaturas le han llevado a ser más comedido con los onces y acudir a veteranos como Alexis, que cumplió con el cometido con el que había venido al Sevilla. El chileno dotó al equipo de la experiencia y templanza que no tiene, para concretar la superioridad del Sevilla en el marcador. García Plaza sorprendió a sus jugadores llevando a sus familiares a la charla previa al partido ante la RealPara el Espanyol, confía también en recuperar al otro referente de la plantilla, César Azpilicueta. El navarro no tuvo minutos ante la Real y el equipo no lo necesitó, puesto que el muro defensivo realizó un partido muy solvente. Castrín y Kike Salas fueron de los mejores del equipo, acompañados de un Suazo enchufado y de José Ángel Carmona, que no erró y completó una buena participación.García Plaza va siendo cada día más consciente de las limitaciones de los suyos, por lo que también ha querido activar otras palancas para que los suyos afronten este último arreón con las mejores sensaciones. Antes del partido de la Real, el técnico dio una sorpresa a sus jugadores llevando a sus familiares a la charla previa. Una forma de equilibrar los ánimos, que podían estar sobreestimulados por todos los mensajes de apoyo y unión que habían ido recibiendo a lo largo de la semana. La estrategia funcionó y, por primera vez en varias semanas, se pudo ver a un grupo unido entre sí y con su cuerpo técnico. El desgaste de los malos resultados y el cambio de banquillo había hecho mella, pero el comprobar que todo no está perdido ayudó a recomponerse. Todo vendidoConsciente del plus que da jugar en casa, García Plaza sabe que la salvación pasa por volver a ganar ante el Espanyol y conseguir la tercera victoria consecutiva como local. Un hito que no se ha dado aún esta temporada, como tampoco el conjunto perico ha conseguido ganar en toda la segunda vuelta . Los de Manolo González se han metido solitos en una situación peliaguda y deben afrontar este partido ante el Sevilla FC con la seriedad que requiere su circunstancia. Es decir, el Espanyol no se lo va a poner nada fácil al conjunto hispalense y la actitud del equipo debe estar, como mínimo, a la altura de esta última jornada. Lo tiene claro la afición, que ha vuelto a colgar el cartel de ‘no hay billetes’ para este sábado. Sólo se liberarán entradas de socios que cedan su carné, por lo que se espera que el aforo vuelva a estar completo . La idea es repetir el ambiente en los dos partidos que quedan por disputarse en Nervión y certificar que el feudo sevillista vuelve a ser un infierno para el que lo visita, y no al contrario. Va camino de ello, puesto que de las diez victorias que el Sevilla ha cosechado este curso, seis han sido en el Sánchez-Pizjuán. Una estadística que debe engordar para que los blanquirrojos logren la permanencia, puesto que, aunque haya salido esta semana de los puestos de descenso, éstos se encuentra a tan sólo un punto. Actualmente, los de García Plaza cuentan con 37 puntos, por lo que necesitan cuatro más como mínimo para alcanzar la permanencia, y ya sería muy raspado. Conseguir sumar de tres lo antes posible y aprovechar esta ola de moral es la clave para mantenerse en Primera división. Así, el partido más importante de la semana es el de este sábado y, después, lo será el siguiente. No hay más. Había que ganar y se ganó, pero el Sevilla FC ya debe dejar este capítulo atrás y centrarse de la misma forma en la próxima final ante el Espanyol. Los tres puntos cosechados ante la Real Sociedad eran la llave para seguir vivos en Primera división, pero el pulso es débil y sólo el Sánchez-Pizjuán es capaz de ejercer de desfibrilador. De hecho, para Luis García Plaza es su talismán, puesto que de los cinco partidos que ha dirigido desde que tomó el control del banquillo sevillista, ha ganado sólo dos y ambos han sido en el feudo nervionense. Una clave para todos los equipos que pasan apuros es el de hacerse fuerte en campo propio, pero al Sevilla FC de los últimos años se le estaba haciendo demasiada bola la tensión con la que se vivían los partidos en el Ramón Sánchez-Pizjuán. La ruptura de la afición con los dirigentes del club ha alcanzado es estos últimos años unas cotas de odio demasiadas altas. Esto, sumado al desplome del rendimiento deportivo, hizo que el ambiente hay sido irrespirable para todos y haya jugado en contra de su propia gente. Es por ello que la afición ha tomado el control de la situación y ha enterrado el hacha de guerra, al menos, durante los 90 minutos que dura el encuentro. El sevillismo sabe perfectamente qué es jugarse algo en tu campo y el mes de mayo ya se encarga de recordarlo. Precisamente, esa experiencia de las eliminatorias europeas han dado un bagaje a esta afición, que ya por fin ha aceptado que su equipo, por el momento, juega a otras cosas en este tiempo. El objetivo ha podido cambiar, pero la esencia no.Noticia relacionada general No No Juanma Castaño, en el Partidazo de Cope: «En el Sevilla queda la grada, la ciudad, la afición y la camiseta» Fran Montes de Oca Esta tregua que se ha aceptado abrir ha hecho mucho menos hostil Nervión para los suyos y, ante la Real, se convirtió en una auténtica caldera que llevó al equipo en volandas. Que el Sevilla recupere su fortín es una de las claves para encarar los últimos encuentros de esta difícil campaña. Quedan dos partidos en casa , ante Espanyol, este próximo sábado, y la visita del Real Madrid dentro de dos semanas. No son partidos fáciles, pero cabe recordar que este mismo grupo ganó 4-1 al Barcelona hace tan sólo unos meses. La primera victoria local del curso. Si bien es cierto que todo apenas había arrancado y las energías eran diferentes. El Sevilla de Matías Almeyda aún sorprendía y la carga mental no era ni mucho menos la misma que ahora. No obstante, ha quedado demostrado que esto es mucho más que un grupo de futbolistas. El sevillismo dejó claro el pasado lunes que trasciende de lo deportivo y, por tanto, que hay motivos de sobra para que el Sevilla deba quedarse en Primera división. Al menos, a nivel de entidad.A nivel deportivo, todo queda en manos de Luis García Plaza y sus hombres. El equipo, con todos sus defectos, demostró ante la Real que con la motivación y concentración necesaria, es capaz de estar a la altura de las circunstancias . Además, el técnico madrileño dejó buen poso con su libreta y lectura del partido, algo que tampoco había conseguido hasta el momento. No ha llegado en la mejor de las circunstancias y le ha costado hacerse con el equipo. Sus probaturas le han llevado a ser más comedido con los onces y acudir a veteranos como Alexis, que cumplió con el cometido con el que había venido al Sevilla. El chileno dotó al equipo de la experiencia y templanza que no tiene, para concretar la superioridad del Sevilla en el marcador. García Plaza sorprendió a sus jugadores llevando a sus familiares a la charla previa al partido ante la RealPara el Espanyol, confía también en recuperar al otro referente de la plantilla, César Azpilicueta. El navarro no tuvo minutos ante la Real y el equipo no lo necesitó, puesto que el muro defensivo realizó un partido muy solvente. Castrín y Kike Salas fueron de los mejores del equipo, acompañados de un Suazo enchufado y de José Ángel Carmona, que no erró y completó una buena participación.García Plaza va siendo cada día más consciente de las limitaciones de los suyos, por lo que también ha querido activar otras palancas para que los suyos afronten este último arreón con las mejores sensaciones. Antes del partido de la Real, el técnico dio una sorpresa a sus jugadores llevando a sus familiares a la charla previa. Una forma de equilibrar los ánimos, que podían estar sobreestimulados por todos los mensajes de apoyo y unión que habían ido recibiendo a lo largo de la semana. La estrategia funcionó y, por primera vez en varias semanas, se pudo ver a un grupo unido entre sí y con su cuerpo técnico. El desgaste de los malos resultados y el cambio de banquillo había hecho mella, pero el comprobar que todo no está perdido ayudó a recomponerse. Todo vendidoConsciente del plus que da jugar en casa, García Plaza sabe que la salvación pasa por volver a ganar ante el Espanyol y conseguir la tercera victoria consecutiva como local. Un hito que no se ha dado aún esta temporada, como tampoco el conjunto perico ha conseguido ganar en toda la segunda vuelta . Los de Manolo González se han metido solitos en una situación peliaguda y deben afrontar este partido ante el Sevilla FC con la seriedad que requiere su circunstancia. Es decir, el Espanyol no se lo va a poner nada fácil al conjunto hispalense y la actitud del equipo debe estar, como mínimo, a la altura de esta última jornada. Lo tiene claro la afición, que ha vuelto a colgar el cartel de ‘no hay billetes’ para este sábado. Sólo se liberarán entradas de socios que cedan su carné, por lo que se espera que el aforo vuelva a estar completo . La idea es repetir el ambiente en los dos partidos que quedan por disputarse en Nervión y certificar que el feudo sevillista vuelve a ser un infierno para el que lo visita, y no al contrario. Va camino de ello, puesto que de las diez victorias que el Sevilla ha cosechado este curso, seis han sido en el Sánchez-Pizjuán. Una estadística que debe engordar para que los blanquirrojos logren la permanencia, puesto que, aunque haya salido esta semana de los puestos de descenso, éstos se encuentra a tan sólo un punto. Actualmente, los de García Plaza cuentan con 37 puntos, por lo que necesitan cuatro más como mínimo para alcanzar la permanencia, y ya sería muy raspado. Conseguir sumar de tres lo antes posible y aprovechar esta ola de moral es la clave para mantenerse en Primera división. Así, el partido más importante de la semana es el de este sábado y, después, lo será el siguiente. No hay más.
Había que ganar y se ganó, pero el Sevilla FC ya debe dejar este capítulo atrás y centrarse de la misma forma en la próxima final ante el Espanyol. Los tres puntos cosechados ante la Real Sociedad eran la llave para seguir vivos en Primera … división, pero el pulso es débil y sólo el Sánchez-Pizjuán es capaz de ejercer de desfibrilador. De hecho, para Luis García Plaza es su talismán, puesto que de los cinco partidos que ha dirigido desde que tomó el control del banquillo sevillista, ha ganado sólo dos y ambos han sido en el feudo nervionense.
Una clave para todos los equipos que pasan apuros es el de hacerse fuerte en campo propio, pero al Sevilla FC de los últimos años se le estaba haciendo demasiada bola la tensión con la que se vivían los partidos en el Ramón Sánchez-Pizjuán. La ruptura de la afición con los dirigentes del club ha alcanzado es estos últimos años unas cotas de odio demasiadas altas. Esto, sumado al desplome del rendimiento deportivo, hizo que el ambiente hay sido irrespirable para todos y haya jugado en contra de su propia gente.
Es por ello que la afición ha tomado el control de la situación y ha enterrado el hacha de guerra, al menos, durante los 90 minutos que dura el encuentro. El sevillismo sabe perfectamente qué es jugarse algo en tu campo y el mes de mayo ya se encarga de recordarlo. Precisamente, esa experiencia de las eliminatorias europeas han dado un bagaje a esta afición, que ya por fin ha aceptado que su equipo, por el momento, juega a otras cosas en este tiempo. El objetivo ha podido cambiar, pero la esencia no.
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Esta tregua que se ha aceptado abrir ha hecho mucho menos hostil Nervión para los suyos y, ante la Real, se convirtió en una auténtica caldera que llevó al equipo en volandas. Que el Sevilla recupere su fortín es una de las claves para encarar los últimos encuentros de esta difícil campaña. Quedan dos partidos en casa, ante Espanyol, este próximo sábado, y la visita del Real Madrid dentro de dos semanas. No son partidos fáciles, pero cabe recordar que este mismo grupo ganó 4-1 al Barcelona hace tan sólo unos meses. La primera victoria local del curso.
Si bien es cierto que todo apenas había arrancado y las energías eran diferentes. El Sevilla de Matías Almeyda aún sorprendía y la carga mental no era ni mucho menos la misma que ahora. No obstante, ha quedado demostrado que esto es mucho más que un grupo de futbolistas. El sevillismo dejó claro el pasado lunes que trasciende de lo deportivo y, por tanto, que hay motivos de sobra para que el Sevilla deba quedarse en Primera división. Al menos, a nivel de entidad.
A nivel deportivo, todo queda en manos de Luis García Plaza y sus hombres. El equipo, con todos sus defectos, demostró ante la Real que con la motivación y concentración necesaria, es capaz de estar a la altura de las circunstancias. Además, el técnico madrileño dejó buen poso con su libreta y lectura del partido, algo que tampoco había conseguido hasta el momento. No ha llegado en la mejor de las circunstancias y le ha costado hacerse con el equipo. Sus probaturas le han llevado a ser más comedido con los onces y acudir a veteranos como Alexis, que cumplió con el cometido con el que había venido al Sevilla. El chileno dotó al equipo de la experiencia y templanza que no tiene, para concretar la superioridad del Sevilla en el marcador.
García Plaza sorprendió a sus jugadores llevando a sus familiares a la charla previa al partido ante la Real
Para el Espanyol, confía también en recuperar al otro referente de la plantilla, César Azpilicueta. El navarro no tuvo minutos ante la Real y el equipo no lo necesitó, puesto que el muro defensivo realizó un partido muy solvente. Castrín y Kike Salas fueron de los mejores del equipo, acompañados de un Suazo enchufado y de José Ángel Carmona, que no erró y completó una buena participación.
García Plaza va siendo cada día más consciente de las limitaciones de los suyos, por lo que también ha querido activar otras palancas para que los suyos afronten este último arreón con las mejores sensaciones. Antes del partido de la Real, el técnico dio una sorpresa a sus jugadores llevando a sus familiares a la charla previa. Una forma de equilibrar los ánimos, que podían estar sobreestimulados por todos los mensajes de apoyo y unión que habían ido recibiendo a lo largo de la semana. La estrategia funcionó y, por primera vez en varias semanas, se pudo ver a un grupo unido entre sí y con su cuerpo técnico. El desgaste de los malos resultados y el cambio de banquillo había hecho mella, pero el comprobar que todo no está perdido ayudó a recomponerse.
Todo vendido
Consciente del plus que da jugar en casa, García Plaza sabe que la salvación pasa por volver a ganar ante el Espanyol y conseguir la tercera victoria consecutiva como local. Un hito que no se ha dado aún esta temporada, como tampoco el conjunto perico ha conseguido ganar en toda la segunda vuelta. Los de Manolo González se han metido solitos en una situación peliaguda y deben afrontar este partido ante el Sevilla FC con la seriedad que requiere su circunstancia. Es decir, el Espanyol no se lo va a poner nada fácil al conjunto hispalense y la actitud del equipo debe estar, como mínimo, a la altura de esta última jornada.
Lo tiene claro la afición, que ha vuelto a colgar el cartel de ‘no hay billetes’ para este sábado. Sólo se liberarán entradas de socios que cedan su carné, por lo que se espera que el aforo vuelva a estar completo. La idea es repetir el ambiente en los dos partidos que quedan por disputarse en Nervión y certificar que el feudo sevillista vuelve a ser un infierno para el que lo visita, y no al contrario.
Va camino de ello, puesto que de las diez victorias que el Sevilla ha cosechado este curso, seis han sido en el Sánchez-Pizjuán. Una estadística que debe engordar para que los blanquirrojos logren la permanencia, puesto que, aunque haya salido esta semana de los puestos de descenso, éstos se encuentra a tan sólo un punto. Actualmente, los de García Plaza cuentan con 37 puntos, por lo que necesitan cuatro más como mínimo para alcanzar la permanencia, y ya sería muy raspado. Conseguir sumar de tres lo antes posible y aprovechar esta ola de moral es la clave para mantenerse en Primera división. Así, el partido más importante de la semana es el de este sábado y, después, lo será el siguiente. No hay más.
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