La selección se desplomó sin remedio en Dortmund . Tras cuajar 40 minutos espléndidos que le permitieron colocarse a seis puntos de ventaja sobre Serbia, sufrió un apagón y una sequía sin precedentes en este Mundial . Las balcánicas, de sobra conocido su espíritu guerrero, no desaprovecharon la oportunidad y, en una operación relámpago, le endosaron una derrota a España que complica mucho su presencia en octavos. Ante Islandia y Alemania , el éxito debe ser obligadas. Serbia , hueso duro, rica y antigua su tradición en el balonmano, mantuvo el liderazgo en el electrónico hasta que el talante español hizo acto de presencia. Como ante Montenegro, fue Danila So Delgado la más brava, la más líder del bando nacional cuando las balcánicas enseñaban los dientes. Sus cinco tantos en seis lanzamientos quebraron el muro en el que se había convertido Petkovic bajo palos. De hecho, tan pronto se evaporó el aura de la guardameta serbia, fue Lucía Prades la que se hizo gigante en la portería contraria. Maitane Echeverria , Maddi Bengoetxea y Paula Arcos golpeaban con violencia al rival, mantenían la escasa ventaja de España, siempre acechada por una Serbia que nunca perdía el ánimo ni las esperanzas de remontada. Sin embargo, cuando Agbaba fue expulsada durante dos minutos, las de Ambros Martín olieron sangre y se lanzaron a por su yugular. Un acierto desde los siete metros de So Delgado y una genialidad de Arcos desde su propio campo elevaron la ventaja hasta los dos tantos (19-17). Nicole Morales siguió el ejemplo de su compañera Prades y comenzó a desviar todo lo que pasaba cerca de su portería, actuación clave la de la hispanoboliviana pues Serbia, aunque tocada, no estaba muerta ni mucho menos. Era el momento de las heroínas y fue una vez más So Delgado, con un gran robo y un nuevo lanzamiento directo, la que escribió un punto de inflexión casi definitivo. Pese a todo, el fuego interior de las serbias, su negación ante la derrota les permitió colocarse a solo tres tantos a falta de 10 minutos para el final. Fue Skrobic la autora del empate, alfa de una retahíla de lanzamientos maestros que cambiaron la ventaja de bando. La selección, contra las cuerdas, vio algo de luz con la expulsión de Jovovic , oportunidad que no desaprovechó So Delgado para devolver la igualdad, aunque su acierto fue insuficiente y la derrota, inevitable. La selección se desplomó sin remedio en Dortmund . Tras cuajar 40 minutos espléndidos que le permitieron colocarse a seis puntos de ventaja sobre Serbia, sufrió un apagón y una sequía sin precedentes en este Mundial . Las balcánicas, de sobra conocido su espíritu guerrero, no desaprovecharon la oportunidad y, en una operación relámpago, le endosaron una derrota a España que complica mucho su presencia en octavos. Ante Islandia y Alemania , el éxito debe ser obligadas. Serbia , hueso duro, rica y antigua su tradición en el balonmano, mantuvo el liderazgo en el electrónico hasta que el talante español hizo acto de presencia. Como ante Montenegro, fue Danila So Delgado la más brava, la más líder del bando nacional cuando las balcánicas enseñaban los dientes. Sus cinco tantos en seis lanzamientos quebraron el muro en el que se había convertido Petkovic bajo palos. De hecho, tan pronto se evaporó el aura de la guardameta serbia, fue Lucía Prades la que se hizo gigante en la portería contraria. Maitane Echeverria , Maddi Bengoetxea y Paula Arcos golpeaban con violencia al rival, mantenían la escasa ventaja de España, siempre acechada por una Serbia que nunca perdía el ánimo ni las esperanzas de remontada. Sin embargo, cuando Agbaba fue expulsada durante dos minutos, las de Ambros Martín olieron sangre y se lanzaron a por su yugular. Un acierto desde los siete metros de So Delgado y una genialidad de Arcos desde su propio campo elevaron la ventaja hasta los dos tantos (19-17). Nicole Morales siguió el ejemplo de su compañera Prades y comenzó a desviar todo lo que pasaba cerca de su portería, actuación clave la de la hispanoboliviana pues Serbia, aunque tocada, no estaba muerta ni mucho menos. Era el momento de las heroínas y fue una vez más So Delgado, con un gran robo y un nuevo lanzamiento directo, la que escribió un punto de inflexión casi definitivo. Pese a todo, el fuego interior de las serbias, su negación ante la derrota les permitió colocarse a solo tres tantos a falta de 10 minutos para el final. Fue Skrobic la autora del empate, alfa de una retahíla de lanzamientos maestros que cambiaron la ventaja de bando. La selección, contra las cuerdas, vio algo de luz con la expulsión de Jovovic , oportunidad que no desaprovechó So Delgado para devolver la igualdad, aunque su acierto fue insuficiente y la derrota, inevitable.
balonmano / mundial femenino
La selección pierde una renta de seis tantos ante las balcánicas y se complica el pase a octavos (29-31)
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