Los libros dicen que la guerra más larga que se ha vivido en la historia de la humanidad es la que enfrentó a Países Bajos y las Islas Sorlingas durante 335 años. Sin embargo, otra guerra, la que no se batalla en los campos, ni con armamento ni con sangre, sino en la televisión puede alzarse con el honor de ser el conflicto televisivo más largo desde que el televisor existe. Sí, es la guerra por El Rosco de Pasapalabra; y sí, todavía no ha terminado sino que el mapa donde cada general va moviendo sus soldados se ha dado la vuelta, en un giro inesperado de los acontecimientos: MC&F, propietaria de El Rosco, con ayuda de Mediaset, dueña de la licitación para emitir en España, va a demandar a Atresmedia por plagio y por competencia desleal a raíz del estreno de AlaZ, la prueba que ha sustituido a El Rosco. Además, pedirá medidas cautelares para que la justicia (previsiblemente se presentará la demanda en un Juzgado de Barcelona) dé orden a Atresmedia de cesar la emisión de AlaZ.
La propietaria de El Rosco, junto a Mediaset, sostiene que la nueva prueba de Pasapalabra reproduce los elementos protegidos por la sentencia del Supremo y pedirá su retirada cautelar
Los libros dicen que la guerra más larga que se ha vivido en la historia de la humanidad es la que enfrentó a Países Bajos y las Islas Sorlingas durante 335 años. Sin embargo, otra guerra, la que no se batalla en los campos, ni con armamento ni con sangre, sino en la televisión puede alzarse con el honor de ser el conflicto televisivo más largo desde que el televisor existe. Sí, es la guerra por El Rosco de Pasapalabra; y sí, todavía no ha terminado sino que el mapa donde cada general va moviendo sus soldados se ha dado la vuelta, en un giro inesperado de los acontecimientos: MC&F, propietaria de El Rosco, con ayuda de Mediaset, dueña de la licitación para emitir en España, va a demandar a Atresmedia por plagio y por competencia desleal a raíz del estreno de AlaZ, la prueba que ha sustituido a El Rosco. Además, pedirá medidas cautelares para que la justicia (previsiblemente se presentará la demanda en un Juzgado de Barcelona) dé orden a Atresmedia de cesar la emisión de AlaZ.
Es comprensible que en medio de tantas demandas, sentencias contradictorias, decisiones judiciales y fallos, uno, por muy seguidor que sea del legendario y exitoso concurso se haya perdido. Para ponerlo fácil, el resumen sería el siguiente: el día que Antena 3 estrenó AlaZ (el 19 de junio pasado) en Mediaset observan demasiadas similitudes con la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona de noviembre de 2022, ratificada por el Supremo hace poco más de un mes, sobre la descripción que esta hacía sobre El Rosco. Dicha sentencia fallaba que El Rosco pertenece a MC&F y que ITV no podía emitirlo y, por tanto, Atresmedia tampoco. Cuatro años después, el pasado mes de mayo, el Supremo ratificó el fallo de la Audiencia Provincial de Barcelona, describiendo El Rosco de la misma forma, condenando a Atresmedia a dejar de emitir la mítica prueba y fallando que «la emisión por la demandada o cualquier sociedad de su grupo de un programa de televisión u obra audiovisual que contenga un juego basado en dicho formato, así como cualquier acto de reproducción, distribución o comunicación pública del mismo, supone una infracción de dichos derechos de propiedad intelectual». Quédese con esta frase «obra audiovisual que contenga un juego basado en dicho formato».
El 18 de junio, Antena 3 deja de emitir El Rosco, un día después se estrena AlaZ, una prueba final que Atresmedia a través de ITV adquirió de un programa de una televisión regional suiza, la cual dejó de emitir el formato en el año 2024. Atresmedia adquirió los derechos de dicha prueba, pero lógicamente adaptándolo para convertirse en la prueba final de Pasapalabra. Retiró toda la simbología circular del programa, añadió más tiempo para llevar a cabo la prueba y mantuvo la esencia de AlaZ, en cuya mecánica el concursante debe dar con la palabra completando los huecos de cada letra a partir de una definición y la posibilidad de pedir pistas a cambio de perder segundos. En cierto modo, se asemeja más a la mecánica de El Ahorcado, ya que puede ver de cuántas letras está formada la palabra que busca, pero tiene que ser la palabra que se busca, no vale, como ocurría con El Rosco, un cambio de terminología de la palabra.
AlaZ se estrenó y como si nada hubiera pasado. Fue como si El Rosco nunca hubiera existido porque la aceptación por parte del público fue más positiva de lo esperado. Desde que se estrenase no ha bajado ni una décima en audiencia, incluso algunos días ha hecho más cuota de pantalla de lo que hacía El Rosco.
Y es aquí, el mismo día 19 de junio, cuando Mediaset recupera la sentencia de la Audiencia Provincial en la que se describe lo que es El Rosco y se da cuenta que existen muchas similitudes con El Rosco que se emitió en Telecinco y en Antena 3, «y muchas diferencias», según aseguran fuentes cercanas al proceso, con el programa suizo que Atresmedia había adaptado. «Si haces una adaptación -como es el AlaZ de Pasapalabra– metiéndote en casa ajena no puedes. Y en esta adaptación han utilizado casi todos los elementos que no pueden utilizar, según la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona y la ratificación del Supremo«, explican fuentes conocedoras de la situación.
En la sentencia de la Audiencia Provincial se recoge la siguiente descripción: «El Rosco consiste en un juego de preguntas de conocimientos generales para un concurso de televisión que requiere de dos (o más) contendientes que compitan para responder a un número determinado de preguntas, formuladas de manera que las respuestas comiencen con (o, en casos de las letras menos comunes, contengan) cada una de las letras del abecedario colocadas en orden alfabético, en un tiempo limitado máximo en principio de 100 segundos».
Además, señala que «los concursantes compiten uno contra otro, permaneciendo de pie uno junto a otro, de tal modo que el que gana, respondiendo a un mayor número de preguntas en el menor número de segundos, se enfrentará al campeón del programa anterior que vuelve a la ronda final». Y establece que «desde el punto de vista gráfico el formato se caracteriza porque el abecedario que sirve de guía a las respuestas se superpone en la pantalla en forma circular, como un anillo o rosco luminoso, que contiene las letras del abecedario correspondientes a la inicial de la respuesta, mostrado en la pantalla, rodeando la cabeza de cada uno de los concursantes a través de elementos gráficos», los cuales son que las letras cambien del color azul al verde si el concursante responde correctamente, al amarillo si el concursante decide pasar a la siguiente pregunta reservándose el derecho de contestarla más tarde, o al color rojo si hay un error.
Y es con esta descripción que hace la Audiencia Provincial y confirma el Supremo, Mediaset por un lado y MC&F por otro comienzan a comparar el AlaZ original, con el de ahora de Antena y con El Rosco de Telecinco y el de Antena. Según explican fuentes conocedoras de este análisis, señalan como similitudes entre El Rosco y el AlaZ de Antena 3 que dos concursantes deben responder a 25 preguntas ordenadas alfabéticamente, que cada respuesta comienza con una letra del abecedario, con un tiempo fijado de 110 segundos más el tiempo acumulado en las pruebas anteriores. Mientras tanto, en el AlaZ original el juego es individual (un solo concursante), que se encuentra en una cabina aislado.
Más similitudes que han llevado a MC&F a decidir demandar a Atresmedia son que en El Rosco y en AlaZ en Antena 3 son dos concursantes anónimos que participan con ayuda de rostros conocidos. En el original no participan rostros conocidos ni reciben ayuda para acumular más segundos.
Además, señalan, otra similitud es la gestión del tiempo. Los Roscos de Antena 3 y Telecinco partían de 85 segundos a los que se sumaba lo conseguido en las pruebas anteriores. En el AlaZ suizo son 180 segundos y no se acumula tiempo. En el actual AlaZ de Antena 3 parten de 110 segundos más lo acumulado.
El premio es otra de las similitudes que MC&F y Mediaset también consideran similar. El Rosco no es prueba autoconclusiva sino que el concursante puede continuar semana tras semana, al igual que sucede con AlaZ. Sin embargo, en el AlaZ original el máximo premio son 5.000 euros y la participación se limita a un programa.
El bote es otro punto que sustentará la demanda. El Rosco lleva a un premio acumulado, el bote, que se lleva quien lo completa. En AlaZ la mecánica es la misma. En el suizo no hay bote.
Asimismo, se apunta al clímax narrativo, algo que se considera «parte fundamental» en un concurso como Pasapalabra y en una prueba como El Rosco. En el AlaZ original no hay prueba final que cree un clímax narrativo. A esto se suma el uso de la pantalla compartida, «un elemento dramático para generar tensión». En el formato suizo no se usa la pantalla compartida porque no existe un duelo entre concursantes, es «la soledad absoluta» de un solo participante. El plató, además, cambia de atmósfera durante la prueba. Según apuntan fuentes que han analizado ambos programas, «el trabajo de iluminación de El Rosco y de AlaZ de Antena 3 es idéntico». En el suizo no hay ningún cambio de atmósfera. Y probablemente lo más visual para el espectador, las similitudes con los colores de Pasapalabra que identifican a cada jugador: el naranja y el azul. Colores que se han mantenido, al igual que los atriles tan característicos de El Rosco. Lo mismo sucede con los colores de El Rosco, ese azul, verde y rojo, que siguen manteniéndose en AlaZ, pero que en el original nunca existieron, pues se marcaba la letra acertada con un verde y nada más.
Y, por último, «el papel del presentador», un papel que en Pasapalabra es ágil, dinámico, implacable y no invasivo, como sigue siendo el de Roberto Leal en AlaZ. Mientras, en el formato suizo, la que fuera presentadora, Sara Galezzi, tenía un papel totalmente neutro: leía y nada más.
La pregunta que tendrá que dirimir la justicia es si AlaZ es un juego distinto a El Rosco o es un juego basado en El Rosco. MC&F parece que lo tiene claro: AlaZ es «una usurpación de El Rosco, pues «se han introducido mínimas diferencias para sustancialmente lo mismo», aseguran fuentes del proceso, que incluso van más allá: «El AlaZ de Antena 3 es más parecido a El Rosco que al AlaZ suizo, que es el formato del que tiene los derechos».
El proceso lógico sería que MC&F, como dueño de El Rosco, demandase a la televisión sueca por las similitudes del AlaZ original. Sin embargo, la demanda que MC&F pondrá a Atresmedia responde a una cláusula del contrato que Mediaset firmó con ellos hace un año para tener los derechos de emisión en España de El Rosco, la cual dice claramente que el licitante «tiene que actuar» si hay un perjuicio para el licitador. Es decir, para Mediaset. Además, los derechos de emisión de AlaZ los ha adquirido Atresmedia, pero también forma parte de ello ITV, por lo que no se descarta que MC&F demande también a la dueña de Pasapalabra, pero no solo en España sino en el resto de países donde ITV ha emitido El Rosco en Pasapalabra, aunque advierten de que este será un segundo paso.
Y, entre medias, Mediaset ya está preparando el concurso que acogerá El Rosco, aunque no se podrá llamar El Rosco, pues los derechos del nombre los tiene ITV. Pese a todo el proceso judicial que se va a abrir y que promete una nueva y cruenta batalla en los juzgados, el grupo audiovisual de Fuencarral sigue adelante con el nuevo formato, que previsiblemente llegará para la nueva temporada que arrancará en septiembre. Lo que tienen muy claro desde Mediaset, según aseguran varias fuentes, es que «no van a dar munición a ITV para que puedan llevarles de nuevo a los tribunales», por lo que la primera parte del concurso que acogerá El Rosco se está mirando con lupa para no caer en ningún tipo de similitud.
De hecho, pocos días después del fallo del Supremo, la Audiencia Provincial de Madrid estimó parcialmente el recurso del grupo británico ITV y elevó hasta 73,2 millones de euros la indemnización que Mediaset debe abonarle por los beneficios que le generó la emisión de Pasapalabra de forma irregular. Mediaset está batallando para no tener que hacer frente a una multa de tal calibre, pero también para recuperar «hasta el último euro» que le pagó en su momento a ITV por algo que no era de ITV, El Rosco.
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