Los bancos españoles cada vez rechazan más peticiones de hipotecas y confiesan que la demanda de los hogares está desplomada. Los datos de la Encuesta de Préstamos Bancarios elaborada a nivel comunitario por el Banco Central Europeo reflejan cómo la caída de las peticiones de hipotecas por parte de las familias alcanzó el 30% entre los meses de abril y junio si se compara con el trimestre anterior, cuando ya se contrajo otro 10%, y es el doble que la media contabilizada en la zona euro. Tan solo los bancos alemanes registraron durante el segundo trimestre una contracción similar, de otro 30%.
El Banco Central Europeo constata que la demanda de hipotecas en uno de los países más azotados por la crisis de vivienda se desploma el doble que en la zona euro hasta junio. Las entidades rechazan cada vez más peticiones.
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Los bancos españoles cada vez rechazan más peticiones de hipotecas y confiesan que la demanda de los hogares está desplomada. Los datos de la Encuesta de Préstamos Bancarios elaborada a nivel comunitario por el Banco Central Europeo reflejan cómo la caída de las peticiones de hipotecas por parte de las familias alcanzó el 30% entre los meses de abril y junio si se compara con el trimestre anterior, cuando ya se contrajo otro 10%, y es el doble que la media contabilizada en la zona euro. Tan solo los bancos alemanes registraron durante el segundo trimestre una contracción similar, de otro 30%.
Todo ello viene acompañado de unas condiciones financieras que continúan endureciéndose en España por segundo trimestre consecutivo. No es ninguna novedad. Las propias entidades anunciaban a principios de 2026 el inicio de una nueva senda de un coste superior de los préstamos para comprar vivienda y de un escrutinio mucho mayor a la hora de concederlos teniendo en cuenta los niveles que está alcanzando el mercado residencial en España. Las entidades, según recoge el Banco de España, justifican el desplome de la demanda «ante las peores perspectivas del mercado de la vivienda y, en menor medida, un uso más elevado de fondos propios [ahorro] y los mayores créditos concedidos por otras entidades». También reconocen que ha aumentado «ligeramente» el número de peticiones rechazadas a los hogares españoles.
A las puertas de conocer la decisión sobre política monetaria que el Banco Central Europeo (BCE) desvelará hoy tras dos días de reunión en Fráncfort, las entidades financieras llevan meses elevando el tipo medio de concesión de hipotecas ante el nuevo ciclo abierto por los bancos centrales y que tuvo como desencadenante la guerra de Irán. El BCE actuó primero en junio, con un alza de 25 puntos básicos, que elevó el coste de los préstamos hasta el 2,4%. En España la media de concesión de una hipoteca se realiza a un tipo del 2,85%, según los últimos datos disponibles del mes de mayo, tras cinco meses consecutivos de subida. Arrancaron el año 2026 desde el nivel del 2,6%. Aun así la oferta nacional sigue siendo especialmente competitiva si se compara con las grandes economías de la zona euro. España cuenta con las hipotecas más baratas, solo por detrás de Malta y Bulgaria, frente a la media del 3,45%, con Francia ligeramente por debajo en el 3,1% y Alemania por encima del 3,93%.
Otro punto relevante de la encuesta es que los bancos esperan que el desplome de la demanda de hipotecas por parte de las familias españolas vaya a más lo que queda de año, y pueda alcanzar variaciones del -40% el próximo trimestre. Todo ello acompañado de condiciones que seguirán endureciéndose en cuanto a los criterios de concesión y tipos que previsiblemente serán también más elevados. La previsión es que el BCE vuelva a subir las tasas oficiales otros 25 puntos básicos en su reunión de septiembre a tenor de una guerra que no termina de resolverse en Oriente Próximo y que ha vuelto a impulsar los precios del petróleo por encima de los 90 dólares el barril.
Una política monetaria más dura es la guinda de un mercadoinmobiliario donde los precios siguen disparados. Esto complica la capacidad de compra de muchos españoles, que con cuotas más altas a pagar hacen que, en muchas ocasiones, rebasen el máximo nivel de endeudamiento permitido que se sitúa sobre el 30% de la renta disponible. En una cascada de cifras diaria, ayer mismo se conoció que el precio por metro cuadrado de la vivienda usada (la más importante en nuestro país) cerró junio en el registro más alto en los últimos 21 años, esto es, desde 2005, justo en la cresta de la ola que condujo a la gran crisis financiera. Según cifras del portal inmobiliario Fotocasa, los precios volvieron a subir otro 4%, hasta los 3.133 euros el metro cuadrado. Esto supone que adquirir una vivienda tipo en España de 80 metros cuadrados supera ya los 250.000 euros de media.
Ese ralentí del mercado hipotecario se empezó a ver ya en los últimos meses de 2025 y continúa este año. El mercado de compra/venta de vivienda no ha dejado de crecer, pero sí ha echado el freno. Con datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) a mayo, en España se habían firmado un total de 213.777 hipotecas, un 6% más que en las mismas fechas del año pasado. En 2025 se superó el medio millón de hipotecas firmadas, un 18% más que en 2024, con las que se financiaron más de 81.100 millones de euros concedidos por los bancos. El importe medio va camino de superar los 175.000 euros, en máximos históricos, y un 10% más que la primavera pasada. Y esto se nota en los importes concedidos. Para un 6% más de hipotecas constituidas el volumen concedido por los bancos españoles se disparó un 17,5%, por encima de los 37.000 millones de euros.
Con más de 288.000 viviendas vendidas de enero a mayo, la crisis del sector ya empieza a hacer mella. Es una cifra un 3,4% inferior a 2025 y tras cinco de los cinco meses que van de este año de caída.
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