«Zapatero era duro», recuerda Carlos Slim a sus 86 años en conversación con este diario. El dueño del imperio mexicano Carso, valorado en 125.000 millones de euros, acababa de dirigirse a grandes fortunas empresariales de ambos lados del Atlántico en el Museo Soumaya de la capital azteca y demostró a Actualidad Económica que recuerda sus charlas con Zapatero cuando era presidente del Gobierno. No por nada que ver con el actual escándalo, sino por sus discrepancias con su política económica.
Los países que formaban parte de los viejos imperios español y portugués acumulan la mayor reserva de todo lo que necesita el mundo para no depender de EEUU y China
Audio generado con IA
«Zapatero era duro», recuerda Carlos Slim a sus 86 años en conversación con este diario. El dueño del imperio mexicano Carso, valorado en 125.000 millones de euros, acababa de dirigirse a grandes fortunas empresariales de ambos lados del Atlántico en el Museo Soumaya de la capital azteca y demostró a Actualidad Económica que recuerda sus charlas con Zapatero cuando era presidente del Gobierno. No por nada que ver con el actual escándalo, sino por sus discrepancias con su política económica.
España, la cuarta economía del euro, sigue siendo una referencia para el poder económico empresarial iberoamericano y Felipe VI es una personalidad diferencial para esta poderosa élite. Todo ello colocaría al Gobierno teóricamente en gran posición ante la colosal oportunidad que se presenta y que ha sido debatida a fondo esta semana en la edición anual del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica(Ceapi) celebrado en México. En un mundo repleto de países que no quieren depender ni de EEUU ni de China, hay una región que tiene los recursos para ser «el pulmón, el granero y la mina del mundo», según un informe de Ceapi para sus socios. El conjunto de países que formaron parte de los viejos imperios español y luso constituyen la mejor reserva de todo lo que necesita el mundo: agua, energía y materias primas. Los datos son elocuentes: «Es la poseedora de un tercio de las reservas de agua dulce del mundo (…) Posee 935.5 millones de hectáreas de bosques y selvas, el 57% del bosque primario mundial y el 16% de las tierras agrícolas del mundo». Y en cuanto a la energía y minería, «la región representa el 20% de las reservas probadas de petróleo del mundo y al respecto del litio, posee el 60% de las reservas mundiales. Además, es el líder mundial en la producción y reservas de cobre y uno de los principales productores mundiales de plata y de mineral de hierro (…) Terceras reservas del mundo en tierras raras».
Es una posición privilegiada para abastecer al mundo con el castellano y el portugués como lenguas vehiculares en una región que, además, está virando a la derecha y apunta al crecimiento hacia políticas más proempresa. «La mayoría es business friendly y eso es una novedad en el continente», subraya el presidente del banco brasileño BTG Pactual, André Esteves. Incluso dos países con gobiernos de izquierda están frenando iniciativas que pudieran ahuyentar la inversión exterior como es el caso de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, o del brasileño Lula da Silva.
Slim se felicita de que la presidenta mexicana haya creado un consejo de empresarios notables para impulsar la colaboración público-privada. Sheinbaum da señales de querer salir también de jardines surrealistas. Ha sido capaz de criticar a Felipe VI por los abusos de sus antepasados contra pueblos indígenas y, a la vez, presumir como este lunes de que la inversión española sigue creciendo en México y es el segundo inversor después de EEUU. «Los ataques a España de Sheinbaum no los compartimos, es una locura», afirma una gran empresaria mexicana. «Estas cosas se las dejamos a los políticos», señala el presidente de OHLA, Luis Amodio, nada entusiasta por la presión sobre el jefe del Estado de un país como España, el país europeo que grandes capitales iberoamericanos, como el de él mismo, eligen como plataforma sobre otros de la UE.
La presidenta de Ceapi, Nuria Vilanova, defiende que es momento de las «multiberoamericanas», multinacionales que operan en los distintos países de la región, incluida España, y que aprovechan el gigantesco mercado y sus recursos.
Sin embargo, se acumulan síntomas de que España no está aprovechando la oportunidad de intentar, si no liderar, al menos influir en este gran bloque mundial. Con múltiples primeras fortunas de Iberoamérica en el congreso de Ceapi, ni un ministro español se acercó a participar.
Además, Pedro Sánchez, con su política exterior divisiva, tiene difícil un pleno de líderes iberoamericanos, como era el caso antaño, en la cumbre de noviembre. Fue también llamativo que entre los europeos que suscribieron el pasado viernes una gran ampliación del acuerdo comercial con México no había altos cargos españoles. Desde la alemana Ursula Von der Leyen y la estonia Kaja Kallas a incluso el embajador de la UE en México, que es el portugués, Francisco André. Sánchez no está en estos grandes temas de Estado, y menos con su insostenible situación política. Como dice Slim, Zapatero es duro, pero, para Sánchez, duro de tapar como tantos otros escándalos.
Actualidad Económica. Noticias de Economía Nacional e Internacional
