Flipflow: en cada estante del supermercado se esconde un buen puñado de datos

El retail es el pulmón de la economía cotidiana. Gran consumo, alimentación, electrónica o belleza son verticales comerciales recurrentes para cualquier individuo o familia con dinero en el bolsillo. Para entender bien lo que hace la valenciana Flipflow, primero hay que partir de la base. Retail es sinónimo de fragmentación. Se dispersa la información y al operador le resulta de lo más homérico y tedioso intentar descifrar qué se cuece en el mercado, por dónde van los precios, en qué punto se halla el stock y por qué un producto triunfa en una tienda alemana pero no se come un rosco en un establecimiento de la misma marca en España.

 Con ADN madrileño, la startup valenciana avalada por Juan Roig rompe el maleficio de la fragmentación de información en el retail. En junio levantó tres millones y aspira a facturar 100 en 2030.  

El retail es el pulmón de la economía cotidiana. Gran consumo, alimentación, electrónica o belleza son verticales comerciales recurrentes para cualquier individuo o familia con dinero en el bolsillo. Para entender bien lo que hace la valenciana Flipflow, primero hay que partir de la base. Retail es sinónimo de fragmentación. Se dispersa la información y al operador le resulta de lo más homérico y tedioso intentar descifrar qué se cuece en el mercado, por dónde van los precios, en qué punto se halla el stock y por qué un producto triunfa en una tienda alemana pero no se come un rosco en un establecimiento de la misma marca en España.

La startup surge en 2021 gracias al esfuerzo combinado de Ricardo García (CEO), Ismael Gandarillas (CTO) y Mario Rodríguez (CSO). «Yo soy madrileño -explica García-, pero terminamos aquí hace cuatro años porque Lanzadera nos invitó a su programa de aceleración. Veníamos para cuatro meses, no teníamos ataduras, vimos que Valencia era espectacular, mucho más tranquila que Madrid y con buenas conexiones, y no lo dudamos: nos trajimos a todo el equipo y aquí seguimos».

En diciembre de 2023, el segundo sello de calidad de Juan Roig Roig se estampó en el proyecto con una ronda de 900.000 euros liderada por Angels, su brazo inversor. También participaron All Iron, Abac y Lanai. Este junio, con el negocio más contrastado, se levantó una segunda operación de tres millones a la que también se sumaron Puig y Mango desde la vertiente corporativa y 4Founders desde la orilla del capital riesgo. «Estamos en unos pocos millones de facturación -dice el CEO sin descender al detalle de la cifra-, con España y México como nuestros dos grandes mercados, y gracias a los recursos de esta última ronda seremos muy agresivos en el norte de Europa y abordaremos la expansión a Estados Unidos en una segunda fase. Tenemos el sueño de convertir nuestro software en un estándar mundial y pensamos que en 2030 nuestros ingresos podrían rondar los 100 millones al año». En plantilla hay 28 empleados que serán unos 40 al cerrar este ejercicio.

Las soluciones que aporta Flipflow se agrupan en cuatro grandes bloques. El primero se centra en el control territorial del surtido. Consiste el planteamiento en transformar la red de distribución en una capa estructurada de inteligencia espacial en tiempo real, accediéndose a un mapa completo desglosado por categoría y código postal, analizando no sólo la marca propia sino todo el panorama competitivo, para negociar con retailers recurriendo a datos estructurados y no a meras percepciones. También sirve para detectar retiradas de producto en cuanto ocurren e identificar qué competidor ha ocupado el hueco y en qué regiones, estructurando y estandarizando asimismo las auditorías físicas que las empresas de gran consumo suelen encargar.

Digital shelf intelligence, el segundo bloque, compara la presencia de la marca de forma homogénea entre retailers (cómo evoluciona la cuota de lineal, cuánto espacio real ocupa en su categoría y cómo se mueve la competencia), audita el contenido de las fichas de producto para detectar inconsistencias, brechas y oportunidades frente al estándar propio y de la competencia, y analiza la relación entre tráfico pagado y orgánico para destapar ineficiencias y asegurar que la inversión en medios genere crecimiento estructural.

Pricing & seller control (control de precios y vendedores) eleva aún más la precisión de la plataforma mediante una cartografía que vigila cómo se venden los productos de una marca por internet: quién los comercializa (Amazon, la web de un distribuidor, la propia tienda online de la marca), a qué precio y en qué condiciones. La idea es pasar de una simple vigilancia puntual -revisar de vez en cuando qué se cuece- a un control permanente y estructurado de todo el canal digital. Gracias a este rastreo, la herramienta permite identificar a vendedores no autorizados por la marca, distribuidores que actúan fuera de la zona que tienen asignada, redes dedicadas a la reventa y casos en los que un producto acaba colocándose en un país distinto al previsto sin control de la marca.

Cierra el cuadrado una especie de termómetro para conocer con precisión la opinión del consumidor. El feedback del cliente suele ser un punto ciego: se recoge y revisa manualmente, se analiza sólo ante una crisis reputacional y no se integra en la arquitectura de datos del resto del negocio. La solución no se limita a puntuar el sentimiento; lo empaqueta y transforma en estadísticas de una serie histórica que permite saber en qué punto se halla la empresa y qué movimientos puede plantear para seguir en forma.

Sobre estas capas de información homogeneizadas actúa Tyrell, «un agente que construye algo parecido a Bloomberg, como cuando haces una investigación profunda con un LLM». Integrándose en los data lakes del cliente o en sus softwares tipo SAP, la compañía que contrata a Flipflow está habilitada para acotar los casos de uso y adaptarlos a sus requerimientos, mientras que la propia startup asume todo tipo de funciones con unos buenos guardarraíles como garantía anti-alucinación. «Tyrell sugiere al departamento de ventas ciertas acciones para ganar más o cubrir roturas de stock, y recuerda, por ejemplo, que cierta campaña funcionó bien el año anterior y podría reeditarse. Cada informe es exhaustivo y proactivo. Esto es clave: el problema fundamental hoy es que con los datos casi nadie hace nada. Si sólo quieres un dashboard resultón, ponte un cuadro de Van Gogh«, bromea, bastante en serio, García.

Nestlé, Unilever, L’Oreal, ISDIN o Electrolux utilizan Flipflow. «Cerrar contratos con corporaciones de cierto tamaño es un proceso largo. Todos están atentos al mundo de la IA y los cientos de salvavidas que se les plantean, pero deben ver clarísimamente el retorno de la inversión. Por eso preparamos casos de uso específicos con muchos de ellos. Metes estos euros y salen estos resultados». No hay otra forma de hacerse un hueco en la nueva economía tecnológica.

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