<p>Rocío Pérez tiene 42 años y lleva desde los 3 luchando contra su enfermedad, <strong>lipodistrofia generalizada adquirida</strong>, también llamada <strong>síndrome de Lawrence</strong>. Es una enfermedad rara o, mejor dicho, ultrarrara (0,2 casos por millón de habitantes) que provoca una serie de complicaciones metabólicas y hepáticas que pueden ser mortales. Los últimos cinco años, esta mujer de Palma del Condado (Huelva) está luchando también contra <strong>la Administración andaluza que le deniega un tratamiento</strong> que no cura este síndrome -pero sí controla esas complicaciones y mejora la calidad de vida y la supervivencia- porque <strong>no está financiado por el Ministerio de Sanidad</strong>.</p>
