<p>La victoria del menudo pastor israelita <strong>David</strong> frente al gigante filisteo <strong>Goliat</strong> ha ilustrado la impredecibilidad de las luchas desiguales desde el Antiguo Testamento. Hay poco más equivocado que fiarse únicamente del tamaño entre los contendientes de un conflicto. Sin embargo, el consejero delegado de <strong>Axios </strong>apuntaba a que la asimetría que da ventaja al pequeño estaba dejando de ser una excepción para convertirse en un patrón. Quizá haya cierto sesgo propio, pues el medio digital que dirige está compitiendo en exclusivas e influencia los periódicos más consagrados del sector. Pero es cierto que la guerra de Irán sirve como catalizador para entender su idea. <br>El decadente régimen de los ayatolás ha logrado contener el ataque de la mayor potencia militar de la región, Israel, y del mundo, Estados Unidos, a partir de la ventaja táctica que le daban los drones sobre un espacio estratégico muy reducido, el estrecho de Ormuz. Cada dron cuesta entre 20.000 y 50.000 euros y su producción es muy ágil. Para frenarlos, Estados Unidos e Israel utilizaban misiles interceptores que valen 1,5 millones de dólares y con una capacidad de fabricación limitada a unos centenares de unidades al año. El binomio rentabilidad/riesgo decide el resultado. Si Estados Unidos no estaba dispuesto a invadir el país para no asumir bajas, dilatar el conflicto se convertía en una auténtica ruina y no sólo por la inflación.<br>En la batalla por el mercado de la inteligencia artificial nos encontramos con un ejemplo parecido. <strong>Anthropic, </strong>una startup que emplea a unas 2.000 personas, ha lanzado al mercado un modelo de lenguaje que automatiza tareas de programación que hasta ahora sólo ofrecían en productos cerrados los líderes del sector como <strong>Microsoft, </strong>que tiene 228.000 trabajadores.<br>El dron en el ámbito de la defensa no deja de parecerse a un LLM en el desarrollo de la tecnología. No porque sea avanzado, sino porque es extraordinariamente eficiente: logra un beneficio máximo con un recurso mínimo. ¿Estamos ante la era de la asimetría?<br>Cualquier historiador militar puede contar ejemplos en los que una pequeña división ha mermado a un gran ejército. Y la teoría de la destrucción creativa también nos cuenta cómo las empresas innovadoras aniquilan en el mercado a las que se quedan anticuadas. Pero aquí no estamos hablando de productos que se quedan obsoletos. Ni un misil ni un programa de Microsoft lo son. El tamaño importa, pero otros factores también. </p>
La victoria del menudo pastor israelita David frente al gigante filisteo Goliat ha ilustrado la impredecibilidad de las luchas desiguales desde
La victoria del menudo pastor israelita David frente al gigante filisteo Goliat ha ilustrado la impredecibilidad de las luchas desiguales desde el Antiguo Testamento. Hay poco más equivocado que fiarse únicamente del tamaño entre los contendientes de un conflicto. Sin embargo, el consejero delegado de Axios apuntaba a que la asimetría que da ventaja al pequeño estaba dejando de ser una excepción para convertirse en un patrón. Quizá haya cierto sesgo propio, pues el medio digital que dirige está compitiendo en exclusivas e influencia los periódicos más consagrados del sector. Pero es cierto que la guerra de Irán sirve como catalizador para entender su idea.
El decadente régimen de los ayatolás ha logrado contener el ataque de la mayor potencia militar de la región, Israel, y del mundo, Estados Unidos, a partir de la ventaja táctica que le daban los drones sobre un espacio estratégico muy reducido, el estrecho de Ormuz. Cada dron cuesta entre 20.000 y 50.000 euros y su producción es muy ágil. Para frenarlos, Estados Unidos e Israel utilizaban misiles interceptores que valen 1,5 millones de dólares y con una capacidad de fabricación limitada a unos centenares de unidades al año. El binomio rentabilidad/riesgo decide el resultado. Si Estados Unidos no estaba dispuesto a invadir el país para no asumir bajas, dilatar el conflicto se convertía en una auténtica ruina y no sólo por la inflación.
En la batalla por el mercado de la inteligencia artificial nos encontramos con un ejemplo parecido. Anthropic, una startup que emplea a unas 2.000 personas, ha lanzado al mercado un modelo de lenguaje que automatiza tareas de programación que hasta ahora sólo ofrecían en productos cerrados los líderes del sector como Microsoft, que tiene 228.000 trabajadores.
El dron en el ámbito de la defensa no deja de parecerse a un LLM en el desarrollo de la tecnología. No porque sea avanzado, sino porque es extraordinariamente eficiente: logra un beneficio máximo con un recurso mínimo. ¿Estamos ante la era de la asimetría?
Cualquier historiador militar puede contar ejemplos en los que una pequeña división ha mermado a un gran ejército. Y la teoría de la destrucción creativa también nos cuenta cómo las empresas innovadoras aniquilan en el mercado a las que se quedan anticuadas. Pero aquí no estamos hablando de productos que se quedan obsoletos. Ni un misil ni un programa de Microsoft lo son. El tamaño importa, pero otros factores también.
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