España consolida su declive en PISA en ciencia, lectura y matemáticas y supera la media en uso de la IA para los deberes

España consolida su declive educativo en los resultados del informe PISA 2025 de la OCDE, que en la última edición evidencia una caída en el rendimiento de los alumnos de 3º y 4º de la ESO, tanto en ciencias como en lectura y matemáticas. En las tres competencias los estudiantes registran un descenso muy importante respecto a la anterior edición y mantienen el retroceso académico que se viene observando en la última década hasta alcanzar el peor resultado desde que la prueba empezó a realizarse en el año 2000. Un descenso generalizado que, además, sitúa a los alumnos españoles por debajo de la media europea y de la OCDE, y a una distancia incluso mayor que la que se registró en años anteriores. Asimismo, el informe de este año incluye datos sobre el uso de las tecnologías y evidencia que los estudiantes de España recurren a la inteligencia artificial (IA) para sus tareas escolares por encima de la media del resto de países analizados.

En esta novena edición, la investigación se ha centrado de forma prioritaria en las competencias científicas, un área en la que España muestra «una evolución irregular» y «un descenso global más acusado que el del promedio de la OCDE», hasta situarse «significativamente» por debajo. Concretamente, los alumnos de 15 y 16 años —el 77% de los 30.000 examinados eran de 4º de la ESO— obtuvieron una puntuación media de 477, ocho menos que en 2022, siete por debajo de la media de los países de la OCDE y cuatro menos que la UE.

Se ha producido, además, una pérdida de la excelencia en los últimos años: entre 2015 y 2025, el porcentaje de alumnado situado en los niveles más altos de rendimiento (5 y 6) ha caído aproximadamente 0,75 puntos: solo el 4% de los escolares de 15 años alcanzan puntuaciones de los niveles más altos en ciencia (el 7% en la media de la OCDE), lo cual significa que son capaces de aplicar «de forma creativa y autónoma» sus conocimientos en ciencias a una amplia variedad de situaciones, incluso en aquellas con las que no están familiarizados.

En cambio, uno de cada cuatro estudiantes se sitúa en los niveles de rendimiento más bajos, es decir, por debajo del nivel 2, y por tanto tienen dificultades para interpretar datos simples o identificar pruebas en un gráfico.

Por territorios, la Comunidad de Madrid (495) es la que obtiene un mejor rendimiento medio estimado, seguida de Castilla y León (493) y Asturias (492), que presentan un rendimiento superior a la media española, pero también al promedio de la OCDE y de la UE. En el lado opuesto del ranking se encuentran Melilla (405), Ceuta (420), Comunidad Valenciana (450) y País Vasco (459), con los peores resultados en comprensión lectora. No pueden compararse con los datos de Cataluña, pues la OCDE finalmente ha decidido no incluir sus datos, ya que considera que la muestra que ha realizado —excluyendo a los estudiantes con necesidades educativas especiales— «no es representativa del conjunto de alumnado en Cataluña».

Cae en picado la comprensión lectora

También descienden los resultados en comprensión lectora: España queda por debajo del promedio, a diferencia de la última edición, en la que no se apreciaban grandes diferencias con la media del resto de países. Concretamente, en 2025 los alumnos españoles de secundaria obtuvieron 451 puntos (situándose en el nivel intermedio), 10 puntos por debajo de la OCDE y 8 en comparación con la media europea. En la última década, los rendimientos en lectura cayeron en España 45 puntos, con un retroceso especialmente acusado (de 23 puntos) desde la última edición de 2022. De nuevo, Asturias (471), Madrid (469) y Castilla y León (466) son las regiones que aparecen con mejores resultados.

También aquí hay un elevado porcentaje de alumnos con los niveles más bajos de comprensión lectora: el 32% obtiene puntuaciones por debajo del nivel dos. Dicho de otro modo: a uno de cada tres adolescentes de 15 años le resulta difícil comprender textos sencillos. Por el contrario, solo el 2% de los escolares presenta un rendimiento alto (frente 6% de la OCDE). La OCDE descarta recurrir a la pandemia para explicar el descenso en los hábitos de lectura, pues asegura que la tendencia ya empezó a verse incluso antes de 2020. En cambio, señala a la «disminución de la lectura por placer» y al «cambio hacia la lectura digital», marcada por el «escaneo rápido» en redes sociales y un procesamiento muy rápido de información, que «podrían estar comprometiendo la capacidad de los estudiantes para abordar textos y datos complejos.

Problemas para calcular la distancia de dos rutas

En cuanto a las matemáticas, el documento habla de un «descenso continuado», más intenso también en este último periodo, con 457 puntos (16 puntos menos que en 2022 y 29 menos que en 2015). La diferencia con la OCDE y con la UE es también significativa, aunque menor que la que se registra en el análisis de las otras dos competencias: España presenta un rendimiento seis puntos menor que la media del resto de países.

Por niveles, el 32% está en los más bajos, lo cual significa que podrían tener problemas para descifrar la relación entre unidades y precio, el tipo de tareas «propias de la vida cotidiana», desde hacer la compra hasta leer una factura o comparar la distancia total de dos rutas alternativas. «No se trata de cálculo avanzado, sino de competencias básicas», subraya la OCDE. Solo el 4% está en el nivel de mayor rendimiento, esto es, la mitad que la media del resto de países.

Más IA pero menos distracciones con el móvil

El informe PISA 2025 incorpora por primera vez una serie de preguntas para conocer la frecuencia con la que el alumnado utiliza chatbots basados en IA, como ChatGPT o Gemini para realizar tareas escolares. «Los resultados muestran que el alumnado español hace un uso de la inteligencia artificial para las tareas escolares más frecuente que el observado, en promedio, en la OCDE y en el conjunto de la Unión Europea, independientemente del propósito considerado», señala el documento.

En España, el 54% de los estudiantes declaró utilizar la IA para ayudarles a aprender al menos una vez a la semana (el promedio de la OCDE es del 46%). Destacan también por su uso para investigar sobre un tema nuevo (el 42% de los alumnos españoles lo hace semanalmente, frente al 31% de la media de la OCDE). Hay, además, un 40% que reconoce que lo usa para resumir un texto que tiene que leer (diez puntos por encima de la OCDE y otro 33% que recurre a la IA para redactar textos para trabajos escritos (4 puntos más que la media internacional). Solo el 8% de los estudiantes declaró no utilizar nunca o casi nunca estos chatbots de IA para ninguna de las tareas escolares analizadas, esto es, casi la mitad que la media del organismo.

Sin embargo, hay un dato positivo en relación con las tecnologías: aunque los adolescentes españoles utilizan más la IA para estudiar, se ha producido una disminución en las distracciones que se perciben en clase por el uso de dispositivos tecnológicos, como móviles o tablets. Una evolución que, según el organismo, «podría estar relacionada parcialmente con la regulación del uso de teléfonos móviles».

Aun así, el 29% de los estudiantes españoles declaró que sus compañero se distraen a menudo por el uso de dispositivos digitales durante la mayoría o la totalidad de las clases. Una distracción que tiene sus consecuencias y que podría explicar parte del batacazo en los resultados de este año: los estudiantes que declararon que existe distracción digital en sus clases de ciencias obtienen, en promedio, 16 puntos menos que aquellos que no declararon distracción digital.

 El informe de la OCDE advierte de una caída en el rendimiento de los adolescentes de 15 y 16 años en todas las competencias, alcanzando el peor resultado de su historia. Los escolares usan más la IA, aunque han caído las distracciones por el móvil respecto a la última edición.  

España consolida su declive educativo en los resultados del informe PISA 2025 de la OCDE, que en la última edición evidencia una caída en el rendimiento de los alumnos de 3º y 4º de la ESO, tanto en ciencias como en lectura y matemáticas. En las tres competencias los estudiantes registran un descenso significativo respecto a la última edición, de 2022, y mantienen el retroceso académico que se viene observando en la última década. Un descenso generalizado que, además, sitúa a los alumnos españoles por debajo de la media europea y de la OCDE, a una distancia incluso mayor que la que se registró en años anteriores. Asimismo, el informe de este año incluye datos sobre el uso de las tecnologías y evidencia que los estudiantes de España recurren a la inteligencia artificial (IA) para sus tareas escolares por encima de la media del resto de países analizados. 

En esta novena edición, la investigación se ha centrado de forma prioritaria en las competencias científicas, un área en la que España muestra «una evolución irregular» y «un descenso global más acusado que el del promedio de la OCDE», hasta situarse «significativamente» por debajo. Concretamente, los alumnos de 15 y 16 años —el 77% de los 30.000 examinados eran de 4º de la ESO— obtuvieron una puntuación media de 477, ocho menos que en 2022 y siete por debajo de la media de los países de la OCDE (y cuatro menos que la UE). 

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Se ha producido, además, una pérdida de la excelencia en los últimos años: entre 2015 y 2025, el porcentaje de alumnado situado en los niveles más altos de rendimiento (5 y 6) ha caído aproximadamente 0,75 puntos, hasta situarse en torno al 20%. Por el contrario, más de la mitad del alumnado español se concentra en los niveles de rendimiento más bajos, aunque el porcentaje de estudiantes que no alcanza el nivel mínimo de competencia científica es inferior a la media de la OCDE y de la UE.

Por territorios, la Comunidad de Madrid (495) es la que obtiene un mejor rendimiento medio estimado, seguida de Castilla y León (493) y Asturias (492), que presentan un rendimiento superior a la media española, pero también al promedio de la OCDE y de la UE. En el lado opuesto del ranking se encuentran Melilla (405), Ceuta (420), Comunidad Valenciana (450) y País Vasco (459), con los peores resultados en comprensión lectora. No pueden compararse con los datos de Cataluña, pues la OCDE finalmente ha decidido no incluir sus datos, ya que considera que la muestra que ha realizado —excluyendo a los estudiantes con necesidades educativas especiales— «no es representativa del conjunto de alumnado en Cataluña». 

Cae en picado la comprensión lectora

También descienden los resultados en comprensión lectora: España queda por debajo del promedio, a diferencia de la última edición, en la que no se apreciaban grandes diferencias con la media del resto de países. Concretamente, en 2025 los alumnos españoles de secundaria obtuvieron 451 puntos (situándose en el nivel intermedio), 10 puntos por debajo de la OCDE y 8 en comparación con la media europea. En la última década, los rendimientos en lectura cayeron en España 45 puntos, con una caída especialmente acusada, de 23 puntos, desde la última edición de 2022. De nuevo, Asturias (471), Madrid (469) y Castilla y León (466) son las regiones con mejores resultados. 

En cuanto a las matemáticas, el documento habla de un «descenso continuado», más intenso también en este último periodo, con 457 puntos (16 puntos menos que en 2022 y 29 menos que en 2015). La diferencia con la OCDE y con la UE es también significativa, aunque menor que la que se registra en el análisis de las dos competencias: España presenta un rendimiento seis puntos menor que la media del resto de países. 

Más IA pero menos distracciones con el móvil

El informe PISA 2025 incorpora por primera vez una serie de preguntas para conocer la frecuencia con la que el alumnado utiliza chatbots basados en IA, como ChatGPT o Gemini para realizar tareas escolares. «Los resultados muestran que el alumnado español hace un uso de la inteligencia artificial para las tareas escolares más frecuente que el observado, en promedio, en la OCDE y en el conjunto de la Unión Europea, independientemente del propósito considerado», señala el documento. 

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En todas las actividades analizadas, España presenta menores porcentajes de estudiantes que aseguran que no recurren «nunca» o «casi nunca» a estas herramientas y, por el contrario, hay un mayor porcentaje de alumnado que sí reconoce que las emplea con una frecuencia semanal o diaria. El uso más extendido es para ayudar en el aprendizaje: el 23,9% lo usa a diario con este fin y un 30,2% una o dos veces a la semana. También destaca el uso de la IA para realizar investigaciones (el 16,2% a diario y un 25,6% semanalmente) y para resumir un texto que tiene que leer (el 15,9% a diario y el 23,9% de forma semanal). Recurrir a la IA para elaborar trabajos escritos es la menos frecuente, aunque en España también aparece con porcentajes significativos: el 13,8% lo usa a diario con este fin y un 19,2% de forma semanal. 

Sin embargo, hay un dato positivo en relación con las tecnologías: aunque los adolescentes españoles utilizan más la IA para estudiar, se ha producido una disminución en las distracciones que se perciben en clase por el uso de dispositivos tecnológicos, como móviles o tablets. Una evolución que, según el organismo, «podría estar relacionada parcialmente con la regulación del uso de teléfonos móviles».

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