No tiene todavía 45 años, pero le ha dado para mucho. El tópico de ciudadano del mundo se inventó para gente como Maheta Molango . Nacido en Suiza. Hijo de inmigrantes, una italiana y un congoleño. Canterano del Atlético de Madrid primero, después asesor legal en el club. Exfutbolista en Inglaterra, Alemania y España. Exconsejero delegado del Mallorca. Extrabajador de un bufete de abogados tan competitivo como Baker McKenzie. Y, finalmente, como si el camino no hubiese tenido pocas vueltas, director general del sindicato de jugadores ingleses , la PFA, la asociación de futbolistas más poderosa y mejor financiada de Europa. Su organización es uno de los actores importantes en el entorno de la Premier, que ahora vive convulso después del anuncio de sanción al Manchester City por irregularidades en las normas financieras del campeonato durante nueve temporadas. Su posición en la PFA le convierte en un observador privilegiado de ese mercado. O de esa locura, si se tiene en cuenta la posición que tiene la liga española sobre esa potencia futbolística. Javier Tebas repite una y otra vez que lo que se vive en la Premier es inadecuado, puro derroche. Molango, en una conversación con ABC durante el World Football Summit cree que ese derroche es pura estrategia. «Creo que en lugar de analizarlo del prisma de los que invierten lo hacemos desde el nuestro, y es un error. Hay gente que no invierte para ser rentable. Hay mucha gente que invierte, por ejemplo, por temas geopolíticos. Hay inversiones que no tienen nada que ver con buscar un dividendo. Esa es una mentalidad que tenemos nosotros. Es una combinación de temas geopolíticos, y también fondos de inversión, cuyo objetivo es que lo que hoy vale 100 mañana valga 500. Eso no lo consigues teniendo un ejercicio positivo o porque tus ingresos crezcan. La prueba de ello es el Liverpool, que a pesar de haber perdido dinero estos años acaba de ser vendido por una valoración que está muy por encima de lo que se ve en otros países. Lo estamos analizando de forma equivocada, hay gente que son billonarios y para los que perder, 20 o 30 millones no es nada » , explica. Maheta discrepa con esa mirada de Javier Tebas de que esto sea el camino hacia un derrumbe, pero también valora el trabajo de la patronal española, que conoce bien por su paso por el Mallorca. «Hay que reconocer que LaLiga ha hecho un trabajo excepcional, en muchos aspectos incluso mejor que la Premier, pero hay aspectos que LaLiga no tendrá nunca, como el idioma, el poder de la Commonwealth y la mentalidad de la gente en los estadios. Un día lo hablaba con Raphael Varane, y me decía ‘Maheta, en España hay partidos en los que si estoy dominando con el Real Madrid en el minuto 60, yo regulo’, y eso es impensable en Inglaterra, nunca se regula, y cuando no regulas se cometen errores», explica el directivo del sindicato inglés. Esa potencia económica inglesa no está exenta de dudas, por el camino han caído equipos históricos como el Bolton y otros como el Sheffield Wednesday tienen dificultades. «Creo que es un problema de contexto, en Inglaterra hay seis ligas profesionales, que dos o tres clubes vayan a la bancarrota es algo que lamentablemente ocurre en una sociedad capitalista. Desde el momento en el que hemos dejado entrar un cierto perfil de inversor, ya no hay vuelta atrás. En Estados Unidos se pusieron ciertos límites, pero nosotros no, y esa es la realidad, y tenemos que convivir con ella. Yo no creo que haya un riesgo real de que los clubes entren en bancarrota, sigue habiendo inversores porque creen que la valoración seguirá subiendo», remarca. Es cierto que en la última década incluso en Reino Unido se ha aminorado ese salvaje oeste. El Manchester City o el Chelsea, cuando fueron comprados por grandes fortunas extranjeras, pudieron tener un crecimiento exponencial que el Newcastle, comprado por los Saudíes, no ha podido igualar dos décadas después. Aquella inversión desaforada tanto de emiratíes como de Roman Abramovich pasó en su momento sin vigilancia, aunque ambos clubes han terminado siendo condenados porque se estaban saltando unas regulaciones que parecían no existir, pero sí existían.«La contribución del City a Manchester es importante»Molango entiende que estos proyectos, que indudablemente cambiaron la fisionomía de la liga con sus pros y sus contras, también tienen cuestiones a analizar más allá del fútbol. «Es un error no ver la foto más grande. Yo voy mucho a Manchester y la contribución que ha hecho el City a la sociedad de Manchester, a la riqueza de la ciudad, es importante, porque desarrollaron toda la zona de alrededor del estadio, que estaba abandonada. Será un tema geopolítico o lo que queramos, pero yo jugué en el 2006 en Oldham, y te puedo asegurar que Manchester no tiene nada que ver y sería injusto no atribuir parte de eso a la inversión que hicieron los dueños», explica en la charla, que se realizó antes de conocerse el veredicto de culpabilidad contra el club.Reino Unido ahora está tomando ciertas prevenciones adicionales, ya que tiene en marcha una nueva figura, un regulador independiente, para embridar un poco los excesos del fútbol del país. «Yo creo que un elemento externo es una derrota que en el fútbol tenemos que asumir», comienza su disertación para explicar que el movimiento comenzó con la Superliga y, como pasa a veces, ha terminado sirviendo para otras cosas. «El origen no era una regulación financiera sino buscar que no volviese a ocurrir algo como la Superliga, pero creo que la gente de la EFL [las categorías por debajo de la Premier] jugó muy bien sus cartas y transformaron el debate para decir que no es justo el reparto de la Premier y que hay que controlar más lo que se está gastando», añade. «En España hay dirigentes de una categoría excepcional»Aunque no sea un entusiasta del regulador, sí le ve una opción de mejorar el fútbol inglés: «Está por ver lo que ocurrirá, pero para mí el gran problema es la gente que dirige los equipos y los dueños. Yo he visto mucha gente, y visito muchos clubes, a los que no les daría ni diez euros de mi bolsillo. En España hay dirigentes de una categoría excepcional, apenas he visto un Miguel Ángel Gil en Inglaterra, con esa visión, esa capacidad o esa ética de trabajo. El fútbol tiene ese problema, viendo el volumen de la industria no creo que tenga gente realmente preparada para este tipo de cargos». En lo que sí coincide con Javier Tebas, indudablemente, es en la crítica al calendario y a las instituciones como la FIFA y la UEFA que se dedican a cargarlo sin abrir una conversación. «Es un problema del sistema del fútbol. Tenemos que entender que el dinero que hay en el fútbol no es infinito y lo que va a una competición no va a la otra. Cuando la gente aplaude el Mundial de Clubes tiene que saber que ese dinero no irá a LaLiga. Y lo notarán más las menores, la Premier seguirá siendo la Premier, las más valiosas seguirán yendo bien. Pero por ejemplo en Francia el Canal+ tuvo que elegir entre la Ligue1 y la Champions y eligió la Champions. Jugadores como Rodri o Gundogan no tendrán problemas, pero los que están en Championship o League One se irán al paro directos. No me preocupan los grandes clubes», remarca. En todo esto, claro, está el problema de que esas grandes organizaciones sean a la vez toro y torero. «La FIFA y la UEFA deberían ser los padres, los que le dicen a los hijos que no pueden tomar más chocolate y lo que ha pasado es que quienes tenían que hacer eso se han puesto a competir con los hijos por el chocolate. Nosotros hemos planteado una demanda contra la FIFA no porque nos caigan mal, sino porque creemos que deberían velar por el fútbol y a veces toman decisiones que van en contra de lo que es más interesante para el fútbol, lo que deberían de proteger».«El sistema fomenta comportamientos que no se dan por el bien del fútbol»En su sindicato quiere escuchar más y que le escuchen, cosa que no siempre ha sido posible con la FIFA de por medio. «Nosotros planteamos una demanda, que no hemos retirado, por el tema del calendario. Cometeríamos un error si el debate fuese sobre el nombre de una persona específica, porque es un problema de sistema. Hay que cambiar la gobernanza en el fútbol, porque hoy es la persona I y mañana es la A o la Z pero el sistema fomenta comportamientos que no se dan por el bien del fútbol. Hay que repensar la gobernanza», reflexiona antes de explicar algunos problemas, como el sistema de elección presidencial, que complican que cualquier reforma salga adelante. Mirando a su propia casa, entiende que ese proceso sí se está haciendo en el consorcio de sindicatos mundiales. «Creo que teníamos muchas cosas a mejorar, pero hemos hecho introspección, hemos contratado una empresa para hacer una revisión de nuestra gobernanza y hemos cambiado», explica. De fondo, ya que está en Madrid, aparece la ruptura de FIFPRO, de la que la AFE ha decidido salir. Aganzo estaba en esa directiva que se ha sido objeto de esa fiscalización, y eso explica en parte la historia en opinión de Molango: «A veces lo que ocurre es que la gente tiene que aceptar el cambio, y eso también supone aceptar que la democracia funciona como funciona. Cuando un grupo de gente te dice que no eres el líder correcto, lo tienes que aceptar con gracia, que dicen los ingleses». No tiene todavía 45 años, pero le ha dado para mucho. El tópico de ciudadano del mundo se inventó para gente como Maheta Molango . Nacido en Suiza. Hijo de inmigrantes, una italiana y un congoleño. Canterano del Atlético de Madrid primero, después asesor legal en el club. Exfutbolista en Inglaterra, Alemania y España. Exconsejero delegado del Mallorca. Extrabajador de un bufete de abogados tan competitivo como Baker McKenzie. Y, finalmente, como si el camino no hubiese tenido pocas vueltas, director general del sindicato de jugadores ingleses , la PFA, la asociación de futbolistas más poderosa y mejor financiada de Europa. Su organización es uno de los actores importantes en el entorno de la Premier, que ahora vive convulso después del anuncio de sanción al Manchester City por irregularidades en las normas financieras del campeonato durante nueve temporadas. Su posición en la PFA le convierte en un observador privilegiado de ese mercado. O de esa locura, si se tiene en cuenta la posición que tiene la liga española sobre esa potencia futbolística. Javier Tebas repite una y otra vez que lo que se vive en la Premier es inadecuado, puro derroche. Molango, en una conversación con ABC durante el World Football Summit cree que ese derroche es pura estrategia. «Creo que en lugar de analizarlo del prisma de los que invierten lo hacemos desde el nuestro, y es un error. Hay gente que no invierte para ser rentable. Hay mucha gente que invierte, por ejemplo, por temas geopolíticos. Hay inversiones que no tienen nada que ver con buscar un dividendo. Esa es una mentalidad que tenemos nosotros. Es una combinación de temas geopolíticos, y también fondos de inversión, cuyo objetivo es que lo que hoy vale 100 mañana valga 500. Eso no lo consigues teniendo un ejercicio positivo o porque tus ingresos crezcan. La prueba de ello es el Liverpool, que a pesar de haber perdido dinero estos años acaba de ser vendido por una valoración que está muy por encima de lo que se ve en otros países. Lo estamos analizando de forma equivocada, hay gente que son billonarios y para los que perder, 20 o 30 millones no es nada » , explica. Maheta discrepa con esa mirada de Javier Tebas de que esto sea el camino hacia un derrumbe, pero también valora el trabajo de la patronal española, que conoce bien por su paso por el Mallorca. «Hay que reconocer que LaLiga ha hecho un trabajo excepcional, en muchos aspectos incluso mejor que la Premier, pero hay aspectos que LaLiga no tendrá nunca, como el idioma, el poder de la Commonwealth y la mentalidad de la gente en los estadios. Un día lo hablaba con Raphael Varane, y me decía ‘Maheta, en España hay partidos en los que si estoy dominando con el Real Madrid en el minuto 60, yo regulo’, y eso es impensable en Inglaterra, nunca se regula, y cuando no regulas se cometen errores», explica el directivo del sindicato inglés. Esa potencia económica inglesa no está exenta de dudas, por el camino han caído equipos históricos como el Bolton y otros como el Sheffield Wednesday tienen dificultades. «Creo que es un problema de contexto, en Inglaterra hay seis ligas profesionales, que dos o tres clubes vayan a la bancarrota es algo que lamentablemente ocurre en una sociedad capitalista. Desde el momento en el que hemos dejado entrar un cierto perfil de inversor, ya no hay vuelta atrás. En Estados Unidos se pusieron ciertos límites, pero nosotros no, y esa es la realidad, y tenemos que convivir con ella. Yo no creo que haya un riesgo real de que los clubes entren en bancarrota, sigue habiendo inversores porque creen que la valoración seguirá subiendo», remarca. Es cierto que en la última década incluso en Reino Unido se ha aminorado ese salvaje oeste. El Manchester City o el Chelsea, cuando fueron comprados por grandes fortunas extranjeras, pudieron tener un crecimiento exponencial que el Newcastle, comprado por los Saudíes, no ha podido igualar dos décadas después. Aquella inversión desaforada tanto de emiratíes como de Roman Abramovich pasó en su momento sin vigilancia, aunque ambos clubes han terminado siendo condenados porque se estaban saltando unas regulaciones que parecían no existir, pero sí existían.«La contribución del City a Manchester es importante»Molango entiende que estos proyectos, que indudablemente cambiaron la fisionomía de la liga con sus pros y sus contras, también tienen cuestiones a analizar más allá del fútbol. «Es un error no ver la foto más grande. Yo voy mucho a Manchester y la contribución que ha hecho el City a la sociedad de Manchester, a la riqueza de la ciudad, es importante, porque desarrollaron toda la zona de alrededor del estadio, que estaba abandonada. Será un tema geopolítico o lo que queramos, pero yo jugué en el 2006 en Oldham, y te puedo asegurar que Manchester no tiene nada que ver y sería injusto no atribuir parte de eso a la inversión que hicieron los dueños», explica en la charla, que se realizó antes de conocerse el veredicto de culpabilidad contra el club.Reino Unido ahora está tomando ciertas prevenciones adicionales, ya que tiene en marcha una nueva figura, un regulador independiente, para embridar un poco los excesos del fútbol del país. «Yo creo que un elemento externo es una derrota que en el fútbol tenemos que asumir», comienza su disertación para explicar que el movimiento comenzó con la Superliga y, como pasa a veces, ha terminado sirviendo para otras cosas. «El origen no era una regulación financiera sino buscar que no volviese a ocurrir algo como la Superliga, pero creo que la gente de la EFL [las categorías por debajo de la Premier] jugó muy bien sus cartas y transformaron el debate para decir que no es justo el reparto de la Premier y que hay que controlar más lo que se está gastando», añade. «En España hay dirigentes de una categoría excepcional»Aunque no sea un entusiasta del regulador, sí le ve una opción de mejorar el fútbol inglés: «Está por ver lo que ocurrirá, pero para mí el gran problema es la gente que dirige los equipos y los dueños. Yo he visto mucha gente, y visito muchos clubes, a los que no les daría ni diez euros de mi bolsillo. En España hay dirigentes de una categoría excepcional, apenas he visto un Miguel Ángel Gil en Inglaterra, con esa visión, esa capacidad o esa ética de trabajo. El fútbol tiene ese problema, viendo el volumen de la industria no creo que tenga gente realmente preparada para este tipo de cargos». En lo que sí coincide con Javier Tebas, indudablemente, es en la crítica al calendario y a las instituciones como la FIFA y la UEFA que se dedican a cargarlo sin abrir una conversación. «Es un problema del sistema del fútbol. Tenemos que entender que el dinero que hay en el fútbol no es infinito y lo que va a una competición no va a la otra. Cuando la gente aplaude el Mundial de Clubes tiene que saber que ese dinero no irá a LaLiga. Y lo notarán más las menores, la Premier seguirá siendo la Premier, las más valiosas seguirán yendo bien. Pero por ejemplo en Francia el Canal+ tuvo que elegir entre la Ligue1 y la Champions y eligió la Champions. Jugadores como Rodri o Gundogan no tendrán problemas, pero los que están en Championship o League One se irán al paro directos. No me preocupan los grandes clubes», remarca. En todo esto, claro, está el problema de que esas grandes organizaciones sean a la vez toro y torero. «La FIFA y la UEFA deberían ser los padres, los que le dicen a los hijos que no pueden tomar más chocolate y lo que ha pasado es que quienes tenían que hacer eso se han puesto a competir con los hijos por el chocolate. Nosotros hemos planteado una demanda contra la FIFA no porque nos caigan mal, sino porque creemos que deberían velar por el fútbol y a veces toman decisiones que van en contra de lo que es más interesante para el fútbol, lo que deberían de proteger».«El sistema fomenta comportamientos que no se dan por el bien del fútbol»En su sindicato quiere escuchar más y que le escuchen, cosa que no siempre ha sido posible con la FIFA de por medio. «Nosotros planteamos una demanda, que no hemos retirado, por el tema del calendario. Cometeríamos un error si el debate fuese sobre el nombre de una persona específica, porque es un problema de sistema. Hay que cambiar la gobernanza en el fútbol, porque hoy es la persona I y mañana es la A o la Z pero el sistema fomenta comportamientos que no se dan por el bien del fútbol. Hay que repensar la gobernanza», reflexiona antes de explicar algunos problemas, como el sistema de elección presidencial, que complican que cualquier reforma salga adelante. Mirando a su propia casa, entiende que ese proceso sí se está haciendo en el consorcio de sindicatos mundiales. «Creo que teníamos muchas cosas a mejorar, pero hemos hecho introspección, hemos contratado una empresa para hacer una revisión de nuestra gobernanza y hemos cambiado», explica. De fondo, ya que está en Madrid, aparece la ruptura de FIFPRO, de la que la AFE ha decidido salir. Aganzo estaba en esa directiva que se ha sido objeto de esa fiscalización, y eso explica en parte la historia en opinión de Molango: «A veces lo que ocurre es que la gente tiene que aceptar el cambio, y eso también supone aceptar que la democracia funciona como funciona. Cuando un grupo de gente te dice que no eres el líder correcto, lo tienes que aceptar con gracia, que dicen los ingleses».
No tiene todavía 45 años, pero le ha dado para mucho. El tópico de ciudadano del mundo se inventó para gente como Maheta Molango. Nacido en Suiza. Hijo de inmigrantes, una italiana y un congoleño. Canterano del Atlético de Madrid primero, después asesor legal … en el club. Exfutbolista en Inglaterra, Alemania y España. Exconsejero delegado del Mallorca. Extrabajador de un bufete de abogados tan competitivo como Baker McKenzie. Y, finalmente, como si el camino no hubiese tenido pocas vueltas, director general del sindicato de jugadores ingleses, la PFA, la asociación de futbolistas más poderosa y mejor financiada de Europa. Su organización es uno de los actores importantes en el entorno de la Premier, que ahora vive convulso después del anuncio de sanción al Manchester City por irregularidades en las normas financieras del campeonato durante nueve temporadas.
Su posición en la PFA le convierte en un observador privilegiado de ese mercado. O de esa locura, si se tiene en cuenta la posición que tiene la liga española sobre esa potencia futbolística. Javier Tebas repite una y otra vez que lo que se vive en la Premier es inadecuado, puro derroche. Molango, en una conversación con ABC durante el World Football Summit cree que ese derroche es pura estrategia.
«Creo que en lugar de analizarlo del prisma de los que invierten lo hacemos desde el nuestro, y es un error. Hay gente que no invierte para ser rentable. Hay mucha gente que invierte, por ejemplo, por temas geopolíticos. Hay inversiones que no tienen nada que ver con buscar un dividendo. Esa es una mentalidad que tenemos nosotros. Es una combinación de temas geopolíticos, y también fondos de inversión, cuyo objetivo es que lo que hoy vale 100 mañana valga 500. Eso no lo consigues teniendo un ejercicio positivo o porque tus ingresos crezcan. La prueba de ello es el Liverpool, que a pesar de haber perdido dinero estos años acaba de ser vendido por una valoración que está muy por encima de lo que se ve en otros países. Lo estamos analizando de forma equivocada, hay gente que son billonarios y para los que perder, 20 o 30 millones no es nada», explica.
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Manuel Merinero
Maheta discrepa con esa mirada de Javier Tebas de que esto sea el camino hacia un derrumbe, pero también valora el trabajo de la patronal española, que conoce bien por su paso por el Mallorca. «Hay que reconocer que LaLiga ha hecho un trabajo excepcional, en muchos aspectos incluso mejor que la Premier, pero hay aspectos que LaLiga no tendrá nunca, como el idioma, el poder de la Commonwealth y la mentalidad de la gente en los estadios. Un día lo hablaba con Raphael Varane, y me decía ‘Maheta, en España hay partidos en los que si estoy dominando con el Real Madrid en el minuto 60, yo regulo’, y eso es impensable en Inglaterra, nunca se regula, y cuando no regulas se cometen errores», explica el directivo del sindicato inglés.
Esa potencia económica inglesa no está exenta de dudas, por el camino han caído equipos históricos como el Bolton y otros como el Sheffield Wednesday tienen dificultades. «Creo que es un problema de contexto, en Inglaterra hay seis ligas profesionales, que dos o tres clubes vayan a la bancarrota es algo que lamentablemente ocurre en una sociedad capitalista. Desde el momento en el que hemos dejado entrar un cierto perfil de inversor, ya no hay vuelta atrás. En Estados Unidos se pusieron ciertos límites, pero nosotros no, y esa es la realidad, y tenemos que convivir con ella. Yo no creo que haya un riesgo real de que los clubes entren en bancarrota, sigue habiendo inversores porque creen que la valoración seguirá subiendo», remarca.
Es cierto que en la última década incluso en Reino Unido se ha aminorado ese salvaje oeste. El Manchester City o el Chelsea, cuando fueron comprados por grandes fortunas extranjeras, pudieron tener un crecimiento exponencial que el Newcastle, comprado por los Saudíes, no ha podido igualar dos décadas después. Aquella inversión desaforada tanto de emiratíes como de Roman Abramovich pasó en su momento sin vigilancia, aunque ambos clubes han terminado siendo condenados porque se estaban saltando unas regulaciones que parecían no existir, pero sí existían.
«La contribución del City a Manchester es importante»
Molango entiende que estos proyectos, que indudablemente cambiaron la fisionomía de la liga con sus pros y sus contras, también tienen cuestiones a analizar más allá del fútbol. «Es un error no ver la foto más grande. Yo voy mucho a Manchester y la contribución que ha hecho el City a la sociedad de Manchester, a la riqueza de la ciudad, es importante, porque desarrollaron toda la zona de alrededor del estadio, que estaba abandonada. Será un tema geopolítico o lo que queramos, pero yo jugué en el 2006 en Oldham, y te puedo asegurar que Manchester no tiene nada que ver y sería injusto no atribuir parte de eso a la inversión que hicieron los dueños», explica en la charla, que se realizó antes de conocerse el veredicto de culpabilidad contra el club.
Reino Unido ahora está tomando ciertas prevenciones adicionales, ya que tiene en marcha una nueva figura, un regulador independiente, para embridar un poco los excesos del fútbol del país. «Yo creo que un elemento externo es una derrota que en el fútbol tenemos que asumir», comienza su disertación para explicar que el movimiento comenzó con la Superliga y, como pasa a veces, ha terminado sirviendo para otras cosas. «El origen no era una regulación financiera sino buscar que no volviese a ocurrir algo como la Superliga, pero creo que la gente de la EFL [las categorías por debajo de la Premier] jugó muy bien sus cartas y transformaron el debate para decir que no es justo el reparto de la Premier y que hay que controlar más lo que se está gastando», añade.
«En España hay dirigentes de una categoría excepcional»
Aunque no sea un entusiasta del regulador, sí le ve una opción de mejorar el fútbol inglés: «Está por ver lo que ocurrirá, pero para mí el gran problema es la gente que dirige los equipos y los dueños. Yo he visto mucha gente, y visito muchos clubes, a los que no les daría ni diez euros de mi bolsillo. En España hay dirigentes de una categoría excepcional, apenas he visto un Miguel Ángel Gil en Inglaterra, con esa visión, esa capacidad o esa ética de trabajo. El fútbol tiene ese problema, viendo el volumen de la industria no creo que tenga gente realmente preparada para este tipo de cargos».
En lo que sí coincide con Javier Tebas, indudablemente, es en la crítica al calendario y a las instituciones como la FIFA y la UEFA que se dedican a cargarlo sin abrir una conversación. «Es un problema del sistema del fútbol. Tenemos que entender que el dinero que hay en el fútbol no es infinito y lo que va a una competición no va a la otra. Cuando la gente aplaude el Mundial de Clubes tiene que saber que ese dinero no irá a LaLiga. Y lo notarán más las menores, la Premier seguirá siendo la Premier, las más valiosas seguirán yendo bien. Pero por ejemplo en Francia el Canal+ tuvo que elegir entre la Ligue1 y la Champions y eligió la Champions. Jugadores como Rodri o Gundogan no tendrán problemas, pero los que están en Championship o League One se irán al paro directos. No me preocupan los grandes clubes», remarca.
En todo esto, claro, está el problema de que esas grandes organizaciones sean a la vez toro y torero. «La FIFA y la UEFA deberían ser los padres, los que le dicen a los hijos que no pueden tomar más chocolate y lo que ha pasado es que quienes tenían que hacer eso se han puesto a competir con los hijos por el chocolate. Nosotros hemos planteado una demanda contra la FIFA no porque nos caigan mal, sino porque creemos que deberían velar por el fútbol y a veces toman decisiones que van en contra de lo que es más interesante para el fútbol, lo que deberían de proteger».
«El sistema fomenta comportamientos que no se dan por el bien del fútbol»
En su sindicato quiere escuchar más y que le escuchen, cosa que no siempre ha sido posible con la FIFA de por medio. «Nosotros planteamos una demanda, que no hemos retirado, por el tema del calendario. Cometeríamos un error si el debate fuese sobre el nombre de una persona específica, porque es un problema de sistema. Hay que cambiar la gobernanza en el fútbol, porque hoy es la persona I y mañana es la A o la Z pero el sistema fomenta comportamientos que no se dan por el bien del fútbol. Hay que repensar la gobernanza», reflexiona antes de explicar algunos problemas, como el sistema de elección presidencial, que complican que cualquier reforma salga adelante.
Mirando a su propia casa, entiende que ese proceso sí se está haciendo en el consorcio de sindicatos mundiales. «Creo que teníamos muchas cosas a mejorar, pero hemos hecho introspección, hemos contratado una empresa para hacer una revisión de nuestra gobernanza y hemos cambiado», explica.
De fondo, ya que está en Madrid, aparece la ruptura de FIFPRO, de la que la AFE ha decidido salir. Aganzo estaba en esa directiva que se ha sido objeto de esa fiscalización, y eso explica en parte la historia en opinión de Molango: «A veces lo que ocurre es que la gente tiene que aceptar el cambio, y eso también supone aceptar que la democracia funciona como funciona. Cuando un grupo de gente te dice que no eres el líder correcto, lo tienes que aceptar con gracia, que dicen los ingleses».
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