<p>Para <strong>Dani Illescas</strong> ganar <i><strong>El Desafío</strong></i> no ha sido una victoria y nada más. Para <strong>Dani Illescas</strong><i><strong>El Desafío</strong></i> ha significado muchísimo más. Ha sido como alcanzar la cima tras subir una montaña de esfuerzos en todas las etapas de su vida. Para <i><strong>El Desafío</strong></i>, que <strong>Dani Illescas</strong> haya entrado en su cuadro de honor de sus vencedores, ha supuesto enmarcar a un ganador impoluto, perfecto, imposible de no querer, adorable, achuchable, enternecedor.</p>
Dani Illescas se ha coronado como ganador de la sexta edición de El Desafío. En una de las finales más reñidas de la historia del formato en la que no faltaron las sorpresas ni la emoción, se alzó con la victoria frente a Jessica Goicoechea, Patricia Conde y José Yélamo
Para Dani Illescas ganar El Desafío no ha sido una victoria y nada más. Para Dani IllescasEl Desafío ha significado muchísimo más. Ha sido como alcanzar la cima tras subir una montaña de esfuerzos en todas las etapas de su vida. Para El Desafío, que Dani Illescas haya entrado en su cuadro de honor de sus vencedores, ha supuesto enmarcar a un ganador impoluto, perfecto, imposible de no querer, adorable, achuchable, enternecedor.
En las seis ediciones de El Desafío nunca ha habido un ganador que congregara todo lo que hace a un participante perfecto. Físicamente, incuestionable; emocionalmente, cautivador; de una sensibilidad, demasiado sorprendente. Pero es que además, Dani Illescas se ha entregado tanto al talent que se podría decir que ya forma parte del equipo de El Desafío. Contaba hace unos días Jorge Salvador en El Hormiguero que cuando Dani Illescas no tenía que ensayar se iba con el equipo de atrezzo, los que construyen todas las pruebas de El Desafío, y se ponía con ellos a clavar clavos, a cortar listones, a pegar juntas, a apretar tuercas…
El Desafío cerró una de las ediciones más equilibradas y técnicamente ambiciosas de toda su historia proclamando a Dani Illescas como ganador. Tras completar una temporada impecable en cuanto a desafíos se refiere, él cerró su andadura del programa consiguiendo un total de 234 puntos. Por su parte, Patricia Conde se convirtió en subcampeona y en la segunda finalista de la temporada seguida de José Yélamo, que quedó tercero en la clasificación. Jessica Goicoechea cerró el ranking en cuarta posición.
Dani Illescas, proclamándose como ganador de esta sexta temporada, se llevó como premio un coche y 30.000 euros, que en un bonito y emotivo gesto solidario decidió compartir a medias con su «socia» María José Campanario, donando él su parte (15.000 euros) a la Fundación Luzón Unidos contra la ELA. Ésta, por su lado, decidió compartir esa mitad con Eva Soriano, y esta, a su vez, compartir su parte con José Yélamo.
Merecidísimo ganador, un triunfador impoluto, la gran final de anoche de la sexta edición de El Desafío fue el mejor cierre para una edición que ha sido literalmente, y sin exagerar, brutal en todos los sentidos. Se la han jugado con todas las pruebas -no hay ningún programa de televisión ahora mismo que se arriesgue tanto con los desafíos que preapara para sus participante; les ha costado, tampoco sin exagerar, sangre, sudor y lágrimas; se ha llevado al extremo hasta las pruebas que ya no se podían llevar. El resultado ha sido la edición más al límite de El Desafío. Y una edición así solo podía tener a un vencedor como Dani Illescas.
Aunque todos los participantes han sufrido graves lesiones –Eva Soriano se rompió el isquio; José Yélamo, una costilla; Patricia Conde, un tendón-, Dani Illescas ha sido tan perfecto que ni después de ha contado nunca las heridas de guerra que arrastraba su cuerpo. No se ha quejado nunca de absolutamente nada; y en ese silencio, propio de una timidez, que la mayoría de las celebrities siempre intenta evitar, Dani Illescas se fue ganando al público desde el minuto uno.
Esa dulzura, ese remanso de paz que transmitía, ese sacrificio silencioso, esa sonrisa ganase o perdiera, ese intentar llevarse al límite constantemente para dar el mayor de los espectáculos al espectador, esa competitividad bien entendida, ese cariño hacia sus compañeros y sus compañeros hacia él… La victoria de Dani Illescas en El Desafío es mucho más que la victoria de un cheque de 30.000 euros o de la gloria de un triunfo.
- ¿Qué ha significado para ti ganar El Desafío, pero sobre todo, participar en El Desafío?
- Pues mira, participar en El Desafío para mí ya era ganar. Porque estar en un programa así, con el que siempre había soñado, eso ya era mi mayor triunfo. Pero por encima de todo, si me dices que lo gano, pues aún no me lo creo. Es un orgullo. Ahí se demuestra un poco que todo ese trabajo y sacrificio ha merecido la pena.
- ¿Tenías pensado compartir el premio con María José Campanario o fue algo que surgió en el momento?
- Yo no sabía que iba a ganar hasta el momento en el que Roberto Leal dice mi nombre. Fue una cosa que sale de ti mismo. Cuando dice mi nombre al final no te lo crees. Lo disfrutas, pero también le estás agradecido a la persona que ha estado contigo y te ha apoyado en la final, en este caso María José. La elegí porque no ha tenido tanta suerte en el programa y porque lo dio todo. Hizo una prueba muy difícil, que era con fuego, y el poder superar esa prueba y el poder ayudarme para que yo también pudiera ganar, pues fue algo increíble; y qué mejor que compartirlo con ella, que al final ganamos los dos.
- No sé si te acordarás porque ha pasado casi un año desde que se grabó la final, pero cuando Roberto Leal dice tu nombre, qué se te pasó por la cabeza.
- Pues se me pasó por la cabeza ese niño, Dani, que empezó y que ha pasado por mil circunstancias en la vida. El Dani que siempre ha sido un trabajador y que se ha sacrificado, al que le ha costado mucho conseguir las cosas, pero que todo ese sacrificio y ese trabajo, pues ha merecido la pena. Darle las gracias por no rendirse nunca. Y al final, pues una vez más, puedo estar orgulloso de todo el paso que he hecho por el programa y también un poco de mi vida, de estar 12 años dedicándome a las redes, de tener esa trayectoria de menos a más, y muy orgulloso también de hacer mi sueño realidad.
- ¿Eres consciente de todas las oprotunidades que van a llegar ahora?
- No soy consciente porque al final haces un programa y yo sigo haciendo la vida que he hecho siempre. Pero sí que es verdad que cuando vengan las oportunidades, las escucharemos y las aprovecharemos como he hecho siempre. Siempre voy a estar abierto para escuchar y para ver a dónde me dirijo y para ver qué hago. Pero siempre voy a estar muy orgulloso de que apostaran por mí y de que me dieran la oportunidad de hacer estos programas.
- ¿En ningún momento te viste ganador?
- No, no, porque al final, cuando llegas a la recta final sabes que tienes posibilidades, pero ya muy al final. Aquí se ha demostrado que ha sido una de las ediciones más competitivas y que hasta el último momento no se sabía quién iba a ganar. Sí que es verdad que mi objetivo principal en el programa era no fallar ninguna prueba. Eran 12 pruebas y mi objetivo era hacer las 12 y a partir de ahí lo que luego fuera, pues ya sería. Creo que esa regularidad y el no haber fallado ninguna prueba ha hecho también que que tenga esa recompensa. Yo no me hacía ganador porque al final no depende de mí, depende de un jurado. Y también se ha demostrado que los compañeros han hecho un trabajo espectacular. Lo han puesto muy difícil y han hecho que esta edición sea lo que ha sido gracias a ellos.
«Lo que ve Jorge Salvador no lo ve otra persona. Es muy fuerte»
- ¿En algún momento pensaste «esto no lo voy a conseguir»?
- La verdad es que la parte mental ha sido la parte más difícil, pero es la que más he trabajado y a la que más tiempo le he dedicado. Hay pruebas que cuando te las dicen al principio las ves imposibles, pero cuando vas trabajando con grandes profesionales como tiene el programa y con el equipo que tiene, te vas dando cuenta de que al final eres capaz de hacer cosas que nunca te hubieras imaginado. Pero sí que es verdad que hay que trabajar muy, muy fuerte y muy duro para hacer cosas que al final, con un tiempo, aunque sea poco, puedes llegar a hacer y que no te imaginabas. Pero lógicamente yo nunca he pensado en nada porque pensaba que si creía que no iba a salir, no salían. Yo sabía que me la jugaba todo en el directo y es cuando más concentrado y mentalizado tenía que estar.
- ¿Tenían algún secreto para ese trabajo mental?
- Es muy difícil de trabajar una parte mental, aunque te la expliquen. Va en el ADN de cada persona. Al final lo que hacía era trabajar muy duro durante esa semana y poner todo eso en práctica para la final. Pero sí que es verdad que tenía que estar muy concentrado, y mentalizado y tomarme muy en serio el hacer las pruebas sabiendo que me jugaba tanto. Mi objetivo principal, como te decía, era superar la prueba. Ya luego las puntuaciones serán mejor o peores. Pero yo sabía y me iba con esa satisfacción de que el objetivo la había cumplido.
- ¿Recuerdas que es lo primero que te dijo Roberto Leal después de ganar?
- Es un orgullo tener poder trabajar con grandes personas como Roberto. Ya se ha demostrado que hace todo fácil. Es un auténtico crack. Podríamos decir que es el mejor presentador de la televisión, porque además te hace sentir su amigo desde el primer día, te da esa confianza y quieras o no tener una persona así al lado te suma muchísimo. Lo que siempre me recalca es lo de la apnea, porque él es verdad que lo vivió muy de cerca. Con el tema de la apnea la verdad que que me dijo que estaba muy, muy orgulloso de lo que había hecho, que era muy difícil lo que había hecho y que me sintiera muy orgulloso, que eso ya era parte de la historia de El Desafío y que estaba muy feliz de poder haber vivido conmigo.
- ¿Y Jorge Salvador?
- Ha demostrado a día de hoy que es el mejor productor o jefe que se puede tener, porque lo que ve Jorge Salvador no lo ve otra persona. Es muy fuerte.
- Si pudieras hablarle al Dani que empezó en El Desafío, ¿qué le dirías?
- Le diría que esté muy orgulloso de que todas esas horas y ese sacrificio han merecido la pena. Todas esas horas invertidas, todo ese sufrimiento y toda esa dedicación con trabajo y sacrificio, pues he podido conseguir mi objetivo. No puedo estar más orgulloso de mí por todo lo que he aprendido, por todo lo que he hecho.
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