La guerra en Oriente Medio no solo se libra sobre el terreno. También se está disputando en los mercados energéticos, donde cada subida del petróleo redefine quién gana y quién pierde en la economía global. Las consecuencias están siendo rápidas y desiguales: mientas algunos países afrontan un aumento de costes, otros se están beneficiando. El conflicto ha puesto en el punto de mira al estrecho de Ormuz, una vía clave para el suministro mundial de petróleo y gas.
Los ataques a infraestructuras y el riesgo de bloqueos han alterado el flujo energético: el encarecimiento del crudo y la búsqueda de proveedores alternativos están redefiniendo el equilibrio global. Países como Noruega y Canadá están emergiendo como opciones más estables. El primero, que incrementó su producción tras la invasión rusa en Ucrania en 2022, es un proveedor clave para Europa.
Rusia también está entre los grandes beneficiados. La flexibilización de restricciones para aliviar la escasez ha impulsado sus exportaciones, sobre todo hacia India. Moscú podría obtener hasta 5.000 millones de dólares adicionales en pocas semanas, encaminándose hacia su mejor año en ingresos energéticos desde 2022.
¿Y quiénes son los más perjudicados?
Pero no todos corren la misma suerte. Es el caso de Estados Unidos. El alza del petróleo puede generar importantes ingresos para las compañías del país, pero las interrupciones en instalaciones clave en el Golfo afectan a empresas como ExxonMobil. Además, Europa se enfrenta a un aumento de la inflación, que podría añadir hasta medio punto porcentual anual.
En Asia, donde se importa cerca del 60% del petróleo desde Oriente Medio, la situación es aún más delicada. Corea del Sur ha alertado sobre posibles impactos en su industria de semiconductores. Filipinas o Sri Lanka ya han adoptado medidas como racionamiento de combustible o reducción de jornadas laborales. China e India, en cambio, han logrado amortiguar el impacto gracias a reservas estratégicas y a un aumento de sus compras de crudo ruso e iraní.
El conflicto ha puesto en el punto de mira al estrecho de Ormuz, una vía clave para el suministro mundial de petróleo y gas.
La guerra en Oriente Medio no solo se libra sobre el terreno. También se está disputando en los mercados energéticos, donde cada subida del petróleo redefine quién gana y quién pierde en la economía global. Las consecuencias están siendo rápidas y desiguales: mientas algunos países afrontan un aumento de costes, otros se están beneficiando. El conflicto ha puesto en el punto de mira al estrecho de Ormuz, una vía clave para el suministro mundial de petróleo y gas.
Los ataques a infraestructuras y el riesgo de bloqueos han alterado el flujo energético: el encarecimiento del crudo y la búsqueda de proveedores alternativos están redefiniendo el equilibrio global. Países como Noruega y Canadá están emergiendo como opciones más estables. El primero, que incrementó su producción tras la invasión rusa en Ucrania en 2022, es un proveedor clave para Europa.
Rusia también está entre los grandes beneficiados. La flexibilización de restricciones para aliviar la escasez ha impulsado sus exportaciones, sobre todo hacia India. Moscú podría obtener hasta 5.000 millones de dólares adicionales en pocas semanas, encaminándose hacia su mejor año en ingresos energéticos desde 2022.
Pero no todos corren la misma suerte. Es el caso de Estados Unidos. El alza del petróleo puede generar importantes ingresos para las compañías del país, pero las interrupciones en instalaciones clave en el Golfo afectan a empresas como ExxonMobil. Además, Europa se enfrenta a un aumento de la inflación, que podría añadir hasta medio punto porcentual anual.
En Asia, donde se importa cerca del 60% del petróleo desde Oriente Medio, la situación es aún más delicada. Corea del Sur ha alertado sobre posibles impactos en su industria de semiconductores. Filipinas o Sri Lanka ya han adoptado medidas como racionamiento de combustible o reducción de jornadas laborales. China e India, en cambio, han logrado amortiguar el impacto gracias a reservas estratégicas y a un aumento de sus compras de crudo ruso e iraní.
20MINUTOS.ES – Internacional
