Las fundadoras de Futurlife21: «Hay un truco facilísimo para introducir las grasas buenas en la alimentación infantil»

Tanto monta, monta tanto. Elena y María, madre e hija, con el valor que supone ser de dos generaciones diferentes, son las dos profesionales detrás de FuturLife21, creadoras del método educativo de alimentación saludable y autoras de varios libros, entre ellos, uno imprescindible, ‘Nutre su futuro – Guía teórica y más de 100 recetas’, enfocado a la infancia, y que incluye todas las etapas de alimentación desde el nacimiento, hasta la adolescencia. Cada una aporta desde su especialidad, pero con el mismo objetivo: ayudar a la población a cuidar su alimentación. Elena, la madre, es licenciada en Ciencias Biológicas, Bioquímica y Biología Molecular (UAM) y especialista en Alimentación y Nutrición Aplicada (ISCIII) lo supo desde que era pequeña. «Siempre decía que iba a ayudar a la gente a ser feliz comiendo. ¿Por qué? Porque me gustaba mucho comer. Luego me fui dando cuenta, conforme iban creciendo mis hijos, de que muchas veces los niños que venían a casa no tenían ni idea de lo que estaban comiendo. Me decían, «¿Qué hay de cena?» Les decía que pescado y me contestaban: ‘Ay, qué asco’. Después lo probaban y me preguntaban: ‘¿Pero qué es esto? Qué rico. En mi casa el pescado tiene forma de barrita«.Noticias relacionadas estandar No Pau Gasol: «La obesidad infantil es el ‘gran elefante en la habitación’» Carlota Fominaya estandar No Consumo limitará la presencia de alimentos ultraprocesados en hospitales, residencias y centros públicos Diego JiménezEsta mujer, que se autodefine como una «persona hiper super creativa, con unas ganas de trabajar enormes incansable«, necesitaba a su hija para conquistar el mundo, algo que no fue fácil. María, licenciada en Bioquímica (UAM) y especialista en nutrición clínica y salud pública (UCL), reconoce que le costó un poco entrar en el negocio familiar que hoy es su vida. «Pretendía irme a vivir a Estados Unidos, pero los planes de mi madre eran otros. Había convertido mi cuarto en una oficina, había empezado a dar clases a amigas que querían adelgazar, con la advertencia de que su objetivo era que se enteraran de por qué tenían que cuidar su salud mientras perdían peso». Ya entonces, asegura la madre, «hablábamos de cuidar la microbiota, de por qué estos carbohidratos y no los otros…. Fuimos precursoras». Elena, de hecho, trabajó en sus inicios con niños que tenían daño cerebral. «Llevaba el control de su alimentación y ahí fue cuando se me ocurrió la idea de crear un sistema educativo para que los padres entendieran por qué tenían que comer de determinada forma y por qué tenían que cuidar la salud de los niños con discapacidad. A estas familias les parecía todo con tanto sentido que lo empezaron a aplicar y ellos empezaron a encontrarse mucho mejor y los niños también mejoraron un montón en distintos parámetros. Porque muchas veces cuando tienes un niño malito, dices, bastante tiene con lo que tiene y no le das o no le prestas mucha atención a la alimentación».«Conseguimos ayudar a los padres. Todas estas familias -rememora- empezaron a llevar ese tipo de alimentación, a comer lo mismo, empezaron a adelgazar, a encontrarse mejor…». Ahí fue cuando Elena pensó que este modelo había que trasladarlo a la población en general. Pero -aclaran-, nosotras no tratamos ninguna patología, pero todas aquellas circunstancias que dependan de una malnutrición van a mejorar, en el 99 por ciento de los casos». La idea, apuntan, «es que la gente realmente consiga entender los porqués para que los hábitos se queden en sus vidas. Que sepan elegir, comprar, cocinar, prepararlo…». Hablemos de los errores más comunes que cometen las familias a la hora de alimentar a sus hijos. ¿Cuáles creen que son los más comunes, aquellos que más chocan?Elena: Diría que se ha normalizado la harina refinada y que todo el mundo sigue con el error de querer adelgazar o pensar que es saludable todo lo light. También el hecho de contar calorías, que es algo obsoleto. En relación con la educación de los niños, no comer en familia. Se ha perdido la costumbre, creo que es lo que se hace peor: No se sientan en la mesa a comer todos juntos, pero la mesa es un sitio donde se aprende toda la educación posterior. Se aprende la paciencia, se aprende a compartir, se aprende solidaridad, se aprende a no servirte más de lo necesario para empatizar con las personas que no tienen. Se aprende y, sobre todo, que es un punto de encuentro donde la gente tiene que hablar de cosas agradables, porque la mesa no es un sitio donde los padres nos convertimos en máquinas de regañar, si no es todo lo contrario.¿Cuál es la clave, a vuestro juicio, para enseñar todo eso sin estar todo el día enfadados?Elena: El humor. Pero es recomendable educar en la mesa, igual que se educa al niño en salud, o en educación vial. En mi casa estoy todo el día: «boca cerrada», «¿Puedes sentarte bien?, pero, ¿por qué tienes que estar tumbado en la mesa? ¿Dónde tienes la pierna? ?¿Y la servilleta? Límpiate la boca antes de beber agua. Eso lo tenemos que seguir haciendo. Por supuesto. La educación en la mesa creo que es una de las cosas que va a diferenciar a las personas que viven en familia de las que no. María: Para mi uno de los principales errores es que los padres piensan que da igual lo que les den de comer porque los niños lo queman todo. Pero hay que saber que el sistema inmunitario, su sistema muscular, óseo, todo lo relacionado con el desarrollo cognitiv, tiene increíble que ver con los nutrientes que ingieren. Nosotras siempre decimos que no es lo mismo comer sano que comer nutritivo. Hay muchos niños que están comiendo más o menos sano pero no es así. Pongan un ejemplo de un día habitual en un niño español.María: Hay muchos que hacen un desayuno de pan y crispis con cero azúcar con leche. Nutrientes, poquísimos. Esto les llevará a que, a media mañana, se tomen un zumo. Nutrientes poquísimos. Al mediodía, comen arroz con pollo: nutrientes poquísimos. En la merienda toman nocilla, y de cena se toman una sopa de fideos con huevo duro. Vamos, que en este caso, este menor no toma casi nutrientes en el día. Lo grave es que esto se repite un día tras otro. Elena: No estamos comiendo apenas nutritivo y lo importante y es ahí donde hacemos hincapié, tanto en nuestras recetas como en nuestros libros: es fundamental que los niños maximicen su nutrición para maximizar su crecimiento y su desarrollo. Puedes tener un hijo con un potencial de medir 1.90 metros y que por culpa de malos hábitos se acabe quedando en 1.80 m. Tú necesitas ladrillos y si no estás dando suficiente proteína o suficiente calcio, no vas a maximizar el potencial genético que tiene ese niño.Lo cierto es que, bien sea por falta de tiempo o de organización, muchas familias van improvisando comidas y cenas sobre la marcha.María: No se le da prioridad. Pero hay que aprender a gestionarlo. Hoy en día partimos de la base de que la comodidad nos lleva a la falta de conocimientos, a la falta de ganas…Elena: Cada vez somos menos previsores: «Así no mancho». O «para qué voy a poner la cocina hecho un Cristo si luego se lo comen en dos minutos»… Pero si todos cocinan y todos recogen, no tiene nada que ver. Se habla mucho de la alimentación infantil, pero poco de la que se debe hacer en Ia adolescencia. Parece como si ya hubiese que centrarse en otros aspectos de los menores, y lo que comen se da más por hecho, o no se puede ‘controlar’ tanto.Elena: Hay un aspecto que se descuida especialmente, y es que las niñas, por ejemplo, pegan un bajón importante cuando tienen la regla, porque les baja el hierro. Entonces esos días, durante esa semana, tendrían que llevar una alimentación especial que les ayude porque si tienen exámenes o un desempeño deportivo de cierto nivel, van a rendir menos que si están bien nutridas. La grasa antes tenía muy mala fama.Elena: En efecto. Se evitaban las grasas durante mucho tiempo, porque decían que eran malas. Pero hay grasa buena, y muy necesaria para los menores en crecimiento. Se puede meter a través del aguacate, del aove (el que tiene el ácido oleico en mayor cantidad, porque cuando se refina lo pierde), y que ayuda en la absorción de otros nutrientes, como el calcio, por ejemplo. Todo el mundo tiene que tomar grasas buenas porque son precursoras de hormonas y son imprescindibles para el desarrollo neuronal y cognitivo, y más tarde, para la prevención del deterioro cognitivo. María: Uno de los problemas que nosotras vemos más es que la gente intenta comer, como decimos, sano, pero de forma muy desequilibrada. La madre toma a lo mejor patata hervida y pescado al horno porque quiere cuidarse y que de paso su niño coma muy sano, y le ofrece lo mismo pero este plato no tiene nada de grasa y, además, le faltan las verduras. Por eso la parte educativa es la más importante. ¿Qué truco pueden aplicar las familias para meter las grasas buenas en su dieta?María: Nosotros lo que decimos siempre es que todos los días se tomen entre dos y cuatro cucharadas de aceite de oliva. También pueden seguir este truco, que es facilísimo: moler nueces, semillas de lino y semillas de chía y tenerlo en un bote en la nevera para poder añadirlo al yogur, a una sopita… Así estarán aportando un montón de nutrientes, además de omega 3 y grasas saludables. Pero, por ejemplo, los padres tienen que ser conscientes de que en desayuno, comida y cena debería haber un aporte de grasa (buena). Porque además, recordemos que la grasa (buena) dificulta la absorción de la glucosa. Por lo tanto, va a hacer que la glucosa entre más despacio al torrente sanguíneo, manteniendo con mucha más efectividad los niveles estables de glucosa.MÁS INFORMACIÓN noticia No Consumo limitará la presencia de alimentos ultraprocesados en hospitales, residencias y centros públicos noticia No Los hábitos de vida sana que Jayson Granger recomienda a los niños que hacen deporte noticia No El monólogo de Nerea Garmendia que desmitifica la discapacidad: «El problema lo tienes tú, no yo» noticia Si Menos azúcar y más integral, así son ya los nuevos menús de colegio noticia Si «La memoria de trabajo se puede entrenar y ayuda en los resultados académicos» noticia No Una pediatra recuerda: «Ir al cole sin desayunar es como salir de casa con el coche en reserva» noticia No Una pediatra recuerda: «Ir al cole sin desayunar es como salir de casa con el coche en reserva»Elena: La población tiene que entender que la grasa no tiene la capacidad de aportar solo calorías, sino que hay grasas saludables que son imprescindibles para la formación de membranas celulares, para la formación de hormonas y tener un correcto desarrollo del sistema endocrino, especialmente durante la pubertad, por ejemplo… Otra de las cosas importantes y necesarias que se tienen que saber es que la grasa tiene las facultades extraordinarias de poder saciarte, tiene la capacidad absorción de vitaminas liposolubles, imprescindibles para el correcto funcionamiento celular… Tiene muchas funciones desconocidas. Tanto monta, monta tanto. Elena y María, madre e hija, con el valor que supone ser de dos generaciones diferentes, son las dos profesionales detrás de FuturLife21, creadoras del método educativo de alimentación saludable y autoras de varios libros, entre ellos, uno imprescindible, ‘Nutre su futuro – Guía teórica y más de 100 recetas’, enfocado a la infancia, y que incluye todas las etapas de alimentación desde el nacimiento, hasta la adolescencia. Cada una aporta desde su especialidad, pero con el mismo objetivo: ayudar a la población a cuidar su alimentación. Elena, la madre, es licenciada en Ciencias Biológicas, Bioquímica y Biología Molecular (UAM) y especialista en Alimentación y Nutrición Aplicada (ISCIII) lo supo desde que era pequeña. «Siempre decía que iba a ayudar a la gente a ser feliz comiendo. ¿Por qué? Porque me gustaba mucho comer. Luego me fui dando cuenta, conforme iban creciendo mis hijos, de que muchas veces los niños que venían a casa no tenían ni idea de lo que estaban comiendo. Me decían, «¿Qué hay de cena?» Les decía que pescado y me contestaban: ‘Ay, qué asco’. Después lo probaban y me preguntaban: ‘¿Pero qué es esto? Qué rico. En mi casa el pescado tiene forma de barrita«.Noticias relacionadas estandar No Pau Gasol: «La obesidad infantil es el ‘gran elefante en la habitación’» Carlota Fominaya estandar No Consumo limitará la presencia de alimentos ultraprocesados en hospitales, residencias y centros públicos Diego JiménezEsta mujer, que se autodefine como una «persona hiper super creativa, con unas ganas de trabajar enormes incansable«, necesitaba a su hija para conquistar el mundo, algo que no fue fácil. María, licenciada en Bioquímica (UAM) y especialista en nutrición clínica y salud pública (UCL), reconoce que le costó un poco entrar en el negocio familiar que hoy es su vida. «Pretendía irme a vivir a Estados Unidos, pero los planes de mi madre eran otros. Había convertido mi cuarto en una oficina, había empezado a dar clases a amigas que querían adelgazar, con la advertencia de que su objetivo era que se enteraran de por qué tenían que cuidar su salud mientras perdían peso». Ya entonces, asegura la madre, «hablábamos de cuidar la microbiota, de por qué estos carbohidratos y no los otros…. Fuimos precursoras». Elena, de hecho, trabajó en sus inicios con niños que tenían daño cerebral. «Llevaba el control de su alimentación y ahí fue cuando se me ocurrió la idea de crear un sistema educativo para que los padres entendieran por qué tenían que comer de determinada forma y por qué tenían que cuidar la salud de los niños con discapacidad. A estas familias les parecía todo con tanto sentido que lo empezaron a aplicar y ellos empezaron a encontrarse mucho mejor y los niños también mejoraron un montón en distintos parámetros. Porque muchas veces cuando tienes un niño malito, dices, bastante tiene con lo que tiene y no le das o no le prestas mucha atención a la alimentación».«Conseguimos ayudar a los padres. Todas estas familias -rememora- empezaron a llevar ese tipo de alimentación, a comer lo mismo, empezaron a adelgazar, a encontrarse mejor…». Ahí fue cuando Elena pensó que este modelo había que trasladarlo a la población en general. Pero -aclaran-, nosotras no tratamos ninguna patología, pero todas aquellas circunstancias que dependan de una malnutrición van a mejorar, en el 99 por ciento de los casos». La idea, apuntan, «es que la gente realmente consiga entender los porqués para que los hábitos se queden en sus vidas. Que sepan elegir, comprar, cocinar, prepararlo…». Hablemos de los errores más comunes que cometen las familias a la hora de alimentar a sus hijos. ¿Cuáles creen que son los más comunes, aquellos que más chocan?Elena: Diría que se ha normalizado la harina refinada y que todo el mundo sigue con el error de querer adelgazar o pensar que es saludable todo lo light. También el hecho de contar calorías, que es algo obsoleto. En relación con la educación de los niños, no comer en familia. Se ha perdido la costumbre, creo que es lo que se hace peor: No se sientan en la mesa a comer todos juntos, pero la mesa es un sitio donde se aprende toda la educación posterior. Se aprende la paciencia, se aprende a compartir, se aprende solidaridad, se aprende a no servirte más de lo necesario para empatizar con las personas que no tienen. Se aprende y, sobre todo, que es un punto de encuentro donde la gente tiene que hablar de cosas agradables, porque la mesa no es un sitio donde los padres nos convertimos en máquinas de regañar, si no es todo lo contrario.¿Cuál es la clave, a vuestro juicio, para enseñar todo eso sin estar todo el día enfadados?Elena: El humor. Pero es recomendable educar en la mesa, igual que se educa al niño en salud, o en educación vial. En mi casa estoy todo el día: «boca cerrada», «¿Puedes sentarte bien?, pero, ¿por qué tienes que estar tumbado en la mesa? ¿Dónde tienes la pierna? ?¿Y la servilleta? Límpiate la boca antes de beber agua. Eso lo tenemos que seguir haciendo. Por supuesto. La educación en la mesa creo que es una de las cosas que va a diferenciar a las personas que viven en familia de las que no. María: Para mi uno de los principales errores es que los padres piensan que da igual lo que les den de comer porque los niños lo queman todo. Pero hay que saber que el sistema inmunitario, su sistema muscular, óseo, todo lo relacionado con el desarrollo cognitiv, tiene increíble que ver con los nutrientes que ingieren. Nosotras siempre decimos que no es lo mismo comer sano que comer nutritivo. Hay muchos niños que están comiendo más o menos sano pero no es así. Pongan un ejemplo de un día habitual en un niño español.María: Hay muchos que hacen un desayuno de pan y crispis con cero azúcar con leche. Nutrientes, poquísimos. Esto les llevará a que, a media mañana, se tomen un zumo. Nutrientes poquísimos. Al mediodía, comen arroz con pollo: nutrientes poquísimos. En la merienda toman nocilla, y de cena se toman una sopa de fideos con huevo duro. Vamos, que en este caso, este menor no toma casi nutrientes en el día. Lo grave es que esto se repite un día tras otro. Elena: No estamos comiendo apenas nutritivo y lo importante y es ahí donde hacemos hincapié, tanto en nuestras recetas como en nuestros libros: es fundamental que los niños maximicen su nutrición para maximizar su crecimiento y su desarrollo. Puedes tener un hijo con un potencial de medir 1.90 metros y que por culpa de malos hábitos se acabe quedando en 1.80 m. Tú necesitas ladrillos y si no estás dando suficiente proteína o suficiente calcio, no vas a maximizar el potencial genético que tiene ese niño.Lo cierto es que, bien sea por falta de tiempo o de organización, muchas familias van improvisando comidas y cenas sobre la marcha.María: No se le da prioridad. Pero hay que aprender a gestionarlo. Hoy en día partimos de la base de que la comodidad nos lleva a la falta de conocimientos, a la falta de ganas…Elena: Cada vez somos menos previsores: «Así no mancho». O «para qué voy a poner la cocina hecho un Cristo si luego se lo comen en dos minutos»… Pero si todos cocinan y todos recogen, no tiene nada que ver. Se habla mucho de la alimentación infantil, pero poco de la que se debe hacer en Ia adolescencia. Parece como si ya hubiese que centrarse en otros aspectos de los menores, y lo que comen se da más por hecho, o no se puede ‘controlar’ tanto.Elena: Hay un aspecto que se descuida especialmente, y es que las niñas, por ejemplo, pegan un bajón importante cuando tienen la regla, porque les baja el hierro. Entonces esos días, durante esa semana, tendrían que llevar una alimentación especial que les ayude porque si tienen exámenes o un desempeño deportivo de cierto nivel, van a rendir menos que si están bien nutridas. La grasa antes tenía muy mala fama.Elena: En efecto. Se evitaban las grasas durante mucho tiempo, porque decían que eran malas. Pero hay grasa buena, y muy necesaria para los menores en crecimiento. Se puede meter a través del aguacate, del aove (el que tiene el ácido oleico en mayor cantidad, porque cuando se refina lo pierde), y que ayuda en la absorción de otros nutrientes, como el calcio, por ejemplo. Todo el mundo tiene que tomar grasas buenas porque son precursoras de hormonas y son imprescindibles para el desarrollo neuronal y cognitivo, y más tarde, para la prevención del deterioro cognitivo. María: Uno de los problemas que nosotras vemos más es que la gente intenta comer, como decimos, sano, pero de forma muy desequilibrada. La madre toma a lo mejor patata hervida y pescado al horno porque quiere cuidarse y que de paso su niño coma muy sano, y le ofrece lo mismo pero este plato no tiene nada de grasa y, además, le faltan las verduras. Por eso la parte educativa es la más importante. ¿Qué truco pueden aplicar las familias para meter las grasas buenas en su dieta?María: Nosotros lo que decimos siempre es que todos los días se tomen entre dos y cuatro cucharadas de aceite de oliva. También pueden seguir este truco, que es facilísimo: moler nueces, semillas de lino y semillas de chía y tenerlo en un bote en la nevera para poder añadirlo al yogur, a una sopita… Así estarán aportando un montón de nutrientes, además de omega 3 y grasas saludables. Pero, por ejemplo, los padres tienen que ser conscientes de que en desayuno, comida y cena debería haber un aporte de grasa (buena). Porque además, recordemos que la grasa (buena) dificulta la absorción de la glucosa. Por lo tanto, va a hacer que la glucosa entre más despacio al torrente sanguíneo, manteniendo con mucha más efectividad los niveles estables de glucosa.MÁS INFORMACIÓN noticia No Consumo limitará la presencia de alimentos ultraprocesados en hospitales, residencias y centros públicos noticia No Los hábitos de vida sana que Jayson Granger recomienda a los niños que hacen deporte noticia No El monólogo de Nerea Garmendia que desmitifica la discapacidad: «El problema lo tienes tú, no yo» noticia Si Menos azúcar y más integral, así son ya los nuevos menús de colegio noticia Si «La memoria de trabajo se puede entrenar y ayuda en los resultados académicos» noticia No Una pediatra recuerda: «Ir al cole sin desayunar es como salir de casa con el coche en reserva» noticia No Una pediatra recuerda: «Ir al cole sin desayunar es como salir de casa con el coche en reserva»Elena: La población tiene que entender que la grasa no tiene la capacidad de aportar solo calorías, sino que hay grasas saludables que son imprescindibles para la formación de membranas celulares, para la formación de hormonas y tener un correcto desarrollo del sistema endocrino, especialmente durante la pubertad, por ejemplo… Otra de las cosas importantes y necesarias que se tienen que saber es que la grasa tiene las facultades extraordinarias de poder saciarte, tiene la capacidad absorción de vitaminas liposolubles, imprescindibles para el correcto funcionamiento celular… Tiene muchas funciones desconocidas.  Tanto monta, monta tanto. Elena y María, madre e hija, con el valor que supone ser de dos generaciones diferentes, son las dos profesionales detrás de FuturLife21, creadoras del método educativo de alimentación saludable y autoras de varios libros, entre ellos, uno imprescindible, ‘Nutre su futuro – Guía teórica y más de 100 recetas’, enfocado a la infancia, y que incluye todas las etapas de alimentación desde el nacimiento, hasta la adolescencia. Cada una aporta desde su especialidad, pero con el mismo objetivo: ayudar a la población a cuidar su alimentación. Elena, la madre, es licenciada en Ciencias Biológicas, Bioquímica y Biología Molecular (UAM) y especialista en Alimentación y Nutrición Aplicada (ISCIII) lo supo desde que era pequeña. «Siempre decía que iba a ayudar a la gente a ser feliz comiendo. ¿Por qué? Porque me gustaba mucho comer. Luego me fui dando cuenta, conforme iban creciendo mis hijos, de que muchas veces los niños que venían a casa no tenían ni idea de lo que estaban comiendo. Me decían, «¿Qué hay de cena?» Les decía que pescado y me contestaban: ‘Ay, qué asco’. Después lo probaban y me preguntaban: ‘¿Pero qué es esto? Qué rico. En mi casa el pescado tiene forma de barrita«.Noticias relacionadas estandar No Pau Gasol: «La obesidad infantil es el ‘gran elefante en la habitación’» Carlota Fominaya estandar No Consumo limitará la presencia de alimentos ultraprocesados en hospitales, residencias y centros públicos Diego JiménezEsta mujer, que se autodefine como una «persona hiper super creativa, con unas ganas de trabajar enormes incansable«, necesitaba a su hija para conquistar el mundo, algo que no fue fácil. María, licenciada en Bioquímica (UAM) y especialista en nutrición clínica y salud pública (UCL), reconoce que le costó un poco entrar en el negocio familiar que hoy es su vida. «Pretendía irme a vivir a Estados Unidos, pero los planes de mi madre eran otros. Había convertido mi cuarto en una oficina, había empezado a dar clases a amigas que querían adelgazar, con la advertencia de que su objetivo era que se enteraran de por qué tenían que cuidar su salud mientras perdían peso». Ya entonces, asegura la madre, «hablábamos de cuidar la microbiota, de por qué estos carbohidratos y no los otros…. Fuimos precursoras». Elena, de hecho, trabajó en sus inicios con niños que tenían daño cerebral. «Llevaba el control de su alimentación y ahí fue cuando se me ocurrió la idea de crear un sistema educativo para que los padres entendieran por qué tenían que comer de determinada forma y por qué tenían que cuidar la salud de los niños con discapacidad. A estas familias les parecía todo con tanto sentido que lo empezaron a aplicar y ellos empezaron a encontrarse mucho mejor y los niños también mejoraron un montón en distintos parámetros. Porque muchas veces cuando tienes un niño malito, dices, bastante tiene con lo que tiene y no le das o no le prestas mucha atención a la alimentación».«Conseguimos ayudar a los padres. Todas estas familias -rememora- empezaron a llevar ese tipo de alimentación, a comer lo mismo, empezaron a adelgazar, a encontrarse mejor…». Ahí fue cuando Elena pensó que este modelo había que trasladarlo a la población en general. Pero -aclaran-, nosotras no tratamos ninguna patología, pero todas aquellas circunstancias que dependan de una malnutrición van a mejorar, en el 99 por ciento de los casos». La idea, apuntan, «es que la gente realmente consiga entender los porqués para que los hábitos se queden en sus vidas. Que sepan elegir, comprar, cocinar, prepararlo…». Hablemos de los errores más comunes que cometen las familias a la hora de alimentar a sus hijos. ¿Cuáles creen que son los más comunes, aquellos que más chocan?Elena: Diría que se ha normalizado la harina refinada y que todo el mundo sigue con el error de querer adelgazar o pensar que es saludable todo lo light. También el hecho de contar calorías, que es algo obsoleto. En relación con la educación de los niños, no comer en familia. Se ha perdido la costumbre, creo que es lo que se hace peor: No se sientan en la mesa a comer todos juntos, pero la mesa es un sitio donde se aprende toda la educación posterior. Se aprende la paciencia, se aprende a compartir, se aprende solidaridad, se aprende a no servirte más de lo necesario para empatizar con las personas que no tienen. Se aprende y, sobre todo, que es un punto de encuentro donde la gente tiene que hablar de cosas agradables, porque la mesa no es un sitio donde los padres nos convertimos en máquinas de regañar, si no es todo lo contrario.¿Cuál es la clave, a vuestro juicio, para enseñar todo eso sin estar todo el día enfadados?Elena: El humor. Pero es recomendable educar en la mesa, igual que se educa al niño en salud, o en educación vial. En mi casa estoy todo el día: «boca cerrada», «¿Puedes sentarte bien?, pero, ¿por qué tienes que estar tumbado en la mesa? ¿Dónde tienes la pierna? ?¿Y la servilleta? Límpiate la boca antes de beber agua. Eso lo tenemos que seguir haciendo. Por supuesto. La educación en la mesa creo que es una de las cosas que va a diferenciar a las personas que viven en familia de las que no. María: Para mi uno de los principales errores es que los padres piensan que da igual lo que les den de comer porque los niños lo queman todo. Pero hay que saber que el sistema inmunitario, su sistema muscular, óseo, todo lo relacionado con el desarrollo cognitiv, tiene increíble que ver con los nutrientes que ingieren. Nosotras siempre decimos que no es lo mismo comer sano que comer nutritivo. Hay muchos niños que están comiendo más o menos sano pero no es así. Pongan un ejemplo de un día habitual en un niño español.María: Hay muchos que hacen un desayuno de pan y crispis con cero azúcar con leche. Nutrientes, poquísimos. Esto les llevará a que, a media mañana, se tomen un zumo. Nutrientes poquísimos. Al mediodía, comen arroz con pollo: nutrientes poquísimos. En la merienda toman nocilla, y de cena se toman una sopa de fideos con huevo duro. Vamos, que en este caso, este menor no toma casi nutrientes en el día. Lo grave es que esto se repite un día tras otro. Elena: No estamos comiendo apenas nutritivo y lo importante y es ahí donde hacemos hincapié, tanto en nuestras recetas como en nuestros libros: es fundamental que los niños maximicen su nutrición para maximizar su crecimiento y su desarrollo. Puedes tener un hijo con un potencial de medir 1.90 metros y que por culpa de malos hábitos se acabe quedando en 1.80 m. Tú necesitas ladrillos y si no estás dando suficiente proteína o suficiente calcio, no vas a maximizar el potencial genético que tiene ese niño.Lo cierto es que, bien sea por falta de tiempo o de organización, muchas familias van improvisando comidas y cenas sobre la marcha.María: No se le da prioridad. Pero hay que aprender a gestionarlo. Hoy en día partimos de la base de que la comodidad nos lleva a la falta de conocimientos, a la falta de ganas…Elena: Cada vez somos menos previsores: «Así no mancho». O «para qué voy a poner la cocina hecho un Cristo si luego se lo comen en dos minutos»… Pero si todos cocinan y todos recogen, no tiene nada que ver. Se habla mucho de la alimentación infantil, pero poco de la que se debe hacer en Ia adolescencia. Parece como si ya hubiese que centrarse en otros aspectos de los menores, y lo que comen se da más por hecho, o no se puede ‘controlar’ tanto.Elena: Hay un aspecto que se descuida especialmente, y es que las niñas, por ejemplo, pegan un bajón importante cuando tienen la regla, porque les baja el hierro. Entonces esos días, durante esa semana, tendrían que llevar una alimentación especial que les ayude porque si tienen exámenes o un desempeño deportivo de cierto nivel, van a rendir menos que si están bien nutridas. La grasa antes tenía muy mala fama.Elena: En efecto. Se evitaban las grasas durante mucho tiempo, porque decían que eran malas. Pero hay grasa buena, y muy necesaria para los menores en crecimiento. Se puede meter a través del aguacate, del aove (el que tiene el ácido oleico en mayor cantidad, porque cuando se refina lo pierde), y que ayuda en la absorción de otros nutrientes, como el calcio, por ejemplo. Todo el mundo tiene que tomar grasas buenas porque son precursoras de hormonas y son imprescindibles para el desarrollo neuronal y cognitivo, y más tarde, para la prevención del deterioro cognitivo. María: Uno de los problemas que nosotras vemos más es que la gente intenta comer, como decimos, sano, pero de forma muy desequilibrada. La madre toma a lo mejor patata hervida y pescado al horno porque quiere cuidarse y que de paso su niño coma muy sano, y le ofrece lo mismo pero este plato no tiene nada de grasa y, además, le faltan las verduras. Por eso la parte educativa es la más importante. ¿Qué truco pueden aplicar las familias para meter las grasas buenas en su dieta?María: Nosotros lo que decimos siempre es que todos los días se tomen entre dos y cuatro cucharadas de aceite de oliva. También pueden seguir este truco, que es facilísimo: moler nueces, semillas de lino y semillas de chía y tenerlo en un bote en la nevera para poder añadirlo al yogur, a una sopita… Así estarán aportando un montón de nutrientes, además de omega 3 y grasas saludables. Pero, por ejemplo, los padres tienen que ser conscientes de que en desayuno, comida y cena debería haber un aporte de grasa (buena). Porque además, recordemos que la grasa (buena) dificulta la absorción de la glucosa. Por lo tanto, va a hacer que la glucosa entre más despacio al torrente sanguíneo, manteniendo con mucha más efectividad los niveles estables de glucosa.MÁS INFORMACIÓN noticia No Consumo limitará la presencia de alimentos ultraprocesados en hospitales, residencias y centros públicos noticia No Los hábitos de vida sana que Jayson Granger recomienda a los niños que hacen deporte noticia No El monólogo de Nerea Garmendia que desmitifica la discapacidad: «El problema lo tienes tú, no yo» noticia Si Menos azúcar y más integral, así son ya los nuevos menús de colegio noticia Si «La memoria de trabajo se puede entrenar y ayuda en los resultados académicos» noticia No Una pediatra recuerda: «Ir al cole sin desayunar es como salir de casa con el coche en reserva» noticia No Una pediatra recuerda: «Ir al cole sin desayunar es como salir de casa con el coche en reserva»Elena: La población tiene que entender que la grasa no tiene la capacidad de aportar solo calorías, sino que hay grasas saludables que son imprescindibles para la formación de membranas celulares, para la formación de hormonas y tener un correcto desarrollo del sistema endocrino, especialmente durante la pubertad, por ejemplo… Otra de las cosas importantes y necesarias que se tienen que saber es que la grasa tiene las facultades extraordinarias de poder saciarte, tiene la capacidad absorción de vitaminas liposolubles, imprescindibles para el correcto funcionamiento celular… Tiene muchas funciones desconocidas. RSS de noticias de familia

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