Mel Brooks, que acaba de cumplir sus primeros 100 años de vida, cuenta cómo conquistó a Anne Bancroft. De repente, a la salida del teatro y como por casualidad, le preguntaba a su futura mujer dónde iba a cenar: «He reservado una mesa ahí, te acompaño». A la mañana siguiente, y de nuevo sin estar planeado, al fondo, entre los fans que pedían autógrafos a la señora Robinson, aparecía la alegre figura del director de El jovencito Frankenstein: «¿Qué haces?», y si le decía por ejemplo que tenía que ir a Macy’s a cambiar unos zapatos, Brooks, inasequible al desaliento y rápido de reflejos, respondía: «Yo tengo que ir a comprar after shave, te acompaño». Llegó un día en que Bancroft se dio cuenta de que estaba acostumbrada a aquella persona tan peculiar y que no podría vivir sin ella: 40 años de matrimonio.Pues bien, Enzo Fernández sería el Mel Brooks de nuestra pequeña historia futbolística de amor. Para un merengue como yo resulta entrañable observar las vueltas y revueltas que pega este chico para acabar siempre en el mismo sitio, que no es otro que el templo del estadio Santiago Bernabéu. Es como si no existiera para él otra salida honorable que no fuera la de vestir la camiseta blanca y que no empaña del Real Madrid. El centrocampista del Chelsea es uno de los mejores del mundo en su posición y, salvo que Mourinho tenga otra idea en la cabeza y ya se la haya transmitido al presidente, cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que encajaría como un guante en ese equipo.Noticia relacionada general No No La parte fácil del cuadro que envenena a Scaloni y el orgullo de Cabo Verde «Nos merecimos los penaltis… hemos dignificado a nuestro país» Rubén CañizaresPor eso no sé a santo de qué vino el comunicado oficial del club desmintiendo el interés por el jugador y, como en la canción, se me rompió el corazón de tanto usarlo. Hábilmente y a lo Brooks, Enzo se hizo el encontradizo, silbó El puente sobre el río Kwai y publicó en sus redes: «Dios mío, Tú siempre cumples tus promesas y todo lo haces con amor». Alguien que ha nacido en San Martín, se apellida Jeremías y responde con salmos vía Instagram tiene que jugar sí o sí en el Real Madrid.¡Hágase! Mel Brooks, que acaba de cumplir sus primeros 100 años de vida, cuenta cómo conquistó a Anne Bancroft. De repente, a la salida del teatro y como por casualidad, le preguntaba a su futura mujer dónde iba a cenar: «He reservado una mesa ahí, te acompaño». A la mañana siguiente, y de nuevo sin estar planeado, al fondo, entre los fans que pedían autógrafos a la señora Robinson, aparecía la alegre figura del director de El jovencito Frankenstein: «¿Qué haces?», y si le decía por ejemplo que tenía que ir a Macy’s a cambiar unos zapatos, Brooks, inasequible al desaliento y rápido de reflejos, respondía: «Yo tengo que ir a comprar after shave, te acompaño». Llegó un día en que Bancroft se dio cuenta de que estaba acostumbrada a aquella persona tan peculiar y que no podría vivir sin ella: 40 años de matrimonio.Pues bien, Enzo Fernández sería el Mel Brooks de nuestra pequeña historia futbolística de amor. Para un merengue como yo resulta entrañable observar las vueltas y revueltas que pega este chico para acabar siempre en el mismo sitio, que no es otro que el templo del estadio Santiago Bernabéu. Es como si no existiera para él otra salida honorable que no fuera la de vestir la camiseta blanca y que no empaña del Real Madrid. El centrocampista del Chelsea es uno de los mejores del mundo en su posición y, salvo que Mourinho tenga otra idea en la cabeza y ya se la haya transmitido al presidente, cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que encajaría como un guante en ese equipo.Noticia relacionada general No No La parte fácil del cuadro que envenena a Scaloni y el orgullo de Cabo Verde «Nos merecimos los penaltis… hemos dignificado a nuestro país» Rubén CañizaresPor eso no sé a santo de qué vino el comunicado oficial del club desmintiendo el interés por el jugador y, como en la canción, se me rompió el corazón de tanto usarlo. Hábilmente y a lo Brooks, Enzo se hizo el encontradizo, silbó El puente sobre el río Kwai y publicó en sus redes: «Dios mío, Tú siempre cumples tus promesas y todo lo haces con amor». Alguien que ha nacido en San Martín, se apellida Jeremías y responde con salmos vía Instagram tiene que jugar sí o sí en el Real Madrid.¡Hágase!

Mel Brooks, que acaba de cumplir sus primeros 100 años de vida, cuenta cómo conquistó a Anne Bancroft. De repente, a la salida del teatro y como por casualidad, le preguntaba a su futura mujer dónde iba a cenar: «He reservado una mesa ahí, te … acompaño». A la mañana siguiente, y de nuevo sin estar planeado, al fondo, entre los fans que pedían autógrafos a la señora Robinson, aparecía la alegre figura del director de El jovencito Frankenstein: «¿Qué haces?», y si le decía por ejemplo que tenía que ir a Macy’s a cambiar unos zapatos, Brooks, inasequible al desaliento y rápido de reflejos, respondía: «Yo tengo que ir a comprar after shave, te acompaño». Llegó un día en que Bancroft se dio cuenta de que estaba acostumbrada a aquella persona tan peculiar y que no podría vivir sin ella: 40 años de matrimonio.
Pues bien, Enzo Fernández sería el Mel Brooks de nuestra pequeña historia futbolística de amor. Para un merengue como yo resulta entrañable observar las vueltas y revueltas que pega este chico para acabar siempre en el mismo sitio, que no es otro que el templo del estadio Santiago Bernabéu. Es como si no existiera para él otra salida honorable que no fuera la de vestir la camiseta blanca y que no empaña del Real Madrid. El centrocampista del Chelsea es uno de los mejores del mundo en su posición y, salvo que Mourinho tenga otra idea en la cabeza y ya se la haya transmitido al presidente, cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que encajaría como un guante en ese equipo.
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Por eso no sé a santo de qué vino el comunicado oficial del club desmintiendo el interés por el jugador y, como en la canción, se me rompió el corazón de tanto usarlo. Hábilmente y a lo Brooks, Enzo se hizo el encontradizo, silbó El puente sobre el río Kwai y publicó en sus redes: «Dios mío, Tú siempre cumples tus promesas y todo lo haces con amor». Alguien que ha nacido en San Martín, se apellida Jeremías y responde con salmos vía Instagram tiene que jugar sí o sí en el Real Madrid.
¡Hágase!
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