A simple vista, todo está igual en Marivent: un camino de árboles frutales a la entrada, un pequeño huerto y muchas flores en el cuidado jardín que sube hasta el palacio, residencia oficial de verano de la Familia Real española. Aquí, por quinto año consecutivo, los Reyes, sus hijas y Doña Sofía recibieron este martes a la sociedad civil balear, en un encuentro que reunió a más de 600 personas. Como siempre y a simple vista, se habían colocado barras en la explanada del edificio principal y de La Masía; también, había veladores con luces para que se ubicaran los invitados. Pero ese ambiente de normalidad, que parecía el mismo de los últimos cinco años, no lo era, porque todo está enrarecido por la situación en la que ha quedado España a nivel internacional tras el paso masivo de migrantes a nado a Ceuta. Eso invade conversaciones de toda la sociedad. También de la jefatura del Estado.
Los Reyes, sus hijas y Doña Sofía reciben a la sociedad civil balear en Palma
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A simple vista, todo está igual en Marivent: un camino de árboles frutales a la entrada, un pequeño huerto y muchas flores en el cuidado jardín que sube hasta el palacio, residencia oficial de verano de la Familia Real española. Aquí, por quinto año consecutivo, los Reyes, sus hijas y Doña Sofía recibieron este martes a la sociedad civil balear, en un encuentro que reunió a más de 600 personas. Como siempre y a simple vista, se habían colocado barras en la explanada del edificio principal y de La Masía; también, había veladores con luces para que se ubicaran los invitados. Pero ese ambiente de normalidad, que parecía el mismo de los últimos cinco años, no lo era, porque todo está enrarecido por la situación en la que ha quedado España a nivel internacional tras el paso masivo de migrantes a nado a Ceuta. Eso invade conversaciones de toda la sociedad. También de la jefatura del Estado.
Los Reyes y sus hijas han vivido con inmensa preocupación los acontecimientos sucedidos en el Tarajal. Y ha provocado cambios en su actividad los días en Palma. Felipe VI no salió a entrenar durante el fin de semana con la tripulación del Hispania, pues consideraba que su sitio estaba en el despacho, trabajando para buscar cómo acompañar a las ciudades autónomas. El Rey habló con el presidente del Gobierno, el líder de la oposición y los presidentes de Ceuta y Melilla. Y trabajó con su equipo en un comunicado en el que mostraron la «indignación» por lo sucedido con un país que el Gobierno califica de «socio fiable».
Cinco días después de esa entrada masiva de migrantes, la preocupación de la Jefatura del Estado sigue latente, y fue objeto de comentarios y conversaciones en Marivent, donde fue recibida la sociedad civil balear en una cita que permitió ver por primera vez en todo el verano a la Familia Real reunida en la Isla. Doña Sofía lleva varias semanas instalada en Marivent, por donde han pasado sus hijas, las Infantas Elena y Cristina, y sus nietos Urdangarin y Marichalar. También, de manera breve, Juan Carlos I, que paró en la que fue su residencia de verano para ver a la familia durante unas horas.
De ella se mostraron muy pendientes durante toda la velada la Princesa de Asturias, que ya ha terminado la formación militar y el próximo septiembre comienza la etapa universitaria, y la Infanta Sofía. La segunda en la línea de sucesión se mudará a París en unas semanas para comenzar su segundo curso de Relaciones Internacionales y espera con muchas ganas ese cambio de aires tras un año en Lisboa, donde se integró muy bien.
Los Reyes eran los anfitriones del acto. Desde hace dos años, en la invitación dan opción a los hombres de vestir guayabera, un cambio motivado por la humedad y las altas temperaturas de la isla. Y así apareció Don Felipe, que estrenó una guayabera azul marino. La Reina, por su parte, hizo lo propio con un vestido blanco, mientras que la Princesa vistió un conjunto de Thinking Mu y la Infanta escogió Momoni.
Juntos, los cinco, dieron la bienvenida en un extenso besamanos a diversas personas. Arrancó la línea de saludos la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol; seguida por la presidenta de las Islas Baleares, Margalida Prohens; el presidente del Parlamento local, Gabriel Le Senne; el delegado del Gobierno, Alfonso Luis Rodríguez; el alcalde de Palma, Jaime Martínez Llabrés; la secretaria de Estado de Seguridad, Aína Calvo; la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez Grau; el secretario de Estado de Energía, Diego Martín Romo.
A nivel político asistieron los portavoces de los grupos parlamentarios popular, socialista y Vox en el Parlamento de las Baleares; además de una treintena de alcaldes locales; diputados de los grupos Popular, Socialista y Vox en el Congreso de los Diputados y senadores de los grupos Popular e Izquierda Confederal.
Jaime Anglada, cantautor amigo de Don Felipe, asistió a la ceremonia como Medalla de Oro de las Baleares y encabezó el grupo de premiados presentes, aunque el Monarca -que ese día se había proclamado líder de la Copa del Rey Mapfre de vela-, se mostró especialmente cómplice con él.
Todos degustaron un cóctel que era un recorrido por la gastronomía balear de la mano de los chefs Marga Coll, Maca de Castro y Santi Taura, con una selección de elaboraciones que reinterpretan algunos de los productos y recetas más representativos del archipiélago. El menú combinaba propuestas tradicionales, como el tumbet, la tortilla de sobrasada o el flaó ibicenco, con creaciones de inspiración contemporánea elaboradas con porc negre mallorquín, vaca roja menorquina, salmonetes de roca, serviola, queso Mahón curado y hortalizas de temporada.
La cita terminó antes de la media noche, cuando la Familia Real se despidió desde la puerta de entrada a Marivent de los invitados entre aplausos y vivas.
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