Jódar aprende a ganar con molestias, dudas y un Duckworth respondón

Asciende Rafa Jódar en el escalafón de este Roland Garros, de la pista 12 a la 7, y de segunda ronda ya en tercera con un partido en el descubrió las espinas, el vértigo, las molestias físicas, las dudas, pero acabó por superarlo todo, incluso a un James Duckworth, 34 años y 82 del mundo, que lo presionó de lo lindo. Victoria para seguir avanzando en confianza y cariño en París, que la afición francesa también ha abrazado al madrileño por su tenis, su carisma, su humildad, esa forma de agachar la cabeza y seguir trabajando como hace en casi tres horas y media (6-1, 6-7 (5), 6-4 y 7-5), y esos 19 años que a veces esconde entre latigazos y saques directos. Siguiente paso, Alex Michelsen, que venció a Nishesh Basavareddy (6-7 (5), 6-3, 3-6 y 6-3).Rafa Jódar 6 6 6 7 James Duckworth 1 7 4 5Comodidad, seguridad, control. El tenis es fácil en manos de este Jódar del primer set aclimatado a Roland Garros como si llevara años jugando en sus pistas. Lo hace a golpe de ganadores, con los que desnorta al australiano en un capítulo en el que solo habló él, como en su estreno ante Aleksandar Kovacevic.A su estilo, eso sí, que no se le escapa una palabra más alta que otra ni una derecha más floja que otra. Es seguridad y saber en cada momento qué golpe ejecutar, leyendo las debilidades del rival como si fuera un libro abierto. Y hay muchas en esos primeros treinta minutos de duelo en el que al madrileño le vale con dirigir el juego con su derecha para apagar a Duckworth.Se había aclimatado bien al calor, admitía, porque no lo podía controlar y él se centraba en lo que estaba en sus manos. También esos momentos de dificultad que sabría llegarían. Aparecen a partir del segundo set, aunque consigue un buen ‘break’ que, sin embargo, no consolida porque el australiano sube el nivel y el juego de Jódar se enreda y llegan las dudas y los errores.Pica la pista, tierra escasa y volátil por el calor acumulado de estos días, y a Jódar le cuesta moverse. Demérito suyo y provocación del australiano, que le ha costado entrar, pero ya mete presión desde el resto y hasta la volea. Valiente y firme para obligar a Jódar a cambiar la ruta y buscar soluciones. Las hay, de sobra, en este muchacho de 1,91 que tiene una opción de rotura en el noveno juego para avisar. Y que gana el décimo con su saque en blanco. Está cerca, lo sabe uno y lo sabe el otro, que arriesga con el saque para evitar que el madrileño se suba sobre la pelota, que ahí ya no hay quien lo pare. Ahí persigue la rotura, insistentemente en todo el partido, pero no hay tantos premios como oportunidades. Reencuentra la derecha, que vuelve a ser agresiva y larguísima, la confianza para saber dónde dirigirse y el revés paralelo para intentar ese ‘break’ que, a pesar de tres opciones, no asegura.Sufre el madrileño, que suelta un ‘vamos’ que no se le había escuchado nunca cuando empata a 6 para jugarse el set en el ‘tie break’. Hay más incomodidad y menos confianza en sus golpes, sobre todo en esas derechas que se le escapan por mucho de nuevo, y quiere tiempo para recuperarla. Pero ahí quien la encuentra es Duckworth, que suma potencia a sus servicios y ejecuta como si estuviera en pista rápida. Tanto que Jódar se pasa de frenada y acaba por los suelos por un resbalón. Más problemas a su planteamiento y dos bolas de set en contra que afronta con la cabeza gacha. A la tercera, el australiano no perdona y suma a su marcador el 7-6 en 75 minutos.Empieza regular el tercer set para el español, que tarda más de la cuenta en cambiarse en el vestuario, según el juez de silla, y recibe un aviso que supone un punto en contra. Aunque gana ese juego en blanco, busca Jódar a su padre en cada golpe. No aparece su seguridad ni su derecha ni la calma ni solución alguna ante este Duckworth y sus propios errores, y es un ‘break’ en contra que todavía frunce más su ceño.Cambia el paso el madrileño, que vuelve a ponerse gorra, pero esta vez blanca para evitar el calor que le daba la negra, y aprieta los dientes. Y la muñeca. Y los segundos saques escorados para evitar la presión del australiano. Y la seguridad. Y la autoridad en los intercambios. Y el puño. Y recupera la rotura para empezar a ver la luz. Aun así, síntomas de que algo no marcha, que pide el fisio para que le atienda el muslo izquierdo. No hay que olvidar que este es el segundo Grand Slam en el que participa, sin estar acostumbrado su cuerpo, todavía en crecimiento, a la exigencia de los cinco sets, que se suma al calor parisino.Los tres minutos parecen surtir efecto, pues se suelta el madrileño y ataca a Duckworth con todo en el décimo juego, al resto, con esas derechas paralelas que lo ponen a volar, con su decimocuarta bola de ‘break’, que esta vez sí, y que le mejora la cara porque es un 2-1 y aliento para el cuarto set aunque vuelva a pasar el fisio para relajarle la pierna izquierda.Si hay algo que pesa a Jódar en este encuentro, además de las molestias en la pierna, es la falta de contundencia cuando logra la oportunidad de ‘break’, pues serán 21 las opciones y solo seis las conseguidas. Deberes para lo que llega. Dos tiene en el segundo juego del cuarto set, otras dos en el sexto, pero choca una y otra vez con este Duckworth que se revuelve de maravilla.«No me he puesto nervioso porque he tenido muchas ocasiones, pero esos puntos él los ha jugado muy bien: buen saque o buen peloteo. No han sido errores míos, quizá en dos o tres podía haber hecho más, pero en los otros él ha jugado muy bien y se merecía ganar esos puntos. Yo tenía que seguir», analizó después.El público, que no se mueve a pesar del tremendo calor, elige a su favorito: «Rafa, Rafa, Rafa» le gritan al madrileño cuando se levanta con 6-5 y a la caza de la tercera ronda al resto. Se anima y se anima con el puño, que ha descubierto las espinas en esta sobremesa parisina, pero parece haber encontrado a tiempo la categoría de los grandes: ganar sufriendo, con dudas, sin jugar del todo cómodo ni bien. Encuentra el revés y la derecha y los nervios del rival, que comete una doble falta para terminar e inscribir su nombre en la tercera ronda después de otras tres horas y 22 minutos de aprendizaje en su caminar por su primer Roland Garros.Carreño sigue en piePasó a la siguiente ronda Pablo Carreño . Después de apear en primera ronda a todo un Jiri Lehecka, batió en la segunda jornada al australiano Thanasi Kokkinakis, que aguantó en pie una hora y media, con un set para cada uno: 6-4 y 5-7, antes de retirarse en el tercero cuando el español iba 1-0 arriba.Perdieron Alejandro Davidovich, contra Thiago Tirante (4-6, 7-6 (4), 6-1 y 6-3); Kaitlin Quevedo, ante Elina Svitolina (6-0 y 6-4) y Marina Bassols, ante Mirra Andreeva (3-6, 6-1 y 6-1).Para este jueves 28 de mayo : Jannik Sinner – Juan Manuel Cerúndolo (12.00 horas), Aryna Sabalenka – Elsa Jacquemot, Coco Gauff – Mayar Sherif, Martín Landaluce – Vit Kopriva (12.00 horas). Asciende Rafa Jódar en el escalafón de este Roland Garros, de la pista 12 a la 7, y de segunda ronda ya en tercera con un partido en el descubrió las espinas, el vértigo, las molestias físicas, las dudas, pero acabó por superarlo todo, incluso a un James Duckworth, 34 años y 82 del mundo, que lo presionó de lo lindo. Victoria para seguir avanzando en confianza y cariño en París, que la afición francesa también ha abrazado al madrileño por su tenis, su carisma, su humildad, esa forma de agachar la cabeza y seguir trabajando como hace en casi tres horas y media (6-1, 6-7 (5), 6-4 y 7-5), y esos 19 años que a veces esconde entre latigazos y saques directos. Siguiente paso, Alex Michelsen, que venció a Nishesh Basavareddy (6-7 (5), 6-3, 3-6 y 6-3).Rafa Jódar 6 6 6 7 James Duckworth 1 7 4 5Comodidad, seguridad, control. El tenis es fácil en manos de este Jódar del primer set aclimatado a Roland Garros como si llevara años jugando en sus pistas. Lo hace a golpe de ganadores, con los que desnorta al australiano en un capítulo en el que solo habló él, como en su estreno ante Aleksandar Kovacevic.A su estilo, eso sí, que no se le escapa una palabra más alta que otra ni una derecha más floja que otra. Es seguridad y saber en cada momento qué golpe ejecutar, leyendo las debilidades del rival como si fuera un libro abierto. Y hay muchas en esos primeros treinta minutos de duelo en el que al madrileño le vale con dirigir el juego con su derecha para apagar a Duckworth.Se había aclimatado bien al calor, admitía, porque no lo podía controlar y él se centraba en lo que estaba en sus manos. También esos momentos de dificultad que sabría llegarían. Aparecen a partir del segundo set, aunque consigue un buen ‘break’ que, sin embargo, no consolida porque el australiano sube el nivel y el juego de Jódar se enreda y llegan las dudas y los errores.Pica la pista, tierra escasa y volátil por el calor acumulado de estos días, y a Jódar le cuesta moverse. Demérito suyo y provocación del australiano, que le ha costado entrar, pero ya mete presión desde el resto y hasta la volea. Valiente y firme para obligar a Jódar a cambiar la ruta y buscar soluciones. Las hay, de sobra, en este muchacho de 1,91 que tiene una opción de rotura en el noveno juego para avisar. Y que gana el décimo con su saque en blanco. Está cerca, lo sabe uno y lo sabe el otro, que arriesga con el saque para evitar que el madrileño se suba sobre la pelota, que ahí ya no hay quien lo pare. Ahí persigue la rotura, insistentemente en todo el partido, pero no hay tantos premios como oportunidades. Reencuentra la derecha, que vuelve a ser agresiva y larguísima, la confianza para saber dónde dirigirse y el revés paralelo para intentar ese ‘break’ que, a pesar de tres opciones, no asegura.Sufre el madrileño, que suelta un ‘vamos’ que no se le había escuchado nunca cuando empata a 6 para jugarse el set en el ‘tie break’. Hay más incomodidad y menos confianza en sus golpes, sobre todo en esas derechas que se le escapan por mucho de nuevo, y quiere tiempo para recuperarla. Pero ahí quien la encuentra es Duckworth, que suma potencia a sus servicios y ejecuta como si estuviera en pista rápida. Tanto que Jódar se pasa de frenada y acaba por los suelos por un resbalón. Más problemas a su planteamiento y dos bolas de set en contra que afronta con la cabeza gacha. A la tercera, el australiano no perdona y suma a su marcador el 7-6 en 75 minutos.Empieza regular el tercer set para el español, que tarda más de la cuenta en cambiarse en el vestuario, según el juez de silla, y recibe un aviso que supone un punto en contra. Aunque gana ese juego en blanco, busca Jódar a su padre en cada golpe. No aparece su seguridad ni su derecha ni la calma ni solución alguna ante este Duckworth y sus propios errores, y es un ‘break’ en contra que todavía frunce más su ceño.Cambia el paso el madrileño, que vuelve a ponerse gorra, pero esta vez blanca para evitar el calor que le daba la negra, y aprieta los dientes. Y la muñeca. Y los segundos saques escorados para evitar la presión del australiano. Y la seguridad. Y la autoridad en los intercambios. Y el puño. Y recupera la rotura para empezar a ver la luz. Aun así, síntomas de que algo no marcha, que pide el fisio para que le atienda el muslo izquierdo. No hay que olvidar que este es el segundo Grand Slam en el que participa, sin estar acostumbrado su cuerpo, todavía en crecimiento, a la exigencia de los cinco sets, que se suma al calor parisino.Los tres minutos parecen surtir efecto, pues se suelta el madrileño y ataca a Duckworth con todo en el décimo juego, al resto, con esas derechas paralelas que lo ponen a volar, con su decimocuarta bola de ‘break’, que esta vez sí, y que le mejora la cara porque es un 2-1 y aliento para el cuarto set aunque vuelva a pasar el fisio para relajarle la pierna izquierda.Si hay algo que pesa a Jódar en este encuentro, además de las molestias en la pierna, es la falta de contundencia cuando logra la oportunidad de ‘break’, pues serán 21 las opciones y solo seis las conseguidas. Deberes para lo que llega. Dos tiene en el segundo juego del cuarto set, otras dos en el sexto, pero choca una y otra vez con este Duckworth que se revuelve de maravilla.«No me he puesto nervioso porque he tenido muchas ocasiones, pero esos puntos él los ha jugado muy bien: buen saque o buen peloteo. No han sido errores míos, quizá en dos o tres podía haber hecho más, pero en los otros él ha jugado muy bien y se merecía ganar esos puntos. Yo tenía que seguir», analizó después.El público, que no se mueve a pesar del tremendo calor, elige a su favorito: «Rafa, Rafa, Rafa» le gritan al madrileño cuando se levanta con 6-5 y a la caza de la tercera ronda al resto. Se anima y se anima con el puño, que ha descubierto las espinas en esta sobremesa parisina, pero parece haber encontrado a tiempo la categoría de los grandes: ganar sufriendo, con dudas, sin jugar del todo cómodo ni bien. Encuentra el revés y la derecha y los nervios del rival, que comete una doble falta para terminar e inscribir su nombre en la tercera ronda después de otras tres horas y 22 minutos de aprendizaje en su caminar por su primer Roland Garros.Carreño sigue en piePasó a la siguiente ronda Pablo Carreño . Después de apear en primera ronda a todo un Jiri Lehecka, batió en la segunda jornada al australiano Thanasi Kokkinakis, que aguantó en pie una hora y media, con un set para cada uno: 6-4 y 5-7, antes de retirarse en el tercero cuando el español iba 1-0 arriba.Perdieron Alejandro Davidovich, contra Thiago Tirante (4-6, 7-6 (4), 6-1 y 6-3); Kaitlin Quevedo, ante Elina Svitolina (6-0 y 6-4) y Marina Bassols, ante Mirra Andreeva (3-6, 6-1 y 6-1).Para este jueves 28 de mayo : Jannik Sinner – Juan Manuel Cerúndolo (12.00 horas), Aryna Sabalenka – Elsa Jacquemot, Coco Gauff – Mayar Sherif, Martín Landaluce – Vit Kopriva (12.00 horas).  

Asciende Rafa Jódar en el escalafón de este Roland Garros, de la pista 12 a la 7, y de segunda ronda ya en tercera con un partido en el descubrió las espinas, el vértigo, las molestias físicas, las dudas, pero acabó por superarlo todo, … incluso a un James Duckworth, 34 años y 82 del mundo, que lo presionó de lo lindo. Victoria para seguir avanzando en confianza y cariño en París, que la afición francesa también ha abrazado al madrileño por su tenis, su carisma, su humildad, esa forma de agachar la cabeza y seguir trabajando como hace en casi tres horas y media (6-1, 6-7 (5), 6-4 y 7-5), y esos 19 años que a veces esconde entre latigazos y saques directos. Siguiente paso, Alex Michelsen, que venció a Nishesh Basavareddy (6-7 (5), 6-3, 3-6 y 6-3).

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