La directora de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) de Colombia, Luz Janeth Forero, reveló este lunes que el proceso para identificar los restos del sacerdote colombiano Camilo Torres, uno de los precursores de la Teología de la Liberación en América Latina, llevó más de dos años y medio.
«Se trata del cuerpo del padre Camilo Torres Restrepo. La evaluación y conciliación de toda la información contextual, histórica y forense, así como los análisis genéticos, nos permiten concluir con certeza su identificación«, afirmó Forero en una rueda de prensa en Bogotá.
La directora agregó que el proceso incluyó la reconstrucción de los hechos ocurridos el 15 de febrero de 1966, cuando el llamado cura guerrillero murió en su primer combate en filas de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Patio Cemento, una zona rural del municipio de San Vicente de Chucurí, en el departamento de Santander (noreste).
Cronología del hallazgo
La investigación fue iniciada por la UBPD en 2019 y se fortaleció en los últimos dos años con un equipo interdisciplinario que «analizó archivos de la Justicia penal militar, fuentes documentales y testimonios sobre el operativo militar» en el que murió Torres. Dentro del proceso se incorporó la versión de una fuente militar que, hace dos décadas, indicó que tres años después del combate el cuerpo había sido trasladado al pabellón militar del cementerio Campo Hermoso de Bucaramanga.
A partir de esa información, el 19 de junio de 2024 la Unidad intervino el lugar y recuperó una urna con las características entregadas por la fuente militar. «Uno de los cuerpos hallados presentó concordancia preliminar con el perfil biológico del sacerdote -sexo, edad y estatura- así como con las lesiones consignadas en el acta de levantamiento del cadáver de 1966″, dijo Forero.
El proceso avanzó con análisis de individualización y reasociación de estructuras óseas entre julio de 2025 y enero y se complementó con estudios genéticos. En diciembre de 2025 se enviaron muestras a un laboratorio especializado en Texas para orientar la selección de material con mayor contenido de ADN, cuyo análisis definitivo fue realizado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
En enero, en una mesa técnica con esa entidad, se informó de una coincidencia genética con el perfil de Calisto Torres, padre del sacerdote, con una probabilidad 1.230 millones de veces mayor de filiación frente a la población de referencia.
Apoyo internacional
Ante las posibles contradicciones entre la versión oficial de 1966 y los hallazgos actuales, el investigador forense argentino Luis Fondebrider aseguró que la descripción realizada hace seis décadas fue «muy precisa» en relación con las heridas por arma de fuego, las cuales fueron corroboradas en el análisis contemporáneo.
Fondebrider, quien ha participado en procesos de identificación con repercusión política internacional como los del guerrillero Ernesto Che Guevara en Bolivia y del presidente chileno Salvador Allende, explicó que ningún elemento aislado permite una identificación concluyente.
«Se tiene la creencia de que uno tiene que analizar un cuerpo y es toda la información que hay. En este caso, como los casos que estoy mencionando, el Che Guevara y de Allende, la información del contexto, la información histórica, era muy concreta. Uno va chequeando un dato si es consistente o no», señaló.
Por su parte, el sacerdote Javier Giraldo a quien le fueron entregados los restos el domingo, destacó la importancia para la Iglesia católica del hallazgo de la UBPD y aseguró que la actitud del clero frente a Camilo Torres ha cambiado profundamente en seis décadas.
«Hoy se valora su vida de manera más integral», afirmó Giraldo, al señalar que su vinculación a la guerrilla, que duró apenas tres meses, no resume su trayectoria académica y pastoral, y que actualmente distintos sectores religiosos reconocen su aporte intelectual y su papel precursor en la teología de la liberación
El sacerdote fue uno de los precursores de la Teología de la Liberación en América Latina.
La directora de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) de Colombia, Luz Janeth Forero, reveló este lunes que el proceso para identificar los restos del sacerdote colombiano Camilo Torres, uno de los precursores de la Teología de la Liberación en América Latina, llevó más de dos años y medio.
«Se trata del cuerpo del padre Camilo Torres Restrepo. La evaluación y conciliación de toda la información contextual, histórica y forense, así como los análisis genéticos, nos permiten concluir con certeza su identificación«, afirmó Forero en una rueda de prensa en Bogotá.
La directora agregó que el proceso incluyó la reconstrucción de los hechos ocurridos el 15 de febrero de 1966, cuando el llamado cura guerrillero murió en su primer combate en filas de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Patio Cemento, una zona rural del municipio de San Vicente de Chucurí, en el departamento de Santander (noreste).
Cronología del hallazgo
La investigación fue iniciada por la UBPD en 2019 y se fortaleció en los últimos dos años con un equipo interdisciplinario que «analizó archivos de la Justicia penal militar, fuentes documentales y testimonios sobre el operativo militar» en el que murió Torres. Dentro del proceso se incorporó la versión de una fuente militar que, hace dos décadas, indicó que tres años después del combate el cuerpo había sido trasladado al pabellón militar del cementerio Campo Hermoso de Bucaramanga.
A partir de esa información, el 19 de junio de 2024 la Unidad intervino el lugar y recuperó una urna con las características entregadas por la fuente militar. «Uno de los cuerpos hallados presentó concordancia preliminar con el perfil biológico del sacerdote -sexo, edad y estatura- así como con las lesiones consignadas en el acta de levantamiento del cadáver de 1966″, dijo Forero.
El proceso avanzó con análisis de individualización y reasociación de estructuras óseas entre julio de 2025 y enero y se complementó con estudios genéticos. En diciembre de 2025 se enviaron muestras a un laboratorio especializado en Texas para orientar la selección de material con mayor contenido de ADN, cuyo análisis definitivo fue realizado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
En enero, en una mesa técnica con esa entidad, se informó de una coincidencia genética con el perfil de Calisto Torres, padre del sacerdote, con una probabilidad 1.230 millones de veces mayor de filiación frente a la población de referencia.
Apoyo internacional
Ante las posibles contradicciones entre la versión oficial de 1966 y los hallazgos actuales, el investigador forense argentino Luis Fondebrider aseguró que la descripción realizada hace seis décadas fue «muy precisa» en relación con las heridas por arma de fuego, las cuales fueron corroboradas en el análisis contemporáneo.
Fondebrider, quien ha participado en procesos de identificación con repercusión política internacional como los del guerrillero Ernesto Che Guevara en Bolivia y del presidente chileno Salvador Allende, explicó que ningún elemento aislado permite una identificación concluyente.
«Se tiene la creencia de que uno tiene que analizar un cuerpo y es toda la información que hay. En este caso, como los casos que estoy mencionando, el Che Guevara y de Allende, la información del contexto, la información histórica, era muy concreta. Uno va chequeando un dato si es consistente o no», señaló.
Por su parte, el sacerdote Javier Giraldo a quien le fueron entregados los restos el domingo, destacó la importancia para la Iglesia católica del hallazgo de la UBPD y aseguró que la actitud del clero frente a Camilo Torres ha cambiado profundamente en seis décadas.
«Hoy se valora su vida de manera más integral», afirmó Giraldo, al señalar que su vinculación a la guerrilla, que duró apenas tres meses, no resume su trayectoria académica y pastoral, y que actualmente distintos sectores religiosos reconocen su aporte intelectual y su papel precursor en la teología de la liberación
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